1Jul

1/07/2013

Los resultados trimestrales de Oracle y de Accenture han sido entendidos como malos augurios para los de IBM, que se publicarán a mediados de julio. Una preocupación que podría extenderse a los de otras empresas con perfiles y exposición parecidos a la contracción del gasto en TI. En el primer trimestre, IBM anunció un descenso del 5% en los ingresos, y los analistas han recortado un poco sus previsiones para el segundo, cuyo anuncio oficial está convocado para el miércoles 17.

Las comparaciones son odiosas pero no ociosas. Si Oracle ha atribuído a las circunstancias macroeconómicas el frenazo en sus ventas de software y suscripciones, el mismo argumento podría aplicarse a IBM, cuyos ingresos dependen del software en una cuarta parte, con una tendencia que ha bajado en un par de años de los dos digitos de crecimiento a un ligero toque negativo. En el hardware, los puntos fuertes y débiles de ambas no difieren: los grandes sistemas son rentables, pero los servidores x86 están de capa caída; Oracle ha conseguido cerrar un acuerdo heterodoxo con Dell, pero IBM no ha podido llevar a buen fin el intento de ceder a Lenovo.

Eso estaba más o menos descontado; lo que más alarma estos días a los analistas es la posibilidad de que IBM esté sufriendo problemas análogos a los que han afeado los resultados de Accenture, que el jueves se quedó corta con respecto a sus propias previsiones, culpando a sus regiones EMEA y Asia Pacífico. Que los ingresos crecieran sólo el 1% es casi lo de menos, porque se espera un comportamiento peor en el trimestre junio-agosto, en dos negocios vitales para la compañía: consultoría y outsourcing. Resulta reveladora la explicación de Pierre Nanterme, CEO de Accenture: la conversión de órdenes de pedido en contratos está tardando más tiempo que lo esperado, y cuando se cierra un acuerdo tiende a ser más pequeños que lo previsto porque «muchos de nuestros clientes están reevaluando sus modelos de negocio y tratan de recortar sus costes operativos».

En cuando a IBM, carga con la mancha de un primer trimestre en el que sus ingresos cayeron un 5% y su beneficio neto un 1,1%. Otro trimestre cuesta abajo no es descartable, si se atiende a la experiencia ajena. En abril, tras declararse decepcionada, la CEO Virginia Rometty tomó la inusual iniciativa de regañar por vídeo a los 443.000 empleados de la compañía por no haber reaccionado con suficientes reflejos para cerrar contratos con los clientes. En un par de semanas se sabrá si la advertencia ha surtido efecto inmediato.

Windows 8.1, la segunda oportunidad

1/07/2013

Había muchas esperanzas puestas en Windows 8 en octubre, cuando Steve Ballmer lo presentó en sociedad. Dos, principalmente: 1) ayudaría a tender un puente entre las tabletas, que arrasan, y los PC que pierden peso, y 2) revitalizaría las ventas de la industria. Esperanzas incumplidas hasta ahora, por lo que el pasado miércoles un Ballmer menos eufórico abrió una nueva fase en la historia de su sistema operativo, con una primera y relevante actualización de Windows 8. Cuentan que internamente se discutió si llamarla Windows 9, propuesta rechazada porque pudiera sugerir una retirada apresurada, o Windows 8.1, el nombre con el que finalmente llegará al mercado en el último trimestre. Leer más

28Jun

28/06/2013

No me corresponde tratar de adivinar los resultados económicos que hoy presentará BlackBerry; es oficio de los analistas bursátiles que en los últimos días han emitido informes optimistas aunque trufados de cautela. Puedo esperar 24 horas, pero no creo que lo realmente importante sean los ingresos, el beneficio o el margen bruto de una empresa que viene de atravesar una larga crisis. Más interesante me parece un dato sobre el que BlackBerry ha tendido una cortina de humo: ¿cuántas unidades ha vendido? Dicen que unos 7 millones en el trimestre, que parecen muchos a la vista de los antecedentes; pero insisto: no creo que sea lo relevante.

