25/01/2016

Mitchell Baker

Presidenta Ejecutiva de la Fundación Mozilla

Las raíces de Mozilla se remontan a una derrota: Netscape, el primer navegador de Internet, colapsó cuando Microsoft integró Explorer en Windows. Lo que se llamó «primera guerra de los browsers» originó el Proyecto Mozilla: Mitchell Baker, su directora, logró reunir una comunidad de voluntarios para desarrollar un navegador abierto, Firefox. Pasaron años antes de que su alianza con Google/Chrome, consiguiera cambiar las tornas. Baker, ahora presidenta ejecutiva de la Fundación Mozilla, considera que «la amenaza actual es otra: muchos de los principios que asociamos con Internet – apertura, descentralización y la posibilidad de publicar en la Web sin cortapisas – corren serio peligro».

Mitchell Baker

Mitchell Baker

La transformación digital en marcha, dijo durante una reciente visita a Madrid, «afecta a las empresas, a todos los sectores económicos, a los gobiernos y, por supuesto a los individuos […] y no siempre en la buena dirección».

Pero la conversación con Mitchell Baker sobrevoló otro asunto de actualidad. La fundación que preside ha renunciado a seguir adelante con Firefox OS, el sistema operativo diseñado para romper el duopolio Android-iOS. En 2013 y 2014, contó con el apoyo entusiasta de Telefónica, pero a la hora de la verdad, ningún otro operador significativo se sumó a la iniciativa, ni los fabricantes de móviles hicieron nada por apoyar la iniciativa. Dos años después, el equipo de desarrollo se ha dispersado y la oportunidad se ha perdido. Pero este fue un asunto marginal – e incómodo para la entrevistada – en la charla con con el autor de este blog.

Internet, pese a su naturaleza global, tiende a la fragmentación ¿Por qué?

Están en juego factores políticos y económicos muy diversos. Si Internet dejara de ser global, el resultado sería que habría diferentes Internet, de alcance regional o nacional. Lo primero en lo que uno piensa es China, pero la cuestión de fondo es la protección de los datos, y esto vale en todo el mundo. Si cada gobierno pretendiera que los datos de sus ciudadanos fueran tratados con arreglo a sus propias leyes nacionales, la fragmentación será inevitable […]

En el origen, los individuos eran la prioridad, pero los intereses corporativos se han apoderado de Internet. Cada vez son más los usuarios que se quejan de ser tratados como invitados a un banquete ajeno.

Ha tocado un punto sensible para Mozilla. Ponemos nuestro foco en los individuos, somos una organización sin finalidad de lucro. No nos interesa saber cómo ni dónde gastan los usuarios su dinero, no les preguntamos qué hacen ni desde dónde se conectan […] realmente no tenemos nada que venderles.

¿Hasta qué punto puede Mozilla influir sobre ese rumbo de Internet?

Me han preguntado lo mismo de otra manera: ¿el carácter comunitario de Mozilla podrá sobrevivir en un mundo mercantilizado? Mi respuesta es que si tantísimos voluntarios trabajan para Mozilla gratis o por cantidades modestas, se debe a que comparten nuestro objetivo de contribuir a que Internet sea un recurso global, público y abierto. Esto atrae a mucha gente. Unos se acercan por su interés en la tecnología, otros por el espíritu del proyecto. No por dinero. Algunas persona están descontentas con su trabajo en la industria y quieren hacer algo positivo en común con otros que compartan sus ideales.

¿Tienen problemas para reclutar personas que podrían estar montando una start-up con la expectativa de enriquecerse?

Le sorprenderá, pero tenemos muy pocos problemas de reclutamiento. Tal vez porque, siendo una organización sin fines de lucro, nos vemos como un complemento de la actividad comercial. No tenemos nada contra las empresas, y creemos ser un estimulo de la competencia. Silicon Valley, donde hay muchos mozillians, es probablemente el lugar del mundo en el que nos resulta más fácil encontrar colaboradores.

No es esa la imagen que se tiene en España del Silicon Valley…

No sólo en España, créame. Vivo en California, y sé que pocas veces se cuenta que una gran parte de las start-ups que afloran como hongos son una lotería: claro que hay gente que ha triunfado y ha ganado mucho dinero, los medios se ocupan de ellos con mucha frecuencia, pero no tanto de los empleados a los que se ha prometido pagarles en acciones, que llegado el momento valen poco o nada, ya sea porque el proyecto ha fracasado o porque los inversores han tomado sus precauciones.

Open Internet es un desideratum. ¿Compatible con las fuerzas que están tirando del crecimiento de Internet? Pienso en Asia, por ejemplo.

