6May

6/05/2013

El segmento de los servidores es uno de los más agitados de la industria en estos tiempos. Un movimiento altamente llamativo es la decisión de HP de consolidar sus familias ProLiant, Integrity, BladeSystem y los nuevos Moonshot bajo una misma organización, llamada Servers Division, dentro del Enterprise Group. Estratégicamente, encaja en la política marcada por Meg Whitman de concentrar las unidades de negocio en grandes bloques, algo que complace a los inversores, a juzgar por la evolución bursátil. Tácticamente, parece estar inducida por la oportunidad de ganar terreno ante la incertidumbre que rodea a IBM y Dell, sus principales adversarios.

Si esta división hubiera existido como tal el pasado año fiscal, su aportación a las cuentas de HP habría sumado 14.000 millones de dólares. Las adversas consecuencias de la disputa legal con Oracle, y el retroceso en el mercado de máquinas x86 no obstan para que HP sea el primero de la tabla del mercado de servidores, por unidades, y que su posición incluso podría mejorar, dependiendo de lo que pase con IBM.

De momento, parece que se han roto las negociaciones – no reconocidas oficialmente – por las que Lenovo compraría el negocio de servidores x86 de IBM. Si este fuera el desenlace, IBM habría quedado en una posición desairada, con todos sabiendo que quiere vender pero no lo ha conseguido. El ranking del primer trimestre no refleja esta hipótesis – aunque IBM ha vuelto a caer en esa categoría – pero los ejecutivos de HP creen que pueden sacar tajada del desconcierto que puedan sentir los clientes de su competidor.

Distinto, muy distinto, es el caso de Dell. La compañía está en una fase delicada de su ´privatización´: la transacción propuesta por Michael Dell no está cerrada, pero mientras tanto tiene que dar la cara en bolsa por la evolución de sus ventas, y tranquilizar al canal acerca de la continuidad. Ocurre que, precisamente en los servidores, Dell ha encontrado un argumento de marketing precioso en estas circunstancias: Gartner e IDC conciden en que ha avanzado porcentualmente durante el primer trimestre, recortando la distancia que la separa de HP, líder del mercado.

Esta no ha tardado en reaccionar, recordando que «un trimestre no hace tendencia». En su auxilio ha acudido IDC: la consultora ha confirmado que HP ha encabezado el ranking de venta de servidores durante 68 trimestres consecutivos. Lo que impide ratificar que este mercado se encuentra en medio de una transición – la propia HP ha sido uno de los primeros fabricantes que la ha visto venir – que puede dar más de un vuelco inesperado.

¿Es inalcanzable la nube de Amazon?

6/05/2013

Es fácil ver que los servicios cloud, en su variante IaaS (infraestructura como servicio) han desencadenado una guerra de precios entre Amazon y Microsoft, a la que posiblemente se sumará Google. Desde su lanzamiento hace seis años, Amazon Web Services ha corregido a la baja sus precios 27 veces, según su fundador, Jeff Bezos. Microsoft ha presentado descuentos de entre el 21% y el 33% en las tarifas de los servicios básicos de Azure, avisando que igualará cualquier rebaja que haga AWS, para no dejar que su rival se le escape por esa vía. La cuota de AWS en este mercado se estima en el 71% y la de Azure en un 20%. Como suele suceder, la guerra de precios conlleva una guerra de palabras. Leer más

3May

3/05/2013

Se acabaron las conjeturas. Al final, el elegido no ha sido un outsider ni habrá retorno del hijo pródigo; el nuevo CEO de Intel será Brian Krzanich (52), un veterano que ha pasado la integridad de su carrera dentro de la compañía, a la que ingresó en 1982, nada más acabar sus estudios. En 31 años habrá hecho de casi todo, pero su curriculum sugiere que no es un visionario ni un hombre de marketing, sino un consumado especialista en hacer que el proceso de fabricación funcione. Es un mérito enorme, dadas las circunstancias: Intel no puede permitirse el confiar en un crecimiento lineal sobre los mismos supuestos que ha seguido durante décadas. El mercado está dando un vuelco, o varios, y la compañía da la sensación de haber perdido fuelle. Por eso, dicen, se va Paul Otellini, su antecesor

Otellini se retira anticipadamente con el mal sabor de un decepcionante primer trimestre, en el que tanto los ingresos como los beneficios han bajado. La mitad de los 2.000 millones de beneficios ha sido destinada a dividendo y a recomprar acciones para sostener la cotización. Al margen de las finanzas, Kraznich heredará de Otellini tres problemas pendientes: 1) ganar una posición competitiva, que nunca tuvo, en el floreciente negocio de los procesadores para móviles; 2) contrarrestar – se supone que con la ayuda de Microsoft – el retroceso del mercado de PC; y 3) reaccionar ante el cambio drástico en el diseño de los servidores, para preservar su papel en los centros de datos, que es la llave de su beneficio.