Por lo que se ha publicado, los dos nuevos modelos, Z10 y Q10, basado en el nuevo sistema operativo BB10, han recibido unánimes elogios pero lo que realmente necesitan es que se traduzcan en contratos con los operadores y en adopción sistemática por los usuarios, que por lo que ve provendrán mayoritariamente de la base instalada del sistema operativo anterior, BB7. El Z10 – puramente táctil – juega en una liga congestionada, mientras el Q10 – que combina el interfaz táctil con el teclado clásico – está siendo un éxito allá donde se vende (todavía no en España), gracias al vínculo de fidelidad con los usuarios de la marca.

Se podría entender que, con esos rasgos, el papel del Q10 sea dar tiempo a que el Z10 se haga un hueco como competidor viable. El riesgo es de doble filo: 1) que, como le ocurrió a Nokia con Symbian, el abandono de BB7 sea más rápido que la adopción de BB10, o 2) que, por el contrario, sea lento y entonces la operación habría salido mal. Se espera un tercer modelo, Q5, a priori destinado a los mercados emergentes (competitivo, pero hundirá los márgenes). Más allá, la hoja de ruta de Thorsten Heins, CEO de la firma canadiense, se desconoce.

Los 76 millones de suscriptores al servicio que BlackBerry presta a través de los operadores son una masa crítica en espera de sustitución del dispositivo. Pero, ¿es sostenible una estrategia que se apoye sólo en el reemplazo de la base instalada? En este punto toca deshacer un equívoco: los dispositivos no son el centro del negocio de la compañía canadiense, de la que tendemos a olvidar que no es otro fabricante de móviles sino una empresa que presta un servicio que conecta una red de sus sistemas BlackBerry Enterprise Server. Desde enero, ha contratado o renovado 18.000 instalaciones de la versión BES 10 con empresas y gobiernos: este es su negocio principal, los dispositivos son el accesorio.

Sólo así se puede entender las prisas por anunciar Secure Work Space, una iniciativa para facilitar que los smartphones bajo iOS y Android se conecten a BES10 y el sistema separe los usos personales de los corporativos. El famoso BYOD, ahora rebautizado MDM (mobile devices management) con el plus de reputación de seguridad que aporta BlackBerry. Un joven colega me ha dicho que con este movimiento, la firma canadiense se da por derrotada ante la presión de los usuarios que reclaman a las empresas la convalidación de sus iPhones y Androides. Yo lo veo más bien al revés: como esa presión existe, más le vale a BlackBerry preservar su modelo de negocio que empeñarse en una resistencia numantina contra enemigos de esa talla.

Oracle descubre que lo mejor es pactar

28/06/2013

Los acuerdos de Oracle con Microsoft y Salesforce, seguidos de otro con NetSuite, que se anunciaron con cierto empaque a lo largo de esta semana, han eclipsado los comentarios sobre los resultados trimestrales y anuales de Oracle. Eclipsar parece el verbo adecuado, porque esas noticias han borrado del plano las opiniones previas de analistas para quienes el mayor problema de la compañía del logo rojo procede de haber montado a contrapié al tren del cloud computing. A la vista de las cifras, la crítica suena en exceso severa, y más aún el castigo bursátil consiguiente, del que se recupera lentamente. No obstante, es evidente que hay nexo entre los dos niveles de información. Leer más

27Jun

27/06/2013

Si el acuerdo formalizado el lunes entre Oracle y Microsoft puede calificarse como matrimonio de conveniencia, el que han anunciado Oracle y Salesforce vendría a ser la insólita reconciliación de una pareja rota desde el comienzo. Marc Benioff, aventajado pupilo de Larry Ellison en sus inicios, creó Salesforce en 199 cuando este rechazó su idea de vender software como servicio. Con los años, Oracle adoptaría la fórmula para competir con Salesforce; por el camino, las crónicas registran choques y ataques verbales entre ambos personajes [en 2011, Benioff fue excluído de OpenWorld y montó una manifestación callejera en San Francisco]. Los tiempos cambian, y para hoy se ha convocado una conferencia de prensa en la que ambos escenificarán un compromiso para trabajar juntos durante los próximos nueve años.

