17/09/2026

Salesforce pone correa a los agentes

La discreción de Parker Harris, cofundador y cerebro tecnológico de Salesforce, coexiste con la facundia de Marc Benioff. Pocas veces habla en público, pero en abril pronunció una frase que dejaría huella: “vamos a desintermediar Salesforce [haciendo] que todos se pregunten si realmente merece la pena loguear en Salesforce”. Esta semana, en la conferencia Dreamforce luce este mensaje: “la IA está creando una revolución del interfaz” y esto sugieren otras noticias de la compañía Tras la aparición de Headless 360 y la promesa de Harness Enterprise AI, los agentes tendrán la posibilidad de usar las aplicaciones de la compañía (y las de terceros) en lugar de sus interfaces propios o adquiridos.

[Nota: esta crónica ha sido escrita antes de la apertura de la conferencia de Salesforce, por lo que no hace referencia a las novedades presentadas en San Francisco. Llama poderosamente la atención que Harness Entreprise AI se haya anticipado a Dreamforce, cuando en la práctica, no estará plenamente disponible en este año fiscal]

De entrada, el concepto de harness [controlar una emoción o una fuente natural de energía, según una de las acepciones de Collins] introduce la idea de disciplinar o sujetar a los agentes de IA. No es un hallazgo de Salesforce: Microsoft y AWS ya emplean parecida idea: cómo poner límite a la autonomía de los agentes. Es imprescindible aclarar que en este caso trasciende de lejos la observabilidad y la monitorización, en la medida que requiere un contexto; esta es su originalidad. Salesforce quiere ser la capa subyacente que garantice que los procesos empresariales funcionan correctamente y no hay obstáculo para que sean automatizados a través de los agentes así embridados.  Se supone que esto bastaría para convencer a quienes no terminan de comprobar ratios medibles en su temprana conversión en empresa agéntica.

Esta visión mira más lejos que los modelos grandes de lenguaje (LLM), haciendo que estos incorporen restricciones y estén conectados a información confiable, un requisito que será cada vez más frecuente en la regulación y no sólo en los sectores habituales. La narrativa podría resumirse en que no importa tanto la interfaz como lo que se esconde bajo el capó. En realidad, las empresas de software llevan años vendiendo esta noción, pero con la entrada en escena de los agentes, el enfoque ya adquiere otra dimensión. La cuestión no se limita a si desde una única aplicación sea posible invocar a agentes de otras soluciones para completar una tarea (esto es el complementario concepto headless) sino que durante el proceso no se descuide el contexto, las acciones y la gobernanza.

Aquí es donde aparece conceptualmente una capa que, por debajo, materializa esta idea de control. Entre los nuevos anuncios de Salesforce, destaca sobremanera el servidor Headless 360 MCP , ya disponible en beta abierta. La multinacional destaca como su elemento más innovador el modo en que pone a disposición capacidades empresariales y no sólo API,  como hacen la mayoría de los servidores MCP. Al contemplar los metadatos, los agentes de Agentforce, Slack, Claude (Cowork y Code), ChatGPT, Cursor, Gemini o Microsoft (Teams y Copilot) ven más allá de los endpoints, conociendo las relaciones, permisos, flujos de trabajo y reglas de validación asociadas a ellos.

En la práctica, se resume en que los agentes no tienen un cheque en blanco para acceder a un servidor MCP, de modo que se evita que, dado su nivel de autonomía, puedan llegar a controlar una docena de aplicaciones empresariales y actuar sin contexto ni gobernanza. Todo ello sin necesidad de que un desarrollador tenga que escribir este control adicional en prompts y con código.

Por otro lado, el servidor Data 360 MCP, también disponible y con unas 200 API, permite que, por medio de comandos en lenguaje natural, los agentes puedan construir modelos semánticos, transformar datos, mapear campos, inspeccionar grafos de identidad, crear segmentos de audiencia, activar campañas y configurar flujos de datos completamente nuevos. Estas nuevas capacidades contribuyen a reforzar esa capa de gobernanza con la que Salesforce pretende diferenciarse de sus rivales.

