15/06/2026

Gonzalo Romeo

Director General de Faas Technologies España

Hasta en el metro se habla de inteligencia artificial, por qué no.  Con la computación cuántica, en cambio, nadie se atreve: aquel lo del gato vivo y muerto a la vez no es intuitivo. Sin embargo, está bastante extendida la creencia – equívoca – de que “la cuántica” es la próxima fase de la IA y está a punto de llegar a los usuarios.  Gonzalo Romeo, director general de Fsas Technologies Spain ayuda a zanjar la posible confusión: “la IA funciona, tiene un mercado y es una inversión rentable, aunque no al gusto de todos. Mientras, la inversión en tecnologías cuánticas es un gasto prospectivo, cuyo retorno monetario es cero, por lo que de momento sólo se lo permiten las instancias públicas”.

Gonzalo Romeo

Hay quienes suponen que el nexo entre supercomputación, inteligencia artificial y cuántica es una secuencia lógica, pero no es exactamente esta la relación entre las tres actividades de Fsas Technologies, explicación que Romeo despliega en la siguiente conversación, desaconsejable para leer en el metro.

No se me ocurre otro comienzo que preguntar por la razón de existir de Fsas y su relación con Fujitsu, de la que se ha segado ya me dirá por qué y para qué.

Fujitsu, la corporación, lanzó Fsas como una spinoff en Japón en 2024 y la extendió a Europa un año más tarde; el primer país europeo en ponerla en marcha fue España, en febrero de 2025, con el objetivo, entre otros, de especializar al grupo de personas que, dentro de la estructura de la compañía, hacían lo que se clasifica como “entornos de datacenter crítico”. Me consta que le consta [risas] la historia de Fujitsu en supercomputación y que, desde hace una decena de años, hemos entrado con mucho interés en la computación cuántica, entendiéndola como un campo de la inteligencia artificial, que evidentemente está en su mejor momento.  Ya hablaremos de esto en detalle, pero el mercado estaba pidiendo cosas distintas y Fujitsu entendió que convenia contar con una unidad especializada, que era un buen momento para crearla y para convertirla en un negocio diferenciado.

Mucha gente, yo mismo, se ha enterado de la existencia de Fsas tras anunciarse la adjudicación de una AI Factory europea que residirá en instalaciones del Barcelona Supercomputing Center (BSC). ¿Puede resumir el proyecto?

Usted lo ha dicho: hemos ganado, asociados con Telefónica, el concurso para una AI Factory, un proyecto europeo enteramente de financiación pública y en el que las máquinas son propiedad de la Unión Europea, no de la organización donde se instalen […] Contempla diecisiete factorías y la primera en adjudicarse ha sido la que se está montando en Barcelona …] Fsas participa con un 51% y Telefónica con un 49%. Y acabamos de ganar, también, la renovación del Finisterrae, que nos ha sido adjudicada por el Centro de Supercomputación de Galicia (CESGA).

¿Qué especial dificultad plantean a priori estos proyectos?

Ahora mismo, montar un entorno de IA es menos obvio que nunca: supone el diseño de una infraestructura con la eficiencia energética adecuada. Es un principio rector de todos los proyectos que se están materializando en este momento, con más motivo si se trata de IA. Qué almacenamiento poner, qué red es la más apropiada, cuántos exaflops quieres dar en IA y cuántos en informática convencional, son algunas de las decisiones que ha habido que tomar.

La dotación de energía tiene que ser proporcional y excedentaria para asegurar que no habrá disrupciones y esto choca con otras limitaciones. ¿Cómo lo han resuelto?

Sí, el límite de la máquina lo ha puesto el BSC como anfitrión que conoce mejor que nadie sus capacidades. Lo cierto es que no tenía potencia excedente, no recuerdo en este momento de cuántos megavatios se trataba. Ahí, en el BSC, estamos montando máquinas de Supermicro con entornos de red de Nvidia y un almacenamiento de IBM. De Fujitsu como compañía clásica no hay nada de hardware y si hemos escogido Supermicro se debe a una buena razón: es una compañía que apuesta muy decididamente por soluciones eficientes. Lo que vamos a empezar a montar en el CESGA es lo mismo.

Es un desplazamiento de recursos, ¿para nuevos clientes o bien para hacerse cargo de la clientela transmitida por Fujitsu?

