Hay muchas piezas que combinar, no sólo las coyunturales. La más obvia por habitual es que las ventas mundiales de smartphones han sufrido la peor caída de los últimos trece años, 68 millones de unidades en el segundo trimestre. A simple vista, ha sido consecuencia del aumento de precios de las memorias, que ha afectado proporcionalmente más a los modelos de móviles que se venden a menos de 400 dólares. No puede hablarse, por ello, de una crisis de demanda ni de supuesto desinterés de los usuarios, pero el retraso en la renovación de la base instalada se da por descontado por los fabricantes, entre los que Samsung y Apple están saliendo mejor paradas que las marcas chinas.

Pero este no es el asunto de hoy. Aunque es el indicador más conocido, no es el único a tener en cuenta: para finales del 2027 se espera que el número de suscripciones a servicios prestados sobre redes 5G aumente en unos 1.200 millones (son 6.400 millones actualmente). En Europa occidental y América del norte está prevista una penetración del 95% y 92% a inicios de la próxima década, justo antes de la llegada de las redes 6G , aun no consensuadas.

La métrica determinante de toda estrategia en esta industria es el tráfico de datos móviles que, según las cifras disponibles, está superando cualquier expectativa, con un crecimiento del 22% entre el 2025 y el corriente. Se pronostica que no bajará de al menos el 14% de incremento anual hasta el 2031, con especial énfasis en Europa, Oriente Medio y el norte de África, donde el uso de datos por dispositivo activo crece a un ritmo mensual del 15%, según la utilísima parte estadística del Mobility Report , que cada semestre elabora la sueca Ericsson.
Tiene motivos Ericsson para vigilar el comportamiento de la demanda: las telecomunicaciones son su oficio más que centenario y las cuentas no van bien en los últimos años. Acaba de anunciarse el relevo de Börje Ekholm, consejero delegado de las compañía desde 2017 , por Per Narvinger a partir del próximo octubre. En un sentido, su misión no será distinta a la de su antecesor, pero se espera que le vaya mejor: tendrá que impulsar una reactivación de las inversiones en infraestructuras de red de los operadores, debilitadas porque los mercados de capitales no se fían de los bajos retornos financieros de los operadores ni de la buena voluntad de los reguladores.
¿Cuál es, pues, la situación del mercado y del sector que analiza el informe de Ericsson? Premisa: el uso masivo de la inteligencia artificial, el Internet de las cosas (IoT) y la evolución de la realidad virtual (VR), aumentada (AR) y mixta (MR) está poniendo en evidencia carencias de las infraestructuras, tanto en lo relativo a las redes de los operadores como de la dotación de redes privadas de las empresas. La primera conclusión debería ser positiva y concluyente: el tráfico global de datos móviles se duplicará aproximadamente entre 2025 y 2031, con una peculiaridad que, la marcada incidencia del tráfico de subida. Ahí está el auténtico leitmotiv de esta crónica.
La previsión de Ericsson sobre tráfico de datos móviles por dispositivo activo apunta a los 70 GB en 2031, partiendo de los 37 GB de finales de 2025. Entre las causas que se mencionan, no sólo figuran las mejoras de las redes y de los dispositivos, que también, sino los nuevos casos de uso, los cambios tarifarios y, no podría faltar, la rápida adopción de la telefonía móvil (más la extensión de 5G allá donde aun no se ha desplegado: en India, América Latina, el sudeste asiático y África. Para esa fecha, Europa occidental y América del norte podrían alcanzar una penetración de 5G estimada en el 95% y el 92%.
Para finales de 2027, se espera que el número de suscripciones a 5G aumente en 1.200 millones, superando a 4G como tecnología favorita, que habrá iniciado un lento declive en el primer trimestre de 2026, lo que equivale a pasar el listón nueve años después del lanzamiento.
En este crecimiento, Ericsson ha detectado una tendencia de enorme trascendencia: el tráfico de subida crece más rápido que el de bajada en la mayoría de los proveedores de servicio: de hecho, así sucede en 43 de los analizados, dando lugar a que el enlace ascendente sea 1,5 veces mayor que el descendente en 17 de esas compañías.
