28/01/2019

Los futuros usuarios de 5G no se enteran

Falta menos de un mes para el Mobile World Congress y su tema estrella será 5G, como lo fuera el año pasado y los anteriores. Volverá a serlo, con más motivos en febrero de 2020. Sin embargo, un estudio de GSMA, ente organizador del encuentro de Barcelona, revela que el 24% de los usuarios europeos de telefonía móvil no han sido capaces de responder qué beneficios reales o potenciales esperan de las futuras redes 5G. ¿Ignorancia o fallo de marketing? Probablemente las dos cosas. “Es decepcionante, pero no me sorprende, habida cuenta del alto número de personas convencidas de que 5G es una mera continuidad de 4G”, dice Peter Jarich, analista de GSMA y responsable del estudio.

Otras conclusiones: el 54% de los consultados menciona la velocidad como el principal atributo de 5G (falso) y el 41% cree que va a mejorar la cobertura geográfica (posible pero lejano). Puede que los medios, con su obsesión por los gadgets, hayan contribuido al espejismo, pero Jarich carga las tintas sobre la industria por no haber sabido vender la buena nueva.

No se puede pretender que los usuarios corrientes de smartphones conozcan las cualidades de una tecnología que apenas ha pasado por las fases de estandarización y pruebas piloto. Precisamente, la Comisión Europea acaba de publicar los resultados trimestrales de su Observatorio 5G, de cuya elaboración se ocupa la consultora francesa Idate.

Según el prolijo documento, varios operadores desplegarán en los próximos meses redes 5G en condiciones de operación real con decenas de estaciones de base en numerosas ciudades europeas. “5G está avanzando en Europa”, asegura el informe, si bien hay que reconocer que China y Estados Unidos van muy por delante. La revisión reciente del marco regulatorio de la UE y la entrada en vigor del Código de Comunicaciones Electrónicas (CCEE) aprobado en 2018, con la consiguiente trasposición a las legislaciones nacionales son sin duda elementos que darán impulso a 5G.

Durante los dos últimos años, los principales operadores europeos han trabajado con fabricantes de equipos de red – y últimamente con varios sectores verticales – identificando proyectos que permitan validar las capacidades de 5G. Para unos y otros, las nuevas redes se presentan como una oportunidad de trascender la evidente saturación de la demanda de smartphones explorando prestaciones más allá del consumidor.

Se les presenta un serio problema: las industrias que en teoría podrían extraer ventajas, no están preparadas para ello. Timotheus Höttges, CEO de Deutsche Telekom, habló el mes pasado de “cacofonía en relación con los requerimientos de la sociedad: nadie parece saber con precisión qué espera [de 5G]”. En la misma ocasión, el presidente de Orange, Stéphane Richard, puntualizó que su empresa, en colaboración con Nokia, abrirá en París un centro en el que las empresas podrán experimentar sus “casos de uso” para las venideras redes 5G.

Entretanto, el último informe de CE/Idate constata el esfuerzo de los operadores: 138 pruebas en los 28 estados miembro más otras 33 en el llamado ´espacio europeo` (Suiza, Noruega, Rusia, Turquía y San Marino). En junio pasado, el operador Elisa ha puesto en marcha un servicio comercial en las ciudades de Tampere (Finlandia) y Tallin (Estonia). A lo largo de este año se espera la firma de contratos de despliegue necesarios para cumplir el calendario que prevé servicios plenamente comerciales en varias ciudades europeas. Sólo entonces 5G será (relativamente) visible para el público.

Todas las pruebas han tenido lugar en áreas limitadas dentro de los países, pero están previstos corredores paneuropeos con múltiples operadores para probar la interconexión de redes y servicios, con inversiones de 15 a 20 millones de euros. Hasta la fecha la banda de frecuencias más probada es la de 3,6 GHz, aunque se empieza a trabajar en la de 26 GHz. En ambos casos, con la norma estándar New Radio non-stand alone, 15 del 3GPP).

Según el Observatorio 5G, los principales países donde se han realizado pruebas con 5G son, en este orden, España, Francia, Alemania, Italia, Reino Unido, Finlandia, Estonia, Holanda, Portugal y Rumania. Hasta ahora, nueve han publicado hojas de ruta nacionales específicas y definido sus estrategias. Los estados miembros de la UE tiene obligación de habilitar la banda de 700 MHz en 2020 o antes; como máximo, a mediados de 2022 si hubiera motivos que justifiquen su postergación.