Pues, un poco las dos cosas. Nuestros clientes de HPC son los de toda la vida: BSC, CESGA, SCAYLE (Castilla y León), Alhambra en Andalucía, ITER en Canarias… todos eran clientes de Fujitsu en mayor o menor medida y ahora lo son de Fsas. Puedo decir que somos un poco la referencia europea para Fujitsu, porque no hemos perdido un solo cliente. De hecho, ahora se va a producir la segregación de una unidad que teníamos aquí pero que va a dar servicios de cuántica y de IA para toda Europa. Pues porque cuando ganamos en el CESGA el suministro de la máquina cuántica, montamos un equipo ad hoc: tenemos once personas en España trabajando con cuántica. Once sobre una plantilla de Fsas que hoy es de sesenta y uno; esperamos duplicar la contratación este año fiscal.

Está a punto de salir el ranking actualizado de sistemas HPC, en el que el MareNostrum era  decimocuarto en noviembre   Hoy me conformaría con explorar la confluencia entre la supercomputación y la IA, para luego entrar en la cuántica […]

Formamos parte de una corriente muy fuerte del mercado, en la que los centros de supercomputación están evolucionando hacia entornos mixtos, al añadir la IA. Por ejemplo, el Finisterrae V, que vamos a montar en el CESGA, no es estrictamente de IA, pero lleva muchísima IA porque empezaron a preparar la renovación con esa hipótesis; por supuesto, les acompañamos en esa tesitura. En cambio, en el BSC, el MareNostrum ya tenía una infraestructura orientada a la IA, con una máquina de Lenovo y aceleradoras Nvidia. Esta es una tendencia: el ITER [Instituto Tecnológico y de Energías Renovables] de Tenerife está trabajando en un proyecto de renovación del superordenador actual, en el que la IA tendrá un peso importante.

¿Cómo aparece la cuántica en este panorama?

Desde luego, son tecnologías diferentes, no se trata de poner capas sucesivas. Cuando empezamos a hablar de cuántica con el CESGA, les propusimos montar una arquitectura híbrida, porque la cuántica sola no tiene sentido, del mismo modo que la supercomputación clásica va perdiendo su exclusividad original. La clave está en hacer que coexistan: empezar por integrar la IA y luego ir adelante con unas soluciones de emulación cuántica. Lo que quiero decir es que todos los centros de supercomputación con los que trabajamos en España han entendido que tienen que incorporar la IA porque hay cargas que la requieren, absolutamente .

[…] y ahí entra Nvidia con sus GPU, imprescindibles para entrenamiento de los modelos.

No nos adelantemos. Todas son máquinas con GPU. Que yo sepa, la única del mundo que está haciendo IA sin GPU es nuestro superordenador Fugaku, en Japón, uno de los mayores del mundo, con procesadores ARM diseñados expresamente con esa finalidad. Insisto: si no tienes aceleradoras, ya sean de Nvidia o de AMD, el rendimiento para IA es muy bajo. Lo que hizo el BSC, simplificando, ha sido mezclar supercomputación clásica con aceleradoras para IA a partir del MareNostrum 5, porque hasta el 4 era pura supercomputación.

¿Conviven bien una y otra?

La carga convencional de HPC va a seguir existiendo porque hay procesos que requieren una computación clásica, pero la IA es un requerimiento que ha entrado con fuerza. Esto, naturalmente, se traslada a una batalla entre quienes proponen soluciones de cómo construir los datacenter [..] Hay continuidad, pero la línea se quiebra por momentos y, en mi opinión, no tiene sentido prescindir de un apartado de arquitectura para IA en un superordenador. Lo económicamente razonable sigue siendo mezclar los dos entornos, restando peso a las máquinas sin aceleradoras. Las que estamos montando en el BSC son dos tecnologías de Nvdia, que se llaman NVL4 y NVL72, pero también tienen procesadores que permiten cargas vectoriales de toda la vida. Creemos que esta será la norma en adelante […] En el CESGA hay algunos nodos para cómputo clásico y otros con aceleradoras.

¿Cuáles son los usos en los que es imprescindible lo que ha llamado supercomputación clásica?

La predicción meteorológica es un clásico, igual que lo son la ciencia de materiales o las altas energías; en el ITER se hace mucha geotermia. Lo que significa que la supercomputación clásica está creciendo a ojos vista y sin interrupción   . No necesita aprendizaje ni hace falta una GPU para estudiar un modelo, aunque también puede sacar modelos capaces de aprender para otro tipo de predicciones. Esto vale para nosotros y para todos los proveedores, pero plantea retos que cada uno afronta a su manera […] las arquitecturas son más complejas y su integración se complica. Y esto sin contar el almacenamiento, en el que están NetApp, EverPure, Vast, Infinidat y un montón de soluciones innovadoras. En Fsas somos estratégicamente defensores de la integración de tecnologías de distintos fabricantes; de hecho, vendemos más tecnología de terceros que propia de Fujitsu.

