19/10/2026

Microsoft brega para reajustar su oferta IA

Con la nueva fórmula de Copilot, Microsoft da un giro de su oferta en inteligencia artificial desde el chatbot hacia los agentes. Era inevitable y cuanto antes lo hiciera, tanto mejor. De paso, aprovecha la oportunidad para una reorganización que llevaba meses en el horno. Lamayoria de los comentarios han puesto el acento en lo primero, pero lo trascendente es la remodelación de su distribución comercial, coherente con un cambio en la filosofía del producto. El nuevo Copilot  emerge como una aplicación fortificada, que unifica funciones que el asistente desplegaba en distintos servicios. El golpe de timón apunta a las empresas, alejándose de un saturado (y poco rentable) mercado de consumo.

Satya Nadella

El resultado actúa como una especie de superapp que centraliza las capacidades de la IA. Desde luego, los usuarios pueden pedirle que haga esto o aquello en un documento Word o una tabla Excel, pero la decisión de unificar Copilot plantea un escenario radicalmente distinto. Hasta ahora había dos versiones: Copilot para el mercado de consumo y Copilot 365 para el ámbito profesional. La intrahistoria tiene miga.

Tras la aparición de ChatGPT y el furor consiguiente, Microsoft – su participación en OpenAI alberga muchas claves – optó por priorizar en el mercado de consumo, validando así el tópico de la “consumerización” de la IT propagado por analistas de cartón piedra. Luego, en marzo de 2024, fichó a Mustafá Suleyman yoo la plana mayor de su startup, Inflection AI. Para entonces, OpenAI ya había sufrido un intento de golpe para derrocar a Sam Altman y la alianza salió debilitada de la experiencia. El CEO de Microsoft, Satya Nadella, comprendió que su socio sería al mismo tiempo un competidor inestable.

En consecuencia, Nadella dividió los esfuerzos en dos equipos. Uno dedicado al desarrollo del asistente para los consumidores y el otro al mercado empresarial. Pero, ay, no sólo erigió una barrera entre ambos hemisferios que, en el segundo hizo que cada herramienta de la suite de productividad tuviera su propia versión con funciones específicas; además,  el asistente de programación se ofrecería por separado, a través de GitHub Copilot, mientras se creaba otra marca para los agentes de IA, Scout. A lo que habrían de sumarse las versiones especializadas del tipo de Copilot for Sales o Copilot for Services.

Esta ensalada de productos generó confusión en los clientes corporativos y, a la vez, hacía difícil captar consumidores en una arena donde se enfrentaban OpenAI y Google, los dispositivos Android. El pasado mes de marzo, la estrategia dio un vuelco en favor de las empresas y en detrimento de los consumidores.

Suleyman, que había llegado con gran prestigio, perdió peso: cedió responsabilidad sobre las operaciones de desarrollo de producto en favor de Jacob Andreou, quien ha sido la cara visible del último anuncio sobre Copilot. Entre sus cometidos ha estado la fusión de los equipos de, dedicados a consumo y empresas. Suleyman ha centrado el suyo en otra misión urgente, el desarrollo de modelos fundacionales con el fin de garantizar que Microsoft no quedará a expensas de lo que hagan o deshagan OpenAI y otros partners.

Las tres capas del nuevo Copilot diferencias los tres focos de la compañía en esta coyuntura. La primera, Home, hace referencia a la plataforma unificada que combina la capacidad conversacional del chatbot con la del trabajo colaborativo. Se pueden coeditar documentos desde la herramienta, de tal forma que se elimina el salto entre versiones de cada aplicación de la suite.

Otro de los pilares es Code, que permite a cualquier usuario construir apps y generar código de programación en lenguaje natural (detrás está la tecnología de GitHubCopilot). Y el tercero es Autopilot: los agentes que antes se agrupaban bajo el marchamo Scout adquieren identidad propia, memoria y espacio de trabajo, de forma que ejecutan autónomamente flujos de trabajo completos, de múltiples pasos y forma recurrente.

