wp_head() ?>
Si, como dicen, Microsoft se está mirando en el espejo de Apple para dar un giro en el mercado de consumo, necesita controlar el ´ecosistema` de sus productos en ese segmento: no sólo el software sino también el hardware; dictar las especificaciones técnicas, la experiencia, la apariencia y poner bajo su control los mecanismos de venta. Este fue el sentido de lanzar en 2012 las tabletas Surface y, aunque según muchos han sido un fracaso, persevera ahora con la segunda generación. Perseverar quiere decir que no renuncia al sistema operativo Windows RT y los procesadores ARM, por mucho que moleste a los fabricantes que llevan toda la vida apegados al binomio Wintel. Leer más
El sábado 5 se cumplió el segundo aniversario de la muerte de Steve Jobs. Una vez apagado el eco de las hagiografías al uso, al año siguiente se discutía si Tim Cook era un sucesor adecuado. El ascenso de la acción de Apple al techo de 705 dólares convirtió a la compañía – temporalmente – en la más valiosa del mundo, y los que dudaban se quedaron sin argumentos. Ahora podemos ver que quienes atizaban aquella discusión lo hacían por interés. En 2013, el debate ha cambiado de eje aparente: ¿innova Apple lo suficiente como para seguir en la cresta de la ola? Algunos han picado, sin ver que realmente no se discute de innovación, sino de cómo presionar a Cook para que su primera prioridad sea mantener contentos a los accionistas.
Estos días me ha llegado un paper académico, firmado por William Lazonick, profesor de la Universidad de Massachusetts Lowell, titulado Apple´s Changing Business Model. Empieza explicando que Apple, la compañía más famosa y la más rica [sus activos líquidos suman 121.000 millones de dólares] debe esos atributos a tres razones: el estatus icónico de su fundador, sus productos de los últimos seis años y su cotización estratosférica.
Razona el autor que los creadores del valor bursátil de Apple no han sido sus accionistas [la única vez que la compañía recurrió a ellos fue al salir a bolsa en 1980, y recaudó 97 millones]. El valor ha sido creado por sus empleados y suministradores – dice – así como por el gobierno de Estados Unidos al desarrollar tecnologías que luego implementó la compañía [algunos de mis amigos liberales se sorprenderán al leer que el dinero público ha tenido algo que ver en el crecimiento de una empresa privada admirable]. Pero la verdad es que en estos tiempos se da por verdadero el axioma de que la misión de un directivo es «crear valor para el accionista». Todos hemos oído la frase a menudo.
En mayo de 2012, un especulador llamado David Einhorn, accionista de Apple, reclamó que la compañía distribuyera una parte de su enorme riqueza entre los inversores. Tim Cook rechazó inicialmente la idea, pero en febrero de este año, hizo aprobar por la junta un plan de recompra de acciones y pago de dividendos que, en la práctica, accedía al ultimátum de Einhorn. Mal precedente: el mes pasado, el más famoso de los «inversores activistas», Carl Icahn, inició una campaña para convencer a Cook – presume en Twitter de haber cenado con el CEO de Apple, pero no ha ido a un tribunal, como Einhorn – de que le conviene ampliar hasta 150.000 millones de dólares el plan de recompra de acciones y acelerarlo para que se complete en 2015.
El paper de Lazonick fue publicado antes de la entrada en escena de Icahn, pero ´su conclusión académica adquiere más vigencia: «Apple se esta convirtiendo en una corporación americana típica [con un modelo de fuerte componente financiero]. Steve Jobs marcó su trayectoria sin hacer caso a los ideólogos del shareholder-value, pero resulta que esta ideología es hoy más fuerte que nunca, y Jobs ya no está entre los mortales».
