18/05/2023

David Soto Abánades

Presidente de Kyndryl España y Portugal

Poca gente sabrá que Kyndryl España y Portugal es, por su penetración en el mercado, la cuarta filial de la corporación nacida a finales de 2021 al segregarse de IBM. Por detrás de Estados Unidos, Japón y Reino Unido, pero adelantando a Alemania, Francia e Italia. Lo recuerda David Soto Abánades, su presidente desde enero de este año. Y dice más: si a escala global la división GTS (Global Technology Services), su antecedente directo, representaba el 30% de la facturación mundial de IBM, la proporción en España y Portugal estaba muy cerca del 50%. Estas cifras añaden interés a la charla con Soto, rica en detalles sobre cómo gestiona Kyndryl su condición de compañía independiente.

David Soto Abánades

Con frecuencia me preguntan en qué medida Kyndryl ha soltado amarras con IBM. Le traslado la pregunta en cuatro palabras: ¿cómo va la transición?

Mi caso es especial, porque he vivido el nacimiento de Kyndryl desde fuera de Kyndryl. Y porque, siendo consejero de otras compañías, he tenido la oportunidad de comentarlo con clientes que me hacían preguntas, a sabiendas de los años que trabajé en IBM. Después, cuando me nombraron presidente y volví a hablar con esos mismos clientes, pude explicarles con conocimiento de causa que la transición está yendo fenomenalmente bien. Y, por cierto, Luis [Roca, primer presidente de Kyndryl España y Portugal y su equipo han hecho un trabajo fantástico.

¿Cuáles han sido los sobresaltos?

Yo diría que ha sido una transición suave, porque todos los contratos que heredamos de IBM se han renovado. Y, como somos una empresa de servicios y no de productos, nuestro patrimonio se compone de personas y talento. Lo que nos dicen los clientes es que se nota la independencia, que somos capaces de recomendar a cada uno cosas diferentes, como reflejo de una nueva cultura de partnership.

¿Se notan esos cambios cambios en los resultados hasta el momento? [nota: la entrevista tuvo lugar un mes antes de los que la compañía anunció ayer].

La hoja de ruta trazada prevé 1.000 millones de dólares adicionales en valor de proyectos firmados fuera de la herencia recibida, lo que significa que en gran medida se basarán en esas relaciones con socios como Microsoft, AWS, Google, NetApp, Hitachi y otros. Este es un mensaje importante, porque influye en cómo nos miden los inversores.

¿Son 1.000 millones de ingresos?

No. Son firmas, el valor de proyectos que se añaden al backlog y que habrá que ejecutar. Una de las diferencias entre el mundo de los servicios y el de los productos consiste en que cuando vendes una máquina, contabilizas un ingreso que va a producir un beneficio, mientras que cuando vendes un servicio primero firmar y más adelante facturarás y sólo entonces sabrás cuál ha sido el beneficio. Lo que pone de relieve la enorme importancia de ejecutar bien los proyectos.

¿En cuánto tiempo debería materializarse ese backlog?

Es variable, dependiendo de la naturaleza de los proyectos. Cuando lo que se contrata es un servicio gestionado, normalmente va de tres a cinco años mientras que un proyecto de transformación puede implicar entre seis y, como mucho, dieciocho meses. Es importante apuntar otra diferencia: se trata de proyectos en los que típicamente interviene un partner, que a veces es un hiperescalar.

¿Por qué lo subraya expresamente?

Porque en el mercado se nos identifica como una compañía que maneja infraestructuras y arquitecturas de los clientes, ámbito en el que todos conocen nuestras referencias y nuestra huella en el mercado […] Pero esos clientes no se han quedado quietos mientras tanto: han modernizado infraestructuras y aplicaciones, han incorporado nuevas tecnologías que unos estiman en el 15% y otros en el 20%. Por lo que, dicho en general, podemos afirmar que no han impactado muy a fondo en las aplicaciones de misión crítica; se han implantado en los frontales, en los sistemas de información, áreas en las que han demostrado eficiencias, pero en las que queda fuera ese 80% o más. Los clientes se encuentran con la necesidad de escalar esas tecnologías; unos por estar regulados y otros porque su contribución no es fácil de explotar operativamente. Y cuando tienes cargas distribuídas en distintos sitios, se multiplican los problemas de seguridad que atender […] Decididamente, los clientes están en el centro de nuestra estrategia.

Francamente, no conozco a nadie que no diga eso mismo.

En el discurso. Porque este, en general, procede del mundo del B2C, no del B2B. Yo hablo de hacer realidad ese discurso en compañías que llevan décadas trabajando con un criterio de eficiencia, de automatización del back office […] La banca española, por ejemplo, es reconocida en todo el mundo como una de las mejores en tecnología. Una de sus rasgos más avanzados es la eficiencia en el back office: todas las arquitecturas se han montado para abrir cada día las oficinas y para no tener fallos […] No necesariamente están pensadas para poner al cliente en el centro. ¿Hay voluntad de hacerlo? Sí, pero exige un cambio radical en la forma de afrontar el negocio y las tecnologías lo permiten […]

Y ahí es donde entra Kyndryl [risas]

Sí, porque somos una compañía independiente que tiene equipos que han vivido distintos procesos de transformación y porque domina un montón de tecnologías. ¿Qué nos faltaba? Dar un paso adelante, tener capacidad para iniciar el ciclo de ventas desde el asesoramiento […] Por esta razón hemos creado una división de consultoría, que se anunció un mes después de mi incorporación a la compañía. Es un conjunto de 400 personas que tiene esas capacidades y vamos a ponerlo a disposición de los clientes para aconsejarles en los procesos de transformación que tendrán que hacer. Con este propósito se han montado Kyndryl Consult, Kyndryl Bridge y Kyndryl Vital.

