28/07/2011

La virtualización cambia sutilmente de régimen

Pocas empresas pueden decir que entre abril y junio – ¡vaya mesecitos! – sus ingresos han crecido un 37% y sus beneficios se han triplicado. VMware puede presumir de ello. No obstante, contempla para los próximos meses una “desaceleración de corta duración”, ocasionada por su decisión de subir el precio de las licencias de su software vSphere. Mal entendida (o mal explicada), la subida ha provocado protestas de muchos clientes, y ha sido objetada por una parte de los analistas. En todo caso, la compañía confía en cerrar el ejercicio 2011 con un incremento de ingresos de entre el 28 y el 31%, que reflejaría la situación boyante que vive el mercado de virtualización.

Paul Maritz

Paul Maritz

El uso de la técnica de virtualización sigue creciendo sin pausa. Según IDC, a un ritmo del 15% año tras año en equipos x64; los informes de Gartner sugieren que en 2011 el crecimiento puede llegar al 30% sobre 2010. Y a la cabeza del fenómeno está VMware: en promedio, un 40% del workload de sus clientes está virtualizado, afirma Paul Maritz, CEO de la compañía. Para finales de año, puede que la media alcance el 50%, y esto ”significa – apunta Maritz – que si tenemos un 50%, hay otro 50% por virtualizar”.

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Esta tendencia se pone de manifiesto en las cuentas de VMware. Durante el segundo semestre, ha ingresado 921,2 millones de dólares, la cifra más alta de su historia. Por no hablar de los 220,1 millones de beneficio neto. Para ello hay una explicación plausible: presintiendo la subida de las licencias a partir de vSphere 5, una parte de los clientes de la familia anterior las ha renovado antes de tiempo, y este adelanto podría afectar las cuentas del tercer trimestre, admite el director financiero, Mark Peek.

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Controlada por EMC desde 2004, VMware exhibe una curva de crecimiento que sólo ha aflojado un poco en 2008, precisamente el año en el que Paul Maritz – veterano directivo de Microsoft – fue fichado para reemplazar a la cofundadora de la compañía Diane Greene. El realidad, el gran salto adelante se ha producido bajo la batuta de Maritz, y todo indica que en 2011 podría alcanzar una cifra de negocios en torno a los 3.700 millones de dólares, habiéndola multiplicado por cinco en cinco años.

En este contexto se inscribe el lanzamiento de vSphere 5, varias semanas antes del anuncio de resultados. En cierto modo, la brillantez de estos ha sido empañada porque las preguntas se centraron en el polémico cambio de régimen en las licencias del producto estrella de VMware. Hasta vSphere 4.1, el precio de las licencias se fijaba en función del número de núcleos de procesador y memoria física, pero a partir de la nueva release se calculará sobre el monto de la memoria RAM que se asigna al sistema, con independencia de la memoria física de la máquina. La diferencia es importante porque, según escribe el experto Dave Davis, “cada usuario medio de VMware suele aplicar una ratio de consolidación de 5:1 (cinco máquinas virtuales por cada socket de CPU)”.

La motivación del cambio parece obvia: recaudar más dinero de los clientes. Pero, ante la oleada de críticas recibidas, Paul Maritz ha declarado que el 95% de los clientes no apreciarán cambios en el coste de sus licencias. En efecto, los usuarios de versiones anteriores tienen derecho contractual a compatibilidad con el nuevo código. Pero entonces, ¿por qué cambiar de régimen? Al parecer, porque VMware quiere introducir un modelo basado en el consumo y el valor, más que en la capacidad de los componentes físicos. Dicho de otro modo, la estructura de precios se optimiza para cloud computing. En palabras de Maritz, “creemos que [la memoria en uso, en lugar de la memoria disponible] es una métrica mejor para el futuro de nuestros clientes”. Lo que esta tesis subraya es que, con la generalización de la nube, los usuarios están dispuestos a pagar por lo que realmente usan, y el coste de la licencia será proporcional a la carga de trabajo real.

Algunos analistas han calculado que, con el nuevo régimen, las licencias de vSphere serán notoriamente más caras que las de Hypervisor V de Microsoft, o Xen de Citrix, por lo que quizá VMware podría verse afectada en su competencia con estos rivales. Otro punto de vista señala que la estructura de precios se ajusta a las necesidades de proveedores de servicios cloud como EC2 (Amazon), que actualmente utilizan la plataforma virtual de Citrix [esto es sólo relativamente cierto, porque Xen es una solución open source, que le confiere ventajas en cuanto al coste de desarrollo].

El alcance de esta iniciativa de VMware podrá medirse mejor en octubre, cuando la empresa desvele nuevos aspectos de Cloud Foundry, su plataforma como servicio anunciada en abril y que será activada oficialmente a comienzos de 2012. Se trata de una plataforma open source. «Nuestra visión – ha explicado Maritz en varias entrevistas – es que existe una nueva generación de desarrolladores interesados en construir una nueva generación de aplicaciones, y vamos a brindarles una plataforma y una oportunidad de negocio. Cloud Foundry es una resultante de la adquisición en 2009 de la empresa SpringSource, y del fichaje posterior de dos arquitectos de servicios cloud que trabajaban para Google. En síntesis, VMware no está dispuesta a dormirse en los laureles adquiridos, mientras otros aceleran a su lado. Por cierto, en la presentación de resultados se sugirió que en los próximos meses proseguirá la campaña de adquisiciones.

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