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  18/04/2022

Hu Kun

Presidente de ZTE para Europa Occidental

Durante el reciente Mobile World Congress, el espacio habitual de la compañía china ZTE lucía notorio, amplio y luminoso en la intersección central del pabellón 3 de la Fira. Menos abigarrado y concurrido que en años anteriores, como peaje de la pandemia, la exhibición lograba transmitir un mensaje: continuidad pese a las dificultades. Una semana después, la publicación de los resultados corporativos del año fiscal 2021 vendría a poner en evidencia la recuperación de ZTE tras una etapa de penalidades que se iniciaron en 2017. Los beneficios han vuelto a crecer – nada menos que el 60% – sobre unos ingresos totales equivalentes a 16.640 millones de euros, con un muy razonable incremento del 13%.

Hu Kun

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Como era previsible, el 68% de los ingresos se originaron en el mercado chino, gracias al despliegue masivo de las redes 5G. Aun así, tiene mérito que 6.000 millones de la facturación se hiciese en el resto del mundo. Habiendo estado al borde del colapso en 2018 por las sanciones que le impuso la administración de Donald Trump como castigo por haber exportado equipos de comunicaciones a Irán y Corea del Norte. Como consecuencia de aquello, la compañía pagó dos multas milmillonarias, procedió a purgarse internamente y aceptó someterse a cinco años de supervisión a cargo de un bufete de Dallas.

Pero, a diferencia de Huawei, su compatriota y vecina que siguió en el punto de mira de Trump – y, aunque sin tanto ruido, también en el de Joe Biden – ZTE no fue incluida en la lista negra de compañías  que tienen vedado adquirir componentes y tecnología estadounidense. La excepción ha sido crucial para asegurar la continuidad de su negocio fuera de China.

La última noticia es de finales de marzo. Un tribunal estadounidense – no la administración – ha declarado cumplidas las obligaciones fijadas en 2018, lo que no significa que ZTE vuelva a tener expedito ese mercado. Todo lo contrario: los operadores locales que tenían instalado algún equipo de ZTE, están siendo indemnizados por sustituirlos por otras marcas. El asunto, obviamente, estuvo en el temario de la entrevista con Hu Kun, presidente de ZTE para Europa Occidental, presente en Barcelona.

Por lo que parece, ha mejorado sustancialmente la delicada situación que ha vivido ZTE durante los últimos años. ¿Es así?

Ha mencionado un punto muy importante, porque ha impactado nuestro negocio en el último par de años. Primero, porque tuvimos que hacer frente a la pandemia y a mismo tiempo a un difícil contexto geopolítico en Europa. No creo que todavía estemos en condiciones de aquilatar las consecuencias de la crisis entre Rusia y Ucrania, pero tenemos que estar preparados. No está en nuestras manos influir, pero podemos hacer lo mejor por nuestra parte para mantener el ciclo de inversión y hacerlo en consonancia con los requerimientos regulatorios. Así vemos nuestras relaciones con la industria y las autoridades de los países en los que estamos presentes.

Interesante, pero mi intención era preguntar por las consecuencias de las sanciones aplicadas por el gobierno estadounidense en 2018.

En ese caso, mi respuesta no es diferente. Desde aquellos episodios hemos hecho los mejores esfuerzos para restañar la confianza que merece la compañía. Esta es nuestra actitud presente, un enfoque abierto y colaborativo, en el que hemos asumido el cumplimiento de las exigencias regulatorias, que han pasado a formar parte de nuestro proceder. Y así vamos a continuar.

¿En qué medida ha sufrido las consecuencias el negocio de ZTE en Europa, que es su responsabilidad directa?

No puedo darle detalles muy precisos, pero en 2021 nuestras operaciones en Europa han crecido gracias a las demandas de acceso de banda ancha, tanto fijo como inalámbrico, que han influido positivamente en nuestro negocio de red y también sobre la venta de smartphones Axios y de routers 5G CPE o de terminales ópticos, que puede ver expuestos a pocos metros de esta sala. En la situación de la que hablábamos, hemos afrontado desafíos, pero también encontramos oportunidades de crecimiento. Por supuesto, las circunstancias geopolíticas han tenido efectos negativos, pero creo que hemos sabido gestionarlos con la necesaria sensatez […]

Veamos. Si no me equivoco, los equipos de red representan el 80% de los ingresos mundiales de la compañía, pero no parece que haya conseguido participar en el despliegue de redes 5G en Europa, que está en marcha y del que han sido excluidos los fabricantes chinos […] No obstante, ZTE tiene mejor entrada en otros segmentos. En definitiva, ¿cómo está evolucionando su negocio de infraestructura en la región a su cargo?

