26/11/2014

Antonio Alonso y Carlos Conde

Director General y ´Evangelista` de Amazon Web Services para Europa

Los analistas de mercado sienten una justificada curiosidad por conocer los resultados de Amazon Web Services (AWS) porque, pese a su notorio crecimiento, no se desglosan de los de Amazon. La matriz relega esos enigmáticos números a la elusiva categoría rotulada como ´otros`, y en el tercer trimestre del año, Amazon ingresó 1.340 millones de dólares por ese vago concepto, un 40% más que un año antes. Según estimaciones, AWS representaría un 6% de la cifra de negocio del gigante del comercio online. Lo suficiente para liderar el mercado de infraestructura como servicio (IaaS) a distancia del 11% de Microsoft, seguida de IBM y Google, el grupo de cabeza de la cloud pública.

Carlos Conde y Antonio Alonso

Carlos Conde y Antonio Alonso

La opacidad es un rasgo dictado por el fundador de Amazon, Jeff Bezos, y tratar de quebrarla se ha convertido en obsesión para la pequeña consultora Synergy Research, cuyo cálculo es que la suma de las actividades de AWS en los servicios de infraestructura y plataforma acumulan un 27% de cuota de mercado, más del doble de su rival más próximo, Microsoft. Synergy estima, sin embargo, que la ventaja se va reduciendo: la categoría Commercial Cloud (que abarca Azure pero también Office 365) creció un 128% en los resultados de Microsoft del tercer trimestre; los de IBM/SoftLayer crecieron un 80%, y detrás vendrían Google, Salesforce y Rackspace. Sus perfiles son de comparación difícil pero, en conjunto, Synergy calcula que los ingresos globales de IaaS/PaaS se incrementaron un 49% y que el ritmo anual de facturación estaría en más de 14.500 millones de dólares.

En este panorama, ya no puede decirse de AWS lo que se decía en sus primeros tiempos, que sus clientes eran startups y desarrolladores que no podían costearse una infraestructura propia. La clientela actual incluye algunos grandes clientes, entre los que llama la atención la inclusión de la CIA [que, por cierto, fue una adjudicación contestada por IBM tras perder el concurso], Netflix, Shell, Nokia, etcétera. «Las empresas están abrazando nuestra propuesta de servicios cloud«, afirma Antonio Alonso, director general de Amazon Web Services en Europa continental. Para atender la demanda en la región, AWS cuenta hasta ahora con dos datacenter, en Reino Unido e Irlanda, y acaba de anunciar la próxima apertura de un tercero en Alemania.

Para hablar de la estrategia y modelo de negocio de AWS, Alonso vino a Madrid acompañado de Carlos Conde, cuyo papel es definido como evangelista, encargado de ayudar a las empresas a romper el tabú que aún pudiera existir – y existe – en torno a la migración de sus sistemas de información a la nube.

¿Cuál es, en pocas palabras, el modelo de negocio de Amazon Web Services?

Antonio Alonso: Es el mismo desde que AWS nació en 2006: entregar los recursos de TI bajo demanda de manera que los clientes no tienen que desembolsar inversiones iniciales, y pueden abandonarnos en cualquier momento. Está claro de dónde viene esa filosofía: Amazon es una compañía de comercio online con márgenes muy bajos, lo que hace que nos sintamos cómodos en esa situación: a medida que progresamos en las economías de escala, podemos bajar los precios y extender el servicio.

¿Cómo se aplica ese modelo en Europa?

A.A: Lo importante es que la ejecución es similar, porque la forma de consumir los servicios es común a todo el mundo. Eso no quita que en Europa tengamos clientes con necesidades específicas. Para atenderlas, tenemos un equipo central en Luxemburgo, sede europea de la compañía, y oficinas en seis países, entre ellos España, para darles soporte local.

¿Y para eso se necesita un ´evangelista´?

