30/05/2011

HP no recupera la calma

En principio, debería ser natural que un nuevo CEO, un fichaje externo, quiera ajustar la línea de mando en los meses siguientes a su llegada; con más razón si ha estado precedida por escándalos y batallas internas. Es lo que ha hecho Leo Apotheker, que dirige HP desde noviembre: no menos de una decena de directivos con rango de vicepresidente han dejado la compañía de buena o mala gana, y aún deberían rodar más cabezas. Apotheker ha presentado los cambios como un realineamiento estratégico, pero coinciden con su admisión de que las expectativas del ejercicio no son buenas, además de que la cotización bursátil ha decaído casi constantemente desde que el ejecutivo alemán asumió el cargo.

Leo Apotheker

Leo Apotheker

En marzo, Apotheker presentó en público su nueva visión estratégica, cuyo eje sería el refuerzo de la actividad de servicios para perseguir márgenes más altos, en línea con el resto del sector. Pero el buen rollo se acabó con la filtración de un memorando en el que el CEO advertía sobre la inminencia de “dos trimestres duros”: la revelación ensombreció unos resultados trimestrales que objetivamente no fueron malos, y agrió la agenda de la conferencia con los analistas bursátiles.

“He analizado en profundidad nuestro negocio de servicios – empezó diciendo el CEO – y he llegado a la conclusión de que HP no ha conseguido estar en la parte alta de creación de valor; por eso hemos perdido oportunidades de mercado […] HP ha tenido un exceso de ejecución operativa, y un déficit de inversión necesaria para sostener la estrategia”. Esta ha sido, que se sepa, su primera crítica pública a Mark Hurd, quien fuera despedido en agosto del año pasado, y a la obsesión de este por recortar costes para cuadrar las cuentas y satisfacer a Wall Street. Pero Hurd no hubiera podido cometer a solas tales errores, por lo que varios directivos de la división Enterprise Services los han pagado con sus puestos.

Vistos así, los problemas se remontarían a la compra de EDS por 13.900 millones de dólares, en 2008 – la mayor del mandato de Hurd – que llevó a fusionar las actividades de soporte y servicios profesionales de HP con las de outsourcing e integración de sistemas aportadas por la empresa adquirida. Tras dos años de acople de estructuras, al cierre del año fiscal 2010, la amalgama produjo ingresos de 34.900 millones de dólares, sólo 200 millones más que en el ejercicio anterior. En el trimestre cerrado en abril, los ingresos crecieron un modesto 2%.

Según el diagnóstico de Apotheker, el problema reside en que se han mantenido los vicios que derrumbaron a EDS: los contratos de outsourcing tienen un ciclo de vida que obliga a fuertes inversiones iniciales, que pocas veces son recompensadas por los márgenes. Y si esas inversiones se retacean para ahorrar, el remedio será peor que la enfermedad.

Para corregir el problema, Apotheker ha decidido hacer lo contrario que su antecesor: inversiones para potenciar los servicios de consultoría, la modernización de aplicaciones y el business analytics; en lugar de recortar la plantilla, reforzarla en esas áreas para elevar los márgenes del negocio. Claro está que estas medidas no producirán resultados inmediatos, y requerirán nuevos cambios organizativos. Ahí duele.

El más notorio de esos cambios implica una decisiva pérdida de influencia de Ann Livermore, veterana de HP cuyo nombre fue mencionado en su día como candidata a suceder a Hurd. Por el momento, permanece interinamente en su puesto, mientras Apotheker busca – presuntamente fuera de las filas de la compañía – un vicepresidente que en la práctica pasaría a ser el número dos de la compañía. El CEO se haría entonces con todo el poder, pero es improbable que las heridas cicatricen: la filtración ha revelado que no todos en la cúpula comulgan con sus planes y sus métodos.


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