Ante todo, debo aclarar que a pesar de los obstáculos conocidos, hemos participado de ese negocio en varios países; en concreto en España e Italia, ZTE ha desarrollado casos de uso de carácter experimental, en colaboración con los gobiernos y algún operador de ambos países. Creemos haber demostrado la validez de nuestra tecnología 5G para el despliegue de redes públicas, pero al mismo tiempo hemos puesto el énfasis en ofrecer soporte a los operadores y a las empresas interesadas en explorar sus posibilidades en sectores verticales. Tenemos experiencias valiosas, se lo aseguro.

ZTE ha anunciado estos días una fórmula para configurar redes privadas 5G que en algún momento estarían disponibles como servicio […] ¿Está dirigida a los operadores para que a su vez la comercialicen como servicio?   

La racionalidad de la estrategia es muy simple: después de invertir mucho dinero en espectro y en infraestructura para actualizar sus redes 4G a 5G, los operadores se preguntan por las vías de retorno económico de esas inversiones. Este es, en mi opinión, el mayor reto al que se enfrentan en estos momentos. Pues bien, gran parte del trabajo de ZTE en los dos últimos años ha consistido en desarrollar centenares de casos de uso en distintos países y en muy diversos verticales. Creemos que pueden ser útiles para ayudar a que los operadores monten ofertas de redes privadas y así aceleren  la monetización de sus inversiones.

Al pasar, ha mencionado al gobierno español. ¿Puedo interpretar que ZTE está interesada en proyectos de carácter público en España?

Llevo unos cuantos años viviendo en Europa y la experiencia me dice que el gobierno español es uno de los más pragmáticos y abiertos dentro de la Unión Europea. Apreciamos mucho sus esfuerzos por evitar que factores geopolíticos externos afecten las decisiones empresariales. Si esos factores entran en juego e interfieren, una situación que ya es complicada podría complicarse aún más. Los operadores y las empresas necesitan saber a qué atenerse en sus decisiones de inversión y puedo decir sin ninguna duda que ZTE está en condiciones de aportar soluciones eficientes y fiables. Lo demás no depende de nosotros.

¿Podría ser más explícito?

No mucho, pero una compañía como ZTE no puede dejar de pensar que España es un mercado relevante en el que seguir invirtiendo, con lo que ello implica: cuánto, en qué y en qué plazos. Cualquier factor ajeno al negocio seria dañino para las empresas y en definitiva para los consumidores. Nuestra postura es que cada gobierno, el español puesto que me pregunta por él, debería decidir cuáles son los límites que determinan quién puede invertir en su país. La falta de claridad genera incertidumbre.

Gracias por su claridad, ya que lo dice […] ZTE presume de haber mantenido su actividad de I+D incluso en años difíciles. ¿Cuáles son los dominios preferentes de esa inversión?

Más que presunción, lo vemos como una obligación. Contamos con 84.000 patentes, más de la mitad de ellas consolidadas. No se trata de un prurito genérico de innovación: si hablamos del período 2021 a 2025, esperamos que nuestra cartera de patentes genere a la compañía royalties de entre 700 y 900 millones de dólares. En lo que respecta a 5G y sus patentes esenciales, ZTE es el número tres de toda la industria, considerando tanto las redes como los dispositivos. Y durante los últimos tres años, hemos incrementado el porcentaje de I+D sobre los ingresos brutos, alcanzando en 2021 casi el 17%. Es oportuno subrayar que dentro de nuestra organización de I+D, un experto de nacionalidad italiana es el responsable de estándares y patentes.

Lo que me lleva a preguntarle por la participación de ZTE en las labores de estandarización dentro del 3GPP […]

Jugamos un papel importante: hemos destinado especialistas a esa tarea y ocupamos una vicepresidencia del 3GPP. Como sabe, dentro de este organismo hay diferentes grupos que desarrollan distintas partes de los estándares. Dos de esos grupos están presididos por ZTE con el encargo de coordinar las actividades con los actores externos del proceso de estandarización: universidades, operadores, otros vendedores […]

Se empieza a hablar mucho acerca de 6G, quizá prematuramente, usted dirá. Pero hay quien dice que las únicas compañías que se lo toman al pie de la letra son chinas, porque verían en la próxima generación una oportunidad de reconstruir sus posiciones en el mercado mundial ¿Está de acuerdo?

Honestamente, no creo que sea prematuro para hablar de 6G. En julio de 2021 se publicó un paper muy prolijo, bajo el título European Vision for the Network Ecosystem, gracias a una iniciativa compartida por la Comisión Europea y la industria, que ha dado origen a asociación 6G-IA. Muy sumariamente, concluye que 2030 podría ser el punto de lanzamiento de las redes 6G: nuestra agenda se basa en esa previsión. Forzosamente, no existe nada que pudiera ser todavía una aproximación al estándar 6G. Lo mejor que cada parte puede hacer en esta fase inicial es preguntarse cómo puede contribuir

También sumariamente, ¿qué ventajas traería 6G tras la experiencia con 5G? ¿Qué piensa ZTE?