Carlos Conde: Ese es mi papel, en efecto: asistir a los clientes para que utilicen correctamente nuestros servicios. En las TI siempre hay cosas que van cambiando, pero nuestro objetivo atiende a un rasgo que no cambia: los clientes de la nube quieren precios más bajos por la mejor calidad de servicio.

¿Qué relación vincula al cliente con AWS?

A.A. Contractual, naturalmente. Una de las ventajas para el cliente es que puede dejar de usar los servicios en cualquier momento, pero lo cierto es que manifiestan un alto grado de satisfacción. Saben que cuando tienen picos de carga, una situación cada vez más frecuente, pueden acudir a Amazon para resolverlos Para nosotros es perfecto que usen nuestros servicios dos horas por semana, ojalá lo hagan toda la vida así.

¿Por qué les parece perfecto?

C.C: Somos capaces de manejarnos con ciclos de desarrollo cortos, el tiempo que pasa desde que entendemos lo que le pasa al cliente hasta que implementamos el servicio […] Hay una fase de preventa y una de postventa, lo que quiere decir que nos planteamos la relación con los clientes para que sea larga y estable.

A veces, un departamento de una gran empresa se cansa de la falta de respuesta de la dirección de sistemas, y entonces recurre a Amazon, aprovechando la facilidad de contratación. ¿Hay conflicto?

C.C. Lo que acaba de describir es un típico caso de uso. La raíz puede estar en esa frustración de quienes necesitan recursos ocasionales para solventar un pico de carga, y el CIO no se los puede asignar por alguna razón. Hace poco, lanzamos un servicio llamado Zócalo, que permite a las empresas crear espacios propios para que sus empleados compartan ficheros según las reglas corporativas. Fue diseñado pensando en esos CIOs desbordados por iniciativas individuales.

A.A. […] Fíjese que algunos nos hablan de la sensación de que ahora tienen más control sobre la infraestructura de AWS que sobre la propia.

A ningún CIO le gusta que los empleados suban datos de la empresa a Dropbos […]

A.A. Ha sacado un buen ejemplo, Dropbox. Hace un par de años, eran numerosos los empleados que compartían ficheros en ese servicio, tan fácil de usar y tan asequible. ¿Cómo lucha un CIO contra eso? Ofreciendo lo mismo dentro de su empresa […] por eso lanzamos Zócalo, que ofrece disponibilidad bajo control: quién puede subir y bajar ficheros en un recurso remoto.

He visto una encuesta según la cual los CIOs desconfían por otra razón: temen perder el control de lo que pasa dentro de su organización, …

A.A. No conozco esa encuesta, pero quizás habría que interpretarla de otra manera. Si pedimos a cualquier CIO que nos pinte un mapa de la infraestructura a su cargo, lo más probable es que sea impreciso. En cambio, si tiene algo funcionando sobre AWS, puede ver en todo momento, con el cuadro de mando y el sistema de facturación, dónde está cada cosa y cuánto está gastando. Reitero: tiene más control, no menos.

¿Ha calado en las empresas españolas la idea del cloud computing?

C.C. Hace dos o tres años, la comunidad informática empezó a experimentar con la nube: surgieron proyectos como setas, y es verdad que a muchos responsables de sistemas les pillaban fuera de juego. Ahora es difícil encontrar quien niegue la validez del modelo cloud, lo que se preguntan es cómo ir haciendo la transición. Ya no pretenden bloquear las iniciativas internas, sino ponerse a la cabeza.

¿De qué tamaño son las empresas clientes de AWS en Europa?

A.A. Hay gran diversidad, como en cualquier otro sector. Países en los que, a pesar de las dificultades económicas, la adopción del cloud computing está funcionando muy bien, porque tienen necesidad de mejorar la eficiencia. En otros, como los nórdicos o el Benelux, con más tradición de innovación, las empresas se han adaptado rápidamente a las posibilidades que se les abren para desarrollar sus negocios con alcance global. Trabajamos con startups, con pymes y con grandes empresas. En estas últimas, necesariamente se pasa por fases: primero experimentar, luego ejecutar proyectos tácticos, antes de pasar a escala más corporativa.

