2/05/2014

Vittorio Colao verbatim [2014]

Desde hace casi tres años, el autor de este blog ha perseguido infructuosamente la oportunidad de una entrevista cara a cara con Vittorio Colao, CEO del grupo Vodafone. Entretanto, ha sido invitado a dos briefings de Colao con la prensa española, el anterior en 2012. El pasado 22 de abril, Colao estuvo nuevamente en Madrid con motivo de la inauguración de la nueva sede de la empresa, y volvió a comparecer ante un grupo de periodistas. La reciente compra de Ono y sus consecuencias sobre la posición de Vodafone en España centraron buena parte de las preguntas. Las respuestas de Colao, prolijas y bienhumoradas, excluyeron el menor comentario sobre la eventualidad de nuevas adquisiciones.

Vittorio Colao

Vittorio Colao

Del encuentro participaron Francisco Román y António Coimbra, presidente y consejero delegado de Vodafone España, respectivamente. A continuación se transcribe, con la mínima edición imprescindible, lo sustancial de las respuestas de Vittorio Colao. En cuanto a las preguntas, por obvias razones deontológicas, sólo se consignan las del propio autor. No es esta la entrevista deseada, pero sirve como sucedáneo. Rico pero inevitablemente extenso. O extenso pero rico.

Vittorio Colao: España es hoy por hoy, junto con Alemania, la mejor representación de nuestra estrategia de inversión: banda ancha, 4G, fibra cable, servicios a empresas… Es también una manifestación de confianza en el país, donde tenemos un equipo talentoso, recientemente reforzado, y los recursos económicos necesarios para llevar adelante esa estrategia. Nos gustaría ver cuanto antes una recuperación económica y un entorno más favorable en asuntos fiscales, de espectro y de regulación, pero estoy convencido de que me van a preguntar sobre ellos.

António Coimbra, consejero delegado de Vodafone España: a la introducción de Vittorio sólo quisiera añadir que la adquisición de Ono no sólo encaja en nuestra estrategia sino que nos va a permitir acelerar los planes que teníamos para los tres o cuatro próximos años, de despliegue de fibra y en una nueva generación de redes. Creemos que se inicia un nuevo ciclo y queremos liderarlo. Con la integración de Ono, prestamos servicio a 7,2 millones de hogares […]

V.C: La integración de Ono no concierne sólo a su infraestructura y sus clientes. Uno de los factores de la adquisición es la capacidad de gestión. Es lo mismo que hemos hecho con Kabel Deutschland: junto con el equipo directivo de Ono vamos a discutir otras opciones para equilibrar la cobertura regional: podemos comprar activos, si el precio fuera atinado, o invertir si tuviera sentido, pero no tenemos una posición a priori.

N.G: Después de Alemania, una compra de calado en España. ¿Considera que los activos en cable y fibra son un medio idóneo para la consolidación del sector en Europa?

• Me plantea una discusión de gran alcance: ¿cómo debería ser el futuro? No será móvil ni fijo, no será wifi, no será un futuro de contenidos y servicios… sino una combinación de todo eso y más. En diez años, las redes llegarán a todas partes, a todos los hogares y a todas las empresas, habrá redes en las farolas de las calles, los coches estarán conectados a Internet. Nos extrañará que en algún espacio público no haya banda ancha, como hoy nos llama la atención la ausencia de electricidad. Sobre todo, las redes se complementarán unas con otras: será privadas o públicas, o una mezcla de las dos.

Así será el mundo dentro de cinco o diez años, dependiendo de cada país. Lo que hemos empezado en Vodafone es una migración desde una realidad en la que éramos un operador móvil a otra realidad diferente. Muy pocas compañías serán capaces de hacer lo que estamos haciendo en Vodafone, y ahí es donde encaja su pregunta acerca de la consolidación: quizá sobrevivan pequeños actores del mercado como una especie de franquicia de los grandes, pero lo más probable es que no sobrevivan, dependerá del mercado.

• En general, la situación en los mercados del sur de Europa ha sido muy dura estos últimos años. Lo ha sido para Vodafone, ustedes conocen los datos, pero también para Telefónica y Orange (esta un poco menos, aunque últimamente…). Me constan personalmente las dificultades de Italia; Grecia las ha pasado muy mal, y ahora parece que empieza a mejorar tímidamente […] A veces me preguntan por qué no invertimos sólo en los mercados emergentes, donde nos va muy bien; mi respuesta es que invertimos ´también` en esos mercados. Algunos inversores hacen esa pregunta porque, básicamente, corren tras el crecimiento y sólo el crecimiento. Por nuestra parte, creemos que en mercados como el español hay una importante reserva de crecimiento, sólo tenemos que ser pacientes y jugar bien nuestras cartas.

