La sombra de Larry Ellison empieza a no ser tan alargada en Oracle. En la llamada con analistas para presentar los resultados del año fiscal 2026, acabado el 31 de mayo, el fundador de la compañía no compareció, delegando en sus dos co-CEO, Clay Magouyrk y Mike Silicia , y en la recién estrenada CFO, Hillary Maxson, que se incorporó a su puesto en abril. Los buenos resultados, 67.357 millones de dólares de ingresos – rompiendo su barrera histórica – y un beneficio operativo de 20.606 millones. Muy buenos, pero algo intranquiliza a los inversores: la cotización, que el 1 de junio había tocado su máximo anual, ha caído un 25% desde entonces. Se busca una explicación convincente.

Clay Magouyrk
Paso a paso: la facturación del cuarto trimestre creció un 21%, hasta los 19.180 millones de dólares, superando las proyecciones de los analistas por segundo período consecutivo. El salto de on-premise a cloud se dejó notar en la caída del 2% en el negocio de software, que ingresó 6.800 millones; por el contrario, los ingresos en la nube procuraron un aumento del 47% hasta los 9.900 millones. Este concepto incluye un incremento del 93% en los ingresos por OCI (Oracle Cloud Infrastructure), que con 5.790 millones de dólares de facturación ya supone casi una tercera parte del total ingresado. Si se compara Oracle con sus competidores directos, salta a la vista que está creciendo más rápido que AWS, Azure y Google Cloud, aunque sus ingresos son inferiores.
Además del crecimiento del 77% de OCI, Maxson destacó los 32.000 millones de flujo de caja generado que, a pesar de suponer un aumento del 54%, sigue siendo insuficiente para afrontar todo el gasto de capital.
Entre las previsiones para el primer trimestre del año, los analistas esperan unos ingresos de 19.040 millones de dólares, lo que representaría un crecimiento de aproximadamente el 28%, frente al rango del 27% al 29% que estima Oracle, que dispara el incremento en cloud entre un 58% y un 64%. Con vistas al año fiscal 2027, las previsiones de ingresos rondan los 90.000 millones de dólares, lo que supondría un crecimiento del 33%, con OCI disparando aún más su crecimiento con un 120% hasta los 34.000 millones de dólares. Se hace difícil, con estas cifras, justificar la actitud de los accionistas impacientes, a menos que tengan otros pensamientos,
Los planes fijados a medio plazo por la alta dirección apuntan a unos ingresos de que su crecimiento interanual hasta entonces sería del 70%. De cumplirse las expectativas, OCI [es decir, el núcleo duro de la estrategia podría pasar de suponer el 30% de la facturación total a situarse en el 65%.
Sicilia, cuyas competencias están volcadas en las aplicaciones, aseguró que son la manera más sencilla de consumir IA con Oracle; de hecho, señaló que durante el último año la compañía ya ha entregado más de 1.000 agentes de IA, una cifra que no se había mencionado públicamente hasta este peculiar momento.
Las aplicaciones de Oracle incorporan nuevas funciones de IA cada tres meses, del mismo modo que la base de datos también se enriquece con IA. En el último trimestre, por ejemplo, se ha lanzado Oracle AI Agent Memory, una biblioteca Python con la que los desarrolladores pueden crear agentes capaces de recordar, razonar y actuar con el contexto empresarial. Otra novedad ha sido Oracle Deep Data Security, para establecer reglas de acceso a datos a nivel de base de datos.
Sicilia explicó que, aunque es posible disfrutar de la IA en las principales aplicaciones sin coste adicional, durante el cuarto trimestre la compañía ha comenzado a probar una serie de paquetes de tokens por adelantado, al que ya se han apuntado 33 clientes corporativos, entre los que se encuentran Aon Services o Liberty Energy. Básicamente se trata de pagar por adelantado para asegurarse capacidad de agente adicional en cualquiera de las aplicaciones. Además, este co-CEO explicó que también están explorando modelos comerciales basados en resultados, es decir, que los precios vayan directamente en consonancia con el valor obtenido.
En el abanico de buenas noticias ligadas al software, Oracle acaba de anunciar la firma de un contrato de casi 400 millones de dólares con el gobierno de Estados Unidos para ofrecer una plataforma de recursos humanos utilizable por diversas agencias federales.
A pesar de estas buenas noticias, los inversores siguen inquietos, como se ha dicho. Principalmente por el aumento del capex hasta 90.000-95.000 millones de euros para el ejercicio fiscal de 2027, pero también porque han comprado el mensaje de que el récord de backlog de 638.000 millones de dólares – centrado en OpenAI como cliente decisivo – implica un riesgo que no les place asumir.
