La apertura hoy del Mobile World Congress en Barcelona reproduce un año más el consenso según el cual las redes digitales vertebran las sociedades y la economía europeas, pero no se han sacado todas las conclusiones del descenso sistemático de la inversión en infraestructura y de la fragmentación del mercado, que amenazan los objetivos europeos enunciados para el 2030. Este era un primer argumento para entrevistar por segunda vez a Ignacio Gallego, director general de Nokia España. Con dos circunstancias añadidas: 1) la compañía celebra en 2026 el centenario de su presencia en España, enhorabuena y 2) aborda una reorganización que, entre otros, tiene como leit motiv incorporar la AI en las redes de telecomunicaciones.

José Ignacio Gallego
En estas fechas se acumulan los informes acerca de la situación del sector de las telecomunicaciones. Es lógico preguntarse cómo ven los suministradores, Nokia en este caso, una evolución tan preocupante en Europa […] Si las cosas siguieran así, el capex de las telecos europeas seguiría cayendo, tal como viene ocurriendo desde 2022. ¿Cuál es su punto de vista?
Los ciclos de inversión acompañan las generaciones tecnológicas y nunca son lineales. Atravesamos una fase en la que la 5G está madura, lo que no significa que esté completamente desplegada, por lo que podríamos esperar que los operadores inviertan y generen ingresos para nuestra industria. La siguiente generación 6G todavía no ha sido diseñada ni mucho menos consensuada. De modo que las proyecciones de inversión no son alentadoras: se han estimado globalmente en torno al 1% en tasa compuesta agregada en los años próximos, antes de entrar en otra fase. A esto se une, en el contexto europeo, una complejidad regulatoria que induce a los operadores, desde hace ya unos cuantos años, a alzar la voz y exponer sus dificultades para mantener el flujo de inversión del que depende que ellos y nosotros seamos competitivos. Es importante que las condiciones de la regulación permitan ganar escala, ese es nuestro punto de vista, en síntesis.
Previsible, pero ¿qué puede hacer Nokia y por extensión la industria, para facilitar un alivio de esa situación?
Intentamos desarrollar soluciones que permitan a los operadores, de la manera más eficiente, acometer las inversiones que tienen que hacer en estos años y, por otro lado, observamos continuamente la marcha del mercado […] Nuestros accionistas preguntan por la evolución del negocio y, desde luego, apalancarse en ese 1% o un poco más resulta insuficiente. Al mismo tiempo, ajustamos nuestros recursos sin dejar de servir a los operadores, para buscar otras fuentes de negocio que, por lo que estamos viendo, tienen mucho que ver con la inteligencia artificial.
Los operadores se quejan de la inflexibilidad de la regulación, pero a la vez de una atonía de la demanda, fenómeno que es independiente de que haya más o menos competencia. ¿Cómo resolver esta dualidad?
Una buena pregunta para los operadores, porque nosotros, como fabricantes o suministradores, vivimos de la inversión que ellos hagan en sus redes. En 5G Advanced, por ejemplo. Inexorablemente, hacen falta planes de negocio para lanzar nuevos servicios que hagan subir los ingresos. Está siendo complicado en Europa, pero en otros mercados, como India o Estados Unidos, la concentración favorece la innovación en servicios […]
¿Podría replicarse esa tendencia en los mercados europeos?
Hay que entender que bastante carga tienen ya los operadores con lo que hacen […] sin la escala necesaria para a) innovar, b) lanzar nuevos servicios y c) recibir ingresos adicionales. Los tres puntos están obviamente conectados, pero lo relevante es que las telecos y sus accionistas reciban un retorno económico como respuesta al esfuerzo. Hoy, los mercados de capitales no ven motivos para apostar por el sector, aunque también en esto podría señalar matices.
Lo que me lleva a preguntarle por el mercado español.
Ah, sin vacilación le digo que es uno de los más dinámicos de Europa. Competitivo como el que más, entre otras cosas porque en España están presentes tres de las cuatro grandes marcas europeas. A menudo se comenta que este es un mercado low cost por la cantidad de ofertas a la baja a cambio de unos servicios de calidad que el usuario recibe y quizá no valore en la justa medida. A mi juicio, la consolidación es una tendencia que debería continuar: que haya menos operadores y que sean más fuertes, es bueno. Si el mercado español siguiera esa línea, probablemente los operadores ofrecerían servicios a las empresas que serían un factor de eficiencia para ellos y para la economía española.
