13/09/2019

Mercado cloud español: toca hora de alianzas

Hace meses, este blog comentaba un estudio de la consultora Quint Group preguntándose por qué España tardaba en subirse a la nube. En su edición 2019, el estudio hila más fino: el mercado español “asciende a la nube lentamente, pero con criterio”. Y razona que “pese a que la falta de madurez de las soluciones cloud y la crisis económica retrasaron el nivel de adopción […] la organizaciones españolas perciben hoy la nube en términos más estratégicos”. La reducción de costes ha dejado de ser un objetivo primordial. Es una de las claves del documento Cloud Computing en España 2019, elaborado sobre la base de 120 cuestionarios a directivos, sin especificar el número de empresas consultadas.

La tesis central y más novedosa identifica como tendencia que sigue el mercado la configuración de ´ecosistemas` que en la práctica funcionan como alianzas no necesariamente exclusivas. Los autores lo expresan  como “la transición desde una fase de Cloud Wars a otra de Cloud Politics. Dicho en roman paladino, los grandes proveedores de servicios cloud – AWS, Microsoft y Google – han llegado a un punto tal en su hegemonía que les hace ver la conveniencia de tejer otro modelo de relaciones de partnership con empresas convencionales de TI. Estas, que en muchos casos fueron víctimas iniciales de la aparición del modelo cloud, son ahora cortejadas para que tiren del carro de sus supuestos victimarios. Esta, por supuesto, es una interpretación libre del texto de Quint.

De momento, la mencionada transición se caracteriza por acuerdos de partnership entre los así llamados ´hiperescalares` por un lado y, por otro, los integradores y proveedores de infraestructura, que el texto define imaginativamente como “sherpas del cloud” , en general a través de acuerdos fraguados que conjugan el interés de ambas partes por las fórmulas híbridas. Un exponente de esta práctica – aunque no se analiza en el informe – pudiera ser VMware, cuya proeza consiste en que, tras renunciar a montar su propia nube, ha sellado acuerdos con los tres ´hiperescalares` mencionados. Otro caso reseñable es la compatibilidad acordada por Oracle y Azure. Llámense alianzas o, más pomposamente, ecosistema, estas iniciativas revelan la búsqueda de beneficio recíproco. Según el esquema de Quint, es el paso de la guerra a la política.

El equipo redactor, liderado por Javier Morgado, managing director de la filial española de Quint, considera que con esa apertura, los ´hiperescalares` no sólo reconocen que no pueden hacerlo todo por sí solos; más allá de lo obvio, “están ejerciendo un rol importante de tracción de innovación hacia [otros] proveedores de servicio”. Este efecto – añade – se transmite de inmediato al mercado y será un factor decisivo en 2020.

De otear 2020 se trata, en definitiva. En lo fundamental, Quint Group persiste en su diagnóstico de la edición anterior: el mercado seguirá en expansión hasta el año próximo. Tendencia que, sin cuantificar, deduce de un par de cifras: el 78% de las empresas encuestadas prevé incrementar sus inversiones en  IaaS y PaaS, mientras que el 22% las mantendrá en sus niveles actuales. Casi la mitad contempla incrementos del 20% o más y una de cada diez empresas elevan esta previsión hasta un 40% de aumento, sin duda, notable. Estos porcentajes son similares cuando se pregunta por las inversiones en SaaS. En ningún caso está previsto un descenso del gasto.

Puestos a sintetizar sus hallazgos, los autores del estudio, coordinado por Álvaro Martín, trazan un perfil ideal de la empresa española con mejor experiencia de servicio en la nube. Sus atributos son: 1) invierte en IaaS/PaaS hasta un 25% de su presupuesto TI, 2) confía en aumentar ese presupuesto en más de un 20% el año próximo, 3) pero menos del 20% en la modalidad SaaS, creen detectar, 4) utiliza la nube sobre todo para desplegar servicios de correo y ofimática; en menor medida servicios de cómputo, almacenamiento y servidores web y 5) señala como ventajas principales la flexibilidad, escalabilidad, transformación organizativa y mejora del time-to-market.

A todo esto, el futuro del mercado cloud descansa sobre un factor esencial, la satisfacción de los clientes. Ya en 2018 el nivel de satisfacción general con los principales proveedores era bastante alto (especialmente con los ´hiperescalares`, rasgo que se mantiene. Pasado un año, la situación ha mejorado, puesto que son muy pocas las declaraciones de  insatisfacción.

