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La primera conclusión era completamente previsible: la inversión en servicios cloud goza en España de buena salud, ya que el 15% de las organizaciones analizadas por la consultora Eraneos dedican a la nube más de la mitad de sus presupuestos de TI, triplicando la cifra de 2023. En el rango del 25% al 50% del presupuesto se concentra casi una cuarta parte de la muestra (23,2%), mientras la horquilla del 15% al 25% se desploma más de diez puntos porcentuales, lo que a ojos de loa autores mostraría una polarización del mercado. Por un lado, las que intensifican su compromiso con el modelo cloud, por otro las que lo frenan. Este segundo sesgo merece una mirada adicional en el prolijo documento .
No contenta con liderar el mercado mundial de equipos de telecomunicaciones, con restablecer su posición privilegiada en el de smartphones en su país con un sistema operativo y procesadores propios, con tener una plataforma cloud que va ganando terreno, además de entrar con tecnología propia para coches eléctricos y autónomos. Y no contenta con todo lo anterior, Huawei aspira a más: a ser líder en inteligencia artificial – al menos en China y el sudeste asiático – sin depender de Estados Unidos. Su desarrollo más reciente es un software que optimiza el uso de memorias en los centros de datos. Contrariando los vetos, esta estrategia no pone límites a la ambición de la compañía.
La afirmación de que para el mejor aprovechamiento de la inteligencia artificial es preciso disponer de un almacenamiento unificado parece incontestable, sobre todo si quien la enuncia es NetApp, que durante décadas ha sido una empresa líder de este mercado antes de atreverse con dos conmociones: la nube híbrida y la IA . A finales de septiembre, en la conferencia Insight 2025, el CEO de la compañía, George Kurian, repitió la advertencia: más vale pronto que tarde, las empresas han de afrontar el reto que les supone convertir la gestión de sus datos, hasta ahora aislados, para unificarlos. La frase se redondeaba con una veintena de actualizaciones en la cartera de productos.
No puede decirse que Dario Amodei sea un rebelde sin causa; tiene una que es La inteligencia artificial. Entre aquellos que lideran el auge de la IA, es de los muy pocos que no se ha mostrado acomodaticio ni genuflexo ante las políticas y veleidades de la administración Trump. Anthropic, la empresa que fundó y dirige, se ha distinguido por mantener las distancias y esto tiene un precio. El impacto que pueda tener la IA sobre el empleo es el centro de una controversia no buscada con la Casa Blanca. Amodei se alinea con quienes abogan por un despliegue controlado de la tecnología, lo que le ha valido ataques de David Sacks, asesor presidencial en esta materia, quien le acusa de catastrofismo.
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Puede que fueran un capricho cuando aparecieron en 2019 pero los smartphones plegables son actualmente una categoría indispensable en el catálogo de cualquier marca con aspiraciones. Lo que empezó como un experimento, casi un reto entre dos fabricantes líderes, Samsung y Huawei , desde entonces ha permeado al resto y se ha ganado el favor de un número no despreciable de consumidores. La proyección de Canalys para 2026 apunta un incremento del 51% en ventas hasta alcanzar los 23,4 millones de unidades y la tendencia debería proseguir en el siguiente ejercicio. La esperada llegada de un iPhone plegable serviría para engordar la estimación y darles una legitimidad definitiva.
Cuesta encontrar fotos de Sundar Pichai, CEO de Google, en las que no se le vea sonriendo. Tímidamente, pero sonriendo. La compañía vive permanentemente bajo el foco de los reguladores, con la inevitable secuela de recursos ante los tribunales. Que unas veces gana y otras no. Pero sí, tiene motivos sobrados para sonreír: Alphabet (holding propietario de Google) vale en bolsa 3 billones de dólares y en la primera mitad de este año sus beneficios han sido de 62,7 millones de dólares. Su remuneración es modesta (10,7 millones en 2024 si no se incluyen las acciones que recibe) . A propósito: también los inversores sonríen, porque la cotización ha subido un 29% desde enero 2025.
La vigésimotercera edición de Dreamforce, en San Francisco, ha confirmado que Salesforce no concibe un futuro sin “agéntica”, como ha dado en denominarse la fiebre eruptiva que multiplica los agentes de inteligencia artificial. Para ser un mercado en construcción, esta es la expresión menos conflictiva (por ahora) de la puja entre adalides de la IA generativa. Marc Benioff, fundador de la compañía, compartió su visión de la Agentic Enterprise ante unos 50.000 asistentes. Según él, “en 2024 Agentforce era un producto; en 2025 ya es una auténtica plataforma. Las novedades de la conferencia van a quedar para otra crónica; pero unos días antes hubo otro anuncio merecedor de comentario aparte.
Pasar de una caída del 11% en 2024 a un crecimiento cero en la primera mitad de 2025 puede parecer una proeza, pero no arregla el estropicio. Como mucho, el mercado mundial de equipos de telecomunicaciones ganará este año dos o tres puntos, si se produjera una mejoría en el segundo semestre. Esta es la estimación de la consultora especializada Dell´Oro. Una nota relevante es que Huawei sigue siendo el primer suministrador a escala global, con un 30%. Le siguen Nokia (13%), Ericsson (12%) y otra compañía china, ZTE (10%). Estos cuatro grandes dentro de un grupo de siete, representan tres cuartas partes de un mercado mundial que el informe evalúa entre 82.000 y 85.000 millones de dólares.
Para bien y para mal, nada escapa al influjo de la inteligencia artificial. Está ocurriendo ahora mismo con el mercado de memorias de semiconductor, convulsionado por una excepcional demanda de todos los tipos, especialmente de la HBM (high band memory) que provoca una escalada de precios agravada por la relativa escasez de oferta. La insaciable demanda de memorias rápidas para los centros de datos dedicados a la IA generativa añade tensión a un mercado ya muy estresado. Es posible que la aparición de las nuevas HBM4, el año que viene, contribuya a equilibrar oferta y demanda, pero difícilmente hará bajar los precios. Esta no es la pauta de altibajos crónicos a la que la industria está habituada.