13Feb

13/02/2013

Habría que remontarse a febrero del 2012 para encontrar un precio tan bajo de la acción de Apple, que ayer tocaba los 480 dólares. Desde septiembre, se han desvanecido 200 millones de dólares de capitalización bursátil. Es comprensible el ruido sobre este fenómeno, aunque nadie ha dado todavía una explicación convincente. Sobre llovido, mojado: ante la proximidad de la junta de accionistas, un inversor ´activista´, llamado David Einhorn, ha reclamado que se apruebe una emisión de acciones preferentes para distribuir entre los accionistas una parte de los 137.000 millones de liquidez, que crece sin cesar. Hace un año, la cifra era de 98.000 millones, y el director financiero admitía cándidamente que esa cantidad era «mucho más de lo que necesitamos».

Anoche se esperaba la intervención de Tim Cook en un foro de Goldman Sachs, en la que podría decir algo al respecto. De momento, sólo se ha comprometido a considerar la idea de Einhorn, pero rechaza presiones. El momento no podría ser más inoportuno, porque muchos inversores institucionales se han desprendido de acciones de Apple, temerosos de que el crecimiemto haya tocado techo [no es lo que sugieren las cuentas, pero seguro que ellos saben cosas que este cronista ignora]. Interesante: un profesor de corporate finance [les evito el nombre impronunciable] escribía ayer que Apple «debe cambiar su narrativa, que hasta ahora ha girado casi exclusivamente en torno a los smartphones, un mercado lucrativo en el que la competencia forzará inevitablemente una caída de los márgenes».

Dejando esto de la narrativa para otro día, resulta que Apple no es una empresa rácana con sus dividendos; todo lo contrario. El problema mayúsculo es que un 70% de los activos líquidos, unos 94 millones de dólares, están inmovilizados fuera de Estados Unidos. Si, para satisfacer a Einhorn y otros como él, Apple decidiera repatriar esos fondos, el coste fiscal podría implicar una merma entre el 8 y el 10% en su beneficio neto.

Alcatel-Lucent, atrapada en un cul-de-sac

13/02/2013

Durante cuatro años, Ben Verwaayen ha hecho lo posible por hacer honor a su reputación de reactivador de empresas en crisis. La semana pasada se anunció que Alcatel-Lucent busca un sustituto para el CEO, acosado por el declive de los ingresos y por los esquivos beneficios a los que había unido su peripecia. Al cierre del ejercicio 2012, Alcatel Lucent facturó 14.446 millones de euros, un descenso del 5,7% y, ha vuelto a perder dinero (1.370 millones). No obstante, el comunicado attribuye a Verwaayen estas palabra: «el cuarto trimestre refleja el progreso del programa que anunciamos el pasado julio […] y hemos cerrado 2012 acelerando nuestros planes de reducción de costes». Leer más

11Feb

11/02/2013

Llama la atención el interés creciente que en Occidente despierta el año nuevo chino. Un interés que tiene poco de folclórico, lo que es lógico al tratarse de la segunda economía del mundo, con ambición de ser la primera. Mientras millones de chinos vuelven por una semana a sus aldeas, y los festejos se extienden por Asia, aquí tenemos columnistas escribiendo sobre el «año de la serpiente», que empezó ayer. Pedro Nueno, que dirige una escuela de negocios en Shanghai, ilustraba a los lectores de su columna en La Vanguardia: «los chinos, que son optimistas, se lo han arreglado para darle un signo positivo. Han popularizado la leyenda de la Serpiente Blanca y asocian este año a la búsqueda del cariño y la felicidad. Nos lo podríamos tomar así: este año nos llevará a la felicidad».

En la tradición china, la serpiente no tiene la mala imagen que tiene entre nosotros – entre otras cosas porque ellos no cargan con el pecado original – sino que la asocian con la creación de riqueza. Los estadísticos pronostican para este año un 8% de crecimiento en China, que tal vez sea poco para su economía pero ya quisiera para sí cualquier país occidental. En las bolsas de Shanghai y Hongkong, los valores chinos están baratos por comparación a otros mercados, así que nadie se sorprenda si la serpiente nos prepara una burbuja para este año.

«Una buena serpiente – se exalta el profesor Nueno – tendrá que ser humilde, cuidadosa, eficaz, oportunista y sobre todo realista: va más allá de tener los pies en el suelo; tiene todo el cuerpo en el suelo». Sin compartir esa pasión por las metáforas, los analistas de CMC Markets se han hecho una pregunta directa: ¿qué ha pasado en años precedentes bajo la advocación de la serpiente? Sin ir más lejos, el último, 2002, pilló a China en medio de una crisis, pero fue una excepción (al fin y al cabo no lleva tanto tiempo integrada en la economía global). En el peor de los casos, esta peculiar teoría de los ciclos nos dice que el año del cerdo normalmente trae buenas noticias. Pero eso será en 2014.