¿No tienen socios preferentes?

Al contrario. Tenemos socios preferentes en todo. En supercomputación, vamos con tecnología propia o de Supermicro, gracias a un a acuerdo global entre las dos compañías. ¿Significa que revendemos? Sí, por supuesto que revendemos, pero estamos llegando a acuerdos con los proveedores líderes para desarrollar soluciones conjuntas a nivel de hardware, lo que no es nada corriente. Incluye un acuerdo con Nvidia, que consideramos muy importante porque en él coinciden una de sus aceleradoras y el procesador Monaka, de Fujitsu.

¿Es algo excepcional?

Si lo dice por Monaka, de pronto, la necesidad de cómputo crece vertiginosamente y sí, le aseguro que para una compañía como Fujitsu vuelve a tener sentido diseñar chips. Hay una carrera que hace cuatro años era impensable: Europa está haciendo su propio procesador RISC-V en un proyecto con el BSC, en Japón, el Monaka se hace a petición del gobierno para buscar una autonomía que el país parecía haber perdido.

¿Cómo se combina esa pluralidad de arquitecturas cuando las de HPC parecían consolidadas?

La parte de IA es un cambio de arquitectura, no una evolución. Con una máquina clásica no se puede hacer IA y ganar eficiencia. Y las de supercomputación también están evolucionando. Normalmente, los centros de supercomputación, cada vez que cambian de máquina, suelen multiplicar por diez el rendimiento… y, en consumo energético también se decuplica. Y aunque nos olvidáramos de la IA, no sería posible seguir refrigerando por aire. Improviso de memoria las cifras, pero si uso refrigeración por aire, un euro de cada euro y medio se gasta en refrigerar.

La IA tiene aplicaciones que vamos conociendo y experimentando; no pasa lo mismo con la computación cuántica. Sin embargo, los medios parecen tener querencia por predicar algo que pocos entienden.

Es indiscutible que la cuántica está verde o menos desarrollada. La IA es una realidad arrolladora y está afectando el ecosistema de trabajo en casi cualquier campo, a la vez que revoluciona sectores enteros. Nada parecido ocurre en la cuántica. Lo que tenemos es un concepto teórico de computación que nos dice que, cuando sus máquinas sean fiables, serán imbatibles en determinadas cargas, pero entretanto tenemos que hacer emulaciones.

¿Qué conceptos tecnológicos prevalecen en la cuántica en este momento?

Básicamente, hay dos tecnologías. Annealing es la más avanzada: hay máquinas de D Wave y de FSAS con las que se pueden hacer optimizaciones interesantes, pero a la cuántica de puertas le quedan como mínimo cinco años para presentar resultados que sean satisfactorios. En hardware hay muchos conceptos para elegir: átomos neutros, iones atrapados, spin de diamante, superconductores, … todos valen para construir un qubit, una partícula con su comportamiento cuántico, que puede estar en un cero y en un uno, esta es la gracia […] Hay muchas maneras, pero una vez que has construido una máquina cuántica, puedo hacer dos cosas con ella: programarla como se programa un ordenador clásico, con puertas. O hacer algo que se llama quantum annealing, que sólo vale para optimización, pero hace más fácil construir un qubit. ¿Cuál de ellas tiene futuro? Seguramente la computación cuántica de puertas, que un programa calcule lo que sea […]

Tenía entendido que Fujitsu y por lo tanto Fsas, es propagandista del annealing

Tenemos una solución para emulación de annealing que llamamos Digital Annealer. montada en el País Vasco y ahora la vamos a montar en Cataluña. No sé si puede decirse que somos propagandistas, pero estamos haciendo casos de uso con bastantes clientes, ayudándoles a optimiza procesos y rutas. Esto es optimización. Luego está la computación cuántica de puertas, que en lugar de bits tiene qubits. No quiero confundir: el annealer también tiene qubits por emulación, pero los usa de muy distinta manera.

