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¿Quién no ha escuchado esa frase hecha según la cual, ya asumida socialmente la actual onda de la inteligencia artificial, llegará la siguiente, la computación cuántica? La hipótesis es imprecisa, pero no es en absoluto falsa. Entretanto, se van extendiendo en la industria las actividades en torno a la criptografía post cuántica, que traducen una preocupación por algo que es altamente probable: que esta disciplina científica se convierta en una amenaza temible para la seguridad de los sistemas de información. Porque a esos extraños artefactos que se ven en las fotografías se les llama computadores por analogía, pero nadie imagina que su destino sea sustituir a los ordenadores de uso corriente.
Visa y Mastercard se han puesto de acuerdo – que ya es noticia – para proponer una solución al litigio que mantienen con la National Retail Federation (NFR), que representa al comercio minorista en Estados Unidos. El asunto se arrastra desde 2005 y ha derivado en un proceso federal en el que se juzga si el concierto entre ambas para fijar los cargos obligatorios por la aceptación de pagos con sus tarjetas de crédito es o no una violación de la legislación antitrust . El tribunal decidirá qué curso dar a la propuesta de reducir la tarifa a razón de un 0,10% anual, pero de momento la NFR la ha calificado como insuficiente. ¿Por qué ocurre ahora, veinte años después de la primera demanda?
Para Google, el lanzamiento de Gemini 3 marca un hito, como pieza maestra de su estrategia para disputar a OpenAI y a Microsoft una posición dominante en el alborotado mercado de la inteligencia artificial. Comenzó la carrera de la IA con sobrepeso y pidiendo aire cuando su generador de imágenes daba resultados inapropiados; tuvo que cambiar la marca de su IA, que de Bard pasó a llamarse Gemini – a la vez nombre del motor y de la aplicación – hasta que, por fin, va cogiendo rumbo y velocidad para llegar a buen puerto. Lo mejor es que su versión 3 está recibiendo alabanzas de todos los frentes, incluido el insospechado elogio de Sam Altman, supuestamente su mayor adversario.
ITxpo, el simposio itinerante de la consultora Gartner que desembarca cada otoño en Barcelona, no ha defraudado las expectativas por las que unos 7.000 asistentes (o las empresas) han apoquinado varios miles de euros a cambio de recibir inspirados mensajes y compartirlos con sus colegas. La mayoría ya los conocía o, como poco, los presentía: según los analistas, la inversión en inteligencia artificial es ineludible, pero podría ser contraproducente si no se cumplen determinadas condiciones. La primera, contar con un plan de gestión de la IA que ha de incluir cambios en la organización (no sólo en el organigrama) además de adaptar las plantillas a la nueva realidad de sus operaciones.
La carrera de la supercomputacion prosigue, aunque los puestos de cabeza parezcan detenidos: El Capitán, Frontier y Aurora residen en laboratorios gubernamentales de Estados Unidos y los trres han sido suministrados por HPE con tecnología Cray. Hay movimientos en el pelotón, pero lo más significativo es la noticia de que el número dos tendrá sustituto en 2029 y también será de HPE. A saber qué ocurrirá de aquí a entonces, pero la compañía se ha anticipado a la actualización del ránking Top500 con dos anuncios que confirman su posición de liderazgo. El Oak Ridge National Laboratory (ORNL) acogerá el Discovery, sucesor el exaescala Frontier, instalado en el mismo ORNL. No ha sido la única novedad de la semana.
Muy oportunamente, el Technology Report 2025 de Bain & Co dibuja un paisaje de la inteligencia artificial: en 2024, el 70% del valor total de las veinte principales compañías recaía en un quinteto y la proporción va aumentando. Huelga decir que la que rompió la baraja fue Nvidia. La otra estrella ascendente, OpenAI, si cotizara en bolsa, estaría entre las diez y las quince primeras. Hay una larga fila de postulantes a entrar en la tabla: citando cifras de CB Insights, señala que el año pasado se crearon veinte veces más unicornios que en 2014, muchas de ellos en distintas facetas de la IA. Esto confirma que hay mercado, otra cosa es que haya festín para todos, que ahí no entra el estudio.
La californiana Qualcomm ha entrado de lleno en la carrera de la inteligencia artificial y no va por el carril de los smartphones. Acaba de anunciar el lanzamiento el año entrante de una familia de chips aceleradores con los que pretende rivalizar con Nvidia. Su primer exponente será el AI200 al que seguirá en 2027 el AI250. Promesas suficientes para avivar el interés de los inversores: nada más conocerse la noticia, la cotización subió un 20% que se quedaría en un 8% sobre su precio de enero. Esta acogida no se debería tanto a las expectativas tecnológicas como a que la compañía californiana se ha buscado un socio tras el que se encuentra PIF, uno de los fondos soberanos de la monarquía saudí.
La última demostración pública de capacidades de CyberArk antes de ser absorbida por Palo Alto Networks ha sido la publicación de un exhaustivo estudio en el que pasa revista al actual escenario de la ciberseguridad desde su particular punto de vista, el malware que ataca las identidades no humanas. El precio pactado, 25.000 millones de dólares, se justifica por la aportación de CyberArk en esta categoría. El paisaje no es muy alentador, habida cuenta de que el 72% de los empleados utiliza herramientas de inteligencia artificial pero el 68% de las organizaciones carecen de controles que cubran estas amenazas. Básicamente, lo que se ha hecho hasta ahora es parchear advierte el exhaustivo informe. Leer más
Para seguir con su ritmo de lanzamientos sembrados de compromisos financieros, OpenAI tenía necesidad de reestructurarse. Y para ello debía contar con el beneplácito de Microsoft, en un marco de concesiones recíprocas. Sam Altman, su fundador, ya tiene vía libre para acelerar sin cortapisas contractuales: la compañía pasará a ser una corporación con ánimo de lucro, condición que le permite abandonar su estatus anterior. Y así, atraer inversiones sin limitaciones. Su objetivo es seguir penetrando en cualquier parcela de mercado en el que la inteligencia artificial pueda tener relevancia; el asalto a los navegadores y el despliegue de infraestructura dedicada son sus últimos anuncios de calado
Vegetarianos en un mundo de caníbales. Así define a los europeos el politólogo Ivan Krastev: debilitados en un mundo cuya hegemonía se disputan Estados Unidos y China. Estas dejan algunos intersticios a potencias emergentes, pero no a Europa. Los operadores de telecomunicaciones europeos parecen suscribir esta tesis al firmar una carta abierta a Ursula von de Leyen, en la que se quejan – en un tono que trasluce desencanto – de la inacción de la actual Comisión Europea ante la pérdida de competitividad, que ellos atribuyen a un marco regulatorio causante del desinterés de los inversores en financiar la actualización de sus infraestructuras. ¿Es un lamento acertado o la enésima pataleta?