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Dicho sin rodeos: el «rumor de mercado» difundido por el Financial Times en su blog Alphaville, acerca de una operación triangular en la que Verizon Communications y AT&T se repartirían Vodafone, merece poca o ninguna credibilidad. Desde hace años, el respetable diario británico se esfuerza en promover salidas para un enredo corporativo enquistado de antiguo. Consiste en que Vodafone posee el 45% de Verizon Wireless. Tal vez estaría dispuesta a vender, pero el precio – con una prima sobre el valor en bolsa, estaría por encima de los 100.000 millones de dólares – y el consiguiente coste fiscal, han sido suficientes para que la idea no prosperara. Hasta hoy, por lo menos. Leer más
Estoy en deuda con un par de lectores que reclaman una actualización acerca de software-defined networks (SDN), un área en constante evolución. Como entremés, les ofrezco el resumen del resumen de un informe de UBS que ha llegado a mis manos. El autor opina que pasarán un par de años antes de pasar de los pilotos a los despliegues importantes de SDN, pero ya vale con que se hable de ello para extender la idea de una disrupción inminente en el mercado de networking. Por consiguiente, UBS prevé una fiebre de adquisiciones, no necesariamente de empresas jóvenes, más o menos relacionadas con esa perspectiva.
Con 30.000 millones en tesorería, Cisco no se dejará amedrentar por la ´amenaza´ de Nicira (ya integrada en VMware) y aprovechará cualquier oportunidad que se le presente para lo que el informe de UBS denomina (sin duda exagerando) «una navegación por aguas revueltas». Tiempo habrá de analizar aquí la estrategia de Cisco, pero de momento no se trata sólo de SDN, ni mucho menos: prácticamente todos los nombres importantes de la industria TI tratan de asentarse en el antes restringido espacio del networking. Y entre esos nombres aparece el de Oracle.
Valgan como ejemplo dos adquisiciones recientes con las que Oracle quiere hacer crecer su cartera entre las telecos. Muchos hemos reparado en esa publicidad de Oracle en los aeropuertos, según la cual nueve de cada diez operadores son clientes de la compañía. De lo que ahora se trata no es de venderles más de lo mismo – comenta Dana Cooperson, analista de Ovum – sino de «penetrar en áreas estratégicas como la gestión de la experiencia de usuario, despliegue de aplicaciones, análisis de big data, gestión de abonados y el control inteligente de las redes». Probablemente, no descarta venderles también hardware.
Larry Ellison extiende así la larga lista de sus adversarios: Ericsson, Alcatel Lucent,Huawei y Cisco son rivales de no menor categoría que IBM, HP y SAP; a por ellos va Oracle en esta nueva fase. Dos adquisiciones clave de los últimos meses – seguramente habrá más – lo ponen de manifiesto. Oracle ha acordado desembolsar más de 3.000 millones de dólares para comprar Acme Packet y Tekelec, que no son precisamente startups desconocidas para las telecos de medio mundo: llevan muchos años suministrándoles software para optimizar la gestión de sus infraestructuras, y este es un nicho interesante que Oracle quiere añadir a su catálogo.
¿Alguien imagina a Steve Jobs pidiendo disculpas por un error? Recuerde el caso antenagate. Habla bien de su sucesor Tim Cook, haber pedido disculpas al menos dos veces en medio año: el fiasco de la aplicación de mapas para iOS 6, y, esta semana, al asumir las críticas por no ofrecer unas garantías apropiadas a los consumidores… en China. Un hecho doblemente insólito, porque viene precedido de una campaña de descalificaciones contra Apple en los medios de comunicación chinos, empezando por la cadena de televisión estatal CCTV. Cook debe haber quedado realmente impresionado, tras haber visitado el país dos veces y proclamado que China será el mayor mercado para los productos de Apple. Leer más
El plan articulado por Michael Dell para ´privatizar` la compañía que lleva su nombre, se ha complicado en los últimos días. Además de su oferta, que valora la empresa en 24.400 millones de dólares, han aparecido otras dos que tienen carácter preliminar: una de Blackstone – que cometió la torpeza de sugerir que contrataría a Mark Hurd para tomar el mando en lugar del fundador, lo que de entrada privaría a su propuesta del 14% de capital en manos de este – y otra, manifiestamente oportunista, presentada por Carl Icahn, un bucanero de Wall Street. Ambas, por supuesto, cortejan a los accionistas con un precio aparentemente superior, pero la impresión que prevalece es que acabaran retirándose. Porque, a poco que se piense, ¿qué otro sentido tendría cualquier operación que no fuera dar a su fundador el control incondicional de la compañía, sin enojosas interferencias bursátiles?
