27/04/2012

SAP y Violin Memory se cortejan, sin más

A vuelapluma, algunas noticias pasan por rutinarias, y sólo se comprenden en función del contexto. Es lo que ocurre con el anuncio de una inversión de 50 millones de dólares – hasta la cifra puede parecer rutinaria, al lado de otras transacciones – en una cuarta ronda de financiación de la empresa Violin Memory, creada en 2005 y especializada en tecnología de almacenamiento flash. Lo destacable del caso no son los números sino el nombre de quienes han aportado esa cuantía: SAP Ventures, vehículo de la compañía alemana de software, un fondo de capital del Silicon Valley y otro socio que estaba en la familia, el fabricante de semiconductores Toshiba. O sea que de rutina, ni hablar.

Don Basile

Don Basile

La tecnología flash no es barata, pero seguirá bajando de precio, y puede jugar un papel clave ante la necesidad de las empresas de procesar con rapidez grandes volúmenes de datos y analizarlos, lo que a la larga es un gran ahorro de costes, explicaba a finales de marzo Don Basile, CEO de Violin Memory, ante una decena de periodistas europeos entre los que se encontraba el autor de este blog.

Poner la memoria flash en el corazón de la infraestructura de big data es imprescindible para cualquiera que esté preocupado por obtener más rápidamente los resultados de su análisis. Y es notorio que los arrays de tecnología flash trabajan más rápido que los de disco o de cinta, más baratos pero ineficientes para estas aplicaciones.

En estas definiciones se puede rastrear la clave del noviazgo – por ahora sólo financiero, ya se verá si va a más – entre SAP y Violin Memory un entendimiento que gira en torno al motor de procesos analíticos HANA, cuyas entregas empezaron hace ahora casi un año. Al cierre del cuarto trimestre de 2011, las cuentas de SAP revelaban ingresos de 160 millones de euros generados por HANA, bastante más de lo esperado en los días de su lanzamiento.

Cifras al margen, SAP no había tenido un producto tan popular – ni, para ser precisos, tan jaleado por sus directivos – desde que lanzó su suite R/3 hace dos décadas, que transformó la compañía germana elevándola al olimpo del software. La base de datos (porque de esto se trata) HANA, es una combinación de distintas tecnologías, con una clara orientación al uso de memoria flash para el almacenamiento de datos y su análisis. Con esta oferta en las manos, SAP ha acelerado su colaboración con partners tan significados como HP, Dell, Fujitsu, IBM y Cisco, cinco líderes del mercado de servidores.

Queda dicho que HANA está destinada ante todo a aplicaciones analíticas. En esta línea, SAP ha anunciado varias iniciativas: a finales de marzo, el anuncio de creación de un fondo de capital riesgo, dotado de 150 millones de dólares, para dar soporte a las startup que desarrollen aplicaciones bajo HANA. La inversión en Violin Memory se inscribe, de momento, en esa línea. Sin embargo, no hay indicios de que la empresa alemana tenga intenciones de imitar a Oracle y apropiarse de una u otra compañía de hardware afín con su estrategia maestra.

Un buen número de startups de hardware de almacenamiento han sido compradas por otras grandes – EMC, sin ir más lejos – como atajos para ganar presencia en uno de los segmentos con más rápido crecimiento de la industria. Lo mismo podría ocurrir con otros especialistas en la tecnología flash, pero no parece que Violin Memory y su CEO contemplen esa posibilidad. Tampoco parece que esté en los planes de SAP, pero es cierto que una combinación les permitiría fabricar un appliance flash con latencia – retraso de una señal al moverse de un punto a otro – muy inferior a la corriente.

Una de las cualidades de Violin Memory es que sus productos han sido diseñados para sacar ventaja de los chips de memoria flash fabricados por Toshiba, su socio de primera hora. Otra es su capacidad para trabajar con Hadoop; la combinación entre esta plataforma y la tecnología flash daría una gran ventaja de I/O, hasta el punto de permitir, según la compañía, reducir considerablemente los requisitos de infraestructura.

Volviendo al encuentro con Basile, no es persona que destaque por su empatía, pero al mismo tiempo evidencia que disfruta de su propia leyenda como especialista en preparar empresas para la prueba de fuego de Wall Street. Se incorporó a Violin Memory como CEO hace tres años, tras abandonar en medio de la polémica el mismo cargo en Fusion-io, otra compañía de almacenamiento flash que, desde entonces, ha preparado a conciencia su OPV. Una vez en bolsa, ha conseguido revalorizar su acción un 40%, y actualmente equivale a una capitalización de 2.500 millones de dólares.

A su manera. Basile quiere llegar más alto, según su soliloquio ante la prensa en Mountain View. “Una salida a bolsa es la salida más lógica para nosotros, pero no tiene por qué ser inmediata”. Uno de sus colaboradores sugirió al margen la expectativa de una valuación cercana a 4.000 millones o, en todo caso, superior a la que en ese momento tenga Fusion-io [es lo que tienen los resentimientos].

Violin Memory, según Basile, se encuentra “en la intersección de big data, virtualización y las aplicaciones críticas; estamos en una posición única para capitalizar el hipercrecimiento esperado de flash en el datacenter, y esto nos da una oportunidad de negocio de varios miles de millones de dólares”. Por ambición que no quede.


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