12/04/2012

IBM mueve dos fichas a la vez

Era cuestión de tiempo que IBM lanzara una incursión profunda hacia el terreno en el que últimamente se mueven todos los grandes nombres de la industria, la denominada infraestructura convergente, que combina e integra servidores, almacenamiento y networking junto con las técnicas de virtualización, el middleware y las aplicaciones (propias y ajenas), todo en una solución que se vende empaquetada. Convencido de que el mercado demanda sistemas preconfigurados, el Gigante Azul presentó ayer una nueva línea de productos llamada PureSystems, que integra hardware y software de manera que puedan ser desplegados con la agilidad que en estos tiempos requieren los departamentos de sistemas.

Rodney Adkins

Rodney Adkins

Es el primer lanzamiento importante de IBM desde que Virginia Rometty ascendió al primer puesto ejecutivo, pero el desarrollo de PureSystems conlleva tres años de trabajo y 2.000 millones de dólares de inversión. Rodney Adkins, senior VP de IBM, explicó durante la presentación que se trata de una nueva categoría de sistemas, que rompe las diferencias entre los appliances, que suelen corresponder a usos concretos, y las soluciones a medida, cuyo despliegue es lento y costoso. Según Adkins, con sistemas preconfigurados es posible dirigirse a una ancha base de usuarios, responder a sus necesidades en plazos breves y ahorrar al menos un tercio de los costes de instalación, actualización y mantenimiento.

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Los dos primeros miembros de la familia están diseñados para un amplio espectro de usuarios (un 80% de los clientes de IBM, según Adkins). El primero, PureFlex, combina una infraestructura básica, a partir de un precio inicial de 100.000 dólares. El otro, PureApplications, se despliega encima del primero, y provee un entorno para el alojamiento de las aplicaciones. PureFlex estará disponible en junio, y su compañero más adelante. En el futuro, se esperan versiones de orientación vertical.

Ambos pueden usarse para construir nubes públicas o privadas, pero el objetivo estratégico es asegurar que las aplicaciones pueden montarse en el centro de datos, de manera que no sea imprescindible llevarlas a la nube. Se entiende el por qué de esta doble opción: IBM, como prácticamente toda la industria, se envuelve en la bandera del cloud computing, pero recoge la mayor y mejor parte de sus ingresos de la venta de hardware y software para instalaciones on premise.

“En mi opinión, el mercado se encuentra en un punto de inflexión – razona el analista Matt Eastwood, de IDC – en el que la estructura de silos con la que están organizados los departamentos de TI no puede responder a los requerimientos apremiantes del negocio”. Según Eastwood, la demanda se enfoca con claridad en las aplicaciones y los datos, más que en el corazón de la infraestructura.

Otras empresas del sector – Oracle, HP, Dell, EMC y Cisco – se mueven en la misma dirección: cada una partiendo de su oficio original, tratan de vender combinaciones de servidores, almacenamiento y networking. En cierto modo, el anuncio de IBM tiene todo el aspecto de ser una respuesta directa a Oracle, su sempiterno rival en las bases de datos, que ofrece hardware y software integrado usando el prefijo Exa (Exadata, Exalogic, Exalytics). La diferencia, en todo caso, reside en que IBM presenta su oferta como genérica, y con una variedad de software más amplia.

Para el cliente, las opciones de PureSystems incluyen cuatro sistemas operativos – Linux sobre procesadores Intel o Power, AIX (variante IBM de Unix) y Windows. Hay también cuatro alternativas de virtualización: Vmware, RedHat, HyperV de Microsoft y PowerV de la propia IBM. Rod Adkins presumió de que 125 compañías de software – con la previsible ausencia de Oracle – han optimizado más de 150 aplicaciones para que funcionen con la nueva familia de IBM.

La noción de sistemas convergentes no es nueva, por supuesto. Durante años, HP ha empleado con profusión ese comodín, que también esgrime Cisco desde el lanzamiento de su línea de servidores UCS. Y en paralelo, HP y Dell han competido por absorber compañías de almacenamiento y networking con el fin de plantear una oferta convergente. Incluso EMC, el primer especialista en almacenamiento (y que controla Vmware) se mueve hacia una integración más profunda con los servidores. Por último, aunque sin mentar la palabra convergencia, Oracle la practica integrando sus sistemas desde la compra de Sun.

Este recorrido por el paisaje da una idea bastante aproximada de lo que está realmente en juego. Por un lado, todos los competidores mencionados predican fervorosamente el cloud computing, pero se disputan con no menor intensidad el control del centro de datos tradicional.


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