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  28/04/2022

AppStore: esta guerra ha terminado

Según los que saben de estos asuntos, la sentencia se inclinaba sutilmente en favor de Apple, pero la victoria moral era para Epic Games, aunque no le dieron la razón objetiva. No se trata de un enigma: tras dos años de querella de ida y vuelta entre la compañía de videojuegos y la marca de la manzana, esta anuncia ´voluntariamente` un recorte de la comisión en su tienda de aplicaciones y que aceptará métodos de pago alternativos al propio. Que Apple – y a su rebufo Google – adoptara esta decisión refleja que es la nueva línea de la industria de los contenidos digitales. En Estados Unidos, crece la presión regulatoria;  en Europa la DMA y la DSA van a forzar la apertura de las tiendas de aplicaciones.

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No es descabellado pensar que los argumentos expuestos en el litigio de Apple vs. Epic Games hayan influido en los legisladores europeos a la hora de redactar su texto definitivo. Como poco, ha dejado hitos memorables. Se puede suponer igualmente que la confrontación judicial ha tenido eco en la Open App Markets Act, aprobada en febrero por el senado estadounidense. Aunque se parecen en el nombre, no es equivalente a la DMA europea, pero presenta una regla trascendente: prohíbe obligar a los desarrolladores al uso del sistema de pagos de la tienda online para las compras in-app.

Como consecuencia indirecta, tanto Apple como Google sufrirán pérdidas significativas. En la demanda de Epic Games se ponía el acento en las comisiones del 30% fijadas unilateralmente en la AppStore y la Play Store. Es precisamente esta fuente de ingresos la que se verá afectada: se estima que en 2020 las comisiones de la App Store aportaron casi 22.000 millones de dólares, aproximadamente el 8% de los ingresos totales de Apple [como referencia, casi lo mismo que las ventas del iPad]. Por su lado, la tienda de Google habría ingresado 11.580 millones en comisiones, aproximadamente el 6,3% del total facturado el mismo año [y, en otra comparación, algo menos que Google Cloud].

La abultada facturación de ambos gigantes invitaría a desdeñar la importancia de unos pocos miles de millones al año. El año pasado, Apple ingresó 365.820 millones y Google otra cifra astronómica, 257.640 millones. Es cierto que no perderán todos los ingresos por comisiones, pero la bofetada ha sido sonora. La App Store es uno de los pilares de la división de servicios de Apple, que la compañía ha potenciado para compensar su dependencia de las ventas del iPhone. Al mismo tiempo, la Play Store implica para Google una fórmula exitosa de diversificación, importante en una compañía que busca fuentes de ingresos distintas a la publicidad.

Desde luego, ni una ni otra pasarán penurias, pero han comprendido que algo tienen que ceder para no meterse en más conflictos regulatorios. La DMA, que antes de finales de año entrará en vigor en la Unión Europea, determina la extensión de los principios FRAND (sigla en inglés de justos, razonables y no discriminatorios) a las tiendas de aplicaciones. Esto supone que servicios como Spotify, que también ha dado su batalla legal para evitar que las suscripciones estuvieran sujetas a comisión, pueda usar métodos de pago diferentes a los obligatorios de Apple y Google. Pero la legislación de la UE va más allá y permitirá la existencia de tiendas de terceros dentro de las actuales plataformas, algo que también interesa a Epic Games, que tiene bien rodada su propia tienda.

Recapitulando brevemente, la detonación de esta bomba de relojería se produjo tras una actualización del juego Fortnite, desarrollado por Epic Games. Cuando Apple aprobó su entrada en la AppStore, la desarrolladora activó un método de pago de compras in-app que había permanecido oculto. Como reacción, Apple excluyó Fortnite de su AppStore por considerar que incumplía su política, ante lo cual Tim Sweeney, CEO de Epic Games, interpuso una demanda.

No era una pataleta, como se ha podido ver, sino un movimiento calculado, un jaque a la estructura de financiación que había sido inmutable en la AppStore desde su apertura. Pasados catorce años desde entonces, erigidas como suculento negocio, las tiendas de apps reciben la mayor parte de sus ingresos de compras de la categoría gaming. Un bocado que justificaba la confrontación.

Poco antes de la sentencia, Apple movió ficha y llegó a un acuerdo con dos pequeños desarrolladores que tenían demandas pendientes a causa de la comisión del 30%. A partir de ahí, hizo extensivo un programa de comisión reducida al 15% a todos los desarrolladores que facturen hasta un millón de dólares en la AppStore, así como a todos los nuevos. Para el resto – Epic Games entre ellos – seguiría vigente el 30%. Era un movimiento fácilmente criticable, pero fue secundado por Google con la puesta en marcha de una iniciativa similar, sólo que disminuyó la comisión al 15% para todos.

No fue el único hito en este largo enredo. En septiembre de 2021, un tribunal federal ordenó a Apple que permitiera opciones de pago distintas a la propia en su App Store para todas las transacciones en Estados Unidos – que representan una tercera parte del total – y un número respetable de apps ya han anunciado que van a crear sus propios métodos de pago.

El último movimiento de adaptación de Apple, por ahora, ha consistido en permitir enlaces dentro de las aplicaciones para la creación de una cuenta y su gestión. Por ahí se escapan de su control los servicios de suscripción. Google ha hecho lo propio y en su caso ha puesto en funcionamiento un programa piloto al que adhieren unos pocos desarrolladores a los que se permite insertar un enlace en sus aplicaciones. No se espera una espantada masiva, pero la puerta está abierta y es cuestión de tiempo que muchos decidan cruzar el umbral.

Quizás Apple no lo note tanto en su cuenta de resultados de este año, pero sí en el próximo, cuando la nueva política se haya normalizado. En cuanto a Google, las comisiones que cobre en 2022 serán la mitad de lo obtenido hasta ahora. También habrá perjuicio para Epic Games: durante el tiempo en el que ha estado ausente de las dos grandes tiendas online, ha perdido acceso a 6.000 millones de usuarios.

Entretanto – y esta debería ser otra historia – la lucrativa categoría de los videojuegos está virando hacia el cloud gaming, una tendencia que permite imaginar que los juegos móviles van a perder cuota de mercado y con ello caerán los ingresos de las tiendas de apps. También en esto Sweeney ha sido sagaz: ya ha incorporado Fortnite a la plataforma en la nube de Nvidia, que está en versión de prueba.


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