Las redes móviles desplegadas durante décadas y atravesando varias generaciones tecnológicas han sido diseñadas y dimensionadas para un tráfico dominado por el enlace descendente – en esencia conocido por el consumo de streaming de vídeo y la navegación web – pero los usos surgidos en los últimos años han dado un giro para el que esas redes no están debidamente preparadas.
Una consecuencia de la conversión de 4G a 5G, previsible si bien postergada por otras urgencias, es que el tráfico de bajada sigue siendo mayoritario, pero el de subida crece más rápidamente. Cada vez más
Los contenidos generados por los usuarios – videollamadas, vídeos cortos y transmisiones en directo, así como el almacenamiento en la nube propulsado desde una variedad de dispositivos – explican gran parte del tráfico de subida. A medio plazo, se sumará el uso, todavía poco intenso, de las muy publicitadas gafas interactivas dotadas de IA, así como la transmisión de señales asociadas para procesarlas en tiempo real. Sin olvidar los novísimos agentes de IA que empiezan a proliferar en el seno de las empresas, muchos de ellos transmitiendo constantemente información.

Otros usos que se han materializado recientemente dan forma a nuevas realidades. Los coches autónomos son un ejemplo, los drones otro, por citar sólo dos que asaltan las noticias. En los primeros, una red 5G puede soportar una amplia gama de casos de uso, desde la asistencia al conductor hasta la mensajería desde el habitáculo y el mantenimiento remoto. La telemetría es una práctica en claro ascenso, con sensores transmitiendo datos (V2X (vehicle-to-everything) cuyos requerimientos básicos son un funcionamiento continuo y una latencia próxima al tiempo real.
En paralelo, Ericsson advierte sobre un rendimiento inferior de los enlaces ascendentes. Ericsson sostiene que la capacidad existente de subida de datos no está a la altura del crecimiento esperado de tráfico ni tampoco de las necesidades de las empresas, por lo que la calidad de servicio estaría próxima a degradarse, limitado como está por la cobertura y la capacidad, pese a mejoras avanzadas que multiplican las antenas (FDD MU-MIMO), la transmisión coordinada de enlace ascendente entre sitios o un espectro de banda baja más amplio.
El Mobility Report de junio no deja de mencionar el impacto de las redes satelitales, en particular las constelaciones de satélites de baja órbita terrestre (LEO) , que se espera pasen de aproximadamente 10 millones a finales de 2025 a cerca de 33 millones a finales de 2031. Su combinación con las tecnologías de fibra (unos 2.000 millones de conexiones para 2031) y FWA (350 millones de conexiones para 2031) será clave para satisfacer la demanda mundial.
Sería inconcebible que el meticuloso documento de Ericsson no dejara espacio para 6G, que aportará nuevas capacidades como el soporte completo para detección y comunicación integradas (ISAC) o la integración entre redes terrestres y satelitales, Ericsson señala finales de 2028 o principios de 2029 como plazos para que se concluyan las primeras especificaciones implementables. Se prevé que 6G tenga una red central construida sobre los principios arquitectónicos de 5G SA y una nueva RAN (Radio Access Networks). De este modo, los primeros servicios comerciales 6G aparecerán hacia 2030, siendo Estados Unidos, China, Japón, Corea del Sur y los países del Golfo Pérsico los primeros en adoptarlo.
En el ámbito empresarial, la tecnología móvil es crucial en la apuesta que las organizaciones están haciendo por la IA, dado que el 88% de las empresas esperan que sus soluciones futuras dependan de datos en tiempo real. Sin embargo, apenas el 18% ha adoptado tecnologías y soluciones móviles que les proporcionen conectividad móvil segura, fiable y en tiempo real.
Les ha pillado el toro, tal cual. El 80% de las empresas encuestadas planea aumentar sus inversiones en tecnología móvil. Los factores clave que determinan la inversión móvil son la seguridad (78%), la fiabilidad (72%) y el ancho de banda (67%), puesto que cada vez más empresas instalan todo tipo de sensores de telemetría, despliegan operaciones conectadas con redes privadas y orquestación segura, extienden la colaboración empresarial con comunicaciones unificadas en tiempo real, priman la omnicanalidad con el cliente y dotan a sus empleados de toda suerte de dispositivos digitales móviles, incluidos sus propios vehículos.