Se sabe lo que van a anunciar, porque ya se ha anunciado formalmente: la integración de sus respectivas nubes para asegurarse que serán competitivas en un mercado donde empieza a haber demasiadas propuestas. Salesforce migrará el núcleo de su plataforma cloud para que funcione sobre los productos de Oracle (hasta ahora se limitaba a pagarle licencias por su base de datos), adoptará Fusion HCM y Financial Cloud como servicios propios y, como guinda, se compromete a equipar sus datecenter con máquinas Exadata. Para Ellison, es una gran operación, porque desde ahora – y durante nueve años, quédense con el detalle – los clientes de Salesforce serán referencias de Oracle. En una cierta medida, ya venía ocurriendo de facto, ahora ocurrirá de iure.

La desproporción de talla no debería llamar a engaño. Salesforce ingresa unos 4.000 millones de dólares al año, y Oracle casi diez veces más. Pero esto no quiere decir que la primera vaya a capitular, sino que ambas se necesitan con una dosis de desesperación: la cuenta de resultados de Salesforce arroja pérdidas, y las ventas de nuevas licencias y servicios de Oracle han sido decepcionantes en el último trimestre del año fiscal.

Dar un paso para abrazar al otro obliga a pronunciar elogios mutuos inusuales y a hacer promesas de fidelidad que entre ellos no son anecdóticas. Por lo que han decidido dar la cara en público. También en esto hay una notable diferencia de tratamiento con Microsoft: Larry Ellison no compareció el lunes junto a Steve Ballmer, dejando ese papel a su segundo, Mark Hurd, pero lo asumirá hoy personalmente por tratarse del antiguo pupilo que salió rebelde. ¿Significa que tienen algo nuevo que decir, aparte de lo que han dicho ya los portavoces de las dos compañías? Probablemente no, pero las dos noticias de esta semana equivalen a un giro que no sabría si llamar copernicano, pero que sin duda altera el paisaje del mercado. Y llegará más allá de las nubes

26Jun

26/06/2013

«Y cuando despertó, el dinosaurio seguía allí». El brevísimo cuento de Augusto Monterroso me ha venido a la cabeza a propósito de los últimos movimientos que se atribuyen a AT&T: casi 30 años después de haberse desmembrado el monopolio del Bell System, las telecomunicaciones en EEUU están dominadas por dos operadores – el otro es Verizon – hasta ahora atrincherados en el mercado interno, que ya es bastante bocado. Es verdad que la FCC paró en seco su intento de consolidación con T-Mobile y desde entonces predica estar buscando oportunidades de crecimiento fuera. Por esto habría puesto la mira en Europa o, quizás, en América Latina.

Las confusas versiones – confusas con independencia de quien las filtrara y con qué fines – sobre su presunta intención de lanzar una oferta por Telefónica, más parece un globo sonda que una hipótesis realista. Antes se habló de un supuesto interés por hacerse con EE, el operador británico genéticamente inestable, surgido del matrimonio entre las filiales de T-Mobile y Orange. Si de comprar telecos se trata, habría alternativas menores, más baratas y digeribles, aunque el pinchazo de Carlos Slim en Holanda y Austria sería un buen motivo para contener el impulso. Sin contar con los obstáculos regulatorios que seguramente encontraría: la consolidación de operadores europeos ya es un tabú suficiente como para que encima venga a liarla uno transatlántico.

Según el colega Paul Taylor, del Financial Times, la supuesta ambición de AT&T reflejaría el liderazgo que Estados Unidos, y en concreto AT&T, ha cogido en el despliegue de servicios móviles sobre redes de 4G, un contraste radical con la primacía que Europa tuvo en la anterior generación desde los años 90. «El negocio de la banda ancha está subdesarrollado en Europa – habría dicho Randall Stephenson, CEO del grupo americano – y esta situación abre oportunidades para nosotros».