¿Hay una demanda apreciable como para que se ofrezcan esos servicios?
Sí, la hay, se está viendo. Síntomas de una demanda empresarial que tiene su explicación: 5G va trayendo algunas capacidades que facilitan las redes privadas en determinados sectores vitales para la economía, desde la industria a los puertos pasando por la logística. Ahí tiene un fenómeno de interés: la demanda de redes privadas basadas en 5G está aumentando y los operadores son los mejores actores posibles para atender esas demandas. Tiene que ir a más, creo yo, en este país que tiene una industria pujante. Como ve, no nos fijamos exclusivamente en la marcha del mercado de toda la vida sino en aquellos servicios que hacen que, como país, seamos competitivos.
¿Puede resumir en una pincelada la estrategia de Nokia en España?
Servir aquello que las empresas demandan en su digitalización. Lo hacemos a través de partners, que en gran medida son los operadores, dejando claro que no vamos a competir con ellos en nuestra forma de llegar al mercado. Esto no impide que en el negocio B2B tengamos relación directa con sus clientes para escuchar y conocer sus necesidades. Un ejemplo por demás evidente son las compañías energéticas.
Y en eso estábamos cuando apareció la IA que promete cambiarlo todo [risas]
Pues en nuestra industria la IA tiene un gran impacto. Aproximadamente el 40% del tráfico de ChatGPT y un 60% del de Gemini entran por dispositivos móviles, a nadie puede extrañarle. El tráfico asociado a la IA tiene un comportamiento muy diferente a aquel para el que hemos diseñado las redes. Prevalece el de los consumidores, que normalmente consiste en descargar contenidos o información, pero hay poco o muy poco uplink, tráfico de subida. Por limitaciones tecnológicas y porque así era la demanda, esta es la dimensión natural de las redes. Que se rompe radicalmente con la IA, cuando por ejemplo un agente de IA interacciona con la red de un terminal; las inferencias trabajan con mucha subida de información […]
[…] y luego usan menos recursos de bajada.
Bueno, el tráfico generado por la IA tampoco se mueve por patrones típicos, pero además tiene unas demandas de latencia que obligan a pensar de otra manera las redes existentes […] tokens es la palabra que está en boca de todos y quizá no se repara en todo lo que implica. Es menos predecible y con una latencia mucho más exigente. Por supuesto, otro atributo que impone la IA es la robustez. Ahora mismo, las aplicaciones se diseñan con cuatro o cinco nueves, pero ya es una necesidad contar con seis nueves. Ahí tenemos una demanda adicional en la construcción de una red […]
No sólo cambia el uso de la red […] También han de cambiarse las redes.
Cambia la forma de construirlas […] estoy hablando de redes móviles, pero lo mismo diría de las fijas. Ahí tenemos un reto a la vez que una oportunidad, como dice el tópico. Es una de las razones por las que Nokia ha firmado un importantísimo acuerdo con Nvidia . Precisamente, trata de la colaboración entre las dos compañías para desarrollar la AI RAN, de redes de acceso radio nativas de la IA, que permitan gestionar las demandas de manera más eficiente. Y luego hay otra dimensión, que está asociada a la infraestructura que soporta la IA […]
¿Se refiere a los grandes centros de datos que están desplegando y proyectando gigantes como Amazon, Google o Microsoft, entre otros?
Sí, plantean unas cuestiones muy concretas, de las que se están señalando sobre todo las energéticas y la robustez. La realidad es que se trata de puntos con una demanda tremenda de conectividad y una de las necesidades que hemos tenido que tomar en Nokia al ver que esa demanda es creciente y no está cubierta, ha sido adaptar nuestras tecnologías de infraestructura de red óptica IP a esa necesidad y ofrecer una solución al problema.
¿Puede ser más explícito?
Son cada vez más grandes, pero uno de sus límites es la disponibilidad de energía y otro la sostenibilidad de su consumo. La tendencia indica que esos centros de datos sean más distribuidos, reduciendo las demandas puntuales, pero tanto dentro del centro de datos como en su conexión con otros, el problema se hace más y más grave. Es una de las razones por las que Nokia adquirió Infinera en 2024; esta empresa pionera tuvo la visión de desarrollar soluciones específicas para esa necesidad y hoy es una de las áreas con más potencial de crecimiento para nosotros por haberla integrado.
Lamento no haberme ocupado de Infinera cuando se anunció la adquisición en 2024. Ya habrá ocasión de volver sobre ella.
