18/05/2026

Oracle Cloud + AWS, una alianza muy oportuna

El acuerdo de cooperación que han anunciado Oracle y Amazon Web Services no puede pasar como una alianza entre otras que anudan últimamente los protas del mercado cloud. Qué va. Lo singular no es sólo la talla que gastan los firmantes, lo es también la confirmación de que la inteligencia artificial, dígase de ella lo que se diga, está consolidando dos tendencias precedentes, que son la hibridez y la interoperabilidad entre dos nubes que solían mirarse con sospecha mutua. Llega en buen momento, pero ha sido mejor recibido por los accionistas de Oracle – sus acciones subieron de inmediato – que por los de AWS, al parecer indiferentes. Lo que muestra quién está más presionado por los inversores.

No es la primera vez que Larry Ellison asume la necesidad de cooperar con sus rivales directos. En octubre de 2023, visitó por primera vez la sede de Microsoft para solemnizar un trato con Satya Nadella; al año siguiente, la conferencia de Oracle acogió un vídeo de Thomas Kurian, CEO de Google Cloud, y tiempo después, compartió escenario con Matt Garman, por entonces debutante como primer ejecutivo de AWS.  Hasta aquí los antecedentes.

La colaboración entre ambos gigantes ha sido concebida para permitir que sus clientes puedan ejecutar aplicaciones y mover datos indistintamente entre Oracle Cloud Infrastructure (OCI) y AWS. Suena sencillo, pero esto de saltar de una nube a otra está entre las promesas retóricas de la industria nunca cumplidas del todo. Y de sencillo tiene poco, aunque lo intentan. En la nueva versión, el pacto tendrá la virtud añadida de acelerar la modernización de las aplicaciones. Y esto se debe, no hay duda, al influjo de la IA.

El nombre comercial no es imaginativo: la oferta común se llamará… Oracle AI Database@AWS. No antes de finales de año, hará posible que las empresas ejecuten cargas de trabajo de Oracle AI Database en la nube de AWS. Entendido. Exactamente del mismo modo – en arquitectura y en rendimiento – que lo hacen en OCI, he ahí toda la primicia. Para llegar ahí, ambas compañías buscan la plena conectividad entre sus respectivos conectores. De esta manera, los clientes podrán utilizar la plataforma IA Bedrock (de AWS) para crear agentes de IA autónomos a partir de las bases de datos de Oracle, eliminando barreras en beneficio recíproco. .

Porque de eso se trata, qué más pedir de una alianza entre competidores. Habilita a OCI para desplegar su hardware en las zonas de disponibilidad de AWS. Lo que inicialmente estaba pensado para dos regiones de AWS en Estados Unidos, se ha ampliado a veinte, de Londres a Sidney pasando por París, Tokio y Singapur, entre otras que se sumarán.

Las dos multinacionales están viviendo lo que algunos llaman momento dulce en sus negocios cloud, pero esta es la superficie: les están suponiendo altísimas inversiones de capital en construir más y más centros de datos y esto despierta inquietudes por su magnitud: el capex de Amazon para este año fiscal es de 200.000 millones de dólares (aunque no desglosa cuánto es de AWS), mientras Oracle cifra el suyo en 50.000 millones.

El caso de Oracle es delicado porque lo esencial de  sus expectativas en torno a la infraestructura de IA reposan en un cliente a priori poco fiable, OpenAI , que se ha comprometido a pagarle 300.000 millones por la cesión de capacidad a lo largo de cinco años. Haría bien Ellison en mostrar que tiene más clientes y más solventes para su infraestructura. De momento, diversificar de la mano de AWS es tranquilizador para los accionistas. Otros acuerdos, los que tiene firmados con Azure (Microsoft) y Google Cloud, deberían contribuir a que la compañía gane peso en el negocio de las infraestructuras cloud; lo cierto es que la cuota de la compañía en el negocio IaaS se expande tres y hasta cuatro veces más rápido que la de AWS, partiendo de una posición minoritaria.

Un acuerdo de estas características entre dos socios de envergadura no puede menos que marcar una tendencia, cuyo resultado esperado sería un entorno operativo consistente. Para Oracle, la llave que abre la caja es su célebre base de datos, su alfa y omega.

No deja de ser interesante el hecho de que la oferta de OCI está siendo asumida por las empresas como una suerte de suministro de computación, más que como un ámbito de SaaS. Especialmente desde que esa clientela ha abandonado recelos iniciales ante la IA. No hay más que retener los resultados del tercer trimestre de Oracle, en el que los ingresos IaaS crecieron un 84% frente al modesto 13% de SaaS. Es un alegato que habla en favor de los hyperscalers, entre los que Oracle, quinto de la lista, supera al resto en porcentajes estimados:  AWS (+24%),  Azure (+30%) e incluso al acelerado Google Cloud (+48%).

Visto desde Wall Street, el software de aplicaciones como servicio (SaaS) está siendo injustamente castigado, pero Oracle no puede aflojar, de modo que  persiste con la fórmula de Fusion Agentic Applications, una serie de agentes de IA verticales, especialmente desarrollados para finanzas, recursos humanos y CRM que forman parte del paquete Fusion Cloud.

Es evidente que Oracle se ha lanzado a incorporar transversalmente la IA en toda su oferta y que lo ha hecho con apreciable celeridad. Uno de los  co-CEO ungidos por Ellison, Clayton Magouyrk , está directamente a cargo de los negocios en la nube.

Las dudas, si acaso, llegan desde quienes desde fuera creen exagerado el nivel de capex. No es una objeción que hagan sólo los accionistas de Oracle, sino que permea a todos los hyperscalers en distinta medida. Pero todos sin excepción sostienen que la demanda generada por la IA excede las capacidades disponibles, por lo que – sin excepción – han disparado los niveles de inversión en centros de datos. Es cierto, no obstante, que sobre Oracle pesa la sospecha de que ha apostado demasiado por los ambiciosos planes de Sam Altman, el fundador de OpenAI.

Larry Ellison, así como sus lugartenientes, se declaran convencidos de que la base instalada de clientes no se aventurará a migrar a otras soluciones de IA, por la criticidad de las aplicaciones instaladas. Otra baza a favor es la importancia de los datos en el nuevo escenario de mercado. Acuerdos como el firmado con AWS fortalecen esa propuesta, articulada sobre la base de datos que es el primer activo tecnológico de Oracle.

Con estos mimbres, Oracle confía en pasar de las previsiones actuales de ingresos, algo más de 67.000 millones de dólares, a nada menos que 225.000 millones en 2030 y más de 300.000 millones en 2032. Ver para creer.


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