Aunque el informe destaca que el despliegue de redes 5G en Europa se está acelerando, también pone de relieve que los planes de inversión y los modelos de negocio no se han hecho públicos, tal vez porque falta aclarar condicionantes financieros. Para que esas estrategias sean consistentes, la CE publicó el pasado noviembre un documento que sintetiza las mejores prácticas y elementos comunes que deberán seguir los planes nacionales.

La banda de 3,4 a 3,8 GHz ya ha sido asignada en España y otros cuatro países, mientras la de 700 MHz es la prioridad de otros cinco – entre ellos Alemania y Francia, dos mercados voluminosos – pero Italia ha asignado adicionalmente la de 26 GHz. En doce países se ha completado al menos una subasta de espectro y para este año hay más previstas en once países.

En España, la banda del espectro de 3,6 a 3,8 GHz fue subastada en julio pasado. En ella, Vodafone resultó adjudicataria de 18 bloques de 5 MHz, Orange de 12 y Telefónica otros 10. Estos tres operadores desembolsaron un total de 438 millones de euros. Para el primer trimestre de 2020 está prevista la adjudicación de la banda baja de 700 MHz, que inicialmente debía haberse liberado en primavera).

En principio, los tres grandes operadores en España seguirán en pruebas hasta finales de año, pero no se conocen planes de servicio comercial hasta coincidir con la Eurocopa. Fuera de Europa, se manejan calendarios que – reputaciones aparte – son sustancialmente similares. Tras la discutida experiencia de los JJOO de Invierno 2018, Corea del Sur lleva adelanto, con el lanzamiento de servicios comerciales en el segundo semestre de este año. China y Japón los tienen agendados para 2020.

El caso estadounidense es peculiar por la batalla propagandística entre Verizon y AT&T. La Federal Communications Commission había impulsado un rápido desarrollo de las redes 5G concediendo prontamente licencias, pero los recelos entre operadores cuestionan esas prisas prematuras.

Los próximos meses serán decisivos para evaluar el desarrollo real de las infraestructuras. De momento, este segundo informe trimestral deja muy claro que están en fase piloto, y que no existen dispositivos homologados. Tampoco se han publicado los planes de inversión ni un calendario preciso de entrada en servicio. La última semana de febrero, el MW de Barcelona dará ocasión de desvelar algunas incógnitas, pero muchas otras seguirán su curso en los próximos meses y años.

La norma New Radio non-stand alone ha despejado las que se relacionan con el acceso radio, fundamental para el desarrollo de las estaciones de base y de los dispositivos. Como es lógico, la tecnología no se ha quedado quieta desde que quedaron definidas las reglas vigentes en 4G.

El ecosistema tecnológico asociado a 5G tiene muchos otros elementos interdependientes: Se ha dicho con razón que es un puzle que incluye, entre otras, la virtualización (SDN y NFV) del core, actualizar el transporte (backhaul),  aplicar el concepto de edge computing, desarrollar plataformas IoT para la industria y C-V2K para la automoción. Estos procesos ya tienen como punto de anclaje la próxima fase de estandarización, Release 16 del 3GPP, no antes de 2021.

En este contexto, Roberto Viola, director general de Redes, Contenidos y Tecnología de la Comisión Europea, declaró la semana pasada en Bruselas que las autoridades nacionales deberían tomarse más en serio la cuestión de habilitar el espectro necesario para que los despliegues tengan sentido. Según Viola, “algunos países miembros no han salido todavía del estadio de consultas públicas, otros tienen que resolver problemas legales en la adjudicación de frecuencias y también los hay que no han fijado plazos y fechas para el proceso”.

Que los próximos meses serán cruciales es obvio, pero Viola quiso suavizar su posición aclaran que lo importante no es que Europa sea la primera región en el lanzamiento de 5G sino que se encuentre en posición de liderar ciertos segmentos del ecosistema, especificando que se refería en primer lugar a las conexiones de la infraestructura de transportes.

Esta visión está  todavía verde. Y exigirá inversiones que estén justificadas por su rentabilidad. Para cuando 5G madure tanto, lo más probable es que los ingenieros ya estén trabajando en la siguiente G.

[informe de Lluís Alonso]

 


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