Una cosa es ver las oportunidades delante de los ojos, y otra estar en condiciones de atraparlas. Stephenson parece obsesionado por corregir un crecimiento que declina en su mercado natural, pero las cuentas de AT&T no son precisamente boyantes: tesorería justita y una montaña de deuda (a la que sumaría la que debería contraer para cerrar cualquier operación que no se pactara como intercambio de acciones). Lo menos que puede decirse es que, si la vulnerabilidad de Telefónica es su deuda, sólo lo sería ante alguien que estuviera en condiciones de hacerse cargo.

Consolidación es palabra que está a la orden del día, pero cada caso es diferente: el de AT&T no tiene nada que ver con las conjeturas acerca de Verizon/Vodafone, y menos aún con la venta de O2 Ireland al grupo Hutchinson, ni con el interés manifiesto de este por comprar Telecom Italia a un consorcio en el que también está Telefónica.

Los analistas estadounidenses que siguen habitualmente el sector creen que este es el peor momento para que AT&T se plantee una aventura exterior; en sus informes, puntúan a la baja los resultados del segundo trimestre, todavía no publicados, tras haber caído los del primero. Opinan que, al menos este año, AT&T debería concentrar sus energías en desarrollar la red en casa para evitar que Verizon amplíe su ventaja. Como mucho, le aconsejan abordar operaciones de servicios de valor añadido, como machine-to-machine [vaya, un campo en el que compite con Telefónica], en otras regiones del mundo, quizá empezando por América Latina, un continente que se le ha escapado por mirarse durante años el ombligo. Finalmente, hay un consenso en que, «por mentalidad», una teleco de EEUU tendría serias dificultades para trasplantar sus modelos de negocio a Europa. Demos por seguro que el asunto seguirá coleando, y la palabra consolidación aparecerá a menudo en este blog.

25Jun

25/06/2013

¿Es Windroid una buena idea o un brindis al sol? Los ingeniosos han bautizado así a la combinación de dos sistemas operativos, Windows y Android, en la tableta Ativ Q, presentada la semana pasada por Samsung. Es difícil responder: podría ser un modo de fortalecer a Windows 8 en un mercado en el que hasta ahora ha estado ausente, o una opción a mano para el caso de que los usuarios no sintonizaran con la implementación del sistema de Microsoft en esa categoría de dispositivos. A lo mejor son las dos cosas. La verdad es que hasta la semana pasada Samsung parecía estar disgustada con Microsoft: ha ignorado por completo su promesa de lanzar smartphones con Windows Phone 8, y ha abandonado a su suerte Windows RT, con el que inicialmente se había comprometido.

Windows 8 es otra historia, y la marca coreana no se resigna a ser un actor de segunda fila en el mercado de los PC – se dice que en algún momento pensó en retirarse, lo que suena extraño para la talla de sus ambiciones – por lo que se ha subido al tren presentando en Londres los nuevos miembros de la familia Ativ (en la práctica, inactiva desde que se anunció en septiembre), con la que pretendería competir con HP, Lenovo, Dell y Asus, que dominan el ranking. Llevar Windows 8 a las tabletas es todavía una apuesta incierta, que comparte con esos mismos fabricantes. Samsung tiene el 18% del mercado de tabletas, enteramente con Android, pero no quiere quedar descolgada por si a Microsoft le saliera bien la jugada.

Con la tableta dual Ativ Q permitirá trabajar simultáneamente con los dos sistemas operativos, el mote: técnicamente, ejecutará Android en modo virtualización, lo que quiere decir que este residirá «dentro» de Windows, conmutando de directamente – la pantalla táctil ayuda mucho -sin necesidad de reiniciar. Si hubiera incremento de coste para el fabricante, sería residual, no tanto porque Android sea gratuito (eso dice Google) cuanto porque Microsoft ha logrado que prácticamente todas las marcas que siguen la estela de Android – entre ellas Samsung – le paguen un canon por cada dispositivo que vendan, como reconocimiento de patentes que habrían sido copiadas por Google.