En todos estos terrenos, Intel disfruta de un rasgo exclusivo: es el único fabricante de chips que tiene integradas todas las fases de producción, mientras el resto de la industria se ha decantado unánimemente [con la excepción parcial de Samsung] por el modelo fabless, en el que ´fabricantes´ como Qualcomm, Nvidia y otros, se reservan el diseño de sus procesadores, generalmente siguiendo la arquitectura por la que pagan licencia a la británica ARM, y dejan la verdadera fabricación en manos de foundries especializadas. Varias veces se ha dicho que Intel estaría dispuesta a competir con estas y poner su enorme capacidad fabril al servicio de terceros. Se comenta que el primer cliente de un contrato de fabricación podría ser Cisco.

Entre esos terceros habría uno que puede ser relevante para su estrategia, y se llama Apple. Nunca le ha gustado tener que comprar chips ajenos, y si bien tiene capacidad de diseño, su volumen no es suficiente para abordar la fabricación. Tal vez Intel sería un socio industrial más fiable que TSMC.

Estrechar lazos con Apple es un anhelo que Otellini consiguió sólo a medias. Será casualidad, pero coincidiendo con el anuncio de la elección de Krzanich, Intel ha presentado la cuarta generación de su familia Core – hasta ahora conocida por el apodo Haswell – con una impresionante performance de integración gráfica. Por el momento, baste citar la predicción de que estos procesadores equiparán los nuevos Macbook Pro y Macbook Air, que Apple anunciará probablemente en junio.

Huawei: que por ambición no quede

3/05/2013

Así, a bote pronto, la frase resulta chocante: «el mercado de Estados Unidos ha dejado de interesarnos» [Eric Xu, miembro del comité ejecutivo de Huawei. Una vez matizada, la frase se queda así: «vemos muy difícil que el mercado de Estados Unidos sea una fuente de ingresos primarios» [Roland Sladek, director de comunicación de Huawei]. En las dos versiones, fue pronunciada durante la conferencia de analistas que la empresa convocó en su sede de Shenzhen. Entresacando, el matiz parece estar en que Xu se refería al negocio de infraestructuras para operadores, sin que ello implique abandonar un país en el que ha invertido mucho pero que últimamente le resulta hostil. Sladek hablaba de redes. Leer más

2May

2/05/2013

Se acabaron las conjeturas. Al final, el elegido no ha sido un outsider ni habrá retorno del hijo pródigo; el nuevo CEO de Intel será Brian Krzanich (52), un veterano que ha pasado la integridad de su carrera dentro de la compañía, a la que ingresó en 1982, nada más acabar sus estudios. En 31 años habrá hecho de casi todo, pero su curriculum sugiere que no es un visionario ni un hombre de marketing, sino un consumado especialista en hacer que el proceso de fabricación funcione. Es un mérito enorme, dadas las circunstancias: Intel no puede permitirse el confiar en un crecimiento lineal sobre los mismos supuestos que ha seguido durante décadas. El mercado está dando un vuelco, o varios, y la compañía da la sensación de haber perdido fuelle. Por eso, dicen, se va Paul Otellini, su antecesor.

Otellini se retira anticipadamente con el mal sabor de un decepcionante primer trimestre, en el que tanto los ingresos como los beneficios han bajado. La mitad de los 2.000 millones de beneficios ha sido destinada a dividendo y a recomprar acciones para sostener la cotización. Al margen de las finanzas, Kraznich heredará de Otellini tres problemas pendientes: 1) ganar una posición competitiva, que nunca tuvo, en el floreciente negocio de los procesadores para móviles; 2) contrarrestar – se supone que con la ayuda de Microsoft – el retroceso del mercado de PC; y 3) reaccionar ante el cambio drástico en el diseño de los servidores, para preservar su papel en los centros de datos, que es la llave de su beneficio.

