En el espacio de tres meses, Accenture ha experimentado su mayor caída bursátil en un solo día – menos 18% el 18 de junio – antes de iniciar una escalada que la llevaría en octubre a estar a punto de tocar su máximo desde que cotiza en bolsa hace un cuarto de siglo. No es un comportamiento predecible ni siquiera en un período alocado como el actual, pero revela el despiste de muchos inversores cuando se trata de decidir si apuestan o se abstienen ante la fiebre bursátil ede las empresas vinculadas a la inteligencia artificial. La pregunta que se hacen los accionistas es bastante simple: ¿hará la IA que los clientes puedan prescindir de servicios que desde hace años les presta la firma de consultoría e integración?

Julie Sweet
Los analistas bursátiles han prestado atención a esta circunstancia. Los que espantan los fantasmas de un impacto negativo de la IA se apoyan en que el salto tecnológico anterior, el cloud computing, atrajo a los consultores más contratos de los que esperaban, de lo que infieren que lo mismo podría ocurrir gracias a la IA. En cierto modo, se hacen trampas al solitario: la nube per se no era ni es capaz de ejecutar con autonomía las tareas que sí puede completar la IA. La réplica a este razonamiento es que confluyen muchos factores que podrían inclinar la balanza en favor de Accenture.Pero antes de entrar en ello, conviene explorar la marcha de sus operaciones en el año fiscal 2026, que cerró en agosto.
El cuarto trimestre se saldó con 18.679 millones de dólares de ingresos, un crecimiento del 7% que muestra la buena salud del negocio en todos los sectores en los que Accenture opera. Además, la compañía informa de nuevos contratos por valor de algo más de 22.000 millones, de manera que ha podido llegar al cierre del año fiscal 2026 con 74.183 millones de ingresos (+6,5%) y un beneficio neto de 8.522 millones de dólares (+8,0%) .
El margen operativo era esperado con ansiedad porque es lo que permite remunerar a los accionistas con dividendos y recomprar acciones, todo por valor de 11.500 millones. Con la base de unas previsiones iniciales de crecimiento para el año fiscal en la horquilla del 3% al 6%, la CFO Angie Park prevé un margen operativo de entre 15,9% y 16,1%. Por este lado no hay aparentemente motivos de queja.
Entonces, ¿a qué se debe la anomalía bursátil? La acción de Accenture ha seguido una trayectoria descendente desde principios de año, llegando a perder la mitad de su valor, pero ha remontado y el viernes pasado cotizaba a sólo setenta centavos del precio inicial. ¿Alguien sabrá descifrar esta parábola? La capitalización bursátil anda por los 158.000 millones, muy lejos de aquella que trajeron los vientos de cola de la pandemia. A decir verdad, el mercado presenta rasgos hostiles, en parte motivados por la incertidumbre sobre la economía estadounidense (que representa casi la mitad de su facturación total).
Según explica la compañía, hay tendencia entre los clientes que inician proyectos internos de IA a esperar que las consultoras les asistan con menos personal y a tarifas rebajadas [no es muy distinto de la prédica de los ejecutores de un marketing que gira en torno a las promesas de una seudo productividad]. Yendo a los números, la CEO de Accenture, Julie Sweet, asegura que la compañía registra un aumento de los ingresos per capita y está siendo capaz de ganar cuota de mercado a sus competidores.
Por cierto, Sweet afirma que buena parte de sus clientes apenas han comenzado a emprender el camino hacia la IA. Las empresas que, atraídas por los cantos de sirena del recorte de gasto, se embarquen precipitadamente en proyectos de IA podrían darse de bruces con la realidad compleja. Evitarlo es el papel de Accenture.
Este es el motivo por el que la jefa de Accenture se muestra confiada en que seguirá teniendo peso específico en este tipo de proyectos que, entre otras parcelas contempla la gestión de los datos que alimentan a la IA.
Sweet, CEO desde 2019, está convencida de que la IA es la mayor oportunidad de negocio que se ha presentado a la compañía. Dibuja un escenario en el que las empresas se mueven a muy distinta velocidad para adoptar esta disciplina tecnológica. La estrategia de Accenture ha consistido en pegarse a ellas desde el principio para poder responder tanto a las que pisan ahora el acelerador al ver la IA más madura, como a las demás, una mayoría que va rezagada por ese camino. En el caso de las segundas, Accenture observa cómo un gran número de organizaciones aún requieren preparar su núcleo digital para dar el salto a la IA. Cosas nada banales como modernizar el ERP y los entornos mainframe, eliminar deuda tecnológica y silos de información, cuando no completar un viaje timorato a la nube.
Cubiertas esas tareas, tocará la reingeniería de procesos y la gobernanza y seguridad de la IA. Ahí, Accenture cuenta con el aval de más de 18.000 proyectos avanzados de IA, frente al puñado que tenía a finales de 2022, cuando el mundo supo de la irrupción de ChatGPT, de OpenAI.
Lan Guan, director de IA y Datos de Accenture, aterrizó este panorama. Hay multitud de pilotos pero poco escalado de la IA, que no es tarea fácil. De hecho, sólo el 5% de las organizaciones lo ha conseguido y aún menos ha alcanzado el ROI que se les prometía.
