14/06/2021

Robert Assink

Director General de Interxion España

El volumen de datos que se transmiten y almacenan aumenta un 63% cada mes, en promedio. Se estima que en 2025 se crearán más de 463 exabytes de datos cada día. Por impresionantes que sean estas cifras, pueden merecer dos objeciones. La primera es que fueron publicadas en 2019, por lo que sería aconsejable revisarlas, presumiblemente al alza. La segunda: alimentan la equívoca noción por la cual lo más importante de los datos sería el crecimiento de su volumen. Según Robert Assink, director general de la filial española de Interxion, la corriente masiva de inversión que ahora fluye hacia la externalización de centros de datos obedece al efecto Data Gravity, o fuerza de atracción de los datos.

Robert Assink

Subproducto de la liberalización de las telecomunicaciones en la segunda mitad de los 90, este sector ha cambiado de piel varias veces. La demanda inicial era complementaria de las redes de los operadores, interesados en salir de sus mercados nacionales y de ampliar su gama de servicios para los que inevitablemente necesitarían puntos de interconexión con otras redes. Luego, con la penetración alcanzada por Internet se ha multiplicado esa necesidad, pero los protagonistas ya no son las telecos, embarcadas casi todas en una revisión profunda de sus estrategias de infraestructura.

También Interxion ha mudado de piel, por cierto. El año pasado aceptó una oferta de 7.200 millones de dólares para fusionar sus activos con los del grupo estadounidense Digital Realty, de manera que la capacidad total abarca 300 centros de datos en todo el mundo.

He observado que Interxion apoya su marketing en el concepto de Data Gravity. ¿Puedo preguntar por qué?

El término describe el efecto que se produce con la acumulación de datos en un mismo sitio: unos datos atraen a otros datos, lo que se pone de manifiesto en los puntos de interconexión de las redes. Genéricamente, cuantos más datos se juntan en un punto geográfico, más atracción ejercerán para que otros datos, con sus aplicaciones y servicios, confluyan en ese punto.

En tal caso, el papel de una empresa como Interxion, más que concentrar servidores y capacidad de almacenamiento, sería la conexión entre redes. ¿Por qué en Madrid?

Llevamos más de veinte años aquí, en Madrid. Típicamente, Interxion se ha instalado en la capital e cada país, pero esta política admite excepciones: en Alemania, porque a efectos de Internet la capital es Frankfurt y no Berlín. En Francia, porque hace seis años compramos una compañía cuyo objetivo era el desarrollo de un punto de interconexión de cables submarinos en Marsella. Este modelo de negocio se está intentando en España para explotar la estación de amarre prevista en la zona de Sant Adrià. Pensamos que sería un importante estímulo a la inversión en centros de datos y, por extensión, una mayor riqueza de contenidos digitales en Cataluña.

O sea que la ventaja de Madrid no reside en la capitalidad sino en la situación geográfica equidistante o radial […]

Hoy por hoy, la gran mayoría de las redes que unen España con el resto del mundo se interconectan en Madrid, tanto las que vienen por la costa atlántica como por la mediterránea; o en el sur, las que la unen con otros continentes a través de Canarias. Y suelen conectarse en Madrid porque aquí hay una concentración de PIB, también por su centralidad geográfica.

No me ha quedado claro si Interxion está dispuesta a instalarse en Barcelona después de veinte años en España.

El año 2000, cuando la compañía se instaló en España, abrió un primer centro en Madrid y tenia planes para otro en Barcelona. Vino el estallido de la burbuja puntocom y esa intención quedó aparcada. Ahora mismo todo lo que puedo  decir es que estamos evaluando opciones. Ya hemos mantenido múltiples reuniones con la Generalitat y varios ayuntamientos.

En dos décadas de existencia, Interxion ha vivido el desplazamiento de los operadores por nuevos actores […] ¿En qué afecta al modelo de negocio de la compañía?

Hasta el 2012, los proveedores de contenidos como Google o Facebook, así como los de cloud computing, no representaban más del 10% del tráfico de Internet. Ocho años después, en 2020, ya han superado el 65%. Lo interesante es que ese cambio ha venido de la mano de compañías que no son propietarias de las redes, ni está claro que les interese. En cambio, los incumbentes que dominaron durante años el negocio han quedado un poco desplazados.