Durante el primer trimestre del año fiscal 2027 que ha comenzado en junio, la compañía espera desplegar la capacidad equivalente a toda la desplegada durante 2026, es decir, 1 gigavatio (GW). Buena falta le hace este incremento, no sólo porque los actuales 1,2 GW está lejos de la capacidad de sus rivales, sino porque a medida que la aumente, mayor será su capacidad para hacer efectivo el backlog. En esta línea, Maxson indicó que cuando los proyectos de infraestructuras alcancen su estabilidad, corno del capital invertido podría alcanzar el rango superior del 20%. Las estimaciones pasan porque el negocio de infraestructuras alcance márgenes operativos a largo plazo del 30% al 40%. Y esto, sin duda, es inseparable de la IA.
Para ser una recién llegada, la CFO se mostró muy activa en la conferencia de resultados. Aseguró que, de la previsión de 90.000 a 95.000 millones de dólares de gastos de capital para el ejercicio 2027, entre 20.000 y 25.000 millones de dólares vendrán de pagos anticipados por parte de los clientes, o bien serán estos quienes traigan sus propias GPU. En este sentido, Magouyrk, íntimamente relacionado con los datacenter de Oracle, matizó que el cuarto trimestre se cerró con 67.000 millones de dólares en contratos de infraestructura de IA, con la mayoría de ellos trayendo su propio hardware o confirmados por prepago.
La infraestructura de Oracle es fundamentalmente multi-tenant, de modo que asigna continuamente su capacidad entre varios clientes. Magouyrk aseguró que la demanda continúa superando con mucho a la oferta, como prueba el hecho de que la tasa global de utilización de GPU es en Oracle del 97,5%.
Descontados los 20.000 millones que vendrán del lado de clientes, Oracle ha de cubrir 70.000 millones de dólares a pulmón, y su flujo de caja está muy lejos de cubrir esa cifra, dado que en el cuarto trimestre supuso un déficit de 15.500 millones de dólares, frente al déficit de 11.100 millones del trimestre anterior. El flujo de caja libre de los últimos doce meses fue negativo en 24.000 millones de dólares. Detrás de ello están, en gran parte, los cerca de 30.000 despidos para recortar gastos .
Así las cosas, los planes de la compañía pasan por recaudar 40.000 millones mediante una combinación, por un lado, de 20.000 millones de nueva deuda y, por otro, siguiendo los pasos recientes de Google con 80.000 millones de dólares, lanzando una oferta de acciones en el mercado por 20.000 millones. Ahora bien, en el último ejercicio, la deuda a largo plazo de Oracle se ha disparado un 43%, rondando ya los 130.000 millones de dólares. Sólo los pagos anuales de intereses rondan los 4.600 millones. En cuanto a las acciones, quienes invierten en Oracle ya no lo hacen tanto en software, que procura un amplios márgenes y flujo de caja, sino en infraestructura de IA, cuyos rendimientos se alargan en el tiempo.
La otra cuestión que inquieta a los inversores es el explosivo crecimiento del 363% del backlog, que incluso ha superado en 38.000 millones de dólares las previsiones de los analistas de 600.000 millones. En estos momentos, sus cobros pendientes superan al del resto de hyperscalers. Con ánimo de tranquilizar al mercado, Maxson afirmó que es síntoma del crecimiento futuro y avanzó que del 12% de estas obligaciones de rendimiento pendiente (RPO, por sus siglas en inglés) se cobrará en los próximos 12 meses, y otro 34% en el intervalo de trece a treintayseis meses. Las voces más críticas, que no faltan en esta veterana compañía, indican que cerca de un 54% del atraso podría no materializarse hasta el cuarto año o, incluso, más adelante. Además, y esta es una noticia desalentadora, más de la mitad del retraso de Oracle está directamente ligado a OpenAI, lo que supone un riesgo en sí mismo. Cuando OpenAI salga a bolsa, hacia finales de año, debería notarse positivamente en la acción de Oracle. Mientras tanto seguirá cautiva de ese prejuicio arraigado en nversores y analistas.
Al margen de OpenAI, es cierto que Oracle también tiene otras alianzas sólidas, como la mantenida con xAI de Elon Musk, así como con Paramount o Lockheed Martin, entre otras. Con todo, de cara a los accionistas, el dibujo general hace que el perfil de Oracle resulte menos atractivo que Microsoft, Alphabet y Amazon. A fin de cuentas, para que la compañía de Ellison llegue a buen puerto con un backlog y un capex de tanta magnitud, han de converger progresivamente demasiados factores: no sólo que Oracle desarrolle la capacidad a la que se ha comprometido, sino que los clientes realmente la utilicen y conviertan ese RPO dejando, además, suficiente margen de beneficio para generar flujo de caja. Todo ello si los inversores confirmaran su percepción clásica de Oracle como una apuesta de retorno a largo plazo.