17/01/2011

Intel, un gigante ágil a los cuarenta

Pocas empresas pueden decir, como Intel, que los resultados del 2010 han sido los mejores en 40 años de historia, y muy pocas podrían prometer que el 2011 serán todavía mejor. Los mejores analistas de Wall Street se han quedado cortos en sus previsiones, superadas por un incremento del 24% en los ingresos 43.600 millones de dólares) y del 167% en los beneficios (11.700 millones), en ambos casos superiores a los de 2005, que fue un año excepcional. Las cuentas de Intel son habitualmente las primeras en hacerse públicas y se las espera como quien consulta un barómetro, puesto que con sus procesadores arranca la cadena de valor de la industria de tecnologías de la información.

Paul Otellini

Paul Otellini

Tanto o más interesante que esas grandes cifras, el margen operativo subió en 2010 al record del 67%, si bien este año se prevé un ligero descenso. En la esperada conferencia con analistas, Paul Otellini, CEO de la compañía californiana, explicó que el año pasado la demanda del segmento de consumo fue vacilante, aunque más que compensada por el despegue en las compras corporativas, principalmente a partir del tercer trimestre. En cuanto a las ventas de servidores, un segmento crucial para Intel, el ritmo de crecimiento ha sido vigoroso – dijo – gracias a un ciclo de renovación de los centros de procesos de datos y el auge del cloud computing. “La dinámica de Internet requerirá servidores de alto rendimiento en los próximos años, e Intel ampliará su presencia en el data center con procesadores para sistemas de almacenamiento e infraestructura de red” Es sabido que a mediados de año, la compañía dará un giro a su línea Xeon.

2010 es agua pasada, y los analistas estaban más interesados en preguntar por la capacidad de Intel para responder a tiempo – es decir, cuanto antes – a los cambios que se observan en el mercado. Hace sólo diez días, la compañía presentó oficialmente su nueva generación de procesadores Core, o Sandy Bridge, calificada como “la familia de chips más importante de las que hemos lanzado durante décadas”, novedad de la que se nutrirán las cuentas de la primera mitad del año. Otellini adelantó que el primer trimestre será por lo menos tan bueno como lo fue el cuarto del 2010: 11.500 millones de dólares de ingresos, con una desviación de 400 millones más o menos.

Intel confía en que mantendrá intacto su dominio sobre el 80% de los PC que se fabrican y venden en el mundo, y no hay razones para dudarlo. Al presentar la familia Sandy Bridge, anticipó que ya hay 500 diseños de ordenadores que saldrán al mercado este año. Según las cifras publicadas por Gartner e IDC, este mercado cerró el 2010 con un incremento del 12,8% en unidades (en promedio, se vendieron un millón de ordenadores cada día), aunque con tendencia a desacelerar. Otellini le ve asi: “no sólo vemos una expansión del mercado, sino que nuestros clientes y los usuarios finales están comprando un mix más rico de productos, lo que nos ha permitido elevar el precio medio de venta en 2010”. Sin embargo, admitió la necesidad de ir más allá del PC: “pronto lo verán”.

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Aunque pueda exhibir los mejores resultados en 40 años, es precisamente ahora cuando Intel aparece vulnerable frente a otros fabricantes de chips que no han sido sus competidores. Haber dejado pasar el boom de los smartphones ha sido un error, pero peor es no haber visto venir el advenimiento de las tabletas y su amenaza a las  ventas de portátiles; a Otellini le parece prematuro hablar de muerte del netbook. Para resarcirse, está poniendo todas sus energías de I+D y su superioridad industrial al servicio de esos segmentos en los que está ausente.

Este año pondrá en marcha una inversión de 8.000 millones de dólares que, entre otros objetivos, pretende acelerar la fabricación a 22 nanometros, algo que ninguno de sus rivales tiene a su alcance. La estrategia de Intel en los smartphones está trazada: tres sistemas operativos – Windows, Android y MeeGo, de manera que los desarrolladores podrán trabajar para múltiples S.O sobre una plataforma de hardware común. Los analistas de Piper Jaffray son escépticos: “no esperamos que su futura plataforma para dispositivos móviles consiga a finales de año una cuota de mercado decente, y quizá tampoco el 2012”.

Otros sostienen que el error de Intel ha sido su fidelidad a la arquitectura x86, piedra angular de su alianza con Microsoft desde los 80. La peor noticia de enero ha sido el anuncio de Microsoft sobre el desarrollo de una versión de Windows que trabajará sobre la arquitectura ARM. Al respecto, Otellini negó la mayor: “si, como es lógico, tienen que hacer que Windows sea compatible, pero primera vez tendremos la oportunidad de empezar un diseño desde cero para equipar las futuras tabletas”. Intel no teme los planes de Microsoft sobre Windows porque – dijo – el soporte retroactivo de software y periféricos es un factor importante para los usuarios” de otra arquitectura, diseñada por la firma británica ARM – tuvo un contrato de licencia y lo malvendió – que ha sido adoptada por los fabricantes de smartphones. Y el año pasado, cuando Apple lanzó su iPad – que lleva un procesador ARM – Intel despertó a la urgencia de sumarse a la corriente. La última mala noticia ha sido el anuncio de Microsoft, que prepara una versión de Windows adaptada para funcionar con la arquitectura rival.

En la práctica, los microprocesadores han extendido su presencia a otros dispositivos, en los que Intel sí tiene una posición de fuerza: son los chips “embebidos” en aparatos médicos, automóviles y los nuevos televisores “inteligentes”. En perspectiva, este es un negocio tanto o más brillante que el convencional. La fuerza de Intel es su tamaño: va a destinar 6.000 millones de euros) a ampliar su capacidad de fabricación en Oregon (EEUU), tras el desembolso de otros 5.000 millones para modernizar plantas en el extranjero.

Ampliación del artículo publicado en La Vanguardia el 16 de enero


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