Tradicionalmente, Nokia fabricaba equipos ópticos para las redes de comunicaciones: eran decenas en una red core o tal vez miles de dispositivos más pequeños en una red metro óptica. Ahora estamos poniendo uno o dos órdenes de magnitud dentro de los centros de datos para conectar todos los racks. Y es gracias a Infinera que podemos regular la capacidad de conectividad de altas velocidades en un entorno de datacenter. Este giro de Nokia hacia soluciones de red que den respuesta a los retos de la IA ha sido muy meditado; estamos convencidos de que nos va a permitir seguir siendo líderes en esta industria durante años.
Esto me recuerda otra dimensión, el edge. Hubo un tiempo en que podía sonar discursivo, pero asistimos a iniciativas muy interesantes como la de Telefónica en la transformación de centrales para densificar su mapa de cobertura […]
La dinámica del mundo de los datacenter está haciendo necesario que los de gran tamaño existan para ciertas prestaciones, a la vez que, debido a esas limitaciones que he mencionado, tienden a distribuirse. Es un hecho; si no lo hacen los telecos lo harán otros agentes que identifiquen la oportunidad. Una vez más, Telefónica se está anticipando a la corriente, tal como se vio con la fibra o con las redes móviles en su momento. Tiene un activo muy importante, una cantidad de edificios en toda España, en muchos casos medio vacíos porque la electrónica ya no requiere las mismas superficies y han visto que desplegar centros de datos distribuidos les va a permitir ser más competitivos y ofrecer servicios que serían costosos para otros que no tienen un real estate comparable.
Antes ha mencionado 6G, un tema que tiene muchas aristas. Aparentemente nadie tiene prisa, porque el calendario no aprieta y antes habrá que exprimir la monetización de 5G. Apresurar una nueva generación abriría demasiados melones: el espectro, Huawei… En su opinión, ¿cuál es el grado de urgencia por avanzar hacia 6G?
Ya he dicho que 5G tiene mucho recorrido; estamos a mitad de su cadencia. De 5G Advanced todavía no se ha extraído mucho de su potencial y extraerla depende de los operadores, no de la industria. Ahora bien, como pasó cuando llegó 5G, el tráfico esperable por el ciclo de la IA puede acelerar el momento en que se alcancen sus límites de capacidad. No lo descarte: la conducción autónoma requiere unos niveles de latencia, seguridad y robustez que las redes 5G no están en condiciones de garantizar. La cobertura es otro factor. Y si hablamos de robótica avanzada, lo que ahora llaman IA física, pues lo mismo: todo lo que implique tiempo real asociado a la IA va a provocar estrés en las redes. Esto es lo que se supone va a resolver 6G.
La compañía ha aprobado una reorganización con dos grandes bloques ¿Qué sentido tiene que uno se dedique a la infraestructura fija y otro casi con el mismo nombre a la infraestructura móvil?
Salvo excepciones como Telefónica con su edge, los clientes que están invirtiendo en Ia IA son diferentes de los operadores móviles: despliegan grandes centros de datos y demandan unas funcionalidades y unos equipos diferentes, mientras las telecos están centradas en el acceso. Son actores diferentes con diferentes ritmos de innovación. Estamos hablando, por un lado, de infraestructura óptica IP para el mundo de los centros de datos y por otro lado de infraestructura móvil entendiendo por tal el core tanto como la radio, que cada vez estarán más integrados. Además, esta infraestructura móvil va a demandar automatización, por lo que tiene un ciclo de innovación propio con la IA. Lo que se busca es simplificar nuestra organización, que también tiene ciclos de inversión con distintas orientaciones: al crecimiento es una, la eficiencia operativa otra.
Con la reorganización se ha anunciado la creación de Nokia Defensa. No ha sido del todo una sorpresa, porque había una adquisición anterior, pero me da tema para otra pregunta: ¿por qué meterse en ese jardín?
El mapa mundial está como está, lo sabemos todos. Esto trae consigo un escenario en el que la tecnología es y será protagonista. En este cuadro. Finlandia, país con vocación neutral, ha tomado la decisión de entrar en la OTAN y Nokia, siendo una ‘compañía finlandesa por origen, se ha alineado con esa decisión y ha decidido que va a explorar ese mercado. No olvide que 5G es un elemento crítico en las comunicaciones tanto tácticas como de logística. Y así como somos líderes en redes de misión crítica de uso civil, podemos dar un paso hacia el mundo militar. Lo estamos explorando y la nueva división de defensa es una incubadora.