En todos estos terrenos, Intel disfruta de un rasgo exclusivo: es el único fabricante de chips que tiene integradas todas las fases de producción, mientras el resto de la industria se ha decantado unánimemente [con la excepción parcial de Samsung] por el modelo fabless, en el que ´fabricantes´ como Qualcomm, Nvidia y otros, se reservan el diseño de sus procesadores, generalmente siguiendo la arquitectura por la que pagan licencia a la británica ARM, y dejan la verdadera fabricación en manos de foundries especializadas. Varias veces se ha dicho que Intel estaría dispuesta a competir con estas y poner su enorme capacidad fabril al servicio de terceros. Se comenta que el primer cliente de un contrato de fabricación podría ser Cisco.

Entre esos terceros habría uno que puede ser relevante para su estrategia, y se llama Apple. Nunca le ha gustado tener que comprar chips ajenos, y si bien tiene capacidad de diseño, su volumen no es suficiente para abordar la fabricación. Tal vez Intel sería un socio industrial más fiable que TSMC.

Estrechar lazos con Apple es un anhelo que Otellini consiguió sólo a medias. Será casualidad, pero coincidiendo con el anuncio de la elección de Krzanich, Intel ha presentado la cuarta generación de su familia Core – hasta ahora conocida por el apodo Haswell – con una impresionante performance de integración gráfica. Por el momento, baste citar la predicción de que estos procesadores equiparán los nuevos Macbook Pro y Macbook Air, que Apple anunciará probablemente en junio.

29Abr

29/04/2013

Me han pedido que explique mejor por qué Apple, pese a disponer de una tesorería de activos líquidos por valor de 145.000 millones de dólares [en bancos o en títulos realizables de inmediato] ha decidido emitir bonos de deuda, que un titular ingenioso ha bautizado como iBonds. Como he dicho, no es un caso excepcional. Y como no soy experto en ingeniería fiscal, recurro a fuentes externas, que confirman lo dicho: la clave está en que endeudarse es barato, en todo caso mucho más barato que tributar por la repatriación del dinero radicado fuera de Estados Unidos.

Supongamos que Apple decide repatriar 30.000 millones, pagando al fisco una tasa del 26%: recuperaría unos 22.000 millones con los que comprar acciones propias. Ahora supongamos que las adquiere a 440 dólares por acción (una prima razonable sobre la cotización actual), lo que le permitiría absorber un 5% aproximadamente para su autocartera. Si, en cambio, tomara prestados 30.000 millones, recompraría el 7%. Ahora bien, gracias a la excelente calificación que merecen sus bonos, pagaría un tipo de interés de entre el 2,5% y el 3%, y además podría desgravar parcialmente esos intereses. El fruto previsible de la maniobra sería un alza de las acciones. Negocio redondo. Porque el dinero que se queda fuera sigue generando intereses que engordan el tesoro.

Pero Apple no es una empresa financiera, advierte Nacho G: ¿qué sentido tiene esta maniobra? Dos en uno: remunerar a sus accionistas y devolver a la acción el brillo que ha perdido en los últimos meses. Según el programa de buyback anunciado, entre agosto de 2012 y diciembre de 2015, la compañía habrá recomprado unos 60.000 millones de dólares en acciones ordinarias, valor que sumado al incremento ya aprobado del dividendo, completaría los 100.000 millones que Tim Cook ha prometido devolver a los inversores antes de finales del 2015.

Mientras tanto, Apple seguirá generando cash – es verosímil que dos tercios se queden fuera de Estados Unidos, pero esa es otra historia – con lo que podría dedicar tan ingente cantidad de dinero a comprar empresas o invertirla en desarrollar nuevos productos que le ayuden a compensar la erosión de márgenes que inexorablemente sufrirán los actuales. A partir de aquí, la interpretación es libre: Nacho opina que si Apple tiene que recurrir a trucos financieros para sostener el valor de sus acciones es porque a) sabe que no volverán a trepar hasta los niveles que alcanzaron el año pasado, y b) premiar con dinero a los accionistas es una manera de decirles que se ha quedado corta de ideas innovadoras. En las dos hipótesis, que son exclusivamente suyas, el lector lamenta, que Apple se convierta en «una empresa como las demás».