 Mientras, el tráfico y el negocio han crecido espectacularmente. No hay más que ver las cifras de unos y otros

Eso nos muestra que el usuario está dispuesto a pagar por aquellos servicios digitales en los que encuentra valor. Pero quien les confiere ese valor no es el transportista […] Como consecuencia, algunos de los que crean contenidos están invirtiendo gradualmente en redes, como se está viendo con Facebook y Google en cables submarinos; no les ha ido tan bien en sus experimentos con redes metropolitanas en Estados Unidos. Si lo hacen es porque tienen bolsillos profundos, pero sobre todo por su interés en controlar sus servicios de principio a fin. Desde luego, los incumbentes siguen teniendo relevancia en sus respectivos países, pero una de las consecuencias de Internet es que siempre van a necesitar interconectarse con otras redes. Ahí es donde empresas como la nuestra juegan un papel.

Hablamos de inversiones que requieren mucho tiempo antes de amortizarse, pero las tecnologías avanzan de tal modo que antes de llegar a la amortización de una hay que empezar a invertir en otra. Se está viendo con 5G  

Por definición, este es un sector intensivo en capital. Interxion no se considera una empresa tecnológica en la acepción corriente, pero es evidente que tenemos una función en el mundo de la tecnología. Invertimos en infraestructuras que durarán diez, quince o veinte años y con ellas prestamos servicio […] Ahora bien, como caseros de Internet, nuestra velocidad de cambio es relativa, más allá de asegurarnos de que tenemos siempre actualizada la capacidad de facilitar a otros las conexiones que necesitan para existir.

Sí, pero la competencia se ha acelerado últimamente. Este parece ser un negocio muy goloso [risas] 

En España, hasta el 2019 estábamos tres o cuatro. Ahora mismo es un campo de aterrizaje para capitales que vienen de otros sectores; fondos de inversión en infraestructuras o fondos inmobiliarios […] Claro, usted dirá que era previsible, pero aun así me ha sorprendido el número de proyectos que se han anunciado. Con una diferencia: en el resto de Europa, los competidores proceden de dentro del sector, una vez adquirida cierta dimensión financiera […] Creo que, con la excepción de Irlanda por razones fiscales, en ningún otro país europeo se han anunciado tantos proyectos de infraestructura digital en proporción con los indicadores fundamentales. Si se llegaran a cumplir los planes anunciados, dentro de un par de años Madrid habría multiplicado la capacidad instalada por 2,5 […]

¿Cuál es la perspectiva de Interxion en los próximos años, cuando el mercado haya digerido los efectos de la pandemia? Los malos, por supuesto, pero también la abundancia de liquidez […]

Tenga en cuenta que los primeros veinte años, nuestro negocio ha crecido en porcentajes de dos dígitos, entre 10 y 15 por ciento anual. Es evidente que, cuanto más crecimiento tengas, más difícil te resulta mantener esos porcentajes […] Tardamos doce años en vender la capacidad de nuestro primer centro de datos y siete años en hacer lo mismo con el segundo. El tercero lo abrimos hace año y medio y lo vamos a agotar en menos de tres años. Hace pocas semanas hemos empezado hace pocas semanas a construir otro, el cuarto, que tendrá más del doble o casi el triple de la capacidad agregada de los tres primeros.

¿Qué puede esperar este sector de los fondos europeos de reconstrucción que muchos esperan con ansiedad?

En este sector, competimos empresas saneadas que en ningún momento hemos dejado de crecer y de crear valor. Es cierto que aparecen nuevos actores que dicen tener proyectos para canalizar esos recursos europeos, pero no sé si habrá tantos recursos para todos ni cuánta realidad tienen esos proyectos.

[risas] Vale. Entretanto, es visible que la clientela ha cambiado

En líneas generales, durante los primeros cinco o diez años la demanda en España venía del sector de las telecomunicaciones; con la crisis financiera del 2008, se produjo una ola de externalización de centros de datos corporativos: las empresas no tecnológicas ya no podían destinar millones a construir su propio datacenter y entonces optaron por contratar la capacidad como un servicio. En los años siguientes, el crecimiento ha venido de la mano de los medios digitales orientados al gran público y del cloud computing, de la interconexión de nubes públicas e híbridas.