• Es cierto que en España seguimos pendientes del dividendo digital, la banda de 800 MHz. En mi opinión, es vergonzoso que se quiera preservar el mercado de la televisión tal como es, cuando todo el mundo sabe que la televisión se está desplazando aceleradamente a la banda ancha. El canon sobre los operadores para financiar la TV pública es incomprensible para nosotros. Mi única recomendación a las autoridades españolas sería que empiecen a pensar en el futuro y dejen de pensar como en el pasado.

• Hay una aguda competición en las comunicaciones móviles en España, pero al mismo tiempo es muy difícil para los competidores acceder a la fibra de Telefónica; no hay manera de cooperar con ellos: son una empresa que reclama competencia fuera de España, pero defienden con aspereza su fortaleza dentro de España. No creo que tratar de conseguir la exclusividad de ciertos contenidos sea algo bueno para los consumidores, porque crea una barrera que eleva el precio de los contenidos. De manera que, en efecto, creo que hay muchas cosas que arreglar en la regulación española.

• Acerca de la perspectiva de los acuerdos entre Vodafone y Orange, les puedo asegurar que nada ha cambiado por el hecho de que Vodafone haya comprado Ono. Hace un par de semanas estuvimos en París, y tanto yo como António [Coimbra] nos hemos reunido al más alto nivel de Orange. Las relaciones son excelentes y seguiremos cooperando en un mercado donde, como he dicho, Telefónica sigue atrincherada en su fortaleza. En consecuencia, vamos a continuar con nuestro plan de despliegue de fibra pactado con Orange, porque el objetivo es el mismo de siempre, reducir los costes de nuestra expansión en España. ¿Puede haber algún ajuste en los acuerdos? Claro que puede haberlo, como es normal entre dos partners que se respetan.

Pero el propósito se mantiene: 3 millones de hogares; y desde luego, Orange y Vodafone van a competir en servicios, pero en el frente de la inversión van a maximizar la competencia con Telefónica. Por una vez, tiene gracia ver a Telefónica en el retrovisor: tenemos 7 millones de hogares conectados, ellos tienen 3 millones; nosotros estamos más cerca de los 10 millones que dicen pretender. Estoy seguro de que a Paco y António les encanta ir por delante.

N.G: El cuerpo regulatorio europeo está en una impasse, pendiente de la renovación institucional: ¿qué espera de la futura Comisión? La segunda es acerca del roaming: la gratuidad ha sido aprobada con plazo definido, y la resistencia ha terminado. ¿Cuál es la posición de Vodafone ante esta situación?

• Me extenderé un poco. El primer comentario es sobre Europa en general: los reguladores europeos deberían reconocer que se han equivocado en muchas cosas: hay demasiados operadores, no hay inversión suficiente ni rentabilidad que la estimule. Desde mi punto de vista, esto es consecuencia de la obsesión por multiplicar el número de actores, creyendo que así protegerían al consumidor; al final, la protección ha beneficiado a los que no invierten […]

Mientras en Europa se ha persistido en esa obsesión, ignorando nuestras objeciones, en Estados Unidos han construído Google – 350.000 millones de capitalización bursátil – o Facebook, que puede permitirse comprar What´sApp y sumar un total de 1.500 millones de usuarios en todo el mundo. Son empresas de las que no se pretende que ayuden a la supervivencia de competidores menores, pero nosotros sí estamos obligados a hacerlo en cada país de Europa.

[…] ¿Han comprendido los reguladores que el mundo ha cambiado y que hace falta otro enfoque? Me temo que no, pero tengo que confiar en que la nueva Comisión Europea lo comprenderá. Espero de ella que facilite la consolidación en lugar de bloquearla. Cuando algunos predican que se debería mitigar los alcances de la consolidación, yo me pregunto de qué están hablando; no se puede aceptar la consolidación y al mismo tiempo desvirtuarla. Es necesario que se deje de proteger a esos artificios llamados cuarto operador, quinto operador, etc. y que se redefina el marco de los operadores virtuales que no muestran ningún interés por invertir.

Lo he dicho hace poco, y lo repito aquí. Vivimos en un mundo en el que Google controla el 90% de las búsquedas, en el que Facebook paga 19.000 millones de dólares por What´s App. Pero Europa es otro mundo, un mundo en el que se pregona la conveniencia de que en Irlanda siga habiendo cuatro operadores, siendo un país de 4 millones de habitantes.