Cada transición lleva tiempo hasta encontrar su punto de maduración. Conozco gente que todavía pregunta cuál es la utilidad de 5G, del mismo modo que hace veinte años había quienes no veían la necesidad de 3G, cuyas prestaciones acabarían por parecerles insuficientes al poco tiempo. Así que no es algo nuevo: las aplicaciones móviles no llegaron a ser realmente populares hasta la implantación de 4G. La verdadera diferencia que yo veo entre 4G y 5G es que se está pasando – no sé si es perceptible para la mayoría – desde la vida personal y la experiencia a los usos en la industria. Con el paso de 5G a 6G van a florecer los casos verticales, se popularizarán […]. Hay un reto que ya podemos imaginar, el espectro: no podemos saber qué frecuencias se van a asignar a 6G, pero sí podemos reflexionar sobre los problemas de cobertura con los que vamos a tener que lidiar.

¿Qué está haciendo ZTE mientras tanto?

Lo que hacemos siempre: procurar anticiparnos a los desafíos tecnológicos. Aquí mismo, en nuestro stand, hemos mostrado como prototipo una solución que llamamos RIS (Reconfigurable Intelligent metaSurface) y forma parte de nuestra visión de cómo se pasaría sucesivamente por el estadio de 5G Avanzado y más tarde a 6G. Simplificando, combina la tecnología inalámbrica con la experimentación de nuevos materiales y es producto de la colaboración con otras compañías. Lo que pretende es transformar el paradigma: pasar de un canal tradicional adaptable a otro reconfigurable. Dos de los resultados esperados serían la reducción del coste de despliegue y la mejora de la eficiencia energética.

Es difícil resistirse a esos objetivos, pero 6G sigue estando a varios años de distancia. Entretanto, las infraestructuras 5G en Europa ya están adjudicadas, pero no a ZTE

Que 6G esté distante, no excluye que sea preciso prepararse: luego no podrías montarte a tiempo.  Pensamos que en unos pocos años podremos presentar al mercado la solución RIS disponible en un contexto de 5G por ondas milimétricas. Ya sabe que España y otros países europeos han prometido abrir la banda de 26 GHz, pero la experiencia de los operadores estadounidenses confirma que esas frecuencias tienen dificultades con la distancia. O sea, ¿cómo conjugaremos mayor cobertura 5G con mayor conectividad? RIS podría ser el principio de una respuesta a esa pregunta. Cuando llegue 6G con el cambio de década, debería apoyarse masivamente en 5G, del mismo modo que 5G se está apoyando ahora en las infraestructuras existentes de 4G.

Hasta ahora no hemos hablado del negocio de dispositivos, que es una quinta parte de la facturación de ZTE. La marca no asoma entre las primeras del mercado mundial ni tampoco en el mercado chino, que debería serle afín. Entonces, ¿vale la pena perseverar? […]

En realidad, ZTE fue de las primeras compañías que empezó en el negocio de los smartphones. Muchos años después, seguimos confiando en nuestra capacidad de conjugar diseño, producción y experiencia de uso. La única restricción que sufrimos es la capacidad de forjar una mejor percepción de la marca. Desde luego, no somos una marca líder, pero nadie puede poner en duda nuestra presencia desde hace tantos años: inicialmente, nuestra estrategia era B2B y en ese segmento colaborábamos con los operadores. En los años recientes, con smartphones cada vez más inteligentes, los consumidores han prestado más atención a las marcas que a otros rasgos. Tenemos planes para reforzar la marca ZTE, pero como sabrá, todo proyecto de este tipo es intensivo y costoso. Tenemos que ir paso a paso, necesariamente. Creo haber respondido que vale la pena perseverar.

La GSMA ha anunciado que el segundo Mobile Congress de este año será en Shanghai en junio [nota: el rebrote actual de la pandemia lo pone en cuestión, pero no ha habido más pronunciamientos oficiales] y en septiembre está previsto el de Las Vegas. ¿Significa un cambio en la visión global de la industria, en favor de una fragmentación por bloques regionales?

La decisión de la GSMA de crear una versión asiática no es reciente.

Cierto, pero nada impedía que los profesionales chinos del sector vinieran a Barcelona y que los europeos viajaran a Shanghai. La pandemia ha cambiado muchas cosas; ¿qué pasará en los años venideros?

Es fácil entender por qué este año habrá muy pocos europeos en el MWC de Shanghai: la cuarentena a que obliga la normativa china sobre la Covid. Francamente, no veo en ese anuncio la misma implicación que usted. A mi modo de ver, la cuestión es otra: ¿cuál es la mejor manera de construir el ecosistema global que necesita una industria de estas dimensiones?  Para terminar, deje que le diga algo más: ZTE no renunciará a ser parte importante de ese ecosistema global.


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