La salida a bolsa de Twitter estaba cantada, pero los procedimientos son relevantes: una vez registrada la documentación, gracias a ella se sabe que la empresa del pajarito se adscribe a la categoría de «crecimiento emergente», aplicable a las candidatas a cotizar que en su último año fiscal hayan ingresado menos de 1.000 millones de dólares. Cumple sobradamente el requisito, ya que estima que en 2013 facturará unos 245 millones. No directamente a través de su plataforma, que es gratuita, sino gracias al «efecto red»: su economía y su futuro dependen de la difusión de contenidos capaces de atraer más usuarios y más anunciantes. El así llamado círculo virtuoso de Internet. Leer más
Estos dias se ha difundido la actualización anual del ranking de marcas que elabora Interbrand desde hace 14 años. La sorpresa – relativa – que se ha destacado en 2013 es que Apple y Google han descabalgado a Coca Cola, que ha bajado de su eterno número número a la tercera posición. Es lógico que la rivalidad entre ambas se proyecte sobre el valor de sus marcas. El año 2000, cuando empezó a publicarse este ranking, Apple ocupaba el puesto 36º con un valor calculado en 6.600 millones de dólares, que en 2013 se ha multiplicado 67 veces hasta los 98.316 millones. Google, que no entró en la lista hasta 2005, ha pasado en ese lapso de 8.461 millones a 93.171 millones.
Ese es un primer síntoma. Quien se tome el pequeño trabajo de estudiar la lista, sin limitarse a refritar la nota de prensa, verá que en la del 2000, sólo 4 tecnológicas aparecían entre las 10 primeras. Este año son 6, más de la mitad de la decena: además de las mencionadas, son IBM (4ª), Microsoft (2ª), Nokia (5ª), Samsung (8ª) e Intel (9ª), con el matiz de que Samsung ha elevado un 20% el valor de su marca, pero todavía está a medio camino de Apple, su contumaz adversario.
Ya que Apple y Samsung ocupan posiciones prominentes, ¿qué ha pasado con sus competidores? Nokia, que el año pasado ocupaba la posición 19ª ha caído a la 57ª, mientras que BlackBerry, que de 2011 a 2012 cayó cuarenta escalones, ha desaparecido este año de las 100 primeras.
En la segunda decena aparecen marcas de coches, de lujo y de consumo, pero destacan cuatro tecnológicas: Cisco, HP, Oracle y Amazon. Hay, por tanto, una dinámica combinación de marcas históricas con otras de ascenso reciente. Así, por ejemplo, la marca que más ha crecido entre 2012 y 2013 es Facebook, un 43% de aumento: vale, según Interbrand, 7.732 millones de dólares. Por si alguien no lo sospechaba, la única marca española entre las 100 primeras no es tecnológica: Zara ocupa el puesto 36,
En conjunto, las marcas del sector de tecnología [no se cuentan algunas que el informe clasifica como de servicios a empresas] suman un valor de 443.100 millones de dólares.
En lugar de improvisar una interpretación de estos movimientos, me parece oportuno reproducir la de los autores del informe: el sector de tecnología – explican – abarca electrónica de consumo, ordenadores, software y servicios; «en un extremo del espectro hay compañías que construyen cosas sorprendentes pero, sobre todo, han desarrollado una fuerte conexión con los consumidores. En el otro extremo hay marcas visionarias, que nos permiten imaginar lo imaginable». No se podría resumir mejor.
Buenas noticias para Microsoft tras la compra de Nokia. Hace sólo tres meses se discutía si la tercera posición del ranking de sistemas operativos móviles sería ocupada por Windows Phone o por BlackBerry. La discusión ha quedado zanjada tras conocerse el descenso de BlackBerry al purgatorio. El panel de Kantar ComTech, publicado el lunes, confirma que Europa es terreno propicio para Windows Phone, y aunque su 9,2% en los cinco grandes mercados europeos no alcanza para retar a Android (70,1%), no está demasiado lejos de iOS (16,8%). Un año antes, la cuota de WP en la suma de esos mercados no pasaba del 5,1%, o sea que prácticamente se ha duplicado.
Se confirma lo sabido: iOS es más fuerte en Estados Unidos que en Europa, y a Android le ocurre lo contrario. Hay algunas perlas en el informe. Por ejemplo, Windows Phone está en Alemania a siete décimas de iOS (8,8% frente a 9,5%) y en Francia ya ha cruzado la línea del 10%. El mejor resultado lo obtiene en Reino Unido, un 12% de cuota: es el único mercado europeo en el que Android retrocede (y la culpa parece que la tiene Samsung, que pierde cuatro puntos). BlackBerry se ha quedado en el 2,4%, menos de la mitad de la cuota que tenía en agosto de 2012 en los cinco mercados.