Para entender lo poco que se puede entender del asunto, hay que recordar que el PC, un negocio en declive, aporta aún la mayor parte de los ingresos de Dell, pese a los esfuerzos de diversificación. Como es impensable que alguien aceptara comprar esa parte y liberar a la empresa del peso de la carga, viene a resultar que lo único sensato sería llevar adelante el plan de Michael Dell (o lo se intuye que es su plan). Un documento presentado por el consorcio oferente ha dejado meridianamente claro que Dell no podría en ningún caso conseguir que su negocio de soluciones de empresa crezca al ritmo suficiente para compensar la caída de su negocio principal.
¿Qué hacer, entonces? Si acelerara la transformación más de lo que ha hecho hasta ahora, los números serían mal recibidos en la bolsa, porque las inversiones necesarias afectarían negativamente la rentabilidad durante años, y los accionistas minoritarios ya pueden ir olvidándose del precio (una prima del 25%) que ahora se les ofrece por sus títulos. Tal como pintan las cosas, la compañía es víctima de un deterioro operativo, pero su situación financiera es (todavía) relativamente sana. Ahora o nunca, se habrá dicho Michael Dell.
A primera vista, sólo es un relevo, un leve salto generacional. Warren East (52 años) dejará en julio de ser el CEO de ARM Holdings, y el puesto será ocupado por Simon Segars (45); los dos ingenieros entraron en la compañía a principios de los 90, cuando despuntaba tras segregarse de Acorn Computer. Juntos – aunque el protagonismo siempre se lo llevó East – convirtieron una boutique de diseño de chips en una pesadilla del gigante Intel. La arquitectura ARM domina el mercado de móviles, en el que Intel está casi ausente, y aspira a competir en otras categorías. Con una diferencia clave: ARM no tiene fábricas; se limita a licenciar sus diseños a terceros que sí las tienen (o no). Leer más
Si la gran innovación que nos prometen Apple y Google para este año es un adminículo como aquel con el que Sophie, la sobrina del inspector Gadget, se comunicaba por videoconferencia con su perro Sultán… hay derecho a pensar que se están quedando cortos de ideas. Vale, quizá no sea justo decirlo así: se ha hecho costumbre que ciertos blogs tecnológicos preanuncien desarrollos asombrosos – convenientemente aderezados con imágenes supuestamente robadas – que mantienen viva la fantasía de los usuarios pero que luego no comparecen cuando se presentan al mercado los productos de la siguiente generación, ni de la siguiente.
Por poner un ejemplo, es lo que ha ocurrido con el Galaxy S4, del que esos blogs (y miles de tuits) pregonaron que traerían novedades que, por alguna razón, Samsung prefirió dejar en el laboratorio. De algo ha servido esta complicidad mediática: la marca coreana ha conseguido acreditar la idea de que, hoy por hoy, innova más que Apple. Me cuesta imaginar que la única respuesta de Apple sea un reloj interactivo.
El problema es, según me explica el amigo Andreu, que la innovación industrial es normalmente incremental y funciona por fases, cada una de las cuales requiere ser validada por los usuarios antes de dar paso a la siguiente; por esto, la tecnología da a veces la impresión de haber llegado a una meseta, pero sólo está en espera de que el mercado madure para aceptarla. Al margen del comic y sus personajes, estos relojes interactivos arrastran años de experiencias fallidas (Microsoft, Sony, Samsung, Pebble, etc) y se han estrellado contra la indiferencia de los consumidores.
¿Volverán a estrellarse, como pronostica el señor Hayek, presidente de Swatch, que algo sabe del asunto? Es posible, pero si ahora mismo existiera demanda para algo supuestamente llamado iWatch, lo único seguro es que Apple no pillaría a nadie por sorpresa. Aunque sólo fuera por aguarle la fiesta, sobrarían los competidores. No está de más recordar que la primera necesidad que tiene Apple no es la apertura de nuevas categorías sino la ruptura de su autoimpuesto ciclo de productos, un modelo de negocio al que los rivales ya le han cogido el truco.