[…] Ahí me pierdo, disculpe

En la cuántica de la que estamos hablando, todo el mundo ha visto imágenes de la máquina de IBM, que está hecha con superconductores; la actual de Fujitsu, de 1.000 qubits, también es de superconductores. Emulamos, hacemos qubits con una placa de silicio a -230 grados y se genera el comportamiento de un átomo en estado cuántico. El problema que tiene es que los qubits son inestables: un qubit dura en estado cuántico unos pocos nanosegundos: puedes hacer muy pocos cálculos y no sabes si han salido bien. Por lo que falta mucho tiempo para que esas máquinas puedan dar un resultado fiable […] Se habla de qubit físico y qubit lógico. Un qubit físico es un átomo o partícula que está en estado de superposición o no. La única manera de conseguir qubits fiables sería juntar n qubits físicos en uno lógico […] Si tuviéramos una máquina en la que los qubits no fallaran, estaríamos haciendo las cosas mucho mejor que con una máquina clásica; el problema es que no existen esos qubits lógicos. Fujitsu ha anunciado que en 2030 dispondrá de  una máquina de 10.000 qubits físicos que tendrá 200 lógicos. Si lo conseguimos, con esa máquina se podrán hacer procesos en tiempos radicalmente más bajos que con una clásica.

¿Quiénes proponen planes consistentes?

Fujitsu está en la lista, desde luego. IBM tiene su propio plan para 2030. Entre los fabricantes históricos, en computación cuántica sólo estamos IBM y Fujitsu, haciendo máquinas de puertas. El resto son empresas especializadas, como IQM, que sólo hace máquinas cuánticas; están Rigetti o D-Wave y me estoy dejando fuera otras. Conocemos una empresa vasca, Multiverse, que está patentando algoritmos para entornos bancarios y financieros en previsión del día en que haya máquinas que puedan correrlos.

Tal como lo describe, hay mucho interés, pero no un fenómeno explosivo como el de la IA […]

Se debe a que las máquinas cuánticas todavía no tienen un uso productivo. Ahora mismo, todas se están utilizando para investigar, para entender el funcionamiento de los qubits, aprender a hablar con ellos y pedirles que hagan cosas. Hay muchísimo hype porque hay muchísimo dinero detrás. Esas empresas de niño han nacido de rondas de financiación y tienen necesidad de agrandar sus resultados más allá de la realidad. La cuántica hoy no se puede aplicar de manera eficaz a nada que genere dinero.

¿Y por qué hay muchísimo dinero detrás?

Muy sencillo: porque el potencial es enorme. La teoría dice que cuando alguien consiga qubits con fault tolerance, habrá alcanzado la “supremacía cuántica”, hacer cosas que nunca se han hecho. Pero hoy todo lo que se hace con cuántica se puede hacer con computación clásica. El discurso se ha modulado para hablar de “ventaja cuántica” que es lo que decimos IBM y Fujitsu. Si puedo hacer en cinco minutos algo que en un superordenador tardaría un mes en hacer, ¡fenomenal! Pero está lejísimo, aunque ocurrirá, de esto no tengo ninguna duda.

¿Tiene Fsas alguna ventaja relativa en este movimiento?

Fsas es el único fabricante del mercado que tiene una aproximación propia para construir soluciones de IA multifabricante. El único que entiende que para montarle a un cliente lo que necesita no hay más remedio que mezclar tecnologías. Que hay que conocer cada una de estas tecnologías, hay que saber integrarlas y ponerlas en valor para ese cliente en concreto. Vamos, que somos un fabricante que actúa como integrador.

[…] con una posición diferencial.

Es poco decir. ¿Por qué hemos ganado en el BSC? ¿Por qué en el CESGA? ¿Por qué en el Valle de la Lengua, con Telefonica? Son nuestros tres hitos. El primer proyecto de IA grande que se formuló en España fue en Logroño, para montar un modelo de la lengua castellana. Permítame presumir: porque somos los que entendemos mejor lo que hay que montar para cada cliente.

No lo pongo en duda, pero la renta de imagen se la lleva IBM […]

Es una buena pregunta, pero en lo que a Fsas respecta, en febrero del año pasado estábamos firmando en una notaría la constitución de la sociedad Fsas Technologies en España. En sólo treces meses, hemos ganado los tres proyectos más grandes que se hayan adjudicado en España. Creo que tenemos muchas posibilidades de capitalizar lo que estamos haciendo: estamos aquí, somos nuevos pero somos Fujitsu y llevamos 53 años en España.

¿Qué me dice si repito la pregunta referida no a la IA sino a la cuántica?

No necesita que yo le diga lo importante que es IBM, pero en cuántica sólo está haciendo una cosa, máquinas superconductoras, las mejores que hay en el mercado si nos limitamos a las superconductoras. Nosotros tenemos superconductoras y emuladores de todo tipo, en Países Bajos estamos construyendo una máquina de spin de diamante… estamos tocando muchos palos.

