2/09/2026

Nvidia asegura la financiación de sus chips

Colette Kress se desempeña como CFO de Nvidia desde el 2013, ejercicio en el que la compañía californiana facturó 4.200 millones de dólares: doce años después fueron 215.900 millones y hace unos días ha adelantado que el próximo año fiscal – de febrero 2027 a enero 2028- los ingresos volverán a crecer otro 70%, de lo que se puede deducir que  la capitalización bursátil lo tendría fácil para superar los seis billones que hoy la clasifican como la cotizada más valiosa. No es justo con Kress que, en la reciente rueda con analistas, le hicieran sólo una pregunta frente a la decena que respondió el fundador, Jensen Huang. Pero algo dijo cosas que merecen ser recuperadas por esta crónica.

Además de la rareza de predecir ingresos con un año y medio de antelación. la CFO dejó caer varios mensajes memorables. Valga este indicador: la cifra de ingresos por gigavatio ha pasado de 18.000 millones con los chips Hopper a 25.000 millones con los Blackwell y a 40.000 millones con la generación de Vera Rubin y afines.   Atribuyó la secuencia a que la arquitectura de Nvidia permite correr todos los modelos de IA disponibles, incluyendo los de peso abierto (entre ellos los chinos) por entender que unos y otros tienen  espacio para cexistir en el mercado  .

También avanzó Kress que en los próximos años la compañía tiene previsto destinar 279.000 millones de dólares a comprar componentes a la industria  (una proporción relevante en memorias) y detalló lo que ya está dedicando a facilitar que los clientes equipen sus centros de datos con productos de computación y networking de Nvidia: 56.000 millones más otros 109.000 millones en préstamos garantizados, . la financiación ya mismo de un centro de datos gigantesco que OpenAI construirá en Ohio, con capacidad instalada de 12 gigavatios.

Las cifras del trimestre cerrado en julio están en el gráfico superior, pero merece un acápite su llamativa trayectoria. Después de recortarse en el pasado año fiscal al 65%, tras el 114% precedente, el crecimiento en ingresos ha vuelto a acelerarse hasta el 116% en el segundo trimestre.

La explicación es conocida: el auge de desarrollo de centros de datos que a su vez engendran más proyectos, intensificando la demanda de productos de la compañía para IA. Y como los costes aumentan – principalmente las memorias – a Nvidia no le tiembla el pulso para subir sus precios e ingresar más dinero. Lo que convierte a esta compañía de semiconductores en una formidable máquina de fabricar dinero. Con un punto delicado: el flujo de caja libre – cash después de capex – ha decaído a más de la mitad del primer trimestre. Lo que no impide que cumpla con su programa de recompra de acciones e invierta en que ha dado en llamarse “economía de inversión circular”.

Se daba la ocasión perfecta para que el elocuente fundador se explayara sobre lo que espera de la segunda mitad del año fiscal. Para empezar, explicitó algo que todos conocían, que Nvidia está invirtiendo mucho dinero para penetrar en actores más variados del sector IA para convertir a Huang en lo que un analista bautizó como kingmaker de la IA. En la lista caben aquellos que despliegan centros de datos hasta constructores de modelos, pasando por una larga fila de especialistas en datos, varias neoclouds a las que sirve sus chips e incluso adquiriendo participaciones minoritarias en competidores potenciales como Intel.

Este agosto, la compañía desveló un memorando firmado con seis firmas gigantes de Wall Street [Apollo, BlackRock, Blackstone, Brookfield, Goldman Sachs y KKR] para montar un plan de financiación por valor total de medio billón de dólares en préstamos a cinco años a empresas que no puedan (o no quieran) comprar los chips de Nvidia con sus recursos.

El grupo no es exactamente un consorcio, porque cada aplicará sus reglas, pero Nvidia se queda con la tranquilidad de un respaldo financiero masivo, que se ha comparado con la financiación de aviones a las aerolíneas. En todo caso, le evita ser percibido como prestamista de última instancia, pero no ha podido impedir que se hable de “la banca de Jensen”.

Una respuesta en la sesión online resume la letra y el espíritu del acuerdo. “Las factorías IA equipadas con nuestro hardware se convierten así en una nueva clase de activos en los que se puede invertir”.

Para que la intención corresponda a la realidad, Nvidia necesitaba contar con una manera distintiva de ayudar a sus clientes: dicho llanamente, el prestamista adquiere una garantía redimible con el dinero que se genera gracias al hardware adquirido mediante esta fórmula. Para hacerla más creíble, Nvidia se hace cargo de un mecanismo de backstop, por el que podría asumir hasta un 25% del valor residual. llegado el caso.

A excepción del nombre y número de los participantes, del acuerdo sólo se sabe que se parece bastante al que en junio firmaron Broadcom y Google por 35.000 millones de dólares, destinado a financiar la compra de chips TPU por  Anthropic , extensible a otros clientes . Si la experiencia se generalizara, quizá pronto podrá hablarse de una rama financiera especializada en IA. Demanda no faltaría, por lo visto.

 

 

 


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