2/05/2014

2May

La compañía taiwanesa Foxconn es sobradamente conocida, sobre todo por sus poco ejemplares prácticas laborales. Gracias a su condición de primer contratista de fabricación para las grandes marcas de la electrónica – desde Apple, el caso más notorio, hasta Dell y HP – factura 96.000 millones de dólares y gestiona numerosas factorías en China y otros países asiáticos; incluso Huawei, su vecina al otro lado de la carretera en Shenzhen, le confía la producción de su hardware. Ha vuelto a ser noticia esta semana con la firma de un acuerdo con HP para desarrollar y fabricar una nueva familia de servidores cuyos teóricos clientes deberían ser los grandes proveedores de servicios web.

El acuerdo fue rubricado en Taipei por Meg Whitman, CEO de HP, y Terry Gou, fundador de Foxconn, cuyas declaraciones (por escrito, como mandan los nuevos cánones de las relaciones con la prensa) subrayan que la combinación de sus respectivas fuerzas «cambiará la economía del mercado de servidores» (Whitman) y «el cloud ha cambiado radicalmente la cadena de suministros» de ese mismo mercado. ¿En qué consiste tanto cambio, más allá de los estereotipos? En que este segmento del mercado crecerá al ritmo de más del 15% entre este año y 2018, según estimaciones de Gartner.

HP ha trabajado con Foxconn durante décadas, de modo que el acuerdo no es una sorpresa. Lo llamativo es que haya decidido abrir una tercera vía, aparte de sus tradicionales servidores ProLiant y de los todavía frescos Moonshot de bajo consumo de energía para cargas de trabajo poco exigentes. La ascendente categoría llamada hyperscale define a servidores x86 de bajo coste que son usados mayoritariamente por las grandes compañías de Internet y de servicios cloud. Es corriente resolver la papeleta escribiendo que se trata de máquinas ´commoditizadas`: compañías como Google, Facebook o Amazon diseñan sus servidores y encargan su fabricación a compañías asiáticas. Hay una razón obvia para la alianza de HP y Foxconn: la primera ve cómo se le escapa un segmento de mercado en crecimiento, la segunda cómo unos advenedizos fabricantes de barebones le arrebatan contratos de marca blanca que son su especialidad.

Los acólitos de Whitman descalifican el mito de la ´commoditización` de los servidores: según ellos, sólo una empresa como HP puede garantizar un nivel de servicio y soporte del que los ignotos competidores se desentienden nada más entregar el hardware. Se da por supuesto que contar con HP y Foxconn como proveedores evitará a los Google, Facebook o Amazon los dolores de cabeza de diseñar servidores a medida de sus necesidades.

Lo cierto es que el mercado de servidores x86 empieza a escindirse, no ya entre los formatos tradicionales (rack, blade y torre) sino entre diferentes niveles de complejidad y rendimiento. Una porción importante del crecimiento registrado en los últimos trimestres se debe a este tipo de máquinas, de nada fácil representación estadística.

Por otra parte, se da la coincidencia de que HP quiere aprovechar la inestabilidad creada por la venta por IBM de su división de servidores x86 a Lenovo, para revalidar su condición de número uno (excluídos los mainframes). Según los datos de IDC, HP cerró el cuarto trimestre con una cuota del 29,9%, seguida por Dell con el 21,1% e IBM con el 8,8% y Cisco en cuarta posición. En España, HP es el claro líder de ese mercado, aunque no el competidor que más crece.

Es pronto para imaginar qué impacto puede tener el acuerdo con Foxconn sobre el reparto del mercado x86, pero de momento parece haber pillado desguarnecidos a los rivales de HP. Meg Whitman, en la última presentación de resultados, proclamó que la división Enterprise Group (y dentro de ella la rama de servidores) está destinada a jugar un papel relevante en la estrategia que a efectos de marketing ha bautizado con el pretencioso eslogan «nuevo estilo de TI».


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