29/09/2022

OpenText se regala una fusión: 6.000 millones

Es una empresa canadiense de software treintañera; y puede que a esta nacionalidad deba OpenText un impacto mediático inferior al que disfrutan sus iguales californianas. Fundada 1991, tiene por costumbre crecer a golpe de adquisiciones normalmente modestas. Desde 2012, año en que Mark Barrenechea sucedió como CEO al veterano John Shackleton, ha comprado  más de veinte empresas, casi todas por cientos de millones: la más cara fue Documentum, por la que pagó 1.620 millones a Dell en 2017. Hasta que, a finales de agosto sorprendió al anunciar la mayor compra de su historia: MicroFocus por 6.000 millones de dólares.  Si ha sido poco o mucho, es sólo una parte del debate.

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De otro lado, Micro Focus es británica de origen, cosecha de 1976 e inicialmente, se especializó en la conversión de COBOL a entornos ajenos al mainframe. Ya en este siglo, ha comprado y digerido una ser de activos que, con la perspectiva actual, merecen calificarse de anticuados, pero no del todo liquidados: Attachmate (2014, que incluía la tecnología de Novell), Borland (2015) y durante un tiempo fue propietaria de Suse, que revendería en 2018. Creyó dar el do de pecho en 2017, cuando pagó 8.800 millones por una parte del negocio de software de HPE, pero aquella compra desencadenó una racha de conflictos internos.

Volviendo al presente: la fusión, que se espera completar el año próximo, daría origen, en palabras de Barrenechea, a “una de las más importantes empresas globales de software empresarial. Su caballo de caballo será una colección de software bautizada IEM (Information Management Experience). El objetivo último – ha dicho – es facilitar a las empresas una aceleración de la transformación digital de sus negocios usando una gama de APIs residentes en la nube.

Barrenechea no pudo evitarse el pleonasmo, tan poco realista, de afirmar en voz alta que el mercado total potencial de OpenText se ampliará a 170.000 millones de dólares. En la práctica, si se omite esta exageración y la mención ritual a la transformación digital, lo que queda a flote es más trivial: esencialmente, Micro Focus aporta a su futura propietaria una capacidad de modernizar aplicaciones para mainframe y su adaptación al mundo cloud, un negocio poco vistoso pero creciente.

Sobre el papel, las ofertas de ambas compañías son complementarias, porque OpenText ganaría presencia en otros segmentos en los que aún no ha podido asentarse. Sin embargo, el propio Barrenechea ha avisado que necesitará al menos ocho trimestres (dos años) alinear los dos modelos de negocio.

Si se revisa la secuencia de acontecimientos, un mes antes de anunciar esta operación, Micro Focus anunciaba sus resultados del segundo semestre, con una caída del 6,8% de la facturación e ingresando 1.300 millones de dólares. El entorno económico no le es propicio – la fortaleza del dólar le ha costado unos 35 millones de dólares y, para colmo ha tenido que pagar 75 millones como sanción por una disputa sobre patentes.

Stephen Murdoch, CEO de Micro Focus, quiso entonces lanzar un mensaje de estabilización de ingresos en el año fiscal 2023. La verdad es que el descenso de ingresos es una tendencia recurrente año tras año y que la deuda, parcialmente refinanciada, son parte del caramelo envenenado que va a tragarse OpenText.

Se informó entonces que la caída de ingresos por licencias había sido de casi el 8%, mientras los generados en modo SaaS se incrementaban un 8,7%. El propio Murdoch calificó los resultados como decepcionantes. Como puntos a favor, mencionó la alianza con AWS que – dijo – mostrarán su mejor cara en 2023.

Bien distinta es la situación financiera de OpenText, con un CEO exultante. Los resultados del año fiscal indican que la facturación creció un 4,3% hasta rozar los 3.500 millones de dólares, teniendo especial relevancia los ingresos procedentes de la nube (1.555 millones), que aumentaron casi un 9,1%. No obstante, la métrica en la que ahora mismo más se fijan los analistas responde a la sigla ARR (Annual Recurring Revenue) y ha crecido un 4,5%. Por consiguiente, Barrenechea tenía motivos para congratularse por un beneficio neto de 397,2 millones, con un tranquilizador incremento del 27,8%.

Consciente de que el contexto macroeconómico se ha oscurecido,  OpenText ha puesto en marcha su programa Win with Inflation Now, con la intención de abordar el estallido de una inflación que ya nadie se toma a la ligera. Por lo pronto, además de subir sus precios, la compañía ha acelerado iniciativas de automatización para ganar eficiencia y reducir costes.

El aumento de ARR y una ratio de renovación del 94% le proporciona cierta comodidad a la hora de afrontar el próximo ejercicio, en el que tendrá que digerir la compra de Micro Focus. Hace una década, eran inexistentes, hoy aportan 1.500 millones, pero además Barrenechea ha conseguido abrir la espita del mercado de las pymes, que ya genera 700 millones contando con Microsoft como socia. El objetivo es seguir afianzando y ampliando las relaciones estratégicas con Google Cloud y AWS.

Micro Focus es parte de la artillería con la que OpenText quiere preparar su futuro. Para el año fiscal 2023, ha reforzado el presupuesto de I+D. El CEO no matizó su confianza en que el proyecto Titanium le ayudará a acelerar el crecimiento de la base instalada fuera del cloud al tiempo que escalará el negocio de nube privada, con un mayor alcance geográfico. Nube pública y nube privada – dijo – gozarán de igual funcionalidad que la clientela on-premise que no puede ni quiere sacrificar.

El proyecto Titanium, una plataforma unificada para aplicaciones basada en microservicios contempla lanzamientos cada 90 días. El plan no es otro que extender los tentáculos de su oferta con OpenText Cloud abriéndose a que se construyan ecosistemas alrededor de su nube vía API. Asimismo, se concibe OpenText Zone como un centro de participación digital en el que los clientes puedan probar, renovar y obtener todo el soporte que crean necesario, en modo autoservicio.

Mirando a 2025, la CFO de OpenText, Madhu Ranganathan, predijo que los ARR supondrán el 85% de los ingresos totales. Para llegar a ello, tendría que crecer entre un 6% y un 8% anual, sin descartar nuevas adquisiciones, una afirmación que ha dejado fríos a los analistas participantes de la rueda. Ya se ha dicho que en el pasado Barrenechea tiró de talonario como refuerzo: entre sus adquisiciones destacan el cifrado de correo electrónico de Zix y la especialista en seguridad Carbonite, porque han sido fundamentales en su táctica de aproximación a las empresas de menor talla.


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