Además, no puede obviarse que, especialmente en ciertos sectores, se verá una eclosión de las tecnologías XR, en fábricas, almacenes, obras de construcción y grandes instalaciones interiores y exteriores. Este tipo de tecnologías se utilizan ya para asistencia remota y operaciones manos libres de los técnicos de campo, la mejora de formación en líneas de ensamblaje, la colaboración empresarial con modelos 3D fotorrealistas compartidos y avatares, etc.
La llegada del 6G será la que más partido saque a estas tecnologías, si bien hasta 2030 aprovecharán el 5G de capacidad reducida (RedCap), que ya cuenta con el soporte de la mayoría de los proveedores de chipsets y módulos, esperando que alcance su potencial comercial pleno a partir de 2028. En esta misma línea del 5G RedCap y eRedCap (enhanced RedCap) se encuadra el despliegue masivo de dispositivos IoT, que dispara el tráfico de subida. En 2031, las conexiones móviles de IoT podrían acercarse a los 8.000 millones, creciendo a un ritmo interanual del 10%.
El 5G RedCap ya ha sido lanzado comercialmente por 14 proveedores de servicios en diversos mercados y su despliegue irá a más, pues otros 42 proveedores en 27 países están invirtiendo en esta opción. El 5G eRedCap, además. ayudará reducir aún más la complejidad y el coste de los dispositivos IoT 5G, aunque su potencial comercial no se consumará hasta 2028.
En este cuadro de déficit de inversiones móviles y dada la necesidad de alinear servicios de red con procesos de negocio y resultados medibles, Ericsson reitera una prédica: los proveedores de servicios tienen la oportunidad de pasar de ser meros proveedores de infraestructura a convertirse en socios estratégicos, integrando conectividad, computación perimetral, seguridad y servicios gestionados.
Más allá de las mejoras técnicas que se introducen en RAN, incluida la incorporación de progresiva de la IA que sienta bases para sistemas nativos de IA, Ericsson indica que los proveedores de servicios pueden aumentar la densidad de la red y la disponibilidad del espectro para sostener el crecimiento a largo plazo. Con 6G, cuando deje de ser una hipótesis, será sencillo desacoplar enlaces ascendente/descendente lo que permitirá una utilización de recursos más flexible y eficiente de modo que las redes se adapten dinámicamente a distintos patrones de tráfico a gran escala.
Siguiendo el hilo del argumento, estos cambios en las redes móviles también van a impactar en nuevos modelos de monetización, avanza Ericsson: con la llegada de la conectividad diferenciada, considera que se establecerán acuerdos de nivel de servicio (SLA) y precios propios para los servicios que requieran un alto ancho de banda. Dicho de otro modo, los servicios premium diferenciados serán los que garanticen la mejor experiencia de usuarios en los escenarios más exigentes.
Las redes 5G SA (standalone), aquellas que no se apoyan en 4G y cuyos elementos son ciento por ciento 5G, y las API de red son esenciales en esta nueva monetización, abriendo la puerta a las aplicaciones y los sistemas automatizados que solicitan y facturan un rendimiento de tráfico de subida diferenciado en tiempo real. Se estima que para 2031 las SA serán dos terceras partes de todas las líneas móviles, en torno a 3.900 millones de suscripciones o, visto desde otro ángulo, un 60% de todas las 5G.
Actualmente, existen unos 90 proveedores con redes 5G SA operativas comercialmente; son los que lanzaron sus servicios en una primera oleada y están empezando a reportar resultados tangibles, subraya el Mobility Report. No obstante, Ericsson cree necesario advertir que aún persiste una brecha significativa entre las ambiciones de muchos proveedores y su capacidad real para ejecutar a gran escala. Pocos, muy pocos, operadores están aprovechando la oportunidad. Ahí queda eso, hasta el próximo informe.