11/12/2020

Mainframe, el abuelo vitaminado

Muchos han querido apuntarlo a la jubilación, pero el mainframe ha resistido y, a su modo, ha rejuvenecido. Sigue siendo indispensable para la banca, las administraciones públicas y varios sectores industriales. IBM sigue siendo el gran protagonista de su mercado y este año ha presentado el z15. Ciertamente, es un componente menor de los ingresos de la compañía (1.300 millones de dólares sobre 78 millones totales), pero la serie z se considera intocable en el previsto achicamiento de IBM. Una encuesta anual de BMC analiza la situación de este mercado y aporta datos como este: se observa un aumento significativo en el número de transacciones, así como en el volumen de los datos procesados.

En consecuencia, se constata que la métrica convencional de rendimiento, los MIPS (millones de instrucciones por segundo) seguirá creciendo. Lo que bien puede llamarse segunda juventud de una arquitectura cuyas raíces se remontan cinco décadas atrás, viene motivada por tendencias de esta época entre las que destaca, en primer lugar, la omnipresente nube: los mainframes actuales han demostrado ser ideales para procesar aplicaciones críticas en entornos cloud. En este contexto, facilitan la generación de servicios digitales gracias a su idoneidad para procesar instrucciones de inteligencia artificial y machine learning.

Dos tercios de las organizaciones de gran tamaño alojan actualmente la mitad de sus datos en un sistema mainframe. Pero la modernización del software sigue siendo una aspiración de casi la mitad (48%) de los encuestados, lo que a BMC – especialista de larga data en aplicaciones para esta categoría – le gusta interpretar como reconocimiento de que se trata de una plataforma de crecimiento para las empresas.

La primera inquietud de las organizaciones encuestadas – necesariamente grandes: el 56% tienen más de 1.000 empleados – es el constante cambio de expectativas de sus clientes. “La capacidad para responder a la demanda y actualizar con más frecuencia las aplicaciones es actualmente necesaria para el 78% de los directivos”, resume el estudio. Esta es seguramente una  de las razones por las que BMC adquirió Compuware, que durante años fuera uno de sus competidores, entre los que se encuentra la propia IBM.

Por encima de otras virtudes, una ventaja imbatible es la seguridad: los ciberataques a aplicaciones y datos residentes en la nube van a ser una constante en los próximos años y, en esta materia, no hay tipología de máquina que pueda derrotar al mainframe. Esto es algo que, según la encuesta, valoran mucho los CIO y CISO de toda clase de organizaciones usuarias. Es una de las claves que pone de manifiesto el estudio de BMC, una secuencia que esta compañía ha preservado tras completar la adquisición de Compuware el pasado junio.

Tal como se desprende del informe, que Compuware ha venido publicando durante 15 años, la seguridad y el cumplimiento regulatorio son los dos elementos prioritarios para los responsables de TI de las empresas que forman parte de la base instalada. Un 63% de los encuestados considera que son factores decisivos de su fidelidad hacia esta arquitectura. Pese a ser ya una plataforma segura, los encuestados dicen desear que el mainframe siga recibiendo dosis periódicas de vitaminas.

Un apartado directamente relacionado con la seguridad es la recuperación de datos, señalada en tercer lugar por los consultados: un 46% consideran que es prioritaria. En resumen, para una amplia mayoría el mainframe sigue siendo una máquina prácticamente indestructible y capaz de defenderse de cualquier ataque externo. La demostración más palpable es que por primera vez en 15 años la seguridad se ha aupado al primer puesto entre las mejoras que se deberían implementar en la próxima generación de la serie z, adelantando sugestivamente a la optimización de costes, que ha sido el primer reclamo de los directivos que anualmente responden la encuesta.

Forrester Research opinó en su día, que la compra por BMC tenía sentido en la medida que se reunieran capacidades de DevOps porque “las empresas, tanto si operan en la nube o en un entorno mainframe propio, necesitan DevOps para seguir siendo relevantes y competitivas”.

Pero no es tarea fácil, por la complejidad de su implementación, confirma el estudio de BMC: “dados los retos tecnológicos y culturales que implica, el movimiento hacia DevOps es un viaje, no un giro inmediato [pero] los beneficios que aporta son muy superiores a las dificultades”. El 56% de la muestra de este año utiliza DevOps en sus grandes sistemas, seis puntos más que en 2019. Preguntados por los resultados observados, el punto más señalado en las respuestas (37%) es su contribución a la estabilidad del sistema. Otro dato concluyente es este: el 74% de la muestra declara que adoptar DevOps ha incrementado el retorno de la inversión en un año o antes.

Se parte del axioma de que las empresas de hoy necesitan desarrollar e incorporar nuevas aplicaciones con la mayor rapidez posible, porque sus  clientes exigen prestaciones de alta calidad. Según las conclusiones de BMC, un 78% de los encuestados considera que ha mejorado su capacidad de adaptación a esas demandas gracias a la frecuencia de actualización de las aplicaciones. Sin embargo, admiten que implementar DevOps en un mainframe puede plantear problemas de programación debidos a la orquestación multiplataforma, que especialmente difícil en los casos de visibilidad de extremo a extremo.

Aparentemente, todo serían ventajas cuando se superen estos problemas: habrá más estabilidad (37%), mejor calidad de las aplicaciones (35%), refuerzo de la seguridad (35%) y notorios beneficios en el despliegue (37%).

Todo ello contribuye a que la automatización y la inteligencia artificial esté cobrando más protagonismo en la actual generación de mainframes, que poco tiene que ver con sus ancestros del siglo XX. Permitirán formas de trabajo más intuitivas y eficientes y se acortará la curva de aprendizaje del personal. Aquí el estudio confronta una de las clásicas objeciones, el envejecimiento – y por tanto escasez – de los especialistas.

Afortunadamente, un cambio demográfico devuelve lozanía a la operación de estas máquinas: personal joven y con menos experiencia está tomando el relevo de las personas que durante años se han ocupado de ellas; estos sí que han llegado a la jubilación. La proporción de empleados con 20 o más años de experiencia ha decrecido significativamente: del 36% en 2019 al 18% en 2020.

Un corolario posible sería este: alrededor del mainframe han aparecido múltiples competidores dotados de grandes capacidades de computación y, en principio, con menores costes de energía y mantenimiento. Digan lo que quieran, pero el presunto jubilata aguanta el tipo.


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