IBM empieza el 2013 con un tropiezo

29/04/2013

Virginia Rometty, que lleva menos de un año y medio como CEO de IBM, se ha pegado un batacazo con los resultados del primer trimestre. Se dirá que son gajes del oficio, y que la reacción ante estas contingencias permite valorar a un directivo. Hasta hoy, Rometty ha reaccionado con un movimiento de fichas en la cúpula de la compañía y un vídeo/regañina a sus 443.000 empleados, invitándoles a espabilar. Es seguro que hay más medidas en camino. Durante 31 trimestres consecutivos, IBM había igualado o superado las expectativas de Wall Street, pero entre enero y marzo ha sufrido una caída del 5,1% en ingresos [23.400 millones de dólares] y del 1% en su beneficio neto [3.032 millones]. Leer más

26Abr

26/04/2013

Recuerdo un cartel que ví hace años en una tienda: «sólo fiamos a los ricos», decía. Lo he recordado al leer que Apple está preparando una emisión de deuda para obtener recursos con los que aumentar la dotación de su programa de compra de acciones propias, una táctica que está visiblemente destinada a calmar a los accionistas que llevan tiempo quejándose de la tacaña política de dividendos, y ansiosos por recibir su tajada de los 148.000 millones de activos líquidos atesorados por la compañía. Han entendido bien: tiene 148.000 millones disponibles, pero se va a endeudar emitiendo bonos [a los que S&P y Moody´s han dado altas calificaciones] por unos cuantos miles de millones.

Los inversores revoltosos ya han dicho que, por ellos, encantados. Y tienen motivo: Steve Jobs les hubiera acallado – lo hizo, y envainaron – que con la revalorización de sus acciones ya tenían retorno más que suficiente; Tim Cook, en otro contexto, ha preferido por ceder a esas demandas.

Apple no es una excepción ni mucho menos: la tesorería de Cisco y Oracle, por ejemplo, supera los 80.000 millones, mientras sus deudas suman 35.000 millones. Microsoft, otro de los ricachones del sector, emite regularmente bonos desde 2009, y contabiliza 14.000 millones de deuda, que equivalen más o menos al 10% de su robusta tesorería.

En parte, esta ingeniería financiera obedece al hecho de que esos activos líquidos – saldo bancario y titulos a corto plazo – no están realmente disponibles, porque sus titulares los han retenido fuera de Estados Unidos – un 71% del total en el caso de Apple – debido a que su repatriación tendría un coste fiscal de hasta el 35%. Esta es la otra cara del pragmatismo que ha incitado a tantas multinacionales americanas a canalizar sus operaciones exteriores a través de sociedades instrumentales con sede en paìses – Irlanda, Luxemburgo, etc – atractivos por su baja imposición.

La discusión sobre el asunto lleva mucho tiempo rondando, y no hay síntomas de que la administración Obama vaya a hacer en su segundo mandato lo que no hizo en el primero: aprobar unas vacaciones fiscales a cambio de facilitar el regreso del dinero a EEUU: parece que no se ha creído el consabido argumento de que con esos recursos se crearían empleos «americanos».

Se puede deducir que la emisión de deuda no deja de ser una manera indirecta de repatriar recursos offshore, sólo que desplazando el sujeto fiscal. Y que con esos recursos se puede, llegado el caso, paliar los fallos de generación de cash flow dentro de Estados Unidos, o bien usarlos para financiar adquisiciones.

Un caso peculiar es Cisco, cuyo presidente John Chambers, tras reclamar a menudo un cambio de actitud del gobierno hacia los fondos offshore, ha cortado por lo sano y en pocos meses ha comprado empresas no estadounidenses: Intucell (israelí), Cognitive Security (checa), SolveDirect (austríaca) y Ubiquisys (británica). Vaya uno a saber si Cisco u otras multinacionales tendrán en su punto de mira más empresas europeas.

Volvamos a Apple con una última frase: aunque la inquietud entre los accionistas amainara gracias a esta inteligente maniobra financiera, con ella no habrá resuelto el problema acuciante que afronta Tim Cook: las cuentas de la compañía revelan una erosión sistemática de los márgenes, y esta es una dolencia difícil de erradicar.

¿Dónde vas con tanto sensor?

26/04/2013

Por un momento, pudo parecernos un capricho de Sergey Brin, que trajinaba en su laboratorio mientras su socio Larry Page se dedicaba a poner orden en los demasiados frentes abiertos por Google. Era/es una interpretación simplista, en la que falla la premisa: las gafas de realidad aumentada Google Glass no son un capricho, sino que se pretende sean la base de eventuales negocios. ¿Cuáles? Si inversores afortunados como Marc Andreessen [Andreessen Horowitz] y John Doerr [Kleiner Perkins Caufield & Byers] acompañan en la foto a Bill Maris, de Google Ventures, es porque han visto en el invento una veta de aplicaciones, que requerirán desarrolladores que a su vez necesitarán financiación. Leer más


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