La inversión en infraestructuras para inteligencia artificial ha pasado de ser cíclica a ser duradera; esta es la forma elegante de IDC para sugerir que el 30,4% de crecimiento global en las ventas de servidores, con el que se cerró el primer trimestre del año, podría repetirse durante bastante tiempo. Así lo apunta IDC en su Quarterly Server Tracker y lo confirman fuentes de la industria, según las cuales esa partida de gasto ya no se guía por la regularidad de muchos años. Aunque nada material indica, hay que aclararlo, que vaya a volver a su cauce… salvo alguna calamidad que nadie contempla. Al menos mientras hyperscalers y otros proveedores de servicios cloud sigan soportando la demanda.

La inversión en infraestructuras para inteligencia artificial ha pasado de ser cíclica a ser duradera; esta es la forma elegante de IDC para sugerir que el 30,4% de crecimiento global en las ventas de servidores, con el que se cerró el primer trimestre del año, podría repetirse durante bastante tiempo. Así lo apunta IDC en su Quarterly Server Tracker y lo confirman fuentes de la industria, según las cuales esa partida de gasto ya no se guía por la regularidad de muchos años. Aunque nada material indica, hay que aclararlo, que vaya a volver a su cauce… salvo alguna calamidad que nadie contempla. Al menos mientras hyperscalers y otros proveedores de servicios cloud sigan soportando la demanda.
La cifra de facturación mundial calculada por IDC alcanzó los 122.600 millones de dólares en los tres primeros meses, lo que no es contradictorio con un descenso secuencial – trimestre a trimestre – del 2,1%, que podría parecer extraño en una coyuntura de alza de precios. Los actores en este mercado saben que, normalmente, el paso del cuarto que culmina un año fiscal suele ser muy superior al primero del siguiente ejercicio, debido al esfuerzo que ponen en cerrar a toda costa las cuentas del ejercicio (de las que dependerán la retribución al accionista y la recompensa a los comerciales).
Que el mercado haya crecido un 30,4% y su líder un 244,1 da una clara idea de aceleración: los 122.600 millones ingresados entre enero y marzo equivalen al 36% de la cifra total de 2025, transmitiendo la idea de que el actual puede ser un año récord. Este es el contexto en el que puede calificarse como muy positivo el periodo para el sector. Todo cuadra: la oferta de servidores optimizados para IA goza de viento a favor, mientras que la de los convencionales no afloja gracias a la actualización del parque instalado. Es notorio, en ambos casos, que los servidores que se venden en 2026 han evolucionado mucho sobre los de doce meses antes.
Cuando se conozcan las cifras del segundo trimestre podrá apreciarse si aciertan quienes vaticinan la confluencia de dos corrientes, la que representan las GPU de Nvidia y AMD y los promisorios comienzos de los XPU, denominación genérica que engloba los procesadores aceleradores “a medida” de los grandes hyperscalers – en la que caben los TPU de Google y los Trianium de AWS – además de otros menos extendidos, de Microsoft, Cerebras y Groq. Resulta auspicioso que IDC atribuya a esta categoría el 13,9% de los ingresos por la venta de servidores, casi seis puntos más que el año pasado. Por lo tanto, la suma de GPU y XPU (aceleradores ambos) aportan 86.000 millones de dólares (un 70,2% del total
Bajo este resultado estadístico hay varias dinámicas que será didáctico explorar. En primer lugar, los servidores x86 están a punto de perder su hegemonía histórica: con 63.900 millones de dólares (el 52,1% del total), se ven acosados por el avance de otras arquitecturas – lo que en la práctica quiere decir Arm – cuyo crecimiento ha sido espectacular, del 107,6% con una cuota de mercado del 47,9%.
En parte, este desbordamiento se explica por una sigla y un nombre propio: GPU y Nvidia. En efecto, los servidores con chips aceleradores se han apoderado de más de la mitad del mercado (56,2%) y han facturado 68.900 millones de dólares, que se elevan a 86.000 millones al sumar los XPU. Al margen, otros aceleradores (no gráficos) se han quedado con una cuota menor.
Otro desarrollo interesante ha sido el descenso de los proveedores ODM Direct (de marca blanca), que un año antes tenían una cuota del 64,1% y en el primer trimestre han bajado al 50,2%. Lo que significa que las marcas tradicionales – en especial AMD – han vuelto a ocupar su espacio.
Las cifras publicadas son del primer trimestre, detalle que tiene su importancia si se analizan años anteriores. Sirven, en cualquier caso, como registro de que la inversión en infraestructuras para centros de datos es un factor global y alcanza al conjunto de los sectores económicos. El otro fenómeno destacado es la demanda que generan las iniciativas soberanas. ciclos comerciales de costumbre.
IDC matiza que el segmento de máquinas no aceleradas ha generado menores, ingresos si bien la demanda subyacente sigue siendo positiva. ¿Cómo interpretar este apunte? “Las empresas se han mantenido firmes contra la escalada de precios de los componentes: los OEM – dice Juan Seminara, responsable mundial de análisis de infraestructura para empresa – han sufrido limitaciones de entrega de DRAM, NAND, CPU y discos duros que reconoce como un freno al crecimiento a corto plazo en al menos 40 de los países que cubre el estudio. Con prudencia, habla de “pausa en la cadena de suministro” y es de la opinión de que se irá normalizando a lo largo de 2027, sin arriesgar más pronóstico.
No por casualidad, la cuestión ha sido evocada en los últimos días por IBM :“no es que las empresas estén recortando sus inversiones en infraestructura – coincide IDC – sino que se aprovisionan de servidores lo antes posible”. La consecuencia se refleja en el ranking de suministradores, pero el juicio de IDC es terminante: “a largo plazo, las cargas emergentes, incluyendo las aplicaciones agénticas y los sistemas físicos de IAS van a mantener alto el listón de la demanda”.
Tan interesantes como las cifras mencionadas resulta su desglose geográfico y por marcas. En primer lugar, Estados Unidos es el mercado dominante, con tres de cada cuatro dólares ingresados (79.600 millones de dólares), seguido muy lejos por (19.200 millones. Europa occidental ha dado una sorpresa al alcanzar los 7.600 millones con un crecimiento del 80,6%, que al menos en parte podría deberse a compras preventivas.
Yendo al ranking de marcas (ver gráfico superior) Dell Technologies ha sido este trimestre el ganador absoluto, con nada menos que un 244,1% de incremento que le acredita una cuota global del 16,5%. Los 20.280 millones de dólares facturados han duplicado con creces los 9.331 millones de Super Micro (+128,9%) y multiplican por 3,6 la facturación de Lenovo (5.621 millones). El cuarto de la tabla es la compañía china IEIT Systems (también conocida como Inspur) y cierra el quintento de cabeza HPE. Cabe consignar que las cinco primeras marcas sólo suman el 35% de la cifra global de ventas, dejando amplio margen para las marcas marginales.
La primacía de Dell tiene como origen transparente la intimidad de que goza con Nvidia y su estrategia de IA Factories . No obstante, desde la compañía insisten en subrayar que la inteligencia artificial no es la única razón del éxito de sus servidores: “es justo hablar de la inversión de los clientes en IA, pero también tiene muchísima importancia la modernización de sus infraestructuras […] Leyendo los medios, parece que todo fuera IA, pero están en marcha muchos recursos dedicados a plataformas de datos”.