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Pocos imaginaron que el ridículo sufrido por Apple con la presentación de su aplicación Maps tendría consecuencias sobre la estructura de poder en la empresa. Tim Cook ha probado tener menos remilgos que Steve Jobs a la hora de admitir un error, y tomó el toro por los cuernos para cargarse al responsable directo, Scott Forstall, y remodelar la cúpula de la compañía según un modelo organizativo que ya no es el que heredó de Jobs. Al hacerlo, ha dejado claro quién manda en Apple, cortando por lo sano con los bulos acerca de si da o no el tipo como sucesor del fundador. Parece bastante evidente que ningún otro directivo daría el tipo como sucesor de Cook, si se diera el caso. Leer más
La virtualización del almacenamiento no es una tecnología nueva, pero se trata de un mercado en ebullición. George Teixeira, cofundador y CEO de la empresa DataCore, que recibió al grupo de periodistas europeos del que forma parte el autor de este blog, presume de haber empezado en este campo “antes que se hablara de máquinas virtuales”. A estas alturas, con la virtualización de servidores como una realidad universal, y la propuesta de virtualizar las redes mediante software, nadie podría asombrarse de que también el software pueda ocuparse de virtualizar el almacenamiento. De hecho, DataCore lo hace desde 1998, y esta sigue siendo su única especialidad, 14 años después. Leer más
El anuncio de la compra de StorSimple por Microsoft ha sido una sorpresa a medias; las dos empresas han trabajado durante un par de años en la integración de las soluciones de almacenamiento de la primera con la suite de servicios y plataformas cloud de su nuevo propietario. StorSimple es un fabricante de appliances concebidos para combinar infraestructuras on-premise y en la nube. Ha sido la más Microsoft-oriented entre las compañías de un sector que a estas alturas empieza a estar superpoblado. Su línea inicial de trabajo giró en torno a Exchange y SQL Server, luego se arrimó a Azure y se interesó en el almacenamiento secundario, con soluciones de archivo y backup. Leer más
El alumbramiento de Windows Phone 8 ha sido recibido con alabanzas no muy distintas de las que en su día merecieron las criaturas precedentes de la familia. No obstante, Microsoft corre el riesgo de ser víctima de sus méritos, lo que quizá suene contradictorio. Me explico: el mérito principal es su originalidad, haber resistido la tentación de seguir la pauta trazada por Apple, como hizo casi toda la industria – BlackBerry tampoco lo hizo, y se estrelló – que optó por imitar el interfaz del iPhone, y así a) ayudó a convertirlo en una suerte de estándar, y b) desató una costosa guerra de patentes. El interfaz de los Windows Phone es completamente diferente, incluso más intuitico, pero a los consumidores los han acostumbrado a no elegir: el iPhone es un objeto de deseo, y los Android los más populares. ¿Hay lugar para un tercero?
Ante esta realidad, Microsoft ha llevado el interfaz de sus smartphones a la consola Xbox 360 y al sistema operativo para PC y tabletas. Se supone que esto debería crear familiaridad entre el público, induciendo la aceptación que Windows Phone 8 no tiene de entrada. Y si esto se lubrica, como parece que ocurrirá, con 1.000 millones en marketing, ya se puede vislumbrar otro paisaje: según las consultoras, Windows Phone podría triplicar en cuatro años su cuota de mercado, actualmente en el 4,5%.
Para que ocurra, han de cumplirse otras condiciones. Una, el apoyo de marcas fiables, y la verdad es que hasta ahora sólo cuenta con un socio firme, Nokia. Samsung se compromete a medias, HTC está muy debilitada, y a Huawei le han impedido participar de la presentación (por razones políticas, claro). De momento, no hay otros en quienes apoyarse, y esta sería la razón por la que Microsoft contempla la posibilidad de lanzar su propio “Surfacephone”, un gesto que no cambiaría mucho las cosas.