Por marcas, Samsung ocupa la primera plaza (47,1%) y sube hasta el 55,1% en Alemania. Apple oscila entre el 5,3% en España y el 27,5% en Alemania. En España, la ventaja de Samsung es abrumadora: 49,5% de cuota tras un aumento de 3,7 puntos; Sony es la segunda, pero muy lejos, con un 15,1%, perseguida de cerca por LG, que en doce meses ha pasado del 7,7% al 14,7%. La caída de BlackBerry en el mercado español ha sido brutal: del 5,8% al 0,7%.
El panel de Kantar también informa sobre China, pero como sólo incluye las marcas que dominan el resto del mundo, se pierde el detalle más sabroso, que sería conocer la evolución de las marcas chinas. Samsung aparece como líder (30,0%) seguida de Apple (20,8%). Ni rastro en el panel de Lenovo y Huawei, por no hablar de otras marcas ascendentes. Con este antecedente, habrá más elementos para interpretar las cifras de Gartner e IDC sobre las tendencias globales en el tercer trimestre que acaba de concluir.
No es un misterio que en el negocio de los equipos de impresión, la gallina de los huevos de oro son los consumibles. Y que la zorra en ese gallinero son los cartuchos rellenables. Nadie lo sabe mejor y lo sufre más que HP. Su táctica ha cambiado: con el fin de difundir las virtudes de su tecnología y colocarse por encima de esa competencia basada en el precio, el fabricante ha decidido lanzar un mensaje con una dosis de originalidad: en lugar de retórica sobre las ventajas de sus tintas, HP pone de manifiesto la ingeniería y el trabajo científico que hay detrás de una fórmula química. El animador del espectáculo, Thom Brown, se llama a sí mismo inkologist. Leer más
César Alierta quería ganar tiempo, pero el «capitalismo relacional» caracteristico de Italia le ha jugado una mala pasada. Los tres bancos con los que Telefónica está asociada en el consorcio Telco, que tiene el control real de Telecom Italia (22,4% de las acciones, y el 80% del consejo) quieren largarse cuanto antes. Alierta – recordemos que su escuela ha sido la bolsa – ha inventado una fórmula para ampliar ahora su participación en Telco, con la posibilidad de llegar al 100% en el futuro, sin incumplir su promesa de congelar la deuda propia. El artefacto podría derrumbarse, porque a la crisis intestina de Intesa Sanpaolo, uno de los bancos de Telco, se ha sumado la del tambaleante gobierno Letta. La peor conjunción posible, que conduce a la dimisión del CEO, Franco Bernabé, en su día colocado por Telefónica.
En 2007, cuando se urdió la entrada de Telefónica en Telecom Italia, no se daban las condiciones para una fusión entre ambas operadoras. Digo las condiciones políticas, porque las económicas tal vez hubieran colado. Hoy se da el caso opuesto: la clase política italiana estaría dispuesta a sacrificar ese resto de soberanía tricolor, pero Telefónica no tiene margen para asumir la deuda de la compañía italiana [28.000 millones de euros] que, acumulada a la suya, derrumbaría su rating. Por lo que, incluso en esa hipótesis, no habría más salida que enajenar activos, cuanto más valiosos mejor, para achicar Telecom Italia, que en estos seis años ha perdido 30.000 millones de euros en capitalización bursátil.
No parece que la Comisión Europea fuera a oponerse, si llegara a plantearse una fusión. Por una vez, el problema no está en Bruselas, y el enredo tiene otra dimensión, latinoamericana, o concretamente brasileña. En 2007, más que poner un pie en Italia, lo que Telefónica pretendía era el tener derecho a vetar que un adversario – que no era otro que el mexicano Carlos Slim – pudiera presentar una oferta por TIM, la joya de los activos de Telecom Italia. Ante el bloqueo virtual, Slim optó por invertir masivamente en Brasil hasta hacer de su empresa, Claro, la tercera del mercado. El gobierno brasileño ya ha dicho que no toleraría una fusión de TIM con Claro, que sumarían un 60% del mercado.
Se ha dado un curioso giro: en 2013 todos dicen preferir que Telecom Italia venda sus filiales en Argentina y Brasil, para reducir su deuda. Como no habría más alternativa que ampliar capital, ni los bancos ni Telefónica están por la labor. Por esto, empieza a hablarse seriamente de poner en venta total o parcialmente TIM (73 millones de clientes, contra 77 millones de Vivo, la filial de Telefónica). La pregunta es ¿a quién?
