23/05/2013

Google renueva su arsenal

Si una potencia quiere dominar el mundo, como es el caso de Google, necesita un ejército, que en el caso de Google ha de estar compuesto por desarrolladores de aplicaciones. Y asegurarse, hasta donde sea posible, que sean insensibles a las tentaciones del enemigo, que persigue los mismos objetivos. A diferencia de años anteriores, en los que algún gadget funcionaba como imán mediático, la conferencia Google I/O de 2013 ha sido lo que dice ser, un cónclave de desarrolladores. El año pasado, el protagonismo mediático fue usurpado por el anuncio del Nexus 7; en 2013 todo ha girado en torno a los nuevos servicios de Google, cuyo despliegue y expansión requiere la contribución de aquéllos.

Aunque sin mucha credibilidad, se había extendido la idea de que en el evento del Moscone Center de San Francisco podría anunciarse, o se anticiparían detalles, del futuro Android 4.3. No ha sido así, y la impresión recogida in situ sugiere que para los desarrolladores ha sido un alivio. Es fácil de entender: muchos reconocen están hartos de que sus creaciones no sean soportadas por ciertas versiones del sistema operativo que, todavía, representan una alta proporción de los 900 millones de dispositivos activados. Anunciar ahora una nueva versión, que tardaría meses en estar disponible, sólo agravaría el problema de fragmentación y, en cierto modo, sería innecesario, porque los servicios que se anunciaron no requieren una actualización de Android.

En el fondo, el problema que se le presenta a Google es que el software cambia más rápidamente que el hardware. No en el sentido de que no haya suficiente avance tecnológico en las tripas de móviles y tabletas, todo lo contrario: lo que no se puede es pretender que los consumidores reemplacen sus dispositivos antes de 18 ó 24 meses, y esto no se resuelve lanzando nuevas releases.

Otro tema de conversación previa había sido la eventual «unificación» de Android y Chrome OS. El sorprendente eclipse de Andy Rubi, fundador de Android, y el traspaso de sus responsabilidades a Sundar Pichai, que las suma al control que ya ejercía sobre Chrome, había dado pie a suponer que esa será la orientación estratégica. Falsa suposición: en una entrevista concedida a Wired en coincidencia con Google I/O, Pichai dijo lo siguiente: «lo que importa a la gente son las aplicaciones y los servicios que usan, no el sistema operativo que las soporta […] esto define la situación a corto plazo, y no vemos necesidad de cambiarla».

Hay que hacerse a la idea, pues: Google tiene y tendrá dos plataformas, distintas pero con capacidad creciente para compartir servicios, APIs y trucos de diseño. Desde el punto de vista de los desarrolladores, la novedad consiste en que Google les facilita las herramientas para unificar la experiencia de usuario, haciendo irrelevante que sea en la web, en un smartphone o en una tableta. Dicho esto, no hay duda de que Android sigue siendo el sistema predilecto de Google, el que más popularidad puede aportarle y, pese a ser gratuito, el que más ingresos genera. Poco le importa que Facebook o Amazon se empeñen en desnaturalizar Android alterando su interfaz: el porcentaje de dispositivos en los que esas variantes pueden funcionar es demasiado pequeño para atraer a los desarrolladores. No obstante, la única pieza de hardware que se mostró ostensiblemente en Google I/O fue un Galaxy S4 con el interfaz clásico de Android, desprovisto de las adiciones visuales de Samsung; se puede interpretar como una llamada de atención para que los desarrolladores se atengan a las raíces, sin dejarse arrastrar por la marca dominante en el universo Android. Aunque Pichai dijera a Wired que Google y Samsung viven poco menos que un idilio.

La conferencia de San Francisco ha supuesto la confirmación – y la asimilación por parte de la compañía – de que la batalla está en los servicios, no en el hardware. Y para eso, ya se ha dicho, necesita a los desarrolladores, a los que ofrece una panoplia de posibilidades para ganar dinero. Porque se trata de dinero: una de las primeras frases del CEO Larry Page en su keynote fue para subrayar que a los desarrolladores de Android se les ha retribuído con más dinero en los cuatro primeros meses de 2013 que en todo el año 2012, y que los ingresos por usuario se han multiplicado por 2,5.

Al otro lado de las trincheras están los enemigos. Y Google tiene un arma contra cada uno. Empezando por Chrome OS: las nuevas funciones – y otras que, se sugiere, vendrán en los próximos meses – van dirigidas a aprovechar las dudas que despierta Windows 8. Varios fabricantes van a lanzar sus respectivos Chromebooks (Samsung ya lo ha hecho) como una manera de subrayar su disgusto por la decisión de Microsoft de lanzar su propio hardware. Pero si Chrome se presenta como una amenaza para Microsoft, Google + no lo es menos para Facebook; ha añadido nada menos 41 nuevas funciones y menús, para que la mejora de la experiencia de usuario sea su forma de combatir contra la red de Zuckerberg, que no está cosechando gran éxito en sus maniobras para monetizar los usuarios móviles. En la misma línea, Hangouts se presenta como competidor para WhatsApp y toda la ristra de aplicaciones de mensajería.

Hubo pocos dardos lanzados contra Apple, pero iOS – sí, iOS, no es un error – es una pieza clave en la estrategia de Google. Más de 1.000 millones de personas usan Google Maps, y muchos lo hacen en la versión para el sistema operativo rival, que todavía no tiene una alternativa propia tras el fiasco de Apple Maps. El lanzamiento de nuevas APIs de localización, para gastar menos batería, y las impresionantes mejoras de diseño, son otro envite en la misma dirección, y un guiño a los desarrolladores que duden acerca de con qué sistema trabajar. Tampoco ha causado buena impresión Siri, y ella (o él, o ella, lo que sea) tiene ahora un contrapunto competitivo en Google Now.

En el punto de mira también está Amazon, al que acecha con su Compute Engine – que puede ser una plataforma para acoger a desarrolladores que actualmente trabajan en la nube de AWS; pero esta historia merece tratamiento por separado.

Android Studio es un arma vital en el renovado arsenal de Google. Es un entorno de desarrollo cargado de herramientas que han merecido el aplauso unánime de la audiencia. La idea general es hacer que el proceso de desarrollo sea más fácil y más rápido. Pero – otra vez el dinero, bendito dinero – hay alguna que permite al desarrollador un seguimiento pormenorizado de los resultados económicos de sus aplicaciones en la tienda de Google.


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