¿Cómo se reparten los roles en la nueva estrategia?   

Kyndryl Bridge es una plataforma en la que hemos agregado décadas de experiencia, herramientas, datos operativos y propiedad intelectual, todo ello con la finalidad de acelerar dentro de las empresas el vínculo entre sus objetivos de negocio y las tecnologías que los hacen posible. Creemos que es parte de nuestra misión facilitar un ecosistema en el que los partners tengan acceso a todos esos recursos en beneficio de los clientes. En lo que respecta a Kyndryl Vital, es nuestra contribución a ese fenómeno creciente que se conoce como co-creación: entre los especialistas nuestros, los de los clientes y los de nuestros partners. Y con una característica que debo destacar: los equipos de Kyndryl Vital estarán ubicados en cinco países: Estados Unidos, Canadá, Francia, Alemania y España.

Me da apuro interrumpir, pero volvemos a la primera pregunta: el ritmo con el que Kyndryl se separa de sus orígenes […]

No tendría sentido seguir haciendo solamente lo mismo que GTS, servicios de gestión de infraestructuras. Por supuesto, IBM nos ha dado muchas cosas, entre ellas la experiencia adquirida por quienes hemos trabajado en la compañía. Independizarse no quiere decir que reneguemos de un legado de casi 100.000 clientes en más de 60 países. La filial que ahora presido es la cuarta Kyndryl del mundo, detrás de Estados Unidos, Japón y Reino Unido […]

¿En qué ha cambiado el guion original?

Creo que todo estaba en el guion. Hemos perdido algo de viento de cola a la vez que hemos ganado independencia. Es evidente que una compañía que vende productos, como hace IBM, tiene ventajas, pero hay otra cara de la moneda: si haces lo mismo que IBM, en el mercado no te van a considerar diferente.

¿Por qué una empresa debería elegir Kyndryl, que viene de donde viene, en lugar de elegir otra compañía con menos solera?  

Creemos que hay un espacio que hemos venido a ocupar. Hay compañías, da igual su nombre, que tienen buenos productos que enamoran, pero que nunca han operado con un cliente de determinadas dimensiones, con sus volumetrías y sus necesidades de latencia […] en las que cuando falta algo hay que saber dónde está y cómo recuperarlo. Son compañías que tienen tecnologías, pero no un ADN de haber manejado cargas de misión crítica […] Nadie pone en duda que Kyndryl tiene esa cualidad.

Una hoja de ruta que prevé 1.000 millones de dólares adicionales en un año confirma que la mayor parte del negocio de Kyndryl seguirá estando vinculada a IBM […]

Y no podría ser de otro modo. Que nuestros proyectos lleven asociados activos de IBM no es para nada contradictorio con la independencia de Kyndryl ni contradice tendencias del mercado. Un ejemplo que viene al caso es el mainframe: no creo que esté desapareciendo, pero constato que no está creciendo […] Estamos involucrados en proyectos de migración de arquitecturas con aplicaciones típicas de mainfrane, pero los hacemos con sentido común: cada arquitectura, entre ellas las legacy, tiene su destino, su capacidad y su habilidad para hacer determinadas cosas. Esto no va de si nos gusta una cosa o la otra, sino de qué tecnología y qué infraestructura de destino es la más adecuada para ciertas cargas.

Alguien ha escrito que la propuesta de Kyndryl puede ser la salvación del mainframe al aportarle modernidad […]

No, no estamos en el mercado para salvar a nadie más que a nosotros mismos [risas] y como somos independientes, en cada caso aconsejamos lo mejor según nuestra opinión profesional. En algunos clientes estamos proponiendo retirar cargas del mainframe porque consideramos que es lo mejor para ellos; en otros, seguimos pensando que es la mejor plataforma de destino […] Nuestro discurso es muy claro: utilizar cada plataforma para la tipología de negocio y de cargas que sea más apropiada […] Si proteger al cliente es hacer off loading de esas aplicaciones pasándolas a entornos más modernos, ciertamente lo haremos.

¿Cómo son las relaciones entre Kyndryl y los hiperescalares?

Si hablamos de los tres grandes, AWS, Azure y Google Cloud, ¿dónde está su volumen de negocio? En IaaS. Ahora bien, nuestros clientes que han llegado a acuerdos de infraestructura como servicio con ellos, suelen incorporar a Kyndryl en la ecuación, migrando cargas a servidores que están en la nube. Podemos suponer que habrá nuevas oportunidades allá donde los hiperescalares están generando aplicaciones o capacidades por encima de los hierros: empezaron por la infraestructura, pero ahora ofrecen soluciones de analítica de datos que pueden implementarse dentro de procesos on-premise.

Es una tendencia, pero ¿está pasando con empresas clientes de Kyndryl?

Estoy convencido de que vamos a asistir a lo que se conoce como las tres R: replatform, rehost y rebuild. De entrada, hay movimientos que cambian una plataforma por otra por considerar que la segunda puede ser más eficiente, más flexible, que se puede aprovisionar más rápidamente, etcétera […]

¿Qué ventajas puede encontrar Kyndryl en ese contexto?

[…] Vemos que hay muchas industrias y muchas empresas interesadas en esa corriente. Por nuestra parte, tenemos una organización fuere y referencias que aportar, además de una capacidad de aconsejar a los clientes. Son tres puntos que nos diferencian. Sin olvidar la ventaja de nuestra independencia, de conocer los sistemas legacy tanto como las nuevas arquitecturas. Por estas y muchas otras razones creemos que Kyndryl ha llegado en el momento oportuno.


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