25/05/2026

Nakul Duggal

EVP Automotive, Industrial & Robotics Group. Qualcomm

Qualcomm, bien conocida por diseñar y comercializar  procesadores y otros semiconductores para las marcas de dispositivos móviles, ha dado un giro en su modelo de negocio para entrar, a su manera, en el mercado de los chips para inteligencia artificial  . Tras una trayectoria de cuarenta años, supone una transformación de su cartera de productos, con especial relevancia porque introduce a la compañía en la nueva era de la robótica y lo que ha dado en llamarse IA física. A diferencia de los sistemas digitales que gestionan flujos de información con fines transaccionales, se trata de interactuar con el mundo real. “En lugar de manipular bits, manipular átomos”, sintetiza Nakul Duggal, entrevistado por este blog.

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Nakul Duggal

La nueva estrategia de Qualcomm implica nuevas amistades – una prueba es el acuerdo con Google para integrar los modelos Gemini en sus asistentes de IA para las marcas de automoción – nuevos competidores y nuevos clientes, porque la industria de robots y autómatas industriales se ha zambullido en la IA con todas las  consecuencias. Además,de una interesante secuencia de adquisiciones que va cambiando el perímetro de la compañía y del  sector.

Nakul Duggal, enrolado como ingeniero en Qualcomm en 1995, es vicepresidente ejecutivo y director general de la división Automotive, Industrial and Embedded IoT, estructura que ha acogido la nueva rama Robotics, que ha sido el asunto central de la conversación. Desde 2011, ha dirigido el desarrollo del chasis digital Snapdragon. Bajo su responsabilidad, se sigue desarrollando la plataforma para adaptarla a la conducción autónoma y para consumar el objetivo que enuncia con una fórmula socorrida: “vehículos definidos por software”. Este año, en el CES de Las Vegas, Qualcomm  ha unificado su gama de productos industriales bajo la marca Dragonwing, que se aleja de la tradicional Snapdragon.. El chip presentado como estandarte, Dragonwing IQ, empaqueta una CPU, una GPU y una NPU, por lo que Duggal lo  califica como “el primer procesador de grado industrial preparado para acelerar la fabricación a través de dispositivos diversos”.

Se habla de robótica genéricamente, pero su desarrollo es muy diferente según se trate de entornos controlados o no controlados, ¿cuál es la apuesta de Qualcomm?

Empecemos por definir de qué estamos hablando. Después de más de dos décadas conviviendo con la robótica de una manera amable, se ha despertado una competencia aguda en la industria y un nuevo interés del público en torno a esta cuestión. ¿Qué ha cambiado? En mi opinión, lo fundamental está en los progresos que en estos últimos años han vivido los LLM (large language models) : estos modelos han conferido a las máquinas suficiente inteligencia como para ser fácilmente accesibles y esto es lo que conocemos como IA física […] Supongamos que un trabajador fabril ha de ser entrenado en el uso de una nueva máquina que acaba de instalarse: hoy puede hacerse a través de la IA, lo que era imposible hace cinco años y seguía sin ser posible hace sólo dos.  Mientras tanto, ese trabajador ha tenido que hacerse cargo de tareas físicamente exigentes o que requieren una precisión muy alta, o bien que no son seguras, por lo que hasta ahora no habían encontrado una solución satisfactoria […]

También hay trabajadores que rehúsan ciertas tareas y la robótica se postula como solución para estos casos. 

Por primera vez tenemos la posibilidad de resolver problemas de naturaleza física aplicando una capacidad de razonamiento que las máquinas no han tenido hasta ahora […] Creemos que hay que pensar en la robótica como la suma de tres elementos, el primero de los cuales es el movimiento. Cómo moverse de A a B es algo que ha sido resuelto en los coches sin conductor, capaces de moverse por sí mismos, algo que diez años atrás era impensable. También hay robots que son capaces de caminar, de desplazarse por sí mismos, pero es algo incompleto es este momento.

¿Se puede completar esa capacidad en un plazo razonable?

Llegaremos […] El segundo elemento es clave para que el movimiento sea autónomo: se trata de la percepción; el tercero se ha convenido en llamarlo razonamiento. Como seres humanos, el cerebro nos permite ver y comprender aquello que vemos, asociarlo con otros componentes del mundo que nos rodea y, por tanto, podemos interactuar con el entorno. ¿Es posible conseguir lo mismo en un robot? Lo que puedo asegurar es que en los pasados cinco años se han conseguido grandes avances en la percepción del entorno y en la interacción, pero los robots actuales no tienen destreza suficiente: cómo coger algo, cómo moverlo, cómo abrirlo, etc. Esto es así por una razón: no tenemos el conocimiento que nos permitiría entrenar una máquina en esas capacidades. La destreza es nuestra insuficiencia principal, aunque hay otras.

Vaya, ¿al menos se sabe por dónde empezar?

