25/01/2022

La carta de triunfo que escondía Satya Nadella

Al presentar la adquisición de Activision Blizzard en 68.700 millones de dólares, la cúpula de Microsoft pronunció una docena de veces la palabra ´metaverso` en quince minutos de su conferencia online. Sería una osadía desmentirles aquí y decepcionar a quienes lo han leído en Twitter, pero no parece que sea la principal justificación de la compra más costosa en la historia de la compañía. Hay motivos más tangibles e inmediatos: con 390 millones de usuarios activos mensuales, los títulos de Activision pueden reforzar el atractivo de Xbox Game Pass, el servicio de juegos por suscripción de Microsoft, cuyos 25 millones de abonados pagan 14,99 dólares por mes (12,99 euros en España) cada uno.

Desde luego, el precio en sí mismo es noticiable, pero los 130.000 millones de dólares en las arcas de Microsoft, más los 76.000 millones de cash flow generados en 2021 minimizan cualquier objeción financiera posible a una transacción que será pagada completamente en efectivo. Todo vale para crecer en un negocio que, para el tamaño de Microsoft, es minoritario: los ingresos de su rama Gaming representan el 9,4% del total de la compañía y esto tras crecer un 33% el año pasado.

Nadie esperaba esta jugada de Satya Nadella, que ha aprovechado la debilidad de Activision, castigada en bolsa por un escándalo de acoso laboral todavía en los tribunales. La compradora pagará una prima del 45% sobre la cotización del día anterior, pero son 95 dólares pactados por cada acción de una empresa que hace once meses cotizaba a 102 dólares. Con esta apuesta oportuna, el CEO de Microsoft, Satya Nadella, se ha anticipado a una eventual oferta de algún competidor goloso y rico. Apple y Amazon no esconden su intención de reforzarse en ese negocio y hubieran podido permitirse el mismo precio por incorporar un proveedor de contenidos a sus plataformas de juego. Google y Meta (ex Facebook) podría estar no menos interesados, pero en este momento tienen demasiados líos legales. ¿O por qué no Sony, cuyas finanzas han mejorado ostensiblemente?

La cuota de mercado de Activision Blizzard se estima en el 6% del mercado mundial, pero si se excluyen los móviles sube al 11%. Tras augurar un fuerte crecimiento de Game Pass, Phil Spencer, quien dirige Microsoft Gaming, ha asegurado que seguirá adelante con todos los modelos de negocio: las ventas minoristas coexistirán con las suscripciones (todavía minoritarias) y los juegos con publicidad.

Estos elementos van a pesar en el ánimo de los reguladores que tendrán que aprobar, enmendar o rechazar la transacción para la que ambas empresas se han fijado 18 meses de plazo. Sería un poco forzado sospechar a Microsoft de intenciones monopolistas, ya que aun después de digerir los activos de Activision Blizzard, será sólo el tercer competidor en el ranking del mercado de videojuegos, pisando los talones a Sony, pero todavía lejos de la china Tencent.

Es fácil predecir que se avecina una racha de concentración en un mercado que, según un informe de NewZoo [ver gráfico] ha tenido en 2021 un valor global de 176.000 millones de dólares, más de la mitad en plataformas móviles. Se espera que para 2024 el valor haya aumentado  hasta 219.000 millones y que los 2.900 millones de usuarios del año pasado pasen a ser 3.200 millones.

El mundo de los videojuegos merece ser tomado en serio. Para Microsoft representa un bocado apetitoso sin necesidad de recurrir al socorrido metaverso, convertido en trending topic por mor de Mark Zuckerberg. Pero sirve como aviso de que no se privará de lo que promete ese futuro espacio lúdico e inmersivo en el que puede haber dinero que ganar.  Dicho lo cual es justo reconocer que, comoquiera que se defina ese presunto paraíso, los videojuegos van a ser su puerta de entrada.

Desde luego, son un mercado pletórico. Con la adquisición de Activision Blizzard, Microsoft incorpora franquicias tan populares como Call of Duty, World of Warcraft y Candy Crush, tras hacerse en los últimos años con la propiedad de Mojang (Minecraft), ZeniMax (Fallout) y Bethesda (The Elder Scrolls). Además, integra en sus filas otros siete estudios de desarrollo, con los que alcanza la treintena, y una plantilla de 10.000 empleados. Como prueba del ambiente que vive el sector, días antes se anunció que Take-Two Interactive (Grand Theft Auto) adquiría Zynga (FarmVille y otros) por 12.700 millones de dólares. Curiosamente, antes de aceptar la propuesta de Microsoft, Activision Blizzard estudió la posibilidad de hacer una contraoferta por Zynga.

Que la operación – y su cuantía – estimulará un proceso de consolidación de marcas y franquicias. Hay al menos tres candidatas de envergadura a recibir ofertas de compra: Electronic Arts (Fifa, The Sims) valorada en 38.000 millones de dólares, Take-Two (GTA, NBA y Mafia) que vale 18.000 millones y Ubisoft (Assassins Creed) la más pequeña, en 6.200 millones.

Desde el punto de vista de Microsoft, la gula tiene fácil explicación: hay mucha demanda de ´jugones` intensivos en el mercado de PC [36.000 millones de dólares, según el estudio citado] y ahora puede mantener la esperanza en que su Xbox desplace del primer puesto a la PlayStation de Sony. La absorción de Activision Blizzard debería reforzar su débil papel actual en el segmento de los juegos móviles, que representa el 52% del total del sector.

En cualquier caso, las franquicias que adquiere tienen más de una década de existencia, lo que explica por qué Phil Spencer, vicepresidente de Microsoft y CEO de su rama Gaming, puntualizó durante la rueda de prensa que uno de los factores que han aconsejado la compra ha sido la información confidencial sobre la hoja de ruta de Activision.

Volviendo al argumento del metaverso: Satya Nadella ha postulado que será necesariamente plural, entendido como una advertencia directa a la tentación de Zuckerberg. Pero las franquicias existentes de Activision poco podrían aportar en este terreno: sólo World of Warcraft, con 5 millones de suscriptores, tiene ciertos elementos inmersivos, pero ya tiene 18 años de existencia.

Un asunto potencialmente conflictivo es que varios de los títulos adquiridos son multi plataforma: se pueden jugar tanto en Xbox como en PlayStation. Consciente del problema, Spencer ha negado tener intención de alterar los acuerdos firmados por Activisión Blizzard con Sony, pero nada impide que Microsoft aplique una política restrictiva con los nuevos títulos. No antes del primer semestre de 2023, cuando se espera cerrar definitivamente la transacción: para entonces, Microsoft será todavía más rica.


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