El cliente MCP de Slackbot , asistente IA de Slack, es otro elemento fundamental en el enfoque headless de Salesforce, pues permite conectar de forma segura con a más de veinte aplicaciones de socios como Atlassian, Box, Canva, Docusign, Notion y Zoom, sin salir siquiera de la conversación y manteniendo los mismos permisos e identidad. Este planteamiento resulta interesante al contextualizarlo en el runrún de un SaaSapocalypse: Salesforce no  parece peligrar, pero si desde Slack es posible utilizar todas esas aplicaciones, ¿qué implicaciones puede acabar teniendo para sus usuarios?

Una figura relevante en esta estrategia de Salesforce es su director de Plataforma e Ingeniería, Rohan Kumar, quien ha sabido llegado para trasladar la experiencia de sus 28 años en Microsoft, especializada en seguridad de datos, cumplimiento, gobernanza y privacidad.

Como su jefe Benioff, Kumar es un firme convencido de que la irrupción agéntica no supondrá el fin del modelo SaaS, aunque puede ser una fuente de distorsiones: a medida que decaigan las licencias tradicionales aumentará significativamente el número de agentes. En la práctica, eso se traduce en que el modelo de suscripción daría paso a otro en el que se tarificaría en función de la frecuencia con que las empresas usan la IA. O eso parece.

Otra novedad es Agentforce Coworker, concebido como producto dirigido a los administradores de Salesforce y prueba material de que se puede construir agentes con enfoque headless: desde la óptica de Kumar, Salesforce ya es totalmente headless, pero sin perder de vista que no sólo implica acceder a los datos, sino tener muy presente cómo se programan los flujos de trabajo para que sean legibles por agentes a través de API.

El objetivo del harness de Salesforce se materializa en que, sin restar autonomía al  agente, éste sea rastreado, monitorizado y verificado. Dicho de otro modo, que sea posible conocer con precisión qué agente tuvo acceso a qué servidor MCP y en qué momento, qué datos fueron accedidos y qué habilidades y acciones se ejecutaron.

El contexto es tan importante para Salesforce porque contribuye a mitigar las limitaciones de los agentes en tareas que se extienden mucho en el tiempo y requieren procesos de larga duración, durante los que pierden detalles, así como en el bucle en el que pueden entrar cuando se atascan en una acción fallida, por ejemplo. A la postre, si no cuenta con el debido contexto, el agente puede incurrir en un consumo incontrolado de recursos.

Entre los componentes del harness no sólo se encuentra este aspecto del del contexto, ayudándose de tecnologías como RAG (Retrieval-AugmentedGeneration)  sino también otras funcionalidades para la orquestación de herramientas. así como los correspondientes guardarraíles de protección. En este mismo sentido y dado que no todas las acciones pueden confiarse a la autonomía de un agente, también contempla la participación humana por vía de los flujos de trabajo HITL (Human-In-The-Loop).

El cometido es gestionar todo el ciclo de vida del agente, conservando instantáneas de su memoria en disco para poder disfrutar de autonomía en los procesos más largos. Asimismo, otra ventaja añadida del planteamiento de Salesforce es que las habilidades de los agentes y servidores MCP encapsulan la lógica y los procesos empresariales en acciones reutilizables con la gobernanza adecuada, de modo que se ahorra el consumo desenfrenado de tokens que dispara los costes en la empresa agéntica. En este sentido, Kumar se refiere a la tecnología zero copy, con la que se crea una capa de conocimiento común en base al acceso a múltiples almacenes de datos y datalakes, con la que los agentes sean mucho más eficientes y mucho más baratos de gestionar.

Salesforce concibe un futuro en el que la IA empresarial no venga tan determinada por el modelo como por todos los sistemas a su alrededor . Así las cosas, abre la puerta a que las organizaciones utilicen su propio agente, su modelo y su interfaz, siempre y cuando quien facilita el contexto y ese harness sea Salesforce, bajo cuyo paraguas descansan los aprovechamientos, las capas de gobernanza, los flujos de trabajo y, en suma, los ecosistemas de socios y plataformas que hacen que la IA sea utilizable en la empresa real. Se trata de control, pero el marketing de Salesforce ha encontrado un eficaz comodín: confianza.

[informe de David Bollero]

 

 

 

 


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