Otros actores cruciales son los operadores. Si los consumidores vacilan, ¿por qué deberíamos decantarnos por Windows Phone?, te dicen. Lo más fácil es seguir la corriente, aunque tiene el inconveniente de que Apple y Google no son de fiar, por otras razones. Un síntoma interesante es que en Estados Unidos, tres de los cuatro grandes operadores anuncian que incorporarán Windows Phone 8 a su oferta. En España, también tres de cuatro harán lo mismo, pero – con el eclipse de las subvenciones – sólo un marketing concertado y sostenido podría romper el duopolio iPhone/Android. ¿Hasta dónde están dispuestas a comprometerse las tres partes? Quiero decir: Microsoft, fabricantes y operadores. Ya veremos.
A mediados de octubre, al explicar a los analistas los pésimos resultados de AMD en el tercer trimestre [caída del 25% en los ingresos, pérdidas netas de 157 millones de dólares], el CEO de la compañía, Rory Read, les dijo que el mercado de PC está cayendo más rápido de lo esperado, lo que obliga a acelerar sus planes de reforma del modelo de negocio, que pasan por asentarse en otros mercados. El elemento fundamental de esa reforma era esperado, pero se desveló anoche: un acuerdo con ARM para desarrollar procesadores de bajo consumo para servidores, combinando tecnologías de ambas. Para disipar suspicacias, Read detalló otros elementos de su estrategia, pero este es el esencial. Leer más
Será casualidad o no, pero en los días que siguieron a los sarcasmos de Larry Ellison a propósito de las, según él, limitaciones de HANA, la plataforma analítica de SAP, tres fabricantes de hardware que tienen en común una enemistad compartida con Oracle, han anunciado productos que soportan HANA. Esos fabricantes se llaman IBM, HP y Cisco, y sus nombres dan idea de la magnitud del envite. SAP, en su última presentación de resultados trimestrales, ha confirmado que es su producto de más rápido crecimiento y que espera cerrar el ejercicio con unos ingresos de 320 millones de euros por las ventas de su plataforma de base de datos en memoria. Leer más
Durante años, la logística de Apple funcionó como un reloj, y con esa preciosa credencial Tim Cook ganó la confianza de Steve Jobs. Ahora que Cook ha llegado a la cumbre, el imparable éxito de la marca está provocando algunos problemas que repercuten, justamente, en su capacidad para enlazar su eficaz cadena de suministros – externalizada casi totalmente – con la disponibilidad oportuna de los productos en el mercado. Ha habido periódicas tensiones por las dificultades laborales (sic) de su principal contratista en China, Foxconn, pero lo que está ocurriendo estos días con el nuevo iPad Mini parece tener un origen preciso, las pantallas.
Sería ingenuo esperar que Apple revele algo al respecto, pero los medios taiwaneses – siempre atentos, por la cuenta que les tiene – afirman que Apple ha decidido que lo mejor será abrir un segundo carril: el contrato con el fabricante coreano LG Display [que inicialmente sacó buen partido de los conflictos de su compatriota Samsung] será compartido con el fabricante taiwanés AUO, que ha prometido entregar un millón de pantallas mensuales a partir de diciembre, la misma cantidad que LG Display despacha desde septiembre. Otro proveedor escogido, Sharp, ha tenido problemas fabriles, y la suma de todo dará como resultado que la oferta se quede corta con respecto a la demanda en los próximos meses. Por cierto, el iPad Mini no es ensamblado por Foxconn, como el iPad 4, sino por Pegatron, y se dice que la primera está tratando de diversificarse para reducir la dependencia recíproca con Apple.
¿Por qué ha llegado a ser tan importante la logística de la cadena de suministros? Elemental: porque la industria se ha orientado a la reducción de costes, y al final se ha encontrado con un encogimiento de márgenes. La externalización se ha llevado a un extremo tal que la presión puede dejar a más de uno en la cuneta.