Entre las funciones alabadas por Microsoft en la presentación, está la gestión de correo, agenda y chat en Outlook y Teams. Autopilot puede reunir información del email sobre reuniones y conversaciones, así como establecer prioridades, redactar borradores de respuesta o sugerir ajustes en el calendario. Además, en cualquier momento, un usuario puede invocar a los agentes con un @Copilot en Teams o en el mail.

Aunque hay una versión gratuita del nuevo Copilot, será necesaria una suscripción para utilizar todas las capacidades de la IA. Las funciones avanzadas de autonomía implican el pago por uso, una modalidad cada vez más en boga. Con esto, Microsoft se pertrecha para batallar por el mercado empresarial, mientras relega a segundo plano el consumo.

Con una aplicación unificada se simplifica el acceso a la IA; no deja de ser una forma de consolidación a la que el mercado tiene tendencia: productos sencillos que agrupan varias funciones  – lo hacen OpenAI y Anthropic, que incorporan funcione de programación desde hace tiempo. De esta manera, se pretende dar un empujón a la función Code, incluída en la app de Copilot y que estará disponible en las suscripciones a Microsoft 365 Premium y Pro, sin necesidad de pasar por otros procesos de compra o de contratos nuevos como ocurría con GitHubCopilot. Será, se supone, una form de extender la monetización con el modelo de pago por uso.

Va de suyo que Microsoft tiene margen para aumentar la distribución de Copilot: de los más de 450 millones de usuarios de su suite Office 365, menos del 7% han adquirido licencias adicionales para productos de IA. Con todo, la compañía sigue la tendencia del mercado y refina su tabla de precios. La suscripción mensual fija cubre las tareas básicas de productividad, mientras que las cargas intensivas, de código y agentes, se facturan según el uso. Para que a los usuarios no se les dispare el gasto, ofrece paneles de administración a través de Agent 365, donde establecer límites al consumo así como políticas de seguridad.

La otra parte de la estrategia para expandir Copilot está vinculada a los AI PC, que en estos momentos se ven favorecidos por la migración a Windows 11. Ante la tesitura de cambiar el hardware antiguo, las empresas se están planteando si van a sujetar la inversión hasta que el panorama se aclare o adquirir ya mismo equipos que aparentan tener mejor futuro. Es aquí donde entran en juego Los AI PC. Una investigación reciente (en Estados Unidos) apunta que ocho de cada diez partners de.  canal han visto crecer el interés por los AI PC entre sus clientes; la consultora Gartner respalda esa afirmación: según sus cálculos, esta categoría alcanzará a finales de este año el 55% de las ventas de PC.

Con capacidad para procesar localmente tareas ligeras de IA gracias a sus NPU (sigla de unidad de procesamiento neuronal), los AI PC de la actual generación combinan su capacidad propia con la computación en la nube. Sin embargo, la alianza entre Microsoft y Nvidia, materializada en la presentación de una línea Surface basada en chips RTX Spark, va un paso más allá y baja los modelos de IA al PC. Con lo que, en esta instancia, sólo buscaría captar la atención de los desarrolladores esarrolladores, lo que no quita que sirva para redefinir la posición de los AI PC – no hay acuerdo absoluto en torno a lo que merece llamarse así – en torno a la arquitectura Arm, desdibujando años de esfuerzo de Qualcomm por colocarse como proveedor de chips para la categoría.

Los nuevos Surface, presentados días atrás, están respaldados por chips de Nvidia y están preparados para soportar algo más que tareas ligeras de IA en modo local. El ordenador Surface Ultra – en la práctica, una estación de trabajo y a un precio acorde – promete ejecutar agentes capaces de generar código o manejar proyectos de negocio complejos, todo en el mismo dispositivo y sin necesidad de recurrir a Azure. Corolario: en dos movimientos sucesivos, Microsoft aclara sus dudas existenciales sobre Copilot y pone el foco en un mercado que domina cómodamente, Windows.

 


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