6/04/2011

Vodafone cambia París por Bombay

La semana pasada, justo al cierre de su año fiscal 2010-2011, el grupo Vodafone completó dos operaciones que representan cabalmente la estrategia de su CEO, Vittorio Colao. Por un lado, accedió a vender a su socio Vivendi, el 44% que poseía en el segundo operador francés, SFR, por el que recibirá 7.995 millones de euros (9.000 millones de libras); por otro, anunciaba que comprará el 33% que no controla del operador indio Vodafone Essar, por el que pagará el equivalente a 3.100 millones de libras. La posición de Vodafone en Francia era incómoda, mientras que sus resultados del tercer trimestre han confirmado que las fuentes del crecimiento están en India, Turquía y Sudáfrica, no en Europa.

Vittorio Colao

Vittorio Colao

La peculiar presencia de Vodafone en Francia se remonta a la compra de Mannessmann (2000); hace varios años intentó hacerse con el 100% de SFR, aprovechando los problemas financieros de Vivendi, pero esta rehusó vender. Actualmente, SFR tiene 23 millones de usuarios móviles (33,1% del mercado) y 4,9 millones de clientes de banda ancha (24,3%), y representa casi la mitad de los ingresos de Vivendi, un conglomerado que también controla Universal Music, Canal + France y Activision. Jean Bernard-Levy, su CEO, ha sugerido que ahora tendrá las manos libres para buscar sinergias con estas otras propiedades. Pero el desembolso podría atenuar la expansión internacional, tras un 2010 en el que se ha hecho fuerte en Brasil con la compra de GVT y ha entrado en el operador marroquí Meditel.

La operación en India es más retorcida. Ha habido tensiones desde el primer día entre Vodafone y su partner Essar. En 2007, cuando el grupo británico (entonces dirigido por Arun Sarin, ciudadano indio) compró el 66% a Hutchinson a un alto precio, pretendía adquirir la totalidad, pero el socio local se negó e incluso amenazó con bloquear la transacción. Desde entonces, Vodafone ha afrontado sucesivos problemas en ese mercado, y decidió depreciar el valor contable de su participación. El gobierno indio aún le reclama 2.500 millones en impuestos por la transacción de 2007, y el caso está en los tribunales. Al menos, Vodafone Essar puede presumir de no haberse manchado con el escándalo de sobornos por la subasta del espectro, en el que están implicados varios de sus rivales.

Se antoja innecesario añadir que India es un mercado tan grande como impredecible. Los precios son muy bajos y los competidores, una decena, son demasiados. La solución por la que ha optado Vodafone es la escalada, para lo que tendrá que hacer fuertes inversiones en capacidad.

No es el único dolor de cabeza para Colao. La tenaz hostilidad de unos cuantos inversores ha forzado la retirada del chairman John Bond, presunto culpable de avalar la creación de un imperio global que, según ellos, no aporta valor suficiente a los accionistas. El próximo julio, el puesto de Bond será ocupado por Gerard Kleisterlee, ex CEO de Philips y, como tal, experimentado reformador de gigantes corporativos. Por su lado, Vittorio Colao entendió la urgencia de apaciguar a los revoltosos, e inició un viraje estratégico, empezando por anunciar una nueva estructura, con dos divisiones (Europa y No-Europa), a la vez que agrupa todas las participaciones minoritarias en una unidad cuyo mando asumió personalmente.

Colao se comprometió a desprenderse de los activos que no controla al 100%. Algunos los vendió en 2010: el remanente del operador japonés Softbank y el 3,2% de China Mobile. La cesión del 24,4% en el operador polaco Polkomtel está próxima y, tras la desinversión en Francia, queda pendiente el último y más delicado expediente: qué hacer con el 45% que posee en Verizon Wireless.

Es otro casus belli para algunos accionistas. El socio estadounidense, Verizon Communications, decidió hace años que la filial móvil no repartiría dividendos hasta pagar la deuda con la matriz, y por consiguiente Vodafone no recibe un dólar por su 45%. En principio, esta situación va a cambiar en 2012, pero está abierta la posibilidad de que Verizon compre ese porcentaje y Vodafone se olvide del mercado estadounidense. A menos que ambas partes negocien una fusión transatlántica, hipótesis que reflota cada vez que se acerca el momento de anunciar resultados. Vittorio Colao ha enfriado las expectativas: “lo primero es resolver la cuestión de los dividendos”. Los resultados anuales de Vodafone se anunciarán los primeros días de mayo.


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