Ahora se postula mucho la hibridez, para combinar las ventajas de contratar cierto nivel de servicios con las de tener un centro de datos propio. ¿Irá AWS en esa dirección?

A.A. A medida que subimos en la escala de empresas con las que trabajamos, hemos tenido que involucrarnos en arquitecturas híbridas. Tenemos claro que una gran empresa no puede prescindir de una infraestructura que funciona, y en la que ha invertido mucho, para llevar todos sus procesos a la nube. Hay quien lo hace, desde luego, y podría citar el caso de la cadena Kempinski, que está en ese plan. Pero lo que más estamos viendo es una tendencia a crear oficinas que suelen llamarse CCC (centro de competencias cloud), cuyo papel es contratar servicios gestionados. Lo normal es empezar por apoyarse en AWS para ir extendiendo la capacidad, en lugar de abrir otro ciclo de inversión.

Preguntaba si AWS evoluciona hacia la prestación de servicios híbridos…

A.A. Como no podemos esperar que tiren su infraestructurara, tenemos que ofrecerles herramientas para crear arquitecturas híbridas, si prefiere ese adjetivo. Amazon VPC permite establecer una conexión de red virtual entre un datacenter y la porción de datos que está en AWS, de modo que el cliente lo controla todo, y virtualmente está en la misma red. Tenemos otro servicio, llamado Direct Connect, que consiste en una línea dedicada entre el CPD y un punto de enlace de AWS en Europa con un canal de 10 gigas por segundo. Ahora mismo, hemos incorporado una funcionalidad para los clientes que utilizan vCenter, de VMware: con un plugin, pueden coger una máquina virtual y migrarla en los dos sentidos. Este tipo de escenarios los tenemos claros desde casi el comienzo.

¿Hay muchos casos comparables en España?

A.A. Los suficientes para que nos vaya muy bien. Tenemos casos en los que asumimos con ventaja cargas de trabajo que existían en sus CPD. Uno muy revelador es Bankinter, con una necesidad concreta de hacer simulaciones Montecarlo cada noche, una carga que internamente llevaba 23 horas y que con los recursos de AWS han podido bajar a 20 minutos.

¿Y eso como se hace?

C.C. Gracias a la paralelización. Si Mapfre tiene que analizar los riesgos de su portfolio, el precio con AWS es el mismo para una máquina por 10.000 horas que para 10.000 máquinas por una hora. La viabilidad económica es evidente.

La seguridad es la principal objeción que plantean los CIOs acerca de pasar a la nube […]

A.A. Hay una probabilidad en 11 millones de años de que perdamos un objeto, con eso podría responder, pero es sólo una estadística. La idea concreta es que si perdiéramos dos CPD físicos, el cliente siga teniendo acceso a sus datos. La redundancia es muy alta, y tal como marca la regulación, esos datos se quedan en Europa […]

¿Es fiable AWS para absorber cargas de sistemas gubernamentales?

A.A. La fiabilidad no es algo subjetivo. En España tenemos casos relevantes en hospitales, donde los datos han de guardarse por ley durante ocho años (en Suecia son 12 y en Suiza, 15). Esto ha hecho que empezaron a trabajar con AWS porque un almacenamiento a tan largo plazo no les da ningún valor añadido y en cambio les obliga a mantener una infraestructura […]

Hay una recurrente guerra de precios entre proveedores de cloud ¿Es el precio un factor para los clientes?

A.A. Muchas compañías piensan en la nube como un factor de ahorro de costes, y es legítimo que lo piensen. En pocos años, hemos bajado nuestros precios 45 veces. Pero cada vez más, la nube se entiende como una posibilidad de cambiar la cultura interna de las empresas: el coste de fracasar es igual a cero: si un proyecto no tiene el éxito esperado, se dan de baja del servicio y a otra cosa.

[publicada en La Vanguardia el 23/11]


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