30/07/2026

Los modelos chinos de IA rompen equilibrios

Realmente, es discutible que pueda hablarse de equilibrio: todo lo que rodea la inteligencia artificial vive una búsqueda desenfrenada de fórmulas que cumplan con las expectativas. Adelantamientos y relevos han sido la norma de la carrera entre modelos made in US, con una ventaja de, quizás, ocho meses sobre sus emergentes rivales chinos   Así era hasta que la casi desconocida Moonshot AI, con su modelo Kimi 3 K3, ha provocado temblores. Como ocurrió con la detonación de DeepSeek, en enero de 2025 , el nerviosismo ha vuelto a unas bolsas alborotadas. Hoy, la incógnita es saber si el ruido sobrevivirá al verano o será otro episodio en la lucha entre dos potencias por la hegemonía en la IA.

Mucho cuidado con esto. La política estadounidense – y ciertas corrientes en Europa – identifican los avances chinos con el autoritarismo del régimen, tesis que sirve de argumento para sostener la necesidad de restricciones que alimentan la dualidad geoestratégica (y la aceleración china, claro). Pero no es el único enfoque.

Como suele pasar, las crónicas facilonas – con la perniciosa ayuda de ChatGPT – han creído ver en el primer plano de Moonshot AI otra historia tópica de emprendimiento. Se equivocan: Yang Zhilin (34), fundador de la compañía, no es un desertor al estilo de Zuckerberg: al contrario,  se ha rodeado de condiscípulos en la universidad Tsinghua; él mismo ostenta un doctorado por la estadounidense Carnegie Mellon mientras hacía prácticas en Google y Meta. De la celebridad alcanzada por el modelo R1 de DeepSeek, Zhilin sacó la conclusión de que su anterior proyecto, un chatbot, no tenía futuro comercial, por lo que – como otros de su generación – se puso a desarrollar un LLM, que llamaría Kimi.

Según la prensa china, Moonshot AI ha tenido que suspender las nuevas suscripciones a su modelo K3 poco después del lanzamiento. Más que un signo de éxito, podría ser una prueba de que la firma no contaba con la capacidad de procesamiento para atender un pico repentino. Una muestra más de las dificultades que esperan a los modelos chinos para dar servicio a un explosivo número de usuarios, tanto en China como fuera del país. Desde luego, ha tenido eco más allá de los mercados bursátiles y ha derrapado sobre el tablero geopolítico.

Ha de tenerse en cuenta que la de Kimi K3 no es una historia aislada. Otra startup china puntera, Z.ai, lanzó su modelo GLM 5.2, que se colocó en los puestos altos del ranking mundial de rendimiento. Lo propio ha ocurrido con Qwen 3,8, de Alibaba (aunque esta no sea una joven empresa). Los datos de la plataforma Open Router – que ofrece una API para acceder a cualquiera de los principales modelos desde una única interfaz, señalan que las IA nacidas en China han superado a las de Estados Unidos en número de tokens usados. Hace un año, el trío OpenAI, Anthropic y Google tenía el 70% de la cuota, que desde entonces ha bajado al 30%. Entretanto, DeepSeek es la que acumula un porcentaje más alto (del 17% al 20%) seguida de Anthropic (13% al 15%). Además, casi la mitad de los tokens utilizados en Estados Unidos son procesados por modelos chinos, lo que explica algunas decisiones desconcertantes.

Esta introducción, necesaria, confirma que la IA está boyante en China y que la aparición del presidente Xi Jin Ping en la World AI Conference de Shanghai no ha sido un acto trivial, días después de la presentación de Kimi K3, ocasión para que el mandatario subrayase el papel de su país (y su gobierno) como líder en un nuevo orden mundial atravesado por la IA. Xi señaló que su país comparte la tecnología con los estados del llamado Sur Global, una pulla a las restricciones de Estados Unidos a la vez que exaltación del código abierto como rasgo de la IA patria.

