31/10/2012

31Oct

El alumbramiento de Windows Phone 8 ha sido recibido con alabanzas no muy distintas de las que en su día merecieron las criaturas precedentes de la familia. No obstante, Microsoft corre el riesgo de ser víctima de sus méritos, lo que quizá suene contradictorio. Me explico: el mérito principal es su originalidad, haber resistido la tentación de seguir la pauta trazada por Apple, como hizo casi toda la industria – BlackBerry tampoco lo hizo, y se estrelló – que optó por imitar el interfaz del iPhone, y así a) ayudó a convertirlo en una suerte de estándar, y b) desató una costosa guerra de patentes. El interfaz de los Windows Phone es completamente diferente, incluso más intuitico, pero a los consumidores los han acostumbrado a no elegir: el iPhone es un objeto de deseo, y los Android los más populares. ¿Hay lugar para un tercero?

Ante esta realidad, Microsoft ha llevado el interfaz de sus smartphones a la consola Xbox 360 y al sistema operativo para PC y tabletas. Se supone que esto debería crear familiaridad entre el público, induciendo la aceptación que Windows Phone 8 no tiene de entrada. Y si esto se lubrica, como parece que ocurrirá, con 1.000 millones en marketing, ya se puede vislumbrar otro paisaje: según las consultoras, Windows Phone podría triplicar en cuatro años su cuota de mercado, actualmente en el 4,5%.

Para que ocurra, han de cumplirse otras condiciones. Una, el apoyo de marcas fiables, y la verdad es que hasta ahora sólo cuenta con un socio firme, Nokia. Samsung se compromete a medias, HTC está muy debilitada, y a Huawei le han impedido participar de la presentación (por razones políticas, claro). De momento, no hay otros en quienes apoyarse, y esta sería la razón por la que Microsoft contempla la posibilidad de lanzar su propio “Surfacephone”, un gesto que no cambiaría mucho las cosas.

Otros actores cruciales son los operadores. Si los consumidores vacilan, ¿por qué deberíamos decantarnos por Windows Phone?, te dicen. Lo más fácil es seguir la corriente, aunque tiene el inconveniente de que Apple y Google no son de fiar, por otras razones. Un síntoma interesante es que en Estados Unidos, tres de los cuatro grandes operadores anuncian que incorporarán Windows Phone 8 a su oferta. En España, también tres de cuatro harán lo mismo, pero – con el eclipse de las subvenciones – sólo un marketing concertado y sostenido podría romper el duopolio iPhone/Android. ¿Hasta dónde están dispuestas a comprometerse las tres partes? Quiero decir: Microsoft, fabricantes y operadores. Ya veremos.


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