Office 365, movimiento inevitable

11/02/2013

Cuando Microsoft anunció sus resultados trimestrales, en enero, se pudo apreciar un descenso en los beneficios de la división a la que está adscrito el negocio de Office, tradicionalmente muy rentable. Una de las causas, se dijo, podía ser la inminencia de una nueva versión, la 2013, de la famosa suite de ´programas de productividad`. Bien, la novedad ya está en el mercado, y a partir de ahora esa cuenta dependerá de la aceptación que merezca la conversión de Office al régimen de licencias por suscripción. «Es – dijo Steve Ballmer al presentarla – la versión más ambiciosa de Office, que adopta los conceptos de diseño y los principios que ya hemos introducido en Windows 8». Leer más

8Feb

8/02/2013

No es frecuente que el asunto de este newsletter coincida con el del post del día, pero tampoco es un dogma que deban ser distintos. En este caso, además, resulta que son complementarios. Oracle ha anunciado esta semana la compra de Acme Packet, por 1.700 millones de dólares. Para Larry Ellison, será otra adquisición de precio medio, pero para la estrategia de su compañía, es relevante. Sin perjuicio de volver otro día sobre el asunto, dos aspectos destacan a bote pronto: 1) la compra valida lo que muchos barruntaban, la entrada de Oracle en el mercado de networking, por una puerta lateral; y 2) entre los clientes de Acme están 89 de los 100 mayores operadores de comunicaciones del mundo. No es aventurado pensar que la combinación de estos dos aspectos perturbará las relaciones entre Oracle y Cisco.

Las redes son uno de los pocos campos del sector en los que Oracle ha estado ausente. Si alguien piensa en el perfil tradicional de Oracle, le resultará rara esta operación, pero quienes hemos seguido su trayectoria podemos decir que estaba en el guión. Si los especialistas tradicionales de redes – el caso de Cisco es notorio, pero no el único – han irrumpido últimamente en las batallas del mercado TI, hubiera sido ingenuo suponer que Oracle se abstendría de cruzar la frontera en sentido opuesto. En julio, compró Xsigo, una pequeña compañía que opera en el movimiento de virtualización de las redes, pero nadie creyó que se conformaría con eso.

Acme, que cerró 2012 con pérdidas, necesitaba un partner potente en comunicaciones unificadas [se había mencionado a Cisco, Huawei y Alcatel Lucent] para sacar más partido a su tecnología. Potencialmente, esta podría aplicarse a otros sectores, además de las telecomunicaciones, pero estas ya serían un rico bocado para el comprador. El activo más valioso de la compañía es su software, que Oracle podría integrar en un appliance especializado para los mismos operadores a los que ya vende bases de datos y otro software para la gestión de sus recursos de red.

El movimiento de Oracle podría avivar el interés de sus competidores por adquirir compañías especializadas en networking. El analista Brian White conjetura que IBM estaría en posición compradora – últimamente se le atribuyen muchas novias – y señala como objetivos posibles a Juniper y F5 Networks. White lleva las cosas un poco lejos, pero no por eso suena descabellado.

6Feb

6/02/2013

La operación estaba tan cantada y comentada que no ha dado el menor margen para la sorpresa. Michael Dell ha reunido los apoyos financieros que necesitaba para que Dell Inc. deje de cotizar en bolsa, en una transacción por valor de 24.400 millones de dólares. Pero sí que ha habido un giro extraño: Microsoft, que se esperaba entrara como inversor, lo hará sólo como prestamista – técnicamente, una deuda subordinada – de 2.000 millones. ¿Por qué este cambio de actitud? Tal vez por temor a objeciones del regulador, o – lo que resulta plausible – para tranquilizar a otros partners de Microsoft, recelosos de ver a un competidor disfrutando de una posición privilegiada. HP, que durante tantos años fuera un referente para Windows, ha hecho patente un gesto de disgusto al anunciar que lanzará portátiles Chromebook, de la mano de Google.

Queda en pie la pregunta de días atrás: ¿por qué Microsoft se mete a socorrer a Michael Dell para que retome el control de su compañía? Tomar una posición estratégica que le asegure la fidelidad de un aliado, no es nuevo para Steve Ballmer. Pudo haber adquirido un porcentaje de Nokia, pero ha preferido pagarle 250 millones de dólares trimestrales para subsidiar la adopción de Windows Phone [y Nokia le paga, según su último informe, 1.000 millones en royalties, o sea que lo comido por lo servido]. Más recientemente, Microsoft ha tomado el 17,5% de una filial de Barnes & Noble como parte de un acuerdo por la que esta utilizará Windows 8 como sistema operativo de sus e-readers Nook, que compiten con los de Amazon.

