3/11/2026

Cuando una teleco despide, no es por la IA

Los recortes de plantilla, obligados o voluntarios, no son nada nuevo, pero han encontrado un comodín en la inteligencia artificial, recurso para barrer bajo la alfombra las causas verdaderas. De paso, se satisfacen los deseos más o menos explícitos de los mercados de capitales. Prescindir anualmente de un 2% de la plantilla es una práctica archiconocida, que  raramente ha mejorado los márgenes operativos y no necesariamente reduce las nóminas. El problema se puede vincular a la supervivencia de un modelo de negocio inadecuado, en opinión de un estudio de MTN Consulting tras rastrear el historial de más de 190 telecos.

Esta consultoría estadounidense ha llegado a la conclusión de que ese 2% anual es la pauta promedio desde hace no menos de cinco años. Y que, en los últimos doce meses, las compañías analizadas han pasado de 4,37 millones de empleados a 4,28 millones. Han sido 92.000 menos, pero de los efectos que supuestamente se buscaban no hay demostración; en realidad, los costes de personal han crecido en el cómputo total.

Tal como suena: la plantilla global de esas telecos se había reducido un 2,1% en el segundo trimestre de este año respecto al mismo período de 2025, mientras el coste anual por empleado aumentaba un 6,8%: de 58.500 dólares a 62.000 dólares de media en doce meses. Pues sí: ese a tener menos trabajadores, el importe total de las nóminas aumenta, diagnostica Matt Walker, fundador de MTN Consulting en la actualización de su estudio Telco Worforce Tracker 2026  correspondiente al segundo trimestre.

Walker enumera varias explicaciones a la pradoja. “Los operadores necesitan más ingenieros de software, más especialistas en ciberseguridas y más profesionales de IA, cuyas pagas son más altas que las de quienes se van, con lo que la media de la plantilla sube pese a la reducción de personal; además del factor adicional de la subida anual de salarios”. Pone como ejemplo a Deutsche Telekom, que entre diciembre de 2025 y junio de 2026 redujo su plantilla en 6.283 puestos a tiempo completo o equivalentes, pero cuyo coste de personal aumentó el 2,5% en la mitad de este año, superando los 10.000 millones de euros.

El ranking de reducción de plantilla entre 2025 y 2026 lo encabeza Telefónica, con 17.769 empleados; le siguen BT (- 7.914) y Deutsche Telekom )  (-7.254). Hasta ahí, tres europeos, mientras que AT&T, habituada a estas contracciones, se ha desprendido de 6.680 puestos de trabajo.

Durante décadas, la infraestructura de los operadores se ha ido transformando conforme evolucionaba la tecnología: se han automatizado las operaciones de red, subcontratado tareas de mantenimiento, cerrado tiendas físicas a la vez que se eliminaban departamentos enteros; igual que componentes de la infraestrructura “mutualizados” (así evitaba Telefónica usar la desagradable palabra “desinversión”.

Como la facturación se resistía a crecer – resume MTN –“el recorte de las plantillas ha sido uno de los métodos favoritos del sector para proteger su rentabilidad [y la de quienes financian su deuda]. Con la aparición de la IA, esa estrategia anticuada se ha reconvertido en un relato de “transformación”. Aparentemente, dice Walker, reducir la plantilla no es sólo un recorte de costes; es la evidencia viva de que los operadores quieren ser (o parecer) “nativos de la IA”.

Para este consultor, siempre ha estado claro que la adopción de la IA provocaría una reducción del empleo, selectivo al comienzo, luego se vería, aderezada con medidas que evitan el conflicto social. Esas medidas se han centrado en la atención al cliente, el desarrollo de software, las operaciones de red y el back office. Reclama, con buen criterio y dudoso éxito, que los medios no busquen el titular facilón, sino que distingan entre empleos eliminados debido a la IA de los que se suprimen por motivos que eran igualmente válidos antes de que los profanos se enteraran de la existencia misma de la inteligencia artificial.

Cita MTN un ejemplo y luego citará más. La británica BT anunció en 2023 un plan para eliminar 55.000 empleos antes de 2030, que originariamente tuvieron por objetivo el tendido de fibra óptica, acabado el cual llegaba el momento de simplificar las operaciones y reducir costes; pues bien, dos años después, la nueva CEO, Allison Kirby sugirió que la compañía debía adelgazarse más, gracias a la IA – que no tenía nada que ver con la supresión original: simplemente utilizó la excusa para cargar de razones una decisión que era parte de su compromiso con quienes la eligieron: achicar la plantilla con o sin IA mediante.

