28/08/2023

Telefónica coge la onda del streaming

Movistar Plus+, rama audiovisual de Telefónica, ha hecho realidad el rumor según el cual, una vez liberada de las secuelas regulatorias asociadas con la compra de Canal+ en 2014, tomaría pronto la decisión de adoptar un modelo de negocio que seguiría las pautas del streaming. La sustitución del modelo convencional se está haciendo con tiento y procurando no usar la sigla  OTT, pero de esto se trata: de una over-the-top que atienda a su clientela y ofrezca el mismo servicio a la de otros operadores. Al mismo tiempo, redimensiona su oferta con una tabla de tarifas competitiva con las grandes plataformas. Para que la compañía llegara a este punto de su trayectoria, hacía falta un movimiento tecnológico.

En el sustrato de esta decisión, largamente meditada por Sergio Oslé – hoy CEO de Telefónica España y antes director general de Movistar+ – se encuentra una alianza fraguada a principios de este año entre la operadora española y la tecnológica israelí Qwilt, que se concreta oportunamente para un cambio de modelo de negocio que los usuarios van a descubrir estos días al retornar de vacaciones, con los consiguientes cambios de programación. Es el fruto de un un acuerdo en torno a una plataforma de distribución de contenidos (CDN, por su sigla en inglés) de carácter híbrido, que combina la propuesta de Qwilt con la TCDN (Telefonica Content Distribution Network) del operador español.

En respuesta a una consulta de este blog, desde Telefónica de España se ha definido así el contexto del acuerdo con Qwilt:  “la evolución y el crecimiento de los servicios de vídeo hacen cada día más imprescindible que la entrega de contenidos se haga lo más cerca posible del usuario final”. Un requisito que tiene al menos tres virtudes: 1) mejora la experiencia de servicio, 2) eleva la calidad media al permitir FullHD y 4K y, por fin, 3) minimiza las interrupciones de reproducción debidas a la congestión de la red de acceso. Al mismo tiempo, no es de poca monta la reducción de la sobrecarga que sufre la red troncal como consecuencia del tráfico generado por la demanda de los usuarios.

Los estudios de consultoría apuntan que el consumo de vídeo en Internet está creciendo por encima de un 30% anual. Y no se trata sólo de las tres, cuatro o cinco plataformas que todo el mundo tiene en mente: aparecen nuevos competidores que, a distintas escalas, tratan de apalancarse en el vídeo como nueva herramienta de crecimiento. Abundan las instituciones que, desde fuera de esa cadena de valor, lanzan su propia oferta adscrita al fenómeno. Según Francisco Javier Pascual, director de Producto, Preventa y Provisión de la operadora, ”esta iniciativa, pionera en la industria, implica la puesta en producción de la primera interconexión de dos CDN utilizando el estándar Open Caching, solución técnica respaldada por la Streaming Vídeo Technology Alliance (SVTA) https://www.svta.org […] de la que tanto Qwilt como Telefónica forman parte”.

“Con este incremento de tráfico – aventura Pascual – podría llegar un día en el que el modelo convencional de entrega de contenidos [y no se está refiriendo a la TV lineal sino a manifestaciones digitales] tendrá serios problemas para garantizar un servicio de calidad”.

El sitio web de Qwiilt se abre con una frase que esclarece la intención: “desde el amanecer de las OTT, la arquitectura y las prácticas de la entrega de contenidos se han mantenido compartimentadas, organizadas en silos, con lo que se han creado ineficiencias que están aún lejos de lo que se espera de una experiencia digital […]”

Mark Fisher, VP de desarrollo de negocio de Qwilt, introduce un matiz que complementa la frase: “la industria está dando grandes pasos a la vez, muy exigentes para cualquier empresa a título individual: desagregación de los flujos, procesamiento nativo en la nube, interfaces renovados y, por encima de todo, la necesidad de apertura y de colaboración”.

Ahora mismo – explicaba Fisher en una declaración a propósito del acuerdo – estamos centrados en la entrega de contenidos, pero nos proponemos abordar nuevos campos para llegar a satisfacer demandas crecientes. “El ciclo perpetuo de ir desplegando capacidades adicionales para saciar el apetito creciente por contenidos más ricos – en particular el streaming de vídeo – está ejerciendo una presión que limita la eficacia de tecnologías muy implantadas, como son la FTTC (fibra hasta el gabinete) y la FTTH (fibra hasta el hogar)”.

Las telecos están involucradas desde hace años en la corriente, pero no siempre disponen de las herramientas adecuadas para que estos servicios que consideran como una ampliación natural sean rentables. Un área clave es la tecnología de caching, que no es precisamente una novedad reciente: permite que los contenidos se puedan distribuir a través de diversas redes externas, como suele ser el caso de una nube pública. “Sin embargo [el uso de la nube] tal como está planteado en este momento, no resuelve los problemas de congestión de las redes de los proveedores de servicio”, en opinión de Qwilt, compañía fundada en 2010.

