A este paso vertiginoso, la fiebre por la inteligencia artificial habrá que rebautizarla como fiebre por los agentes. Aunque a priori puedan parecer un mismo síntoma, lo cierto es que conllevan un salto de escala relevante. Un informe publicado por Cisco y que lleva por título The Race to Agentic AI: Why Infrastructure Will Make or Break Workforce Transformation , describe con detalle el impacto que pueden tener estos programas autónomos en el seno de las empresas y en sus plantillas. Se ha hablado mucho en los últimos años de la posible pérdida de empleo y de su transformación; por lo general buscando ángulos optimistas. Este informe elude juicios y prejuicios para adoptar un tono técnico.

Para la realización del informe, Cisco se ha asociado con Omdia, que ha encuestado a una muestra de 650 directivos de empresas, tanto responsables de IT como segundos espadas con influencia sobre el despliegue de IA agéntica en sus organizaciones. Un 46% de Estados Unidos y el resto repartido entre Canadá, Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda y Singapur, selección demasiado anglosajona para pretenderse global. Lo que no le resta interés ni actualidad.
El objetivo era diagnosticar cómo aborda – y espera abordar – el mundo corporativo la adopción creciente de los agentes de IA. Para que estos puedan llevar a cabo acciones por sí solos y tomen decisiones de forma autónoma, sin intervención humana e interactuando con el entorno en pos de unos objetivos, se requiere toda una infraestructura subyacente.
Los agentes necesitan un contexto en tiempo real, factor clave para encadenar acciones y tomar decisiones informadas, lo que implica dotarlos de identidad para obtener permisos de acceso, seguridad y datos de alta calidad y siempre bajo una adecuada gobernanza. Este cóctel no necesariamente arroja resultados fiables – advierte el informe – ni es fácil encontrarlo en muchas empresas, que no cuentan con la infraestructura necesaria para desplegar la IA agéntica. Esta es una de las conclusiones en la primera parte del documento.
Uno de los enfoques originales que propone contempla los cambios en la fuera laboral como un desafío de infraestructura y como tal ha de tratarse. Los directivos encuestados estiman, de media, que el 55% de sus plantillas trabajará regularmente con agentes en los próximos dos años. Desde luego, esa perspectiva apremia la capacitación de los empleados, pues el 60% de ellos carece actualmente de las habilidades que se necesitan para colaborar con agentes de forma eficaz.
Algunos datos recogidos por el informe dan muestra de la envergadura de la transformación. El 87% de los directivos afirma que los agentes de IA han forzado un rediseño de sus prioridades estratégicas. Además, el 91% de las empresas se han propuesto eliminar los experimentos puntuales para, en su lugar, centralizar el despliegue de IA en equipos especializados o adoptar un modelo federado con una gobernanza sólida. El objetivo es predecible: ganar en seguridad, pero también en coherencia en la adopción tecnológica a lo largo de la compañía.
El informe de Cisco refleja una realidad: las empresas que se mueven más rápido en IA agéntica reconocen que no se puede escalar la tecnología apoyándose en infraestructuras legacy, una postura que ha sostenido en varios foros Chuck Robbins, CEO de la compañía
El planteamiento es relevante para la compañía que patrocina el documento: el crecimiento de estos programas autónomos se convierte en un reto en el ámbito de las redes, los datos y la seguridad. El documento destaca como promedio el uso de un 37% del presupuesto tecnológico en las organizaciones a iniciativas vinculadas a los agentes. De esta cuantía, el 44% se destina a infraestructura de red, conectividad y seguridad. Los redactores de las conclusiones no se privan de lanzar un aviso de urgencia: recomiendan una actuación rápida y lo justifican con otro porcentaje revelador: el 80% de los directivos cree que la IA agéntica será clave para sobrevivir como competidores viables en 2027. Poco falta para poner a prueba este pronóstico.
La transformación se producirá a varios niveles. En otro informe de Cisco, que en cierto modo complementa el mencionado, se abordan las consecuencias que tendrá en el tráfico de las redes el aumento de cargas de trabajo de inferencia. Los agentes potencian este tipo de flujos de información que tienen sus propias particularidades: se comportan de forma distinta al tráfico actual y generan nuevas necesidades de gestión. El documento, AI Impact on Wide Area Networks analiza los cambios que se pueden esperar en la circulación de los datos.
Como principal hallazgo, este documento, presentado como el primero de una serie en años sucesivos, declara: “el futuro de la conectividad no está vinculado sólo a la velocidad de las descargas, sino que se trata de la médula espinal de la inteligencia entre agentes y modelos de IA, una dependencia crítica que forja nuevas vías de comunicación que impactan nuestra gestión de las redes”. Durante décadas – explica – la industria se ha dedicado a optimizar las redes al ritmo humano, pero la aparición de los agentes de IA está cambiando los perfiles de tráfico y su comportamiento.
A partir de ahí, una serie de afirmaciones jalonan el estudio. Para el año 2035 – que empieza a marcar el horizonte, porque el 2030 está demasiado cerca para muchas cosas – la inferencia de la IA constituirá la cuarta parte del tráfico global por las redes, que es mucho decir para una compañía que vende infraestructuras de red. Serán flujos más sostenidos en el tiempo, que van a necesitar una mayor capacidad de subida y que operarán a la velocidad del software, no de los humanos.
Lo más inmediato será una aceleración en el crecimiento del tráfico. La inferencia de AI es hoy minoritaria en comparación con otras aplicaciones como, por ejemplo, el streaming de video, pero sus tasas de crecimiento son exponenciales: el consumo de tokens se multiplica por diez cada año y el informe señala que algunos proveedores de servicio observaron cómo el tráfico se cuadruplicaba en sólo ocho meses del 2025.
A falta de ver cómo evolucione el uso de la IA en las empresas, no cabe duda de que cada vez se consumirán más tokens. Según el informe, a mediados de la próxima década, “la IA agéntica no será vista en las empresas como una tecnología emergente sino como un componente estándar de sus operaciones”. Basándose en datos de la industria el informe se arriesga a una proyección de la penetración de la IA agéntica en las empresas entre 2025 y 2035.