La inquietud se ha extendido, una vez más, en la administración Trump y sus alcantarillas. David Sacks, veterano inversor al que el presidente escucha cuanto le susurra sobre IA y criptomonedas, ha calificado de “preocupante” el rendimiento del modelo de Kimi, mientras al secretario del Tesoro, Scott Bessent, le ha tocado la faena de amenazar con sanciones contra las compañías chinas de inteligencia artificial,  a las que acusa de “destilar” conocimiento estadounidense, técnica usual pero viscosa para entrenar modelos de IA en la que el sistema grande actúa a modo de profesor para reforzar el aprendizaje de otro pequeño. En el caso del K3, la víctima de la destilación habría sido el Fable, uno de los últimos de Anthropic.

Este argumento como base para imponer medidas coercitivas no será fácilmente demostrable. Ni será sencillo dar con fórmulas sancionadoras eficaces, de ahí que, dentro de la administración y más allá de postureo, haya consenso acerca de cómo responder al rápido ascenso de los modelos chinos. Anthropic ya había hecho una acusación similar contra Alibaba sin que le hicieran el menor caso. Dean Ball, ex asesor de Trump luego fichado por OpenAI, ha pedido a la Casa Blanca que impida el robo de propiedad intelectual en los modelos desarrollados en China.

No todo el mundo está de acuerdo en que sea una estrategia ganadora. Hay voces que defienden que debe dejarse hacer al mercado e incluso quienes cuestionan que la destilación sea un robo, cuando es sabido que los modelos más conocidos han sido entrenados con grandes volúmenes de contenidos protegidos por derechos de autor.

Entre quienes no están de acuerdo con la prohibición de modelos chinos destaca un nutrido grupo de empresas que echan en falta opciones de IA más baratas que las ofrecidas por los campeones estadounidenses y de buena gana abandonarían esos remilgos si no hubiera consecuencias políticas. Eclipsada la moda del tokenmaxxing – léase: incentivar el gasto de tokens entre los empleados en la creencia de que cuanto más se use la IA más utilidad se le encontrará – Microsoft, Meta y Amazon se han echado atrás. Como caso singular, merece citarse Uber, que desertó de esa práctica tras comprobar que en cuatro meses había fundido el presupuesto anual aprobado para IA.

En esta atmósfera, corporaciones entre las que se encuentran Nvidia, Meta, Crowdstrike y Microsoft, se han dirigido por carta al congreso para defender la existencia de los modelos abiertos. Alusión apenas velada a los políticos que proponen la prohibición de los modelos chinos de pesos abiertos. En días posteriores, directivos como Jensen Huang, Satya Nadella y Mark Zuckerberg dieron un paso al frente para criticar las sanciones contra China.

O sea que hasta el Silicon Valley y a Washington DC ha llegado el enredo provocado por Moonshot y su Kimi K3. Hace un par de meses, la compañía fundada por Zhilin levantó una ronda de 2.000 millones de dólares, con el respaldo de Alibaba, Tencent y Meituan. De su último modelo se cantan maravillas como que sobresale en tareas de programación y en el despliegue de agentes autónomos. Es, en principio, el modelo más grande del mundo escrito en código abierto, con 2,8 billones de parámetros, un 75% más que DeepSeek, al que ha arrebatado la fama.

Pero Moonshot reconoce que su rendimiento general está aún por debajo de GPT 5.6 y de Fable 5, si bien  dice superar a generaciones anteriores – bastante recientes, en realidad – como GPT 5.5 y Claude Opus 4.8. Sin embargo, comparado con los  modelos de última generación de OpenAI y Anthropic, el coste de Kimi K3 es entre un 40% y un 70% más bajo.

Fuente: www.kimi.com/blog/kimi-k3

¿Qué se juega en esta partida? DeepSeek causó conmoción al desafiar la premisa de que sólo modelos `propietarios´ con miles de millones de inversión en cómputo podían estar a la vanguardia de la IA. Las compañías estadounidenses han seguido el patrón de modelos cerrados, pero las dudas ganan terreno.

Los modelos de pesos abiertos – una variante limitada del software de código abierto – se pueden descargar, ejecutar en local y modificar, rasgos de libertad que les ha reportado adeptos, tanto en condición de usuarios como de colaboradores. Estas facilidades adquieren mayor valor en comparación con la deriva reciente de los lanzamientos de OpenAI y Anthropic [ambas en batalla por quién alcanza una valoración más alta en las OPV que preparan].