Los 2.000 millones del préstamo a Dell se describen retóricamente como una prueba de confianza en el futuro del ´ecosistema` montado en torno al PC (¿alguien esperaba otra cosa de Microsoft?). En la práctica, es muy probable que estén atados a un compromiso de que la marca se mantendrá en el mercado de PC y, por tanto, que esos PC llevarán Windows. El coqueteo de Dell con Ubuntu/Linux puede darse por concluído. En todo caso, se supone que un préstamo como este debería tener rentabilidad garantizada que una inversión no necesariamente tendría.

Etiquetas: Dell, Michael Dell, Microsoft, Windows 8, Ubuntu

La misteriosa Pivotal Initiative se aclara

6/02/2013

Durante meses, fue una comidilla: la inesperada salida de Paul Maritz de VMware, para ocupar un puesto impreciso en el organigrama de EMC, tenía que obedecer a algún motivo no confesado. Era un castigo o una promoción, según las conjeturas. Maritz desapareció del radar, y su sucesor, Pat Gelsinger, se blindó con respuestas tópicas sobre el particular. Ahora, por fin, se sabe cuál es la nueva misión de Maritz: encabezar un nuevo proyecto que agrupará activos procedentes de EMC y VMware relacionados con las tecnologías de Big Data y Analytics, transversales a la actividad de las dos compañías. En principio, lleva el nombre de Pivotal Initiative, pero no es seguro que sea el definitivo. Leer más

5Feb

5/02/2013

Vuelve a hablarse de ¨guerra de divisas», una expresión que ha resurgido varias veces desde el inicio de la crisis financiera del 2008. Esta vez, a propósito de las medidas que está tomando el nuevo gobierno de Japón para corregir la apreciación de su moneda. Los banqueros centrales de Rusia, Alemania y Corea han dado la voz de alarma, y el fundamentalista presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, llegó a quejarse de la creciente «politización»(sic) de la gestión monetaria en otros países.

Podría decirse que la expresión «guerra de divisas» es equívoco, porque sugiere que las divisas han coexistido pacíficamente: en realidad, la política monetaria es, entre otras cosas, un instrumento clásico para elevar la competitividad mediante un ajuste del tipo de cambio [¿no es esto lo que hacen Estados Unidos y China para fomentar sus exportaciones? ¿no es manipulación lo que se está haciendo con la libra frente al euro?] No me metería en estas aguas revueltas si no fuera porque ya me he mojado antes en ellas, sobre una cuestión que es primordial para empresas y segmentos muy importantes del sector tecnológico. Hay otras manifestaciones del fenómeno, pero aquí me interesa una, la rivalidad entre Japón y Corea en la electrónica de consumo. No por nada las acciones de Sony, Panasonic y Sharp han subido en las últimas semanas.

Se ha calculado que desde el 2007 y hasta mediados del 2012, el tipo de cambio efectivo del yen se apreció un 27%, con la consecuencia de que ha sido más difícil competir en el extranjero con mercancías fabricadas en Japón. El cierre de fábricas y la externalización han sido paliativos útiles, pero entretanto el espacio de la industria japonesa ha sido ocupado por sus competidores coreanos, gracias a que en el mismo periodo, el tipo de cambio efectivo del won declinó (es decir, se depreció) un 19%.

Esta situación ha dado un giro en últimos meses: el won ha vuelto a subir casi un 5% frente al dólar y un 16% frente al yen. Sumando a esto la crisis compradora en la eurozona, los exportadores coreanos han convencido a su gobierno para que ponga el grito en el cielo. O en Moscú, donde dentro de diez días se reunierán los ministros de Finanzas del G-20 y Corea exigirá un pronunciamiento, pero como no se hace ilusiones, ya ha sugerido que está considerando medidas «de baja intensidad». Por suerte para la industria coreana, el litigio patriotero entre China y Japón ha llegado oportunamente para cambiar en su favor la corriente comercial.

Parábola de la multiplicación de los chips

5/02/2013

El primer mes del año lo ha pasado Qualcomm en el candelero. Empezó enero con el discurso de Paul Jacobs en el CES de Las Vegas [«es la primera vez que una compañía de móviles inaugura una feria de electrónca de consumo»] y lo cerró con unos resultados trimestrales brillantes [+29% en ingresos, +36% en beneficios]. Entretanto, Jacobs ha merecido entrevistas en el Financial Times y el Wall Street Journal, que destacan el hecho de que el valor bursátil de Qualcomm supere el de Intel. La acción de Qualcomm está a un palmo de su máximo histórico, y la compañia ha elevado sus previsiones de ventas del ejercicio 2013 hasta 24.400 millones de dólares, un incremento del 28%. Leer más


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