Los reguladores europeos tienen que despertarse a una idea muy simple: esta es una industria intensiva en inversión. Estoy seguro de que Vodafone España invertirá en tiendas, sólo en tiendas, más de lo que invierten todas las compañías estadounidenses en España en un año. Esto en cuanto a la CE, ahora paso a la cuestión del roaming.

Siempre he sostenido que nuestra industria cometió un error al aplicar precios excesivos al roaming; ahora es más evidente con los datos que con la voz, pero hemos corregido el rumbo. Vodafone tiene 15 millones de clientes que se llevan consigo su tarifa normal cuando salen fuera de su país. Nos estamos aplicando la regulación antes de su vigencia, pero seamos serios: en promedio, los europeos no pasan más de siete a diez días por año fuera de su país; los otros 350 días, el problema no son los precios sino la estructura del mercado. Vale, nos equivocamos con el roaming, y lo hemos corregido, pero no me digan que ese es el mayor de los problemas.

• Las telecomunicaciones son necesariamente oligopolios competitivos. ¿Cuántos operadores hay en China? Tres para 1.400 millones de habitantes. ¿Cuántos hay en Estados Unidos? Cuatro para 320 millones de habitantes, en la primera economía del planeta. ¿Cuántos tenemos en Europa? No llevo la cuenta exacta, pero son bastantes más de 100, con toda seguridad […] Rebeca me pregunta por el oligopolio en España; creo que este país tiene la suerte de contar con tres grandes operadores interesados en seguir invirtiendo a largo plazo. Lo importante es asegurarse de que los tres puedan competir, de que la cancha sea igual para los tres. Ahí está la diferencia entre un oligopolio clásico, de colusión, y lo que he llamado oligopolio competitivo.

• Si hemos comprado Ono ha sido para estar en mejores condiciones de competir, o en condiciones de competir mejor. Pero si Telefónica cierra acuerdos de exclusividad sobre determinados contenidos, será difícil para nosotros competir. Aparte, tenemos que ofrecer a los OMV las mejores condiciones de itinerancia, pero esas condiciones deberán ser tales que cubran nuestros costes, todos los costes, por esto es importante que el oligopolio competitivo funcione. Fíjese que incluso en Estados Unidos se discute acerca de la oportunidad de bajar de cuatro a tres el número de operadores; no tengo constancia de que tal cosa esté en la cabeza de las autoridades europeas.

• Se me ha preguntado [Ignacio del Castillo] por qué los inversores deberían invertir en Europa en las condiciones de mercado que he descrito y, más en general, por qué deberían invertir en un mercado con tan bajo potencial de crecimiento. Bueno, si no hay crecimiento es por un exceso de regulación y porque hay demasiados competidores que reducen los beneficios año tras año. Vuelvo a la pregunta anterior de Norberto: si la Comisión Europea cambia su enfoque por otro que favorezca la inversión y su retorno para atraer a los inversores, estos acudirán a nuestra llamada; si la futura CE mantuviera el rumbo burocrático y punitivo, no invertirán.

• En Alemania, tras la compra de KDG, somos sin discusión el segundo operador, pase lo que pase con la fusión entre O2 y E-Plus. […] Estamos a favor de esa consolidación, siempre que se cumplan dos condiciones: que la suma de ambos operadores no acumule una cantidad desproporcionada de espectro, porque en tal caso preferiríamos la situación actual. En segundo lugar, los remedios que plantea la CE no nos parecen peores que esta situación.

• No tengo razones para dudar de que el gobierno español va a cumplir sus compromisos con respecto a la disponibilidad del dividendo digital el 1 de enero de 2015 a más tardar. Dicho desde una visión europea, es preciso simplificar el entorno en el que operamos. En Estados Unidos, el espectro es para siempre, en Europa para 10 o 15 años, y debería ser al menos para 25 o 30. La industria lleva algún tiempo discutiendo las tecnologías de 5G, pero en España todavía estamos esperando que se nos entreguen frecuencias que hemos adquirido en una subasta transparente. En cuanto a los proyectos de reforma fiscal en España, dejaré que Paco responda a un asunto que conoce mejor que yo.

Francisco Román, presidente de Vodafone España: nunca especulamos sobre proyectos legislativos en marcha, pero de manera general diría que cualquier enfoque fiscal nos parece correcto si ayuda a la recuperación económica y nos afecta en la misma medida que al resto de las empresas que, como Vodafone, cumple a rajatabla sus obligaciones con Hacienda. Lo que seguiremos criticando es la tentación de los añadidos, impuestos ´creativos` cuya finalidad es sufragar lo que sea. En este momento, vemos algo de ironía en el hecho de que la compra de Ono nos llevará a pagar un canon para financiar la televisión pública, que Vodafone dejó de pagar cuando abandonó su actividad audiovisual.


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