Algo sabemos, claro que sí: tenemos que empezar por resolver problemas fáciles, en los que el margen de error sea tolerable, condición que hoy sólo se da con objetos físicos estructurados, que hacen posible automatizar la tarea. Nos falta alcanzar el mismo estatus con el mundo físico no estructurado. Así entramos en el tercer elemento: hasta ahora, todo se ha hecho en beneficio de los humanos como receptores [de un paquete, por ejemplo] pero en la IA física, el beneficiario es una máquina, lo que significa que esta tiene que incorporar capacidades que exigen un desarrollo tremendo en los sensores y los actuadores, digamos que los brazos y manos del robot, para alcanzar mejoras que sean físicamente ostensibles. Lo que hoy vemos es realmente impresionante, pero insuficiente.

Qualcomm se especializa en el diseño y desarrollo de chips, pero lo que usted describe exige un ecosistema, que a su vez suele requerir la existencia de partnerships. ¿Con quiénes y para qué?

Sí, se nos conoce como una compañía de chips, pero en realidad somos una compañía de ecosistema. Y no es de ahora. Como forma de participar en un mercado, intentamos comprender en profundidad cuál es el valor y la utilidad que podemos aportar a un producto final y al negocio del que forma parte ese producto. Añado que, para tener éxito, es preciso saber cómo pasar del estadio actual al siguiente. Me sirvo del ejemplo del mercado de coches eléctricos en China, que ya son la mitad de los que se venden o quizás más a estas fechas, pero hace siete años eran menos del 2%. Entremedias, hemos tenido que pensar en cómo integrarnos en el ecosistema desarrollado por la industria de automoción. Podríamos participar de distintas maneras, pero necesitamos atenernos a una línea estratégica. Y en consecuencia, decidir si lo haremos orgánicamente o mediante adquisiciones, en qué mercados queremos estar o no estar, qué procesos son más coherentes con nuestras capacidades. Esto es lo que hemos hecho para los coches y  lo estamos haciendo ahora con la robótica.

Pero hay competidores fuertes ya instalados en el mercado de la robótica, además de otros nuevos; no es fácil entrar ahí […]

Sabemos que el año pasado se vendieron  globalmente unos 18.000 robots, mientras que en el mismo tiempo Qualcomm vende algo así como 18 millones de chips; esta es la diferencia de magnitud, por lo que tenemos que analizar muy seriamente la escala de nuestro compromiso y de ahí se desprenden otras decisiones.

Buenom bueno… son estadios muy dispares, incomparables.

Justamente. Lo fundamental en un robot es su capacidad de hacer algo que un humano ya hace porque sabe cómo hacerlo. Retenga este principio y no se equivocará. La escala está subordinada a disponer de esa capacidad. Empieza uno a pensar en el tipo de cosas que los humanos preferirían no hacer por sí mismos o en aquellas que hacen sólo porque no existe la tecnología que les permita librarse de la fatiga. ¿Cuál es la complejidad de la tarea? ¿Què atributos debería tener un robot para intervenir en la solución que se busca? Con lo que llegamos otra vez a la cuestión de la destreza, para luego entrar en consideraciones acerca del entorno en el que el robot será desplegado: ¿es completamente desestructurado o hay alguna estructura que sirva como apoyo y punto de partida? Veamos: los robots necesitan datos, sin los cuales serían trastos inútiles, pero una vez que tienes los datos, has de entrenar al robot con esos datos […]Esto no es genérico, entras en materia.

¿Ahí es donde caben los acuerdos con terceros?

Hacer otra cosa sería insensato. Podríamos participar en determinadas partes de un ecosistema: por ejemplo, desarrollando chips y dejando que otros se encarguen de los robots o los modelos, pero hemos decidido poner en primer plano la oportunidad de estar presentes en las instancias donde se toman decisiones. Y, por qué no, contemplamos la oportunidad de vender robots bajo la marca Qualcomm. La calidad de un ecosistema se mide por las opciones que te deja para participar y ser útil, ¿no?

Observo un auge mediático, puede que exagerado, de los robots humanoides. Son fotogénicos, a diferencia de los robots  industriales y despiertan la imaginación, pero no tengo muy clara la utilidad de sus casos de uso, más allá de la espectacularidad y de la extraña obsesión por ponerlos  a competir con seres humanos […]

La razón por la que Qualcomm sigue con interés la evolución de los humanoides se la puedo contar ya mismo [risas] Es la convicción de que, dentro de cinco o siete años, probablemente serán una realidad a escala. ¿Por qué meternos ahora en ese movimiento? Para empezar, si esperásemos lo más probable es que lleguemos tarde; segundo, queremos estar seguros de que en ese momento, sabremos adaptarnos. Créame que nos lo tomamos muy en serio, pero sobre todo, la motivación no es un deseo de emular a otros que se han lanzado antes.

Entre los que usted llama otros, hay un competidor temible, Nvidia, cuya presencia está empezando a ser determinante en la configuración del mercado antes de que cuaje.

Nuestra idea de la competición es que no hay todavía un mercado definido y en consecuencia no puede hablarse de protagonismos. Esto vale que digo vale para cualquier industria objetivamente afectada por la aparición de los robots humanoides. Lo importante, desde nuestro punto de vista, es la existencia de una plataforma en el edge, algo en lo que creemos tener alguna ventaja de partida […] Le señalo que en nuestro portfolio contamos con diversas tecnologías que nos permiten trabajar en armonía con otras compañías, tal  como hemos demostrado en los vehículos o en las gafas XR […] ¿Por qué no llevar esa experiencia al espacio robótico? La única limitación que vemos en este momento es la ausencia de escala, que es una cuestión de tiempo.