[…] Asia es una región complicada, pero no todos los países asiáticos lo son: nos ha ido muy bien en Indonesia, y la industria del software ha llegado luego para aprovechar esa energía. Nos parece bien. En el extremo opuesto está China, donde hay una comunidad de Mozilla relativamente importante, pero muy pocos usuarios de nuestro software.

La inspiración de Mozilla viene del movimiento open source. Que ya no es un fenómeno alternativo, porque ha sido adoptado por grandes empresas. Incluso Microsoft trabaja con software abierto […] ¡Quién lo hubiera dicho!

Cuando nació Mozilla, la idea de que el software abierto fuera capaz de competir con los intereses comerciales era chocante para mucha gente. Se nos veía como gente rara que producía un software incomprensible para el usuario corriente. Con el browser Firefox demostramos que era un prejuicio falso […] Hace quince años, Microsoft gozaba de una posición monopólica con Explorer, que ya no tiene. El mundo ha cambiado y puedo decir que nuestro rol se ha reivindicado: crear una oportunidad de apertura en un mercado donde primaba el software ´propietario`. Verdaderamente, nunca nos consideramos enemigos de Microsoft, sólo como una opción de navegación abierta.

Entretanto, Explorer ha perdido la batalla frente a Chrome […] pero los navegadores ya no tienen la importancia de otros tiempos.

Cuando creamos Firefox, los ordenadores eran el único centro de la experiencia de usuario, y los navegadores la puerta universal para acceder a la Web. Hoy, el número de usuarios de navegadores sigue creciendo, pero no así el tiempo de uso, por la popularización de los móviles y las aplicaciones.

El intento de convertir Firefox en sistema operativo para móviles ha tenido escasa fortuna […] por falta de apoyo de los fabricantes.

Nuevos dispositivos, nuevos modelos de negocio, auge de las aplicaciones … todo ha cambiado, salvo el hecho de que la gente quiere conectarse a Internet. El problema es que el sistema operativo determina qué apps son válidas, quién conoce la identidad del usuario, quién se queda con sus datos, para qué los usa […] ¿Es razonable que todo los avances originados por la movilidad se subordinen a los datos del usuario? ¿Quién se ocupa de proteger los intereses del usuario?

¿Por qué razón Firefox OS no ha tenido la acogida que tuvo en su día el navegador?

La dificultad no está en la técnica de desarrollo de un sistema operativo. Está en la capa de aplicación; si las apps de Apple no funcionan con Android, ni a la inversa, es muy difícil que un tercer sistema operativo pueda competir en el mercado.

Me lleva a preguntarle por la relación especial que Mozilla ha mantenido durante años con Google. ¿Siguen siendo tan amigos ahora que ya no se trata de combatir a Microsoft?

Simplemente, la relación con Google, que usted llama especial, ha cambiado con los años. En los primeros tiempos, era nuestro motor de búsqueda por defecto, pero hace tiempo que no lo es. En Estados Unidos y otros países usamos Yahoo, y en Rusia nuestro proveedor es Yandex, por ejemplo. En Europa sigue siendo Google, porque realmente no tiene competencia. Esto en lo que se refiere a los acuerdos económicos, porque seguimos trabajando codo con codo con Google en los estándares de la web.

Hablemos un poco de la «agenda política» de Mozilla. ¿Cuál es su posición sobre los temas calientes de la actualidad… empezando por la neutralidad de red.

Ha dejado para el final una pregunta que no tendré tiempo para responder como es debido. Nuestro objetivo, en el sentido más amplio, es una Internet global que sea un recurso público, y por tanto un recurso abierto y accesible a todos. Este principio guía nuestra agenda. Desde esta toma de posición, defendemos la neutralidad de las redes, y nos preocupa que en Europa haya cierta ambigüedad, que podría derivar en una legislación que permita diferenciar entre carriles rápidos y carriles lentos para Internet. Nos preocupa porque de esta discusión podría depender la calidad de la experiencia de los usuarios europeos y un tratamiento diferencial para unas empresas en contraste con otras.

Otro tema caliente es la protección de datos.

Muy caliente, pero ¡hay tantos asuntos dentro de esa formulación! Brevemente: e! eje de nuestra posición es que los ciudadanos necesitan sentirse seguros en Internet, y las empresas necesitan garantías sobre la seguridad de sus datos y de sus comunicaciones. No creemos que sea razonable que los gobiernos, e incluyo a los democráticos, puedan arrogarse el derecho de ejercer una vigilancia sobre sus ciudadanos sin haber llegado a acuerdos de salvaguarda con la industria y los actores de Internet.


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