Explica Guan que no se trata sólo de que las empresas culminen sus iniciativas de IA, sino de que puedan replicarlas y escalarlas, sin descuidar por el camino aspectos vitalescomo los datos, los modelos de IA, los agentes, la gobernanza, la seguridad y el mismo front-end del usuario. Construir una infraestructura de IA robusta lleva tiempo y trabajo y esto es muy positivo para Accenture, por no hablar de que, una vez que se ha llegado a una primera fase, toca construir y orquestar todos los agentes de IA.
Según detalló este directivo, el abanico de servicios de Accenture va desde ayudar a las empresas a poner en marcha los modelos de IA, a trabajar con desarrolladores de modelos para construir aplicaciones verticales que se puedan exportar de una empresa a otra, a construir para los clientes todo tipo de arneses e infraestructuras de apoyo para que el modelo funcione.
Accenture reconoce no ser muy amiga de los modelos de frontera, por lo que restringe su uso al 10% o -20% del flujo de trabajo empresarial. Abre así la puerta a la adopción de modelos de peso abierto, en cuya elección y ajustes Accenture se reivindica como partner experto.
Otro de los obstáculos que han podido ralentizar la puesta en producción de proyectos de IA a escala es el coste de los tokens. Accenture lo ha vivido en carne propia, hasta el punto de verse obligada a limitar el gasto mensual en Claude a 29 dólares por individuo para huir del disparate conocido como tokenmaxxing. ersona. No es para menos, pues se encontró con que había empleados que gastaban hasta 1.000 dólares al mes. A pesar de esta experiencia, Sweey sostiene que el coste por token está bajando y que en las últimas semanas aparecen modelos con precios aún más competitivos. Desde su punto de vista, cuanto más bajen los tokens en los próximos años, más facilidades tendrán las empresas para usar la IA en más lugares y a mayor escala.
Otro hechs que respalda el planteamiento de Accenture es su política de adquisiciones, siempre enfocadas a la incorporación de capacidades específicas que puede desplegar en sus más de 9.000 clientes en todo el mundo. Más aún en esta nueva era dominada por los agentes de IA, en la que la línea entre software y servicios se está difuminando.
Un problema de primera importancia es que los fondos de capital riesgo también han puesto su punto de mira en estas startups y, como resultado, los precios de adquisición se disparan. Tanto es así que, aunque Accenture ha completado menos operaciones en los últimos doce meses, comparada con años anteriores, en líneas generales ha pagado más dinero por los activos adquiridos.
Un ejemplo es la compra de la británica Faculty el pasado mes de enero, por algo más de 1.000 millones de dólares. En cualquier caso, la buena noticia es que les sacará rápido provecho, como demuestra el anuncio de que Accenture será una de las evaluadoras de la seguridad de los modelos de Anthropic gracias, precisamente, a la tecnología de Faculty. El ritmo de compras no aflojará este año, ya lo ha avisado Sweet, que tiene unos 5.000 millones de dólares guardados en espera de oportunidades.
En cuanto al impacto de la IA en la propia compañía, corresponde mencionar que en los pasados cuatro años Accenture acometió dos rondas de despidos, pese a lo cual cuenta con la cifra récord de 814.000 empleados. Más aún: por ahora sigue incorporando gente a la plantilla. Mientras con una mano firmaba despidos de empleados cuyo reciclaje en la IA se antojaba complicado, con la otra fichaba jóvenes nativos de IA que, por cierto, le resultan más baratos.
En la actualidad, la compañía afirma tener entre su personal unos 110.000 profesionales de la IA y los datos, lo que supone casi tres veces más que en 2023, cuando apenas superaba los 40.000. De hecho, Accenture protagoniza el mayor despliegue de Microsoft 365 Copilot con más de 700.000 usuarios.
La consultora no descarta reinvertir los ahorros que consigue a través de la IA en las tarifas que cobra sus clientes, así como seguir saliendo de compras al mercado. En paralelo y en medio del totum revolutum de la IA, otro movimiento de Accenture para centrarse en su negocio que más crece y convencer a los inversores de que la IA juega a su favor, ha sido contratar a JPMorgan para efectuar una revisión de su negocio en China. ¿Y esto por qué? Porque la compañía baraja una posible venta de sus operaciones en ese país, por las que podría obtener unos 1.500 millones de dólares, tendrán asegurada la continuidad contractual.
A este respecto, la CFO Park mantendría una posición minoritaria para garantizar continuidad a los clientes. Deslizó intencionadamente que a Accenture no le va a temblar la mano a la hora de salirse de operaciones y países que no cumplan con sus umbrales estratégicos de retorno
Accenture no es la primera empresa estadounidense que procede a revaluar sus actividades en China. Después de que se endureciera la normativa de seguridad para evitar que salga información del país, otras compañías de servicios profesionales como McKinsey también se han replanteado su negocio en ese delicado mercado. En la actualidad, Accenture opera en más de 120 mercados en todo el mundo, y el negocio procedente de la Gran China (que incluye Taiwán y HongKong) le aportó el año pasado ingresos por cerca de 10.000 millones de dólares.
[informe de David Bollero]