En este supuesto, Cisco prevé que el tráfico de las redes empresariales sea nueve veces superior en una década y que una de las causas fundamentales serían los agentes: sin ellos, el flujo de información se multiplicaría sólo por 2,5. En el ámbito del consumo, está previsto que se multiplique por 6,6 y se calcula que la IA aportará un 63% del incremento. Pertinentemente, los autores señalan que esta tendencia coincide con la evolución de los nuevos dispositivos – señalan en particular los wearables de realidad aumentada – por lo que dan crédito a la conjetura según la cual habrá ratios anuales de doble digito en el aumento del uso de la IA por los consumidores

Esta abultada expansión del tráfico se acompaña de una transformación en el comportamiento de los flujos. Los de inferencia duran aproximadamente el doble que las interacciones web típicas, debido a que se genera contenido token a token. Pero se trata de un tráfico más constante, sin tantos altibajos como el producido por humanos.
Si bien la principal diferencia podría estar en un aumento de la asimetría. A día de hoy, este parámetro varía según el tipo de acceso. En el tráfico móvil abundan más elementos de subida, debido al contenido audiovisual que se envía a redes sociales. Pero, en la actualidad, el tráfico web de subida solo representa el 0,5% del total. En comparación, el 9% de los flujos de la IA tienen más carga de subida que de bajada, sobre todo porque muchos prompts se lanzan bien pertrechados de contexto. Y se trata de una tendencia que crecerá a medida que los agentes sean capaces de memorizar contexto e interacciones pasadas para transmitirlas en sus siguientes tareas o a otros agentes. Desde luego, todo esto tendrá consecuencias directas a la hora de planificar el acceso a los recursos y modelar la capacidad de subida a la red.
Sobre la actividad de los agentes ya se puede concluir sin lugar a dudas que demandarán muchos más recursos. El informe de Cisco y Omdia calcula que al completar una tarea con uno de estos programas autónomos se genera un 450% más de tráfico que cuando la hace una persona. Alrededor del 70% de todos esos flujos se encuadra en funciones de inferencia, que se convertirán en recorridos críticos merecedores de altos niveles de resiliencia y seguridad. Hay que tener en cuenta que la conexión entre el agente de IA y el modelo o los modelos que están detrás es clave para su rendimiento. Si hubiera un deterioro en este vínculo a causa de la red, la funcionalidad se vería lastrada.
En cambio, la latencia, uno de los aspectos de los que más se han ocupado los proveedores de servicio tradicionalmente, no será un problema. Los límites de la inferencia de IA los marca el procesamiento que hacen los modelos, que se mueven en rangos de cientos de milisegundos hasta varios segundos. Las redes ya están preparadas para latencias muy inferiores. Mucho tendrá que mejorar el hardware de inferencia para que sea necesario acometer transformaciones de arquitectura a gran escala en las redes.
En todo caso, la expansión de la IA traerá consigo nuevas necesidades de gestión de la red. Los sistemas de red de monitoreo de flujo (flow-aware), como firewalls, sistemas de detección de instrusos o de deep packet inspection, necesitarán ganar en escala y distribuirse para una mayor eficiencia. Las tablas que mantienen estos sistemas, donde se registra el estado de cada conexión activa, se llenarían más rápidamente. Al requerir más tiempo el tráfico de inferencia que el tradicional, ocupa más espacio en las tablas. El informe sugiere que se necesitará una planificación más eficiente, tanto de la seguridad como de estos sistemas de gestión. Lo que supone pasar de la centralización a un modelo más distribuido para repartir la carga.
Además, se necesitará planificar la capacidad para albergar un mayor ancho de banda de subida. El tráfico de IA requerirá una configuración diferente de QoS (calidad de servicio). Y es que los flujos más constantes de la inferencia evitan los picos que sí tiene la navegación humana. No se puede tratar por igual las dos demandas, de manera que las empresas deberán establecer sistemas que reconozcan el tipo de tráfico y lo prioricen según sus necesidades.
Entre las recomendaciones de Cisco para afrontar este nuevo escenario se encuentra la medición continua de indicadores clave de rendimiento, sobre todo para inferencia de IA en los puntos finales de la red. Asimismo, el informe propone implantar arquitecturas adaptativas, para que las redes mantengan el rendimiento en función de los indicadores que se monitorizan. Los cambios no serán tan radicales como en el terreno del cómputo, pero que se producirán, eso es seguro.
[informe de Pablo G. Bejerano]