¿Es irreversible el fenómeno? Se discute desde hace tiempo en Estados Unidos si es posible repatriar la producción de cierto valor añadido. Por esto llama la atención la noticia de que Lenovo se está planteando asumir directamente la fabricación de sus modelos premium. Ya se había dicho que podría reforzar la capacidad adquirida en Alemania con la absorción de Medion, y ahora surge la versión según la cual concentraría en Carolina del Norte la producción final de hasta un 30% de los portátiles que vende en el mercado estadounidense. Oficialmente, la empresa no ha dicho nada, pero si se habla del asunto es ya una señal de que la estructura industrial que se ha dado por exitosa, presenta grietas. Entre otras cosas, el resultado puede ser que el consumidor debería abandonar la ilusión de que un PC o un móvil serán más baratos el año que viene.
Algunos comentaristas se han extrañado de que, justo cuando Windows 8 sale a jugársela en el mercado, Microsoft haga profesión pública de que ya no es una empresa de software, ni quiere ser llamada como tal, sino como a devices and services company. Así está dicho por Steve Ballmer en una carta a los accionistas, y ratificado por él mismo en una entrevista emitida por la BBC. Ballmer puso cuidado en resaltar que Microsoft sigue contando como aliados a los fabricantes de hardware, pero su mensaje tienen un sentido inequívoco: se apresta a diseñar sus propios devices, por el camino abierto con su tableta Surface, y esto sí que es un cambio radical en su modelo de negocio. Leer más
La coincidencia de lanzamientos concurrentes de Apple (anteayer), Microsoft (ayer y el lunes) y Google (también el lunes) no es una coincidencia: es el trazo deliberado de un nuevo paisaje, el toque de corneta de una batalla entre las fuerzas que dominan las tres categorías de dispositivos más usuales. Cada una necesita pelear en las tres categorías, aun a sabiendas de que probablemente sólo vencerá en una; pero hay que estar en las tres. Es una tesis arriesgada, y sobre todo prematura, pero me resulta difícil imaginar que alguuna de estas potencias pueda salir derrotada.
Lo anterior no es una ocurrencia mía, sino la interpretación libre de lo que postula un informe de Forrester Research titulado ´Windows: The Next Five Years´. Donde el titulo dice Windows, quiere indicar genéricamente la suma de sistemas operativos que desde ahora confluyen en un mismo core, sin ser idénticos: Windows 8, Windows RT y Windows Phone 8.
Es difícil captar la magnitud de este cambio sin ponerle números, reconoce el analista Frank Gillet, partícipe del informe. Estos son, en síntesis, sus números, estimaciones para 2016: Microsoft/Windows seguirá liderando el mercado de PC, con un 90% de cuota, lo que implica que Apple/Mac se mantendrá como alternativa premium con menos de un 10%, mientras que Google/Chrome OS no saldrá de su condición de nicho.
Mucho habrá cambiado el panorama de las tabletas si se cumple el pronóstico de Forrester: Apple/iOS será el primer actor en 2016, con una cuota del 41%, Microsoft/Windows subirá de cero a 27%, que ya es proeza; mientras tanto, Google/Android se acomodará en un espacio del 7%. La cuenta no cierra, observará el lector, pero ese resto del 25% corresponde a las marcas con afiliación laxa a Android (Amazon y otras).
Y así se llega a la tercera categoría, los smartphones. El número uno será Google/Android, con una cuota del 60%, seguido de Apple/iOS con un 25% y una posición premium que le dará “una influencia no proporcional a su peso real en el mercado”. Microsoft/Windows Phone subiría en 2016 al 14% de cuota, otra proeza considerando el punto de partida.
Volvamos, pues, al análisis de Gillet: la cuota de Windows [sumadas todas sus variantes] sobre el conjunto de dispositivos personales sería del 30%, por su debilidad relativa en tabletas y smartphones, pero esto no es malo: significa que en 2016 el terreno se habrá igualado como para que sus rivales tengan, respectivamente, porcentajes similares. ¿Un empate a tres? Todo expresado en unidades, porque estimar el mercado en valor no se puede, y además es imposible.