2/08/2010

Microsoft, con licencia de ARM

Con una increíble economía de palabras, Microsoft y la compañía británica ARM han anunciado un acuerdo cuya naturaleza bien hubiera merecido más explicaciones. Aun así, Apple e Intel habrán tomado nota, cada una por sus razones, de que sus dos rivales se han concertado para compartir desarrollos que con toda seguridad darán lugar a productos que competirán con los suyos. Todo el mundo sabe a qué se dedica Microsoft, pero ARM es casi desconocida por el público pese a que los procesadores basados en sus diseños están presentes en más del 90% de los smartphones, entre ellos el iPhone 4, los Android y el nuevo BlackBerry 9800 que se presentará mañana martes.

La desproporción de fuerzas es flagrante: ARM facturó el año pasado 489 millones de dólares por royalties, lo que hace que cualquiera de sus licenciatarios tenga una dimensión mayor. Para Microsoft, en trance de reincorporarse a la carrera de los smartphones, tiene mucho sentido que su software se acople a la evolución de la arquitectura ARM, presente en más del 90% de los smartphones que se venden en el mundo. Viendo las cosas desde la otra acera, si la compañía británica pretende trascender su especialización, tendrá que enfrentarse a Intel, y para ello Microsoft no sería un mal socio.

Son numerosas las empresas que han adquirido derechos a conocer las especificaciones de ARM, pero hasta el momento sólo tres son licenciatarias de su arquitectura. Qualcomm. Marvell e Infineon. El cuarto, aunque no reconocido formalmente, es Apple, y el quinto es ahora Microsoft. En la rivalidad entre estos últimos – y, de rebote, con Google – parece encontrarse la clave del acuerdo. En 2008, Apple adquirió una pequeña empresa, PA Semiconductor, que se ha ocupado de desarrollar bajo licencia de ARM los chips que llevan dentro el iPhone 4 y el iPad. Tiempo después, Google compró Agnilux, firma creada por ingenieros prófugos de PA Semiconductor. No parece que Microsoft tenga intención de producir su propio hardware.

Desde luego, la posición de ARM en el mercado de los smartphones no se ve amenazada: cada trimestre se fabrican 1.400 millones de chips basados en su arquitectura. Pero la brecha que la separa de Intel ya no es tan nítida: el gigante – que años atrás tuvo una licencia ARM y la vendió a Marvell – promueve su alternativa Moorestown, con la que espera equipar la siguiente generación de móviles avanzados. La piedra de toque, sin embargo, son los dispositivos híbridos, los tablets a la manera del iPad; Microsoft acaba de ratificar que no dejará ese mercado de volumen creciente en manos de Apple ni de Google: habrá, pues, tablets Windows para los que la arquitectura ARM parece mejor dotada que la x86.

Se ha especulado con la posibilidad de que la firma británica tenga intención de competir con Intel en un procesador para servidores cloud. De entrada, parece un empeño fuera de su alcance, pero sí es cierto que Microsoft los está usando en los servidores que mantienen “en la nube” su servicio de búsqueda Bing. Otra versión menciona que Microsoft necesita una consola de juego portátil capaz de competir con Nintendo y Sony (la Xbox 360 lleva un chip Power PC, demasiado caro para ese uso).

Pero, ¿y si se tratara de una maniobra para que ARM pueda preservar su independencia gracias a la pluralidad de sus relaciones? En las últimas semanas, se ha dicho que Intel negocia la adquisición de la división de procesadores para móviles de Infineon, lo que en principio le devolvería el estatus de licenciataria de ARM. En abril, corrió el rumor de una eventual oferta de Apple, e incluso se habló del interés de Qualcomm. Cualquier operación parece verosímil a simple vista, pero se desacredita a la vista de la trama que habría que destejer.


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