Es importante partir de la satisfacción para valorar el resto de las respuestas parciales. El mejor resultado en satisfacción lo registra Google, seguido por AWS y Microsoft Azure. Cierran la lista  Telefónica (12% de insatisfechos) y Oracle (con un preocupante 36%).

Desde luego, el desglose de los factores que influyen en la satisfacción general daría lugar a muchas variantes. Si bien en el caso de los ´hscalipereares` la entrega de servicios está muy bien considerada por sus clientes, no ocurre lo mismo cuando se les pregunta por sus equipos de gestión de cuentas: sorprende que sea tan pobre la percepción que en este apartado merece Microsoft, relegada a la quinta posición, mientras que BT sale muy bien parada en el ranking.

Lo mismo ocurre con otro parámetro valorado, la flexibilidad de las condiciones contractuales: vuelve BT a colocarse por delante de sus competidores, mientras que, atención que vienen curvas, sólo un 10% de los directivos encuestados valoran positivamente a AWS conforme a este criterio. En el precio, que sigue siendo importante, vuelve a destacar BT: un 46% considera competitivos los de este proveedor. O, para decirlo con propiedad, más competitivos que los del resto de la lista.

La segunda clave considerada es el papel que la nube está jugando en los procesos de transformación de las organizaciones, más allá de los aspectos meramente tecnológicos ¿En qué medida el fenómeno cloud está dando un vuelco a los procesos y las operaciones corporativas? La eliminación de barreras entre las áreas de infraestructura y desarrollo implica un cambio cultural, que los autores consideran como la gran virtud de la adopción del modelo cloud.

Corresponde matizar este punto del análisis. Para servicios como base de datos, seguridad, plataformas de desarrollo e integración, aplicaciones de negocio y almacenamiento, la nube privada sigue teniendo la preferencia de los encuestados. Pero la nube pública va acumulando adeptos por la vía de servicios como el puesto de trabajo virtual, el correo y las suites informáticas, el análisis de datos y la inteligencia del negocio.

En cuanto a la tercera clave. Quint dictamina que el almacenamiento cloud está en una franca senda de consolidación: ya es el tercer servicio, con un 62% de respuestas, por detrás del correo y la ofimática (69%) y los procesos en servidores (65%). Lo cierto es que la inteligencia de negocio y la analítica se encuentran a muchos cuerpos de distancia (34%) reservadas a empresas tecnológicamente maduras. En este punto, la consultora avisa que es mejor no precipitarse: antes de lanzarse por esos caminos, afianzar ordenadamente las capas inferiores. No comenzar la casa por el tejado, es el símil más apropiado.

No deja de llamar la atención el vigoroso crecimiento del almacenamiento cloud, que el año pasado recibía treinta puntos porcentuales menos que en 2019: la razón no es otra que la avalancha de datos que viene. En cambio, sólo el 34% de las respuestas aluden a la analítica y la inteligencia de negocio para sacar todo el jugo a esos datos almacenados.

Finalmente, la lista de barreras que frenan la adopción de la nube presenta como primera el marco regulatorio (63%). La entrada en vigor del RGPD en la Unión Europa ha generado incertidumbres y temores ante el riesgo de sufrir sanciones millonarias. Como otros inhibidores se señala la dificultad de integración (47%), con la que se topan muchas compañías que aún acumulan tecnología heredada, por lo que la digestión de entornos nativos cloud se les atraganta.

En una relectura de lo anterior, llama la atención que, pese a un mensaje troncal del estudio según el cual la confianza en el modelo cloud se afianza y supera miedos  pasados – como la seguridad – las limitaciones culturales se erigen como barrera: del 37% en 2018, pasan al 41% de menciones. No son las únicas rémoras: los costes ocultos son citados en el 38% de las respuestas de este año (33% en 2018) y los problemas de rendimiento suben del 13% al 19%.

Estas consideraciones no impiden que los criterios más relevantes a la hora de seleccionar un proveedor sean muy similares a los de 2018: la obvia relación calidad-precio (64%), la flexibilidad tanto en servicios como en tarifas (51%) y la oferta de un catálogo completo de servicios (42%). Lentamente, advierte Quint, asciende la importancia de la experiencia del proveedor en soluciones verticales (38% en esta edición).

[informe de David Bollero]


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