Lo que no siempre es una ventaja.

Hablo de una realidad, pero todavía no sé si es una ventaja. Mi jefe mantiene la tesis de que es mucho más importante el software que corrija los errores de los qubits que la calidad de los qubits. Estamos probando muchas hipótesis, intentamos entender cómo funciona todo, lanzamos soluciones de emulación, colaboramos con estos y con aquéllos. Ahora mismo, la tecnología más avanzada es la superconductores, pero hay otras que encontramos prometedoras.

Hablemos un poco de economía […] ¿Estas inversiones son prospectivas o son inmediatamente rentables?

La inversión en IA es rentable ya, sin duda; la de cuántica es prospectiva, no está retornando nada a la compañía. En España, tenemos el centro de emulación de Bilbao, con Lantik, el de cuántica de Galicia, un emulador en Castilla y León, otro en Eurecat, un centro de investigación en Cataluña, otro en la universidad de La Rioja, todas son máquinas de emulación. Muchas cosas, me preguntará si se justifican… Por ahora, no, pero estamos posicionando a Fsas y detectamos que hay un interés exponencial en todos los centros de investigación, incluso en privados, que nunca se habrían metido en algo que no es rentable. Estamos haciendo casos de uso con Iberdrola, Pescanova, BBVA, Telefónica, … Todos dicen que esto va a ser una revolución y no puedo estar más de acuerdo.

Estoy dando vueltas a su subrayado de que Fujitsu es fabricante […]

Me explico, entonces: llevo veinte años en Fujitsu y siempre ha sido una compañía distinta a cualquiera americana; hoy más que nunca. El hecho de que esté desarrollando un procesador, haciendo máquinas cuánticas y sus propios servidores, para ir luego vendiendo los de otros, ¿es mejor o peor? Desde luego, puedo hablar en otros términos con un cliente al que puedo recomendar con toda tranquilidad una máquina que no es nuestra. Esta posición, la estamos capitalizando bien.

Me ha dicho que en el perímetro de Fsas se incluye la cloud híbrida. ¿Cómo se compagina con lo que hemos hablado hasta ahora?

Es una pregunta que me hacen aquí mismo, los chicos que contratamos. ¿Por qué asociar la híbrida con HPC, IA y cuántica? Porque es una herencia de lo que había Fujitsu en su línea de productos antes de segregar Fsas. Para nosotros, la cloud híbrida no tiene tanta ciencia ni tanta chicha como lo demás que hacemos, pero es lo que hacemos con servidores estándar y lo hacemos muy bien

Me queda un par de preguntas. La IA Factory es un movimiento con acepciones dispares. En este caso, estamos hablando de un proyecto europeo muy serio, no es el marchamo de un acuerdo con Nvidia. ¿Se sabe a dónde conduce?

Como proyecto de EuroHPC, las IA factorías que se han planificado responden a algo sabido: Europa ha perdido todas las guerras tecnológicas y algunas ni siquiera ha querido pelearlas. Cuando el mundo empieza a evolucionar hacia unos nuevos alineamientos, Europa comprende que necesita ejercer su soberanía en ciertos campos y elige demostrar al mundo que está en la carrera de la IA y la cuántica. Así como Estados Unidos tiene a Nvidia, Japón a Fujitsu y China a Huawei, la UE decide montar una serie de iniciativas, con unos presupuestos para cada una y que se adjudiquen por concurso; el compromiso de los adjudicatarios es poner toda la capacidad de proceso a disposición del sistema de investigación europeo sea público o privado.

Y ahora vienen las Gigafactorias […]

Son la segunda fase. Las IA Factorías son proyectos de 200 millones de euros; las Gigafactorias, de 3.000 a 5.000 millones. Más grandes, pero menos: se estima que van a ser de tres a  cinco en toda Europa y abiertas a gobiernos y a empresas privadas. España tiene intención de presentar su proyecto a través de Telefónica y algunas otras empresas en consorcio y es una posibilidad hacerlo asociándose con Portugal. Hay otra diferencia importante entre ambos procesos. En la IA, la UE no es restrictiva, pero en computación cuántica ha decidido patrocinar máquinas europeas, por lo que no estamos habilitados para participar. Las dos máquinas cuánticas del BSC son de Qilimanjaro, una empresa española que las ha montado con procesadores alemanes, por tanto es una candidatura europea

 

 


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