El regulador brasileño no admitiría bajar de cuatro a tres el número de competidores, por lo tanto el comprador tendría que ser nuevo en el mercado. Una posibilidad sería aparcar TIM en un fondo de inversión, una solución provisional. Vuelve a hablarse de AT&T, aunque sus vínculos con Slim podrían ser motivo de objeciones, y por primera vez aparece en las quinielas el nombre de Vodafone. Por dos razones: 1) tras la venta de su participación en Verizon Wireless, está sobrada de dinero, y 2) el grupo ´británico` ha estado extrañamente ausente de América Latina, lo que ha facilitado que Telefónica se hiciera fuerte en la región. Si ahora la compañía española pudiera decidir, ¿con qué adversario preferiría enfrentarse en Brasil?
La anécdota ha dado la vuelta al mundo: todos saben que Larry Ellison eligió asistir a la penúltima regata de la America´s Cup que acabaría ganando el velero patrocinado por Oracle, y con ello dar calabazas a miles de clientes de Oracle que aguardaban su aparición en el Moscone Center de San Francisco. Simplemente, entre dos pasiones competitivas, optó por la que era impostergable. A pesar de la desilusión inicial y de miles de tuits malhumorados, las encuestas indican que la mayoría entiende y disculpa el plantón. Al fin de cuentas, la ausencia de Ellison no afeó los resultados de OpenWorld, sólo desplazó el impacto mediático por unos días: de la nube a la bahía. Leer más
Por lo general, aceptamos como normal que los Presupuestos Generales del Estado – antes una furgo, ahora un pendrive – no sean creíbles, y que su ejecución quede al arbitrio de las circunstancias, con mayor o menor grado de arbitrariedad. Los de 2014, que se presentaron este viernes, no es sólo que no son creíbles, sino que traducen el propósito consciente de prolongar la devaluación interna. Ya saben, ese concepto por el cual ya que un país no puede depreciar el euro, opta por depreciar los salarios. Según un colega que suele expresar lo que quiere transmitir el ministro de Economía, «lamentablemente, de esta crisis saldremos un 30% o un 40% más pobres de lo que éramos en el 2007». Atentos al adverbio.
La premeditada devaluación interna consiste en confiar que España será competitiva si aplica una una caída sistemática de la demanda (esto es, ser un 30% o un 40% más pobres) con la esperanza en que la recuperación ajena potenciará las exportaciones y permitirá que el PIB crezca el 0,7% en 2014. Si no he leído mal, el proyecto de PGE apuesta por un 5,6% de aumento de las exportaciones, que es apostar mucho.
Casualmente, la semana pasada el FMI subía a Internet una presentación de Reza Moghadam, su economista jefe para Europa, en la que expone la visión del organismo sobre las perspectivas de la eurozona. Su diagnóstico es, en resumen, el siguiente: la economía europea se va estabilizando, algo que ya se observa en los mercados financieros, pero no obstante la recuperación es débil y frágil por el lado de la demanda. «¿Cómo pasar de la estabilización a una recuperación genuina», se pregunta ayudándose de un cubo de Rubik.
«Con algunas excepciones – recita Moghadam con impecable labia académica – el exceso de endeudamiento es el mayor de los problemas». En crisis anteriores, sus efectos se atenuaban gracias a la inflación, que alentaba un aumento [fuera real o ilusorio] de renta de los hogares. En la crisis actual, como la inflación es un tabú, esa salida hay que excluirla, y el economista se queda a un palmo de evocar para Europa (o para algunos de sus países) un largo estancamiento a la japonesa.
La política económica aplicada estos años en Europa ha enfatizado la reducción del endeudamiento del sector público – consolidación fiscal – como primera prioridad, pero Moghadam advierte que la deuda de familias y empresas es el principal factor limitante del crecimiento, mucho más que la deuda pública. La bajada del coste de dinero, si persistiera, puede ayudar a las empresas a desendeudarse, «un proceso que apenas ha comenzado», nos dice. Esta sería la razón por la que, al igual que hacen las familias, las empresas no gastan, y por tanto en términos macro el ahorro crece. Una vez más, el dilema entre ahorro o inversión. Más difícil de resolver que el cubo de Rubik.