Para situar al lector menos familiarizado: la desregulación que promovía la administración Trump en IA ha tropezado con Mythos, que acabó provocando una normativa voluntaria para las empresas . Luego, el lanzamiento público de Fable hizo saltar las alarmas y el departamento de Comercio emitió una orden para prohibir de facto el uso de este modelo. Luego rectificó parcialmente, pero el siguiente lanzamiento de OpenAI  llevó el desconcierto hasta la Casa Blanca.

No es una anécdota menor que, tras un ataque no intencional de GPT 5.6 Sol (de OpenAI) contra la plataforma Hugging Face, esta tuvo que usar el GLM 5.2 de la china Z.ai para investigar la vulnerabilidad, puesto que las salvaguardas de las IA estadounidenses no le permitían hacerlo.

En realidad, tanta confusión no es el mayor obstáculo para frenar a los modelos chinos. Como se ha mencionado, el precio es un factor determinante para empresas de envergadura que se preguntan por qué han de drenar sus presupuestos de gastos cuando las alternativas chinas ofrecen dan resultados similares. DeepSeek V4 Flash, por ejemplo, oscila entre 5 y 30 dólares.

Los modelos chinos parecen concebidos aposta para ir a por un objetivo, la conversión de los LLM en commodities, en contra de lo que pretenden OpenAI, Google y Anthropic pero a favor de la corriente general. Además, cuestionan la costumbre (sic) de destinar mastodónticas inversiones a la capacidad de cómputo, puesto que requieren menos recursos tanto para entrenamiento como para inferencia, por consiguiente, el coste para los clientes baja. TÚltimamente, tanto OpenAi como Anthropic están  incómodas porque sus planes de salida a bolsa no han contemplado la posibilidad de que la competencia china les contraprograme bajando la temperatura.

Tampoco hay que pasarse de frenada. Ni los modelos chinos ni su destilación de conocimiento son un remplazo de lo que en Estados Unidos llaman modelos de frontera. Entre otras cosas, porque en torno a todo LLM que se precie hay toda una serie de arneses, organización de agentes y `customizaciones´ que OpenAI y Anthropic mantienen al calor de la lumbre para elevar el valor de sus productos.

En esta coyuntura, las autoridades estadounidenses no tienen fácil el propósito de frenar la difusión de los chinos. Es demasiado complejo impedir a las empresas que utilicen un modelo u otro; asimismo, los controles de exportación pueden ser eficaces en otros planos, pero no para evitar la destilación de conocimiento que s tampoco evitarán la destilación de conocimiento incorporados a un modelo ajeno.

Una alternativa que se ha ensayado con encendido patriotismo y penosos resultados ha sido el veto al uso de productos estadounidenses, como las GPUs de última generación de Nvidia, en la esperanza de estrangular la capacidad de cómputo del gigante asiático. Lo cierto es que ha servido más bien para propulsar la industria china, de la mano de Huawei y los fabricantes SMIC y Hua Hong Semiconductor.

Los modelos chinos presentan otra incomodidad para la administración Trump. Sus medidas para cerrar el acceso a los modelos propietarios más avanzados, por temor a incidentes masivos de ciberseguridad o a riesgos de terrorismo biológico, no servirán de nada mientras existan alternativas chinas de similar capacidad a plena disposición.

Desde la Casa Blanca se contemplan incentivos a los principales desarrolladores de IA para impulsar modelos de pesos abiertos que rivalicen con los del gigante asiático. Se ha insistido en que en Estados Unidos nadie está en contra de los sistemas de código abierto – a menos que sean un arma en manos del adversario ideológico. Por todo ello, parece evidente que jugarán un papel cada vez mayor en la industria de la IA.

Lo que parece claro es que el código abierto jugará un papel cada vez mayor en la industria de la IA. Este año, en la International Conference on Machine Learning  , evento de referencia para el sector, se ha puesto el foco en los modelos abiertos de frontera y en la infraestructura abierta. Si bien no vale para todos. Sin ir más lejos, Kimi K3 necesita 64 aceleradoras equivalentes a Nvidia A100 para funcionar en modo local. Suena perfecto para jóvenes emprendedores en la estela de Yang Zhilin y sus sucesores.

[informe de Pablo G. Bejerano]


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