Cuando habla de plataforma, ¿se está refiriendo a la familia Dragonwing?

En el último CES de Las Vegas, este año , presentamos Dragonwing IQ 10, con diferentes capacidades incorporadas, coherentes con otras plataformas de Qualcomm que soportan cámara, multimedia, audio y video, con sensores, wi-fi y seguridad, preparado para una variedad de sistemas operativos […] Estos chips forman parte de lo que llamamos procesos de razonamiento y ofrecen una latencia muy baja; dependiendo de la tarea de que se trate, de los plazos marcados y del despliegue que se considere adecuado. Han sido diseñados para un conjunto de tareas heterogéneo, no para una sola; esta es una de nuestras plataformas más capaces en este momento.

A propósito, ¿por qué Qualcomm ha comprado Arduino? ¿Ypor qué ahora?

Interesante pregunta. Qualcomm tiene internamente muchísima tecnología que nos gustaría poner a disposición de un mayor número de personas. Pero, como compañía, no tenemos tradición de trabajo con desarrolladores, porque nuestra fuerza está en compañías complementarias gracias a que tienen un buen nivel de ingeniería, pero nunca tuvimos una gran historia con los desarrolladores. Arduino es el ejemplo opuesto: empezó como empresa enfocada en la educación y se convirtió en parte del currìculum universitario, manteniendo inalterado su propósito durante una veintena de años. Ha tenido la virtud de hacer que la programación en electrónica sea intuitiva, accesible y divertida. Su comunidad está compuesta por más de 30 millones de desarrolladores activos, que cuentan con unas 1.200 librerías de código open source. Qualcomm cree que es capaz de ese proyecto. Ojalá sepamos convertirla en un negocio de éxito.

¿Qué espacio tendrán Arduino y sus proyectos dentro de Qualcomm?

La adquisición pretende asimilar el ADN de Arduino dentro de Qualcomm,  sin cambiar la identidad de la adquirida. De hecho, va a funcionar como una subsidiaria separada dentro de nuestra compañía. Seguirá soportando múltiples chipsets ajenos a Qualcomm y no tenemos intención de cambiar este rasgo, pero es natural que en su actividad integre los productos de Dragonwing, para ofrecerlos  a sus desarrolladores.

¿Puedo entender que Qualcomm está pensando en nuevas categorías de dispositivos? Ya conoce la hipótesis según la cual los smartphones estarán en decadencia dentro de tres a cinco años […]

Es natural que reflexionemos sobre el futuro que espera a nuestras líneas de negocio y que conformemos grupos de trabajo con esa perspectiva. No es momento de adelantar nada sobre ello, sólo que va a requerir un modelo de negocio diferente al que aplicamos en la automoción, por ejemplo, del mismo modo que implicará estrategias distintas de las conocidas en nuestros dispositivos móviles.

Pues vale, pasemos al último capítulo, la industria de automoción como gran cliente de Qualcomm. La compañía tiene ahí un negocio de 4.000 millones de dólares según cifras del año pasado, con un crecimiento importante, del 36% en el segundo trimestre del año fiscal, un 15% interanual. ¿Es sostenible este ritmo en el contexto tormentoso que vive esa industria?

Creo que es un buen ejemplo de cómo Qualcomm ha construido sus negocios. Los coches se han vuelto más sofisticados, más digitales, llevan más software y una arquitectura de computación: de cada uno de estos rasgos, podemos declararnos campeones. […] Como tales, estamos en condiciones de tomar una solución específica de algún competidor e incorporarla a la nuestra, Snapdragon. Y así es como hemos ido ocupando más espacio – y más valor – en los automóviles que se fabrican, lo que añade explicaciones al crecimiento de esta línea de negocio de Qualcomm. Naturalmente, a cierto nivel nuestra estrategia está condicionada por la evolución de la industria y de su mercado.

¿Cómo debo interpretar esto último? No ha respondido la pregunta sobre la sostenibilidad del crecimiento […]

A eso no me puedo comprometer [risas] El enfoque que estamos llevando al mercado no se improvisa: lo hemos aplicado durante más de una docena de años; por lo que una buena parte de mi tiempo y del de mi equipo lo dedicamos a entender cómo funciona la industria de automoción y sus varias adyacencias […] Lo hacemos globalment, por lo que puedo darle una respuesta: la industria de automoción atraviesa otra transformación relevante, que tal vez sea menos evidente para los usuarios que la electrificación, pero no por ello es  menos relevante; es, sin lugar a dudas,  consecuencia de la incorporación de la IA generativa en los vehículos. Ahora, tómese un momento para pensar en el discurso de la industria acerca de la conducción autónoma hace diez años  e inmediatamente imagine lo que puede ocurrir en los próximos diez años.

Le propongo vernos dentro de un año

Cuente con ello

[Lluís Alonso contribuyó a esta entrevista]


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