Cuando Salesforce decidió, en 2021, pagar 27.700 millones de dólares por la compra de Slack, los accionistas reaccionaron con perplejidad ante una operación que pagaba demasiado por el empecinamiento de Marc Benioff, fundador de la primera, empeñado en la confrontación con Microsoft . Más de cinco años han pasado y la compañía se ha enrolado en la vertiginosa carrera de los agentes de IA : con casi un millón de usuarios activos semanales de Slack, la propietaria de la plataforma anuncia treinta nuevas funciones para su asistente Slackbot, echando un envite a Copilot, al que el CEO de Microsoft, Satya Nadella, no se corta en calificar como “sistema operativo agéntico”.

Pausa para una anécdota. A finales del 2025, tras catorce años en Salesforce, Denise Dresser, quien fuera CEO de la división Slack, se ha marchado para fichar por OpenAI como CRO (Chief Revenue Officer). Por lo que el director de Producto, Rob Seeman, la sustituyó con carácter interino. La fuga de Dresser a un rival directo de su empleador, no es un tema secundario y, quizá por esta valoración, Benioff en persona se presentó candidato a presentar las nuevas capacidades de Slackbot, que dan forma a los anuncios avanzados meses atrás. Su implicación personal da la medida de la importancia del anuncio y, en cierto modo, revela un propósito de enmienda: Benioff ha destacado por ridiculizar cada vez que tiene ocasión los copilots como una idea fallida.
De paso, intenta trascender un debate en curso – con impacto bursátil – acerca de la presunta derrota del modelo de negocio SaaS . El nuevo Slackbot incorpora funcionalidades como las AI-Skills reutilizables que dan al asistente la capacidad de identificar el desarrollo de una tarea previamente definida y, proactivamente, ofrecer automatizarla, ya sea generando un presupuesto para determinado evento o hacer el resumen de una conferencia, por ejemplo. Busca ir un paso más allá: que el usuario ni siquiera tenga que configurar manualmente ciertas automatizaciones.
Slack ya se integraba con terceros y Slackbot sigue su estela admitiendo llamadas por Zoom, Google Meet o Slack Huddles, accediendo al audio del escritorio y no sólo hace posteriormente un resumen estructurado, sino que emite sugerencias durante la conversación.
En este punto es importante resaltar que Slackbot nunca se ejecuta por defecto, salvaguardando la privacidad y confidencialidad del usuario, que ha de dar permiso al agente de IA para disponer de visibilidad persistente del ordenador. Seaman, desplazado como estrella del acto, fue categórico: “todo en Slackbot es opt-in por parte del usuario”. De hecho, los usuarios pueden eliminar en cualquier momento sus preferencias almacenadas, simplemente indicándolo a Slackbot.
Otra de las funcionalidades relevantes de Slackbot es su capacidad de funcionar como cliente MCP (Model Context Protocol) de manera que puede conectarse y coordinarse con cualquier servicio externo que registre un servidor MCP, como es el caso de la plataforma Agenforce, pero también de Google Workspace, Microsoft365, Notion, Workday, ServiceNow o con más de 2.600 aplicaciones catalogadas en el marketplace de Salesforce y más de 6.000 construídas durante dos décadas de existencia del Salesforce AppExchange. Con esta iniciativa, la compañía simplifica la orquestación de múltiples agentes en la diversidad de aplicaciones empresariales, asunto que se ha convertido en una preocupación dentro de las organizaciones.
Sin motivos ni ganas de disimular, Benioff pretende desmarcar Slackbot del Copilot de Microsoft, integrado en la suite ofimática 465 (Teams, Word, Excel, Outlook y PowerPoint) así como de Google y su Workspace a los que considera rivales de cuidado. Parker Harris, cofundador de Salesforce, ha señalado como principal diferencia la capacidad de Slackbot de contextualizar e incorporar matices en su operativa.
Parker Harris ocupa un lugar central en el desarrollo del nuevo Slackbot. A diferencia del avasallador talante de Benioff, su cofundador siempre ha mantenido un tono discreto, apenas rompe su silencio pero, desde su posición como CTO del grupo, ha asumido la misión de garantizar que Salesforce no será una compañía agéntica del montón.
