22/07/2026

El inesperado blues de Big Blue

Que la acción de una gran corporación caiga un 25% en una jornada fatal, merece considerarse un derrumbe. Y si esa compañía se llama IBM, probablemente sea fruto de un raro seísmo. Consciente de los síntomas y sin esperar a la presentación a analistas de las cuentas trimestrales – convocada para este miércoles – el CEO Arvind Krishna propuso al consejo desvelar parcialmente los resultados preliminares y publicar una carta a los inversores en la que los califica como decepcionantes. “En este trimestre, hemos fallado a los accionistas. No nos hemos adaptado ni hemos sido sabido reaccionar; muchos contratos de envergadura no se han postergado [… ]”, explica Krishna   , en el cargo desde 2020.

Arvind Krishna

¿Qué dicen esos resultados para ser tan apremiantes? Que los ingresos fueron de 17.200 millones de dólares, un crecimiento mínimo, del 1% (los analistas preveían 5%) y un inquietante desglose del que sólo se han publicado porcentajes, todos malos. El software creció un 5% [extraoficialmente, 7.760 millones, bastante menos de lo esperado], mientras la consultoría permanecía plana [± 5.310 millones] y el negocio de infraestructura descendió un 7% [hasta ± 3.850 millones].

Por su parte, los indicadores de márgenes de beneficio se han precipitado entre 30 y 100 puntos básicos. El gesto de inusual transparencia de IBM ha sido apreciado por los analistas, pero castigado de inmediato por los inversores: tras tocar su máximo hace mes y medio  (332 dólares el 3 de junio), la carta de Krishna hundió la cotización hasta 212 dólares el 14 de julio. En esa tónica se mantenía ayer al cierre de la bolsa y de esta crónica: 210,52.

Las cifras reales se conocerán hoy al cierre de Wall Street, pero lo memorable es una frase que viene firmada por el CEO: el trimestre se ha cerrado “muy por debajo de nuestras expectativas”, seguida de una ritual expresión de “confianza en la fortaleza del portfolio y en la senda de  transformación estratégica emprendida”.

La explicación ofrecida por Krishna roza el dramatismoy tiene motivos: “en abril [del 2025], cuando anunciamos los nuevos mainframes z17, esperábamos un descenso anual de un digito en los ingresos de infraestructura, a partir del segundo trimestre. Pero ha ocurrido lo peor, con una severa caída en los sistemas Z y en el software afín, primariamente el que está destinado a procesos transaccionales”.

Hasta abril todo estaba en orden , con la acción en alza. La compañía observó en junio que cierto número de clientes estaban desviando su capex trimestral a la compra de servidores, sistemas de almacenamiento y de memorias para asegurarse el suministro en previsión de subidas de precio previsibles”, con lo que se reducian las oportunidades de IBM en una demanda mutante. Para los anales: este cambio en el patrón de compra de los clientes queda definido con una expresión : para recordar: capex reprioritization. “Anticipábamos algún impacto en nuestras expectativas, relacionado con la cadena de suministro, pero de ninguna manera la magnitud que alcanzaría en la práctica. Adicionalmente, los clientes andaban distraídos (sic) por la creciente preocupación en torno a la ciberseguridad”. Las prioridades han cambiado de frente, en suma.

La presunta sinceridad de Krishna conecta con dos cuestiones que en las últimas semanas han perturbado el comportamiento de las acciones tecnológicas. Más concretamente, con el temor de los inversores a que la IA se afiance como  amenaza a la demanda de software y fuerce una alteración brusca – ya lo está haciendo – en las empresas que cultivan el modelo SaaS. Hasta ahora, IBM se sentía a cubierto de esa tendencia, pero los analistas esperan que en la conferencia de hoy se anuncie una sustancial reducción en la facturación de software.


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