9/07/2009

Laurent Abadie

Presidente Ejecutivo de Panasonic Europa

Por primera vez en su historia, la compañía que hasta el año pasado se llamaba Matsushita, ha confiado a un directivo no japonés la presidencia de una región del mundo. Laurent Abadie tiene una condición poco común: lleva 28 años trabajando en la industria electrónica nipona, y entró a Panasonic en 2004 para revitalizar su filial francesa. Cuatro años después, se incorporó al comité ejecutivo de la multinacional, y el pasado abril se hizo cargo de la presidencia ejecutiva de Panasonic Europa. Una trayectoria que en sí misma refleja los cambios que se están produciendo – algunos dirán que demasiado lentos – en la cultura japonesa del management. “Es verdad que, en mi caso, hay una comprensión de la cultura japonesa, pero lo que importa es que la corporación espera mucho de nosotros – dice – e interpreto que lo que se espera es que ayude a canalizar un cambio de mentalidad, que ayude a fusionar dos maneras de ver el mundo”.

Lo natural es que empecemos por la crisis, ¿no le parece? Hacía muchos años que Panasonic no cerraba un ejercicio con pérdidas. ¿Les ha pillado por sorpresa? De hecho, el giro de la situación se produjo entre septiembre y octubre. La primera parte del año había sido muy positiva, y de pronto se estabilizó antes de caer bruscamente. La contracción de la demanda [en Europa, la electrónica de consumo cayó un 12%, que en España fue peor, un 15%] precipitó  una guerra de precios. En nuestro caso, agravada por un problema que nos afecta especialmente, el valor del yen. Pero nuestra visión no es dramática: somos el número tres del sector en la región europea, el número uno en Alemania y Francia, el número dos en Reino Unido, por citar los tres mercados más importantes.

Bien, pero ¿cuál es la posición de Panasonic en España?

En este momento, la quinta posición. Se puede decir que no hemos tenido una buena estrategia de producto para los países mediterráneos, porque el mismo problema lo sufrimos en Portugal, Italia y Grecia. Son países con rasgos sociológicos propios, con hogares de tipología distinta a los del norte. En fin, no lo tome como una excusa. Lo estamos remediando.

Han anunciado un plan para reducir 15.000 empleos, que son muchos. ¿En qué  medida afectará sus actividades en Europa?

Son muchos, pero representan el 5% de la plantilla, y se reducirán en actividades no estratégicas. La mayoría recaerá en Japón, donde por razones históricas la compañía está sobredimensionada.

¿Prevé una recuperación de la demanda a corto plazo?

La bajada ha sido tan rápida que difícilmente veremos una subida igualmente rápida. El desempleo ha aumentado en todas partes, junto con una severa caída del PIB, de manera que es difícil poner fecha a nuestras expectativas. No obstante, algunos segmentos de mercado están mejor que otros: la gama alta y la muy baja, lo que nos obliga a tener productos muy atractivos y con precios ajustados. Los problemas se concentran en la gama media. No es lineal: vemos grandes oportunidades en la búsqueda de la eficiencia energética, y este será nuestro eje principal de los próximos años.

La marca Panasonic está  muy asociada con la oferta audiovisual. ¿Cómo ve la demanda?

Entiendo que me pregunta por los televisores planos. Es un mercado en crecimiento, pero muy duro, tanto que algunas marcas desaparecen. En los próximos años, sólo tres o cuatro fabricantes podrán jugar la carta del volumen.

La posición de Panasonic está  muy  determinada por su opción a favor de las pantallas de plasma, y la tardanza en adoptar la de LCD. ¿Cuál es su enfoque?

Nuestro enfoque es muy claro: invertimos en las dos. El mercado se desarrolla hacia pantallas más grandes, llegando a lo que se conoce como muro interactivo. Nuestros televisores de 108 pulgadas se venden muy bien…

¿Dónde?

Sobre todo en Rusia y en los países del Golfo. Son productos de muy alta gama. La próxima fase será  la alta definición en 3D, y pensamos que el plasma es muy superior. Tenemos una ventaja comparativa, nuestra posición en Hollywood como socios tecnológicos de los principales estudios.

¿Para cuándo televisores OLED de un tamaño que no sea testimonial?

Tardará tres o cuatro años, por lo que puede decirse que será la siguiente generación. Por ahora vamos a exprimir todas las posibilidades de la tecnología disponible.

¿Por qué  Blu-ray no acaba de convencer a los usuarios, pese a que ha ganado la guerra de formatos?

El principal factor es que el precio de los lectores tiene que bajar más. El otro es que las grabadoras todavía son una rareza, por el coste de los componentes. Cuando ambos se resuelvan, ya verá cómo despega la demanda; estamos preparados, porque tenemos una fábrica en Europa y otra en el sudeste asiático.

¿Y qué me dice de la fotografía digital?

Somos el número dos en Europa y el número tres en España. La nueva generación de cámaras incorpora vídeo, y esto es un estímulo para la demanda. En cambio, no trabajamos las cámaras réflex; nuestra cámara G1, primera del formato cuatro tercios, lleva poco tiempo en el mercado, y un competidor [se refiere a Olympus] anuncia su nueva cámara, lo que entendemos como un signo de existencia de un mercado para la categoría.

¿No es este el peor momento para entrar en la línea blanca?

Para nosotros, es un mercado de renovación, y nuestro mensaje principal es la eficiencia energética. La gama que estamos lanzando en España ha sido diseñada con esa perspectiva: un refrigerador que acelera la producción de vitaminas no es algo que otras marcas puedan ofrecer, y lo mismo le digo de una lavadora que consume menos electricidad y menos de la mitad de agua. Estos son los primeros productos de una gama que se irán ampliando.

Por el contrario, se han retirado de la telefonía móvil…

Sólo nos hemos retirado de Europa, donde éramos muy débiles. La perspectiva es reintegrarse al mercado con productos 4G.

Está  pendiente la pactada absorción de Sanyo. ¿Por qué y para qué?

La demora tiene que ver con la aprobación gubernamental, un examen que hay que pasar. Las dos empresas somos muy complementarias en el campo de la energía, especialmente en las baterías para automóviles y dispositivos portátiles.

En la industria hay una recomposición de fuerzas estratégicas, en la que Japón está  quedando rezagado frente al empuje coreano y la suma de facto de China y Taiwan. ¿Cómo se ve el paisaje desde Osaka?

No comparto ese fatalismo. En Panasonic damos la máxima prioridad a las inversiones en I+ID, la única manera de mantenernos competitivos cuando los demás también avanzan. Corea, ya que la menciona, depende mucho de Japón en las tecnologías fundamentales, y es verdad que la distancia se reduce, pero queda mucho margen de diferencia. En cuanto a China, ya estamos presentes allá no sólo como vendedores, también como fabricantes.


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