El horizonte de la plataforma – según ha explicado Harris – implica que el trabajo empresarial sea cada vez más conversacional, es decir que los empleados interactúen con el sistema utilizando lenguaje natural en lugar de tener que manejarse con interfaces de software tradicionales. A tal punto está convencido de que esa capa invisible de IA simplificará el trabajo, que llega a sugerir que`desintermediará´ (sic) a Salesforce, de modo que no será siquiera necesario entrar en la plataforma si se interactúa con Slack.
Como suele hacer Salesforce con ciertos productos, durante meses sus casi 80.000 empleados han utilizado Slackbot y, según su testimonio, habrían conseguido ahorrar 20 horas semanales, que la compañía traduce en más de 6,4 millones de dólares de ahorro. Salesforce afirma que el 80% de sus empleados lo usa regularmente y que las ratios de satisfacción interna alcanzan un impresionante 96%.
Slackbot se incluye en los planes Business+ y Enterprise+ sin coste adicional de consumo y, para quienes dispongan de planes gratuitos y Pro, de Slack, ha introducido otra forma de la que espera resultados positivos: a partir del verano, cada nuevo cliente disfrutará automáticamente de Slack, habilitado para IA, de manera que despeja las dudas iniciales acerca de si la capa de IA supondría un desembolso adicional.

Por otro lado, Slack ha sacado a la luz un CRM nativo para pequeñas empresas, integrado directamente en la interfaz de chat, de manera que es capaz de identificar nuevos contratos en los canales y actualizar los registros automáticamente. La ventaja de esta versión ligera de CRM es que, llegado el caso, es posible migrar a una versión completa, pero manteniendo la integridad de los datos. Dicho de otro modo, Salesforce pone el caramelo en los labios a las pymes al tiempo que planta cara al creciente número de empresas noveles y desarrolladores que recurran al vibe coding para lanzar al mercado una inquietante cantidad de CRM ligeros.
En cuanto a lo que Slackbot lleva bajo el capó, si algo habrá tenido claro Benioff desde el principio en su apuesta por la IA es que Salesforce no desarrollaría su propio LLM. Así pues, Slackbot se apoya en Claude, de Anthropic, sin cerrarse en absoluto a otros modelos. Según ha dicho Harris, a lo largo de este año se incorporará Gemini, de Google, y no se descarta a OpenAI.
La elección primera de Claude viene motivada por el hecho de que, cuando Slack comenzó el desarrollo de estas nuevas capacidades, el modelo de Anthropic era el único que cumplía con los requisitos de certificación FedRAMP Moderate, imprescindible para cerrar acuerdos con el gobierno federal de Estados Unidos o con sectores regulados como la sanidad o los servicios financieros. Además, gracias a los permisos y la seguridad de Salesforce, las aplicaciones de Agentforce , aseguran que los datos de los clientes permanezcan dentro de la plataforma.
La apuesta de Salesforce con Slack no es baladí, dado que – podría decirse – quiere evolucionar desde su naturaleza de plataforma de mensajería a la de sistema operativo para agentes de IA. Esto, en un momento en el que, ahí precisamente, se está librando una batalla comercial. SAP, sin ir más lejos, ha comprado recientemente Reltio, una firma especializada en gestión de datos con el propósito de convertir su Business Data Cloud en la base de datos para su estrategia agéntica con Joule. No es la única: en los últimos meses, Oracle ha anunciado veintidós Agentic Applications mientras Workday hacía lo propio con Sana AI.
Si el Slackbot original apenas podía realizar algunas tareas algorítmicas básicas, la nueva versión pretende ser una especie de “superagente”. Harris, padrino de la idea, compara una y otra versión con un triciclo y un Porsche: en su opinión, la eclosión de agentes de IA que se está manifestando en el mercado no será viable si no se orquesta toda la actividad desde un único punto y ahí es donde se sitúa Slackbot.
Las bases de Slackbot parecen sólidas, aunque el plan no está libre de riesgos, comenzando por el sacrificio de una noción de sencillez que, sin embargi, pocos usuarios mencionarían como un atributo reseñable. El propio Ron Seaman, su máximo responsable actual, ha sido sincero: “eso [la sencillez] no es lo que nos quita el sueño”.