Tras confirmar que seguirá hasta el 2015 como chairman y CEO – y luego sólo como chairman «si la salud y el consejo lo permiten» – Joe Tucci sorprendió a los analistas convocados en Nueva York presentándoles una nueva estructura corporativa, estratificada en tres ramas federadas, cada una presidida por sendos lugartenientes – David Goulden, Pat Gelsinger y Paul Maritz – presumibles candidatos a la sucesión cuando el patriarca se retire. El reparto será así: el almacenamiento se concentrará bajo el nombre de EMC II (Information & Infrastructure); VMware, participada al 80%, contribuirá con ciertos activos a una filial común, Pivotal, que formalmente nacerá el próximo 1 de abril. Leer más
Una vez más, tenemos a Apple en el candelero, pero no por una de esas razones que suelen motivar su aparición en los medios, sino por otra que atañe directamente a los mercados europeos. Revela el New York Times que la CE le ha abierto un expediente informativo, que podría desembocar en una investigación formal por violación de las normas de competencia. La materia son los contratos firmados con los operadores para la distribución del iPhone. En 2007, cuenta con sorna el diario neoyorquino, «los operadores estaban aterrados por la posibilidad de no beneficiarse de la demanda generada por el primer iPhone». Me consta – no diré cómo ni por qué – que más de un CEO europeo peregrinó humildemente hasta Cupertino para asegurarse de que sus negociadores habían hecho lo necesario. Y, de paso, saludar brevemente a Steve Jobs.
Por la cuenta que les tiene, las partes nunca han revelado las condiciones de aquellos contratos, impuestas unilateralmente por Apple. Si un día se desvelaran, probablemente se comprobaría que eran contratos de adhesión. Inicialmente, algunos incluyeron cláusulas de revenue sharing, pero en Europa ese modelo no pasó de Reino Unido. Se generalizó otra fórmula, por la que los operadores aceptaban subvencionar el precio del iPhone «en por lo menos el mismo porcentaje de subvención aplicado al competidor más beneficiado». Por un tiempo, Apple jugó con la zanahoria de otorgar derechos de exclusividad, aunque luego – probablemente advertida por sus abogados – abrió la mano a múltiples operadores por país.
Aquellos tratos siguen vigentes – aunque el monto se ha atenuado allá donde los operadores han recortado o anulado las subvenciones sobre los terminales – y representan, en principio, el aspecto potencialmente cuestionable por los servicios de la CE. Un portavoz del comisario europeo Joaquín Almunia ha precisado: «hemos sido contactados por ciertos actores de la industria, y estamos estudiando la documentación, pero no se ha abierto ningún procedimiento formal». Sugiere el New York Times que han sido uno o más operadores franceses los que llevaron el asunto a Bruselas, y que a rebufo otros han acudido con sus contratos.
Esta versión es coherente con las periódicas quejas de los operadores europeos acerca de las ventajas de que gozan las llamadas OTT. El CEO de Orange, Stéphane Richard, ha criticado públicamente a Apple, pero reconociendo la necesidad de mantener relaciones de cooperación: «Apple gana 1.000 millones de dólares cada semana, y hay que tener la honestidad de decir que con gente así es necesario negociar, para tener unas relaciones lo menos desequilibradas que sea posible». Por las mismas fechas, marzo de 2012, el presidente de Telefónica España, Luis Miguel Gilpérez, declaraba a este blog: «Telefónica tiene las mejores relaciones con Apple, pero uno puede preguntarse si Apple valdría lo que vale en bolsa si los operadores no subvencionáramos sus móviles».
Naturalmente, no se sabe hasta dónde estarán dispuestos a llegar Almunia y los funcionarios que trabajan a sus órdenes, pero ya es significativo que, seis años después de la llegada del primer iPhone a Europa, el espinoso asunto de los contratos haya dejado de ser tabú.
Los anuncios que SAP ha hecho en la reciente feria CeBIT, y antes en enero, ratifican y aceleran una tendencia que la compañía alemana ha definido para los próximos años: expandir los dominios de HANA y apuntalarlos integrando sus soluciones clásicas. Primero le ha ha tocado a la SAP Business Suite, con el fin de integrar el proceso transaccional con el análisis de datos. El objetivo es ofrecer una respuesta en tres segundos a peticiones transaccionales. Desde que se hiciera pública la disponibilidad de HANA, a mediados de 2011, la plataforma de base de datos en memoria ha ido escalando posiciones en la estrategia de negocio de la compañía hasta ocupar un papel central. Leer más