2/08/2009

Fujitsu mira al 2010…y más allá

Como corresponde a sus costumbres y a su tamaño, Fujitsu aborda los cambios con paso lento pero firme, mirando más allá del presente. “Estamos en el buen camino para lograr beneficios récord en 2011, como fruto del plan de medo plazo que hemos empezado a aplicar este año”, afirmaba días atrás  Kuniaki Nozae, presidente del grupo japonés. El objetivo estratégico es completar la transformación de Fujitsu “en un suministrador verdaderamente global de productos y servicios de TI, que aporte valor a sus clientes y ganancias a sus accionistas”. Suena voluntarista, pero Nozae sostiene que pronto se verán los primeros resultados. En todo caso, antes del cierre del ejercicio, en marzo.

Kuniaki Nozae

Mientras tanto, los resultados parecen decir otra cosa. Al cierre del primer trimestre de su año fiscal (abril-junio) las pérdidas de Fujitsu han sido de 29.100 millones de yenes (216 millones de euros), por una caída del 11,3% en sus ventas globales, equivalentes a 7.750 millones de euros en esos tres meses, comparadas con igual período de 2008.

Las ventas de servicios TI se han mantenido planas, debido al descenso de la demanda por parte del sector financiero en los principales mercados, con la excepción del japonés. Por su lado, los sistemas y plataformas retrocedían un 4,2% globalmente y un 8,2% en Japón. En la región EMEA, los ingresos crecieron un 38,1% en virtud de la consolidación como subsidiaria al 100% de la antigua Fujitsu Siemens Computers (FSC) –  que desde abril se llama Fujitsu Technology Solutions (FTS) – si bien, debido a los costes del divorcio – arrojaron pérdidas operativas.

En este complejo panorama, de cara al cierre del ejercicio en marzo, la proyección de ventas asciende a 4,8 billones de yenes (más de 35.000 millones de euros), una revisión al alza que la compañía no desglosa por áreas de actividad. En resumen: según Nozae, este año será bueno pero no tan bueno como el próximo. Y no digamos el siguiente: los beneficios del 2011, según su pronóstico, doblarán las previsiones publicadas por los analistas bursátiles de Tokio.

Tras estas optimistas proyecciones hay varios sucesos recientes. Fujitsu ha vendido su negocio de discos de almacenamiento a Toshiba, y ha subcontratado a terceros la producción de chips. Si a ello se añade la toma de control de la sociedad común con Siemens,  la compañía japonesa tiene por delante la oportunidad de recortar costes, reorganizar la cadena de suministro y, como recompensa, un incremento de sus  beneficios.
Otra meta del plan estratégico propone que el 40% de las ventas se hagan fuera de Japón en el 2011. El método para lograr el objetivo implica acabar con los compartimentos estancos o “silos” que caracterizan la actividad internacional de Fujitsu. Sólo una frase en el informe corporativo parece arrojar una discreta sombra: “la emergencia potencial de proyectos no rentables”. Tal vez se refiera el documento a uno de los programas  más queridos por la compañía, el contrato para construir un superordenador japonés de 10 petaflops: sus socios en esa aventura, NEC e Hitachi, ya empiezan a recular a la vista del nulo entusiasmo del nuevo gobierno nipón en seguir aportando dinero al llamado Proyecto Keisoku. No sería este, de todos modos, un contratiempo suficiente para conmover las esperanzas de Nozae.

En España, cambios al timón

Las filiales españolas de Fujitsu viven un año de metamorfosis, cuya primera manifestación fue la conversión de la antigua Fujitsu Siemens Computers en Fujitsu Technology Solutions, formalmente desde el 1 de abril. No hacía falta leer el fondo de la taza de té para adivinar que la coexistencia con la otra rama del grupo, Fujitsu Services, sería provisional. La dicotomía/convergencia entre una empresa que proclama su vocación de prestar servicios de “infraestructuras dinámicas” y otra que desde sus orígenes ha sido una compañía de servicios informáticos, no podía durar, y así será. La integración organizativa se irá materializando a la vuelta del verano, y se completará entre octubre y noviembre. La salida de la compañía de Mauricio Lapastora, director general de la rama FTS es la contrapartida de la designación de Juan María Porcar, su homólogo en la otra compañía, como director general de la filial española unificada.


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