Muchos de estos han adoptado la tecnología caching para aprovechar las ventajas que presenta sobre las CDN convencionales, siendo significativa su naturaleza abierta. Esta tecnología ha estado disponible durante más de una década, notablemente a través de Akamai y su CDN “propietaria”. De modo que, cuando se trata de distintas CDN, los suministradores tienden a favorecer sus interfaces particulares en lugar de abrirlos a los operadores. Esto, naturalmente, ha generado un movimiento colectivo (como se puede suponer, Akamai no está entre los miembros).

En sí misma, la existencia del consorcio SVTA es un reconocimiento del auge alcanzado por los servicios comúnmente conocidos como overt-the-top, cuyas relaciones con las telecos han oscilado entre la desconfianza y la hostilidad. En esta línea, el consorcio ha pretendido desarrollar unas especificaciones que sirvan de punto de encuentro de todos los segmentos en una plataforma Open Caching común. Por esto se considera importante la presencia en el grupo de gigantes como Disney, HBO y Amazon Prime (no así de Netflix), así como del operador líder en Estados Unidos (Verizon) y de suministradores como Cisco, entre otros exponentes de la industria.

La verdadera clave del futuro de esta alianza está en su representatividad entre las telecos.  Porque, más allá de los beneficios técnicos de alinearse con la SVTA, el modelo Open Caching se caracteriza por facilitarles  una opción para monetizar la entrega de contenidos por parte de los productores que aspiren a distribuirlos a través de las redes de aquéllos. Desde 2014, cuatro años después de su creación, Qwilt ha contratado despliegues de distinta magnitud con 150 operadores.

La proposición de Qwilt está a mitad de camino del modelo de negocio de los hyperscalers, diseñado para sacar partido de las ventajas de escala, y el de la propia compañía, que se autodescribe como un orquestador neutro que dirige el tráfico hacia y desde los servidores en el edge embebidos en las redes de los operadores.

Así, pues, Qwilt define su proposición con cuatro componentes: una nueva arquitectura de streaming, un nuevo modelo colaborativo en el que las telecos despliegan y operan la infraestructura de entrega desde sus redes, un modelo de compartición (naturalmente nuevo) y, como resultado de lo anterior, una nueva cadena de valor.

Este formato colaborativo – podría decirse “federativo” – ha seducido a importantes telecos: el primero fue Verizon en 2017, al que se sumaría BT en 2020 y luego Bharti Aitel en el momento de su migración a 5G. Asimismo, asociada con Cisco, está involucrada en un programa de incremento de la calidad y capacidad de Vodafone para la  entrega de contenidos a través de sus redes móviles y de banda ancha fija a sus clientes en Europa y África.

En concreto, el acuerdo entre Qwilt y Telefónica permite a la primera utilizar TCDN para entregar contenidos de vídeo de sus clientes cuando los usuarios accedan a ellos a través de cualquier red de este operador. Tanto si son clientes de conectividad de Telefónica de España como si son clientes de servicios de vídeo de proveedores que normalmente entregan contenidos a través de Qwilt.

Por cierto, la entrega de contenidos de Movistar Plus+ se seguirá haciendo a través de la TDCN del operador. “Donde se va a producir una mejora en la entrega de contenidos de terceros [que trabajan con Qwilt] pero sin usar este canal para enviarlos a España”, explica Pascual. Más aún: “una vez se haya completado la integración entre Qwilt y TCDN, los proveedores de contenidos que deseen un mejor rendimiento podrán beneficiarse de la alta capilaridad que ofrece Telefónica en la huella de Movistar Plus+”.

Se abre una puerta para que los grandes proveedores de contenidos tengan la opción de utilizar la potencia de la CDN de Telefónica, que hasta ahora estaba reservada exclusivamente a los clientes de Movistar+.

En cuanto a los clientes de esta – quiere precisar el directivo – “tendrán una mejor experiencia a la hora de consumir contenidos de terceros, con menores tiempos de respuesta, menor latencia y más estabilidad, sobre todo en los eventos de elevada audiencia, que pueden provocar congestiones en nuestras redes”.

En cuanto al impacto posible del acuerdo con Qwilt pueda tener sobre su negocio audiovisual, a tenor de lo dicho por Pascual,  “con el incremento de tráfico previsible podría llegar el momento en el que el modelo tradicional de entrega de contenidos desde la nube tuviera problemas para garantizar un servicio de calidad”.

Sin embargo, ante la pregunta sobre el efecto en el modelo existente de streaming, respondió: “más que un impacto directo sobre las plataformas de streaming, creemos que la reacción se dará en el mercado de la CDN, ya que se necesitarán nuevas fórmulas para superar las congestiones masivas de tráfico. En este escenario, las telecos vamos a jugar un papel importante gracias a disponer de infraestructuras muy cercanas al usuario final”.


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