15/11/2012

15Nov

Circulan distintas conjeturas acerca de la abrupta, pero no del todo inesperada, partida de Steven Sinofsky (47), sólo tres semanas después de haber presentado Windows 8, la obra de su vida. Para empezar, tiene cierta intriga que se marche de la noche a la mañana, sin transición alguna. El único motivo en el que todas las opiniones coinciden es que se trata de un tipo insoportable e incapaz de colaborar con otros equipos dentro de Microsoft. Es lo que sostiene la respetada Mary Jo Foley, cuyo blog leen miles de empleados de la compañía [¡qué envidia!].

Puede añadirse una tercera razón: Sinofsky dejó imprudentemente que creciera el rumor según el cual podría ser el sucesor de Steve Ballmer. Lo escribí hace tiempo con remilgos en este blog, pero no debía carecer de fundamento cuando hace sólo unos días lo repetía el Wall Street Journal: si Windows 8 es un éxito, venía a decir, el puesto de CEO estará a su alcance como fruta madura. Ahora sabemos que la sucesión de Ballmer (56) está verde.

Para poner las cosas en su sitio: la misión de Sinofsky está concluída. Desde 2006 se ocupó de poner disciplina en una división traumatizada por la «década perdida» elaborando Windows Vista, para sucesivamente dirigir las fases de Windows 7 y Windows 8. Este fue su mérito, pero alguien de sus cualidades y grado difícilmente se interesaría por ponerse a planificar la próxima versión, supuestamente apodada Blue.

Es un secreto a voces que Ballmer lleva tiempo tratando de desmantelar el modelo compartimentado que heredó de Bill Gates hace 13 años. Tuvo mucho sentido que uno de esos «silos» (o virreinatos) fuera la división Windows, que presidía Sinofsky, pero las circunstancias han cambiado: la nueva estrategia de Microsoft exige que todos trabajen con todos, especialmente, si se quiere cumplir el objetivo de hacer que todas las plataformas confluyan en torno a un interfaz común. La sucesora designada es Julie Larson-Green, que ha estado a cargo del desarrollo de Metro (parece que volverá a llamarse así) y a quien Ballmer ha presentado con este elogio significativo: «[…] su probada habilidad para colaborar efectivamente y llevar adelante la agenda transversal de la compañía». Un detalle que puede ser importante: Larson-Green no tendrá rango de presidente, como tenía su predecesor. ¿Reorganización a la vista?


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