El caso de Telefónica revela que las estadísticas de empleo pueden dar lugar a equívocos. La operadora española recortó su plantilla un 19,3% este segundo trimestre comparado con el segundo del año anterior, unos 17.800 empleados, pero fue una decisión estimulada por la venta de filiales y negocios en América Latina: muchos de los despedidos fueron automáticamente contratados por los compradores del antiguo negocio de Telefónica. Por lo que, si sólo se consideran los negocios que siguieron en la compañía, la plantilla de Telefónica disminuyó un 3,4%, que es muy distinto a los casi 20.000 despidos que sugerían las crónicas con mala uva.

Hablando de Telefónica, su participada británica VO2 ha anunciado que reducirá en 4.000 empleos su plantilla, aproximadamente una cuarta parte, para dedicar el ahorro a recortar la deuda de 22.000 millones de libras y asegurar que podrá hacer ahorros operativos por 600 millones. En una palabra, la decisión que en su día no tomaron los socios (Liberty Global y Telefónica) se pondrá en práctica dejando caer que se trata de una consecuencia más de la IA.

Otra perspectiva es la de AT&T, según MTN. Walker. El segundo trimestre recortó gastos en su negocio tradicional servido por cobre, lo que implicó un cierto número de despidos y un adelgazamiento de la organización, pero su facturación en este apartado descendió el 25% y el beneficio operativo el 45,5%. “Inequívocamente, se trata de una modernización de la red sin relación alguna con la implementación de la IA en sus redes, pero – dice Walker – “reducir el coste de un negocio que va a la baja no hace que éste pase a ser rentable de la noche a la mañana”.

Sintetizando, Walker se muestra escéptico acerca de la atribución a la IA de las reducciones de empleo sin evidencias. Destaca que, efectivamente, la IA puede acelerar cambios que supriman empleos por medio de la automatización de la red, la externalización de servicios, consolidación o abandono de líneas de negocio cuando estos dejan de tener sentido económico. Pero en ningún caso los provoca, afirma.

MTN no ve correlación entre las reducciones de empleo y la mejora de márgenes de los operadores. El beneficio por empleado ha aumentado el 29% entre 2019 y 2025, gracias en gran parte a los despidos, pero los márgenes operativos apenas han variado con la IA, del  15,82% al 15,81% a escala global. El problema, considera la consultora, “es convertir las ganancias de la productividad en mejores datos económicos de las operadoras”. Las nóminas suponen alrededor del 15% de la facturación, mientras que la depreciación y la amortización suponen el 18,5% y otros gastos operativos más de la mitad, por lo que los despidos tampoco mejoran sensiblemente el margen de beneficio. Además, la IA no cae del cielo: implica desembolsos en plataformas, licencias de software, integración, infraestructura en la nube y otros costes intrínsecos de la inferencia de datos.

Cuando los operadores reemplazan empleados por tecnología, no desaparece la la estructura de costes; a veces se va a otro sitio, dice Walker, creando nuevas  partidas de gastos. “La IA puede claramente generar mayor facturación y desarrollar nuevos servicios, pero sólo si los operadores utilizan la menor estructura para rediseñar sus operaciones y crear nuevas fuentes de beneficios en vez de automatizar procesos antiguos”. Lo que no es admisible, advierte, es que dentro de cinco años se hayan eliminado miles de empleos, se hayan gastado miles de millones de dólares en infraestructura IA y se hayan transferido funciones a proveedores externos, mientras los márgenes operativos se mantienen en el 16%, que es precisamente lo ocurrido de media en los últimos cinco años.

La moraleja se puede expresar así: recortar empleo y reducir los costes operativos con la esperanza de lograr mejores márgenes es una decisión racional favorable a los inversores que confía an en que así mejore la eficiencia de la compañía. A lo que el consultor y bloguer Sebastian Barros  añade: “el problema financiero empieza cuando la estrategia principal de una teleco es, aunque no lo reconozca, la reducción de su plantilla. Si no se consiguen nuevas fuentes de facturación o un mayor retorno del capital, la compañía se verá bligada a reducir otra capa de la estructura de costes”. Es lo que Barros llama “e efecto aspirina”: alivia momentáneamente la presión, pero no varían los problemas económicos subyacentes.

Cada programa de reestructuración creado a lo largo de años ha recibido diferentes etiquetas: simplificación, transformación digital, rediseño de los modelos operativos, automatización del portafolio o, últimamente, la productividad IA; lo que no impide – sentencia Barros – que un recorte de plantilla sea la forma más al alcance, a diferencia de las iniciativas comerciales que pudieran aumentar la facturación. Para compañías con un modesto crecimiento de la facturación y una elevada deuda, como es el caso de muchas operadoras europeas, adelgazar la estructura deja problemas sin resolver pero soporta el pago de dividendo a los accionistas – admite – y por esto puede ser una decisión racional aunque no mire más allá de la supervivencia.

[informe de Lluís Alonso]


Contacto Suscríbete RSS


Sobre el autor. Copyright © 2026 El dominio norbertogallego.com es propiedad y está administrado por Diandro SL. B85905537. Creative Commons