La pregunta inicial se convierte en esta otra: ¿por qué haría falta la convivencia de dos sistemas operativos? Dicho crudamente: porque Windows necesita ´chupar rueda´ de Android, ya que Microsoft no ha conseguido atraer aplicaciones que, en número y calidad, sean comparables a las que han acudido a la convocatoria de Google. Como solución transitoria, no está mal pensada, lo que no prejuzga que la idea triunfe [¡sería tan fácil dar marcha atrás!]. En medio, hay un tercer actor que estaría muy contento si el experimento fuera un éxito: Intel, cuyos procesadores han sido homologados tanto para Windows 8 como para la última versión de Android [he omitido decir que la tableta Ativ Q lleva un iCore5].

En Las Vegas, HP abre otro juego

25/06/2013

Es oportuno rastrear el hilo conductor entre las múltiples novedades de productos y servicios que HP ha presentado durante su evento Discover, en Las Vegas – la edición europea será en Barcelona, en diciembre – porque Meg Whitman, CEO de la compañía, lo deja entrever en cada una de sus presentaciones: ya que ha de abstenerse por ahora de comprar empresas, inevitablemente caras, y los inversores tomarían a mal que se desprendiera de activos, inevitablemente con minusvalía, Whitman tiene que extraer el mayor valor de lo que heredó al ocupar su puesto, hace menos de dos años. Y para ello, diferenciar la oferta con lo que tiene en casa; que lo consiga o no, lo dirá el mercado. Leer más

24Jun

24/06/2013

Dejaré para otro día el comentario sobre los resultados de Oracle, para centrarme en lo que ocurrirá hoy mismo. Está prevista una conferencia de prensa conjunta de Mark Hurd, mano derecha de Larry Ellison, con Steve Ballmer y Satya Nadella, de Microsoft; el objetivo es anunciar un acuerdo entre ambos gigantes, no precisamente amigos, en torno a la nueva base de datos de Oracle, 12c. No es un rumor: el propio Ellison anticipó la semana pasada que esta semana anunciaría acuerdos con otras empresas de software e infraestructura que «cambiarán la percepción de la tecnología de Oracle en la nube y se comprometerán con ella por los años a venir».

Las otras compañías que citó nominalmente fueron Salesforce y NetSuite, que son competidoras en SasS apoyándose en la base de datos de Oracle. El caso de Microsoft es diferente, porque cuenta con la suya propia, SQL Server, que compite ccon esta sin pasar del segundo puesto en la tabla, principalmente en las grandes corporaciones. Aparentemente, la jugada estaría concebida para que Oracle 12c [la c significa cloud], que muy pronto estará disponible, se incorpore por la puerta grande a Windows Azure.

La iniciativa de Oracle no estaría directamente relacionada con su estrategia cloud, anunciada el año pasado. Pero es un hecho que la compañía sigue siendo tributaría de los ingresos generados por su software histórico, y con este gesto revalidaría el liderazgo (algo más de la mitad del mercado mundial de bases de datos, según Gartner) a la vez que obtendría un valioso reconocimiento de sus competidores: las circunstancias del mercado obligan a soportar instancias multitenancy desde la capa de base de datos, según explicó Ellison, y la nueva versión tiene esa característica. Por su lado, Microsoft podría sacar pecho por haber atraído a su rival, y presumir de pluralismo en su oferta cloud (¿acaso Azure no está abierto a múltiples lenguajes y soporta Linux?).

Especular sobre una alianza más amplia entre ambas sería excesivo, habida cuenta de cómo se las gastan. En la acelerada reconfiguración del mercado cloud, las dos comparten una lista de enemigos que amenazan la evolución de sus modelos de negocio [Amazon, sin ir más lejos].Y cuando Ellison sugiere que estaría dispuesto a aceptar en Oracle 12c la implementación del hipervisor de Microsoft, ¿no estará indicando interés común en bloquear las iniciativas recientes de VMware y su participada Pivotal?


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