Hay dos tecnologías ascendentes que podrían cambiar el perfil de este mercado. Me refiero al edge computing y a las redes 5G

Desde donde yo lo veo, el edge ha ido cambiando de concepto. Hace pocos años, España era el edge de Europa; ahora podemos decir que dentro de España, Madrid es el núcleo y Murcia o La Coruña serían posiblemente el  edge. La capacidad de computación, almacenamiento e interconexión de datos se descentraliza en cierta escala y van surgir nuevos puntos donde, siguiendo la tesis de Data Gravity, se van a generar nuevas dosis de valor. Pero la verdad es que hoy por hoy nadie puede decir cuál será la aplicación estrella de ese movimiento hacia el edge. Ahora bien, en el caso de 5G, en su blog ha contado casos de uso de la tecnología 5G como soporte de procesos industriales, en los que inevitablemente se van a generar más datos que van a requerir interconexión.

¿Vaticina entonces un aumento importante de la demanda gracias a 5G?

Estamos al principio de una curva de crecimiento exponencial en el tráfico de datos, pero no quisiera jugar con porcentajes. Lo seguro es que la previsión de necesidades de capacidad es muy alta. Por nuestra parte, no contemplamos el modelo del que algunos hablan, poner pequeños centros de datos al lado de las antenas de 5G. Podría ser un buen negocio para empresas como Cellnex u otras, pero desconozco qué planes tienen, si es que los tienen.

Ya que lo dice, ¿contempla la posibilidad de descentralizar sus puntos de interconexión para acercarlos al edge, que es donde se va a concentrar un mayor tráfico de datos?

No está en nuestro plan de negocio. En este momento, el valor agregado se concentra en el centro de datos donde se conectan múltiples redes […]

Antes ha dicho, creo, que este es un negocio sin grandes saltos, pero las tecnologías de los centros de datos han cambiado por una serie de razones […] Imagino que el datacenter que está construyendo Interxion no será tecnológicamente como el que inauguró en 2019 […]

Las concepciones son similares y se diseñan en función de las necesidades de los clientes, pero con cada generación se introducen mejoras en la eficiencia energética. Todos los fabricantes van innovando en esta materia y nosotros nos ocupamos de la ingeniería de nuestros propios elementos.

¿Hay diferencias de performance entre ciudades FLAP [Frankfurt, Londres, Amsterdam, París] y Madrid?

Bueno, hay buenas razones por las que en los mercados FLAP se concentra más infraestructura digital instalada. Una buena métrica es calcular el PIB de la zona representada por cada ciudad en comparación con la base instalada del centro de datos. Dicho esto, para que España igualara a esas ciudades le haría falta un crecimiento excepcional. En este país contamos con una red capilar muy buena pero nos faltan otras condiciones, como mejorar las interconexiones transfronterizas. Si quisiéramos alcanzar una ratio de centros de datos por cada 1.000 millones de euros de PIB, Madrid tendría que multiplicar su capacidad instalada por siete o por catorce para equipararse a Londres o Amsterdam. Pero la cifra en sí misma no es lo relevante, sólo indica lo que nos queda por hacer para que la digitalización sea un verdadero pilar de economía moderna y sostenible.

Desde hace un par de años, se habla y escribe mucho sobre los cables submarinos que amarran en la península y la conectan con otros continentes; ¿en qué estado se encuentran las conexiones con Europa?

Hay dos puntos críticos con Francia por donde pasan las fibras, uno en la frontera vasca y otro en los Pirineos. Cada dos por tres se amplía la capacidad en esas conexiones terrestres. Pero resulta que las tecnologías han mejorado tanto que unir Valencia y Barcelona por mar es más barato que por tierra. Puede que no esté lejano el día en que se pueda decir lo mismo de conectar Barcelona con Cádiz. En cualquier caso, debo añadir que la normativa vigente no facilita las cosas.

Un asunto delicado es la insólita frecuencia con la que se están produciendo apagones en las redes y los centros de datos. No se trata de empresas chapuceras sino de algunas con renombre. ¿Este fenómeno es consecuencia de que la demanda se ha disparado en 2020? Vamos, ¿qué está pasando?

No conozco tantos casos como para coincidir en que la frecuencia es insólita […] En casi todos los que conozco, ha habido un fallo humano. Nosotros, en Interxion, hemos publicado durante catorce años consecutivos una disponibilidad de cinco nueves [99,999%]. Claro está que nadie puede garantizar el 100%. Los operadores de cloud diseñan todo de forma redundante para que el riesgo de caídas sea el mínimo y se pueda recuperar una incidencia. Ellos hablan de zonas de disponibilidad y trabajan con tres centros de datos en triángulo: si uno se cae, otro suple el servicio. Lo mismo hace Interxion: nuestros sistemas son redundantes, pero no le